La Biblia invita repetidas veces a «cantar un cántico nuevo» al Señor (véanse Salmos 33:3; 40:3; 96:1; 98:1; 144:9; 149:1). Al estimular a sus hijos a cantarle un cántico nuevo, Dios no pone límites a la creatividad e innovación que la iglesia tiene libertad de aplicar a sus métodos y expresiones de adoración.
Sin embargo, no se urge a los cristianos a cantar un cántico nuevo solo por la novedad. Los nuevos cantos son de benefi- cio porque mantienen a la congregación fuera de las rutinas. Las palabras nuevas y las melodías producen la sensación de frescura y entusiasmo renovado. Los cantos nuevos pueden avivar el fuego antiguo y revivir la vitalidad de la adoración.
Los cantos nuevos hacen que el creyente piense. Dan a la iglesia nueva conciencia en la adoración. Mientras más des- pierta se tenga la mente, tanto más satisfactoria será la adora- ción.
Los nuevos cantos también expanden el vocabulario de la adoración. Producen una variedad mayor de expresiones de adoración. Es bueno aprender nuevos cantos con un tema dife- rente o único. Las ideas del canto nuevo pueden ser semejantes a las ya conocidas; en efecto, a veces un canto nuevo se puede tomar de unos versos conocidos y, debido a la melodía dife- rente, se enciende una nueva chispa en el corazón. En otras oca- siones, el director de adoración puede estar consciente de la necesidad de incorporar un canto con cierto tema, y emprende la búsqueda del canto apropiado. Los cantos nuevos ayudan a enfocar un campo más amplio de temas en la adoración.
La última razón para cantar algo nuevo se puede hallar en la pregunta sobre si Dios ha dicho algo nuevo o específico a la iglesia recientemente. Si ese es el caso, se debe escribir una nueva canción al respecto. Eso tendrá mucho significado para la congregación al responder con cantos a lo que haya sido el enfoque de reuniones recientes, y esa verdad se inculcará con más profundidad en la mente y el corazón de los creyentes a repetirla con cantos.
EXPLORACIÓN DE LA A D O R A C I Ó N
que se recopilan de esa manera tal vez nunca se vuelvan a usar, pero todo el proceso ale la pena si tan solo una idea se convierte en éxito. Durante el tiempo de incubación, hay un cambio del consciente al inconsciente. Una idea puede venir, pero durante este tiempo casi se olvida, cuando el compositor se ocupa en otros asuntos de la vida. Esta se considera la fase más importante del proceso de composición, porque a la idea original se le da tiempo de incubar. Cuando viene la ilumina- ción, de repente algo se conecta y fluye la inspiración. Las palabras y la música se unen. Surge una sensación de certeza y gozo, pues un canto adquiere vida propia. Durante la etapa final de la composición, la de revisión y verificación, el canto original se somete al análisis crítico. Se vuelven a redactar fra- ses completas; se pueden alterar los acordes y se pulen las líneas melódicas. La obra final se escribe. En este punto el autor puede solicitar las opiniones de otros.
Aunque la inspiración desempeña un papel en la composi- ción de cantos, y nunca la deben desestimar los que quieran escribir cantos de adoración, hay muchos conceptos y princi- pios básicos que se pueden aplicar a la composición de un canto. Si se llegan a dominar, es muy posible escribir un canto con el poder de la voluntad solamente. La prueba final, no obstante, está en la recepción buena o mala de la canción.
