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5. Lessons Learned in Cluster Operations

5.5. Lessons Learned Regarding Cluster Development

Pamplona-Artajona-Tafalla-Olite-San Martín de Unx-Ujué El vino forma parte de nuestra cultura. Es tan antiguo como el trigo y el aceite y como dijo un famoso gastrónomo "el vino es la parte intelectual de la comida". Ernerst Hemingway, que tan unido estuvo a esta tierra, fue un hombre de una sed desproporcionada aunque sabía no obstante distinguir la ca- lidad de la bebida y decía que, de todos los placeres que el hombre podía disfrutar, el vino era el más barato y saludable: "El vino es una de las materias más utilizadas en el mundo, una de las cosas materiales que han sido llevadas al más alto grado de

perfección, que ofrece los más variados matices de placer y satisfacción".

Esta ruta está teñida de ciertas dosis de alcohol pero también de arte, de paseos por viñedos, de pueblos con solera unidos por siglos de vendimia, de castillos y monasterios, de ermitas y de atarcedeceres bajo una luz que os hará recordar el cielo de esta parte de Navarra. Una ruta sugestiva con un sabor especial.

Una de las rutas más significativas es la que une Pamplo- na con Olite, un recorrido corto pero lleno de emociones y tradición vinícola. La ruta atraviesa parte de Valdizarbeye\ norte de la Ribera Alta, zonas excepcionales para el cultivo de tran preciado líquido. Los vinos navarros van unidos al carácter de sus gentes y a los campos que los producen. En el norte de Navarra, tímidamente, como la peculiaridad de sus vecinos, es posible beber y deleitarse con un caldo suave, transparente como el cristal, joven e inexperto que no conoce la barrica: el txakolí, éste es picante con un ligero sabor amargo que recuerda a los vinos de! Rhin o más cercano