nacerán cosas buenas por separado.64 Este tipo de discusión tiene que ver con la investigación de por qué no todas las cosas son buenas ni semejantes y enun ciamos el ser acerca de todas las cosas aunque éstas no son en absoluto semejantes entre sí, sino como las cosas blancas y las negras. Además, lo que todavía pa rece más extraño, < a saber, > que lo que es no es po sible sin los contrarios. Y los que hacen suyo algo aún más extraño cuentan lo que no es ni ha llegado a ser, ni va a ser, dentro de la naturaleza del todo. Pero ésa es una teoría65 extravagante.
El conocimiento se basa en las diferencias
VIII. Ahora bien, es evidente que lo que es <lo 19 es>66 de muchas maneras, ya que los sentidos con
templan las diferencias e inquieren las causas; aun que más verdadero < sería > decir que las someten al pensamiento,67 inquiriendo simplemente éstas68 y planteando sobre aquéllas69 la duda, a través de la cual no pueden abrirse paso, si bien arrojan algo de luz en la oscuridad cuando se investiga más allá. El saber, por tanto, no <se da> sin alguna diferencia. En efecto, si las cosas son distintas unas de otras, hay alguna diferencia; y en los universales, al ser varias las cosas que están subordinadas70 a ellos, es necesa rio que también aquéllas difieran, tanto si los univer sales son géneros como si son especies.
La identidad, fundamento de las diferencias
Además, toda ciencia <se ocupa >, prácticamen- 20 te, de los aspectos propios;71 en efecto, la entidad y el
ción de diferencias al universal. Ésa es, al fin y al cabo, la doctri na aristotélica al respecto.
71. En un sentido algo diferente del atribuido por Aristóteles a este término en los Tópicos (I, 5, 102 a 18-30) como uno de los pre
dicables. Para Aristóteles es «propio» lo coextensivo al objeto en
cuestión sin que forme parte de su esencia. Para Teofrasto, es «pro pio» de algo lo coextensivo con ello, tanto si le es esencial (en cuyo caso se identifica con la definición) como si no.
ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ έπιστήμη πάσα τών ιδίων' ή τε γά ούσία καί τό τι ήν είναι καθ’ έκαστον ίδιον, τά τε θεωρούμενα καθ’ έαυτά καί où κατά συμβεβηκός ήν άν τί κατά τινός. άλως δέ τό έν πλείοσιν τό αύτό συνιδεΐν έπιστήμης, ήτοι κοινή καί καθόλου λεγόμενον ή ίδίρ πως καθ’ έκαστον, οΐον άριθμοίς γραμμαΐς, ζφοις φυτοΐς' τέλος δ έ 3 έξ άμψοΐν. έστιν δ ’ ένίων μέν καθόλου τέ λος (έν τούτψ γάρ τό αίτιον), τών δέ τό έν μέρει, καθ’ άσα διαίρεσις εις τά άτομα, καθά περ έν τοΐς πρακτοΐς καί ποιη- 21 τοΐς' οϋτως γάρ αύτών ή ένέργεια. Ταύτόα δ ’ έπιστάμεθα καί ούσίςι καί άριθμφ καί εϊδει καί γένει καί άναλογίςι καί εί άρα παρά ταύτα διαιρέσεις' διά πλείστου δέ τό κατ’ άναλογίαν, ώς άν άπέχοντος πλεΐστον, τά μέν δι’ ήμάς αύτούς, τά δέ διά τό ύποκείμενον, τά δέ διά τάμφω.
20. a τέλεος δ’ ή Ρ, RoFo; τέλος δ’ ή Brandis; τέλος δέ restantes mss. 21. a ταυτωι Ρ; ταύτφ RoFo; ταύτδ restantes mss.
72. Traducción cuasiliteral (cambiando el imperfecto por pre sente) de la fórmula (ro τι ην έίθai) con que Aristóteles designa ya en los Tópicos la esencia propia de una cosa.
73. También aquí, como en la fórmula de la esencia, se emplea el imperfecto, en sentido atemporal.
74. Ti κ α τ ά tivós: lit., «algo cerca de algo».
75. Hay aquí, como es obvio, un importante desplazamiento del centro de gravedad en el concepto de ciencia respecto al estableci do por Aristóteles. En efecto, mientras el Estagirita ponía el acen to en la ciencia como conocimiento genérico (a cada género de co sas le corresponde una ciencia distinta, y viceversa, de modo que no hay ciencia de aquello que no sea un género), Teofrasto recono ce igual, o incluso superior validez (véase la definición o caracte rización inmediatamente anterior de la ciencia como centrada en lo propio, lo peculiar, lo diferencial) al conocimiento específico en el sentido más estricto y «singularista» del término.
76. Debe entenderse: «el fin de la ciencia» (de otro modo no ten dría relación este pasaje con el precedente dentro del apartado 20, dedicado a los diversos objetos del saber y su universalidad o par ticularidad). Una variante que parece motivada por la necesidad de mostrar más claramente que el tema del pasaje es la ciencia, es la privilegiada por Ross y registrada en el ms. P: reXeos δ' (pero seguida en P por ή, que Ross, siguiendo a Brandis, corrige en ή);
TEOFRASTO. ALGUNAS C U ESTIO N ES DE METAFÍSICA
qué es ser72 es lo propio de cada cosa singular, y las < verdades > contempladas en sí mismas y no por ac cidente consisten73 en algo referido a algo.74 En resu men, <es propio > de la ciencia el alcanzar a ver lo idéntico en la pluralidad de las cosas, ya se diga ello de manera común y universal, ya se diga de manera propia <y > en cierto modo singular; por ejemplo, en los números, las líneas, los animales, las plantas.75 Fines universales y fines particulares de la ciencia
El fin76 es de ambas clases. De algunas cosas, el fin es < conocer > lo universal, pues la causa
< estriba > en ello; de otras, en cambio, es lo particu lar, a saber, <de> todas aquellas de las que hay < directamente > división en individuos,77 tal como ocurre en los objetos de las acciones y de las creacio nes, pues así es la efectividad de esas cosas.78 Clases de identidad
Lo idéntico lo conocemos Ccomo tal> según la en- 21 tidad, según el número, según la especie, según el gé nero, según la analogía o según cualquier otro < criterio > que pueda distinguirse. Ahora bien, la ma nera más indirecta <de conocerlo > es por analogía·, pues <es de la que> estamos más lejos, unas veces por nosotros mismos, otras por el sujeto79 y otras por ambas cosas.
la traducción sería entonces: «la ciencia completa es la que < consta > de ambos < enfoques >».
77. Se refiere a las especies últimas, que no admiten ya ulte riores divisiones en entidades universales, sino sólo en singulares. 78. En efecto, tanto los artefactos como los actos de un agente tienen fines estrictamente singulares (especialmente los últimos, ya que sus fines, al ser inmanentes, según la concepción aristoté lica de la praxis, se confunden con los actos singulares mismos).
79. ‘Υποκείμενον: lit., «lo que subyace»; es la versión aristotéfj- ca de lo que modernamente se llama «objeto», pues corresponde al punto de referencia indeterminado respecto al que se traza una determinación, o a la «cosa» de la que se trata.
ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ 22 Πλεοναχώς δ ’ όντος τού έπίστασθαι, πώς | έκαστα μετα- διωκτέον; άρχή καί μέγιστον ό οίκείος τρόπος, οΐον τά πρώτα καί νοητά, καί τά κινητά καί ύπό τήν φύσιν, αύτών τε τούτων τά èv άρχή καί < τά > έπόμενα μέχρι ζφων καί φυτών καί έοχάτων τών άψύχων. έστιν γάρ τι καθ’ έκαστον γένος ίδιον, 23 ώ σπερ καί έν τοίς μαθηματικοΐς. έχει δέ καί αύτά τά μαθήμα τα διαφοράν καί περ όμογενή πως όντα, διήρηται δ ’ Ικανώς. εί δέ καί ένια γνωστά τφ άγνωστα είναι, καθά πέρ τινές φασιν, ίδιος άν ό τρόπος εϊη, διαιρέσεως δέ τίνος δείται' τάχα δ ’ έ φ ’ ών ένδέχεται, κατ’ άναλογίαν οίκειότερον λέγειν ή αύτφ τφ άγνώστψ, καθά περ εϊ τις τφ άοράτψ τό όρατόν.“ πόσοι δ ’ ούν 24 τρόποι καί ποσαχώς τό είδέναι, πειρατέον διελεΐν. ή δ ’ άρχή πρός αύτά ταύτα καί πρώτον τό άφορίσαι τί τό έπίστασθαι. χαλεπώτερον δ ’ άν δόξειεν (où γάρ οΐόν τε καθόλου καί κοινόν τι λαβειν έν τοίς πλεοναχώς λεγομένοις). ή καί τούτ’ άπορον ή où φφδιόν γε είπείν, μέχρι πόσου καί τίνων ζητη- τέον αίτιας όμοίως έν τε τοίς αίσθητοίς καί νοητοίς' ή γάρ εις τό άπειρον όδός έν άμφοίν άλλοτρία καί άναιρούσα τό φρο- νείν. άρχαί δέ τρόπον τινά άμφω. τάχα δ ’ ή μέν ήμΐν ή δ ’ 25 άπλώς, ή τό μέν τέλος ή δ ’ ήμετέρα τις άρχή. μέχρι μέν ούν 23. a άόρατον RoFo; όρατόν PJC.
80. Φq o v ú v.lit., «tener la facultad de pensar». Quiere decir que
no elimina o refuta una simple idea o pensamiento concreto, sino la capacidad misma de pensar coherentemente.
81. Léase: «la esfera sensible y la inteligible».
82. Reaparece aquí la célebre distinción aristotélica entre lo que es «más cognoscible en relación con nosotros» y lo que es «más cognoscible en absoluto», formulada ahora como «el principio para nosotros» y «el principio sin más» («principio de conocimiento», se entiende).
83. Es decir, la esfera inteligible.
84. Teofrasto elimina brillantemente con esta nueva fórmula el equívoco que encierra la proposición aristotélica: lo inteligible sería más cognoscible al final del proceso cognoscitivo, mientras que lo sensible lo sería al principio; principio, pues, este último, en sentido propio o cronológico, frente al sentido ontológico del primero.