¿Se puede cantar la canción con facilidad y gusto? Los rit- mos no deben ser demasiado difíciles; hay que evitar la síncopa intrincada. La melodía se debe componer de pequeños interva- los entre notas sucesivas, y debe fluir suavemente. ¿Hay algo atractivo y cautivador en la melodía, además de que se pueda cantar con facilidad? Le queda la melodía en la mente a la per- sona durante el día? Toque la melodía para ver si a otras perso- nas les gusta. ¿La melodía obra recíproca y suavemente con los acordes? Son los cambios de acordes suaves y estimulan- tes? ¿Hay una sensación de finalidad al terminar la canción? ¿Hay un mensaje en la canción? ¿Hay contenido y signifi- cado en la música? Hay que preguntar si las palabras y la música tienen contenido por separado, y se debe analizar el
Los PLANES PARA EL CULTO DE A D O R A C I Ó N
flujo de las palabras la música para comunicar un mensaje. Por lo general, los puntos bajos de la melodía deben coincidir con las palabras y frases menos importantes, en tanto que las notas altas de la melodía deben reforzar las palabras y frases enfáticas. Se debe poner especial cuidado a la nota más alta de la canción. Esta debe coincidir con la palabra o frase de mayor importancia en la canción. Además, hay cierto principio de composición que se debe obedecer para el éxito de la canción: hay que decir una sola cosa. Un buen canto debe tener un solo concepto. La mayoría de las canciones triunfantes se pueden resumir en una palabra o una frase clave. Y el tema principal de una canción buena se detecta con facilidad. Si el canto cubre todo desde la cruz a la segunda venida de Cristo, no sur- tirá buen efecto. La canción se debe confinar a un tema pre- ciso, el cual se refuerza una y otra vez en la letra.
Se deben usar frases y expresiones familiares, pero no lugares comunes. Seleccione palabras estimulantes que evo- quen imágenes mentales significativas. Si se pueden usar dos palabras para decir la misma cosa, seleccione la de mayor colorido. Una buena canción incorpora muchas repeticiones de palabras y música. La mayoría de las canciones tienen una frase corta que llama la atención del que escucha, alrededor de la cual se compone toda la canción. A veces la idea clave es la primera que viene al compositor. Cuando se establece el estri- billo, están presentes el corazón y la vida de la canción; lo único que falta es añadir la carne a los huesos. Una línea meló- dica debe contener mucha repetición. Ciertas figuras melódi- cas se pueden repetir una y otra vez en varios tonos. Debe haber mucha repetición en la estructura de acordes de la can- ción. Se debe usar repetidamente una buena sucesión de acor- des. Algunos compositores, por tratar de ser demasiado creati- vos, introducen muchas ideas musicales en una canción. Hay que mantener sencilla la canción, y repetir las palabras, melo- días y acordes más atractivos.
Las palabras deben armonizar con la métrica de la canción. Las sílabas enfáticas de una palabra siempre ocurren sobre el
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compás fuerte. Las palabras clave también deben ocurrir en los compases fuertes. Con un compás de 4/4, el énfasis está en el primer y el tercer golpe, y el primero es el más fuerte. Con un compás de 3/4, el énfasis está en el primer golpe y los otros dos son débiles. Uno debe determinar la clave en la cual se debe cantar una canción. Algunas iglesias ponen tono bajo a los coros porque la congregación canta con más facilidad en la parte baja de su registro. Sin embargo, cuando un canto se entona hacia el extremo más alto del registro de la persona común, la congregación puede cantar más fuerte y, por lo tanto, sentir que canta con el corazón. Por esa razón, prefiero poner la mayoría de las canciones en el espectro más alto del registro de la voz, siguiendo estos principios: La nota más baja de la melo- día no debe ser más baja que do y nunca más baja que sí bemol. La nota más alta le la canción no debe pasar de mí bemol y nunca de fa. Por lo general, encuéntrese una clave que ponga la parte principal de a canción en el punto medio entre los dos extremos, donde la nota más alta de la canción esté cerca de re o mi bemol. Si se siguen esos principios, se pondrá la mayoría de las canciones en un registro en que la mayoría de las perso- nas pueden cantarlas con entusiasmo y energía y sin esfuerzo. Hay dos excepciones a estos principios: Las canciones que tienen carácter de oración y contemplación mantienen una sensación de serenidad y sobriedad cuando su tono es un poco más bajo que lo normal; también, cuando dirijo un culto de adoración temprano por la mañana, bajo la clave de cada canto un intervalo o dos, por el hecho de que la voz de las per- sonas todavía está un poco adormilada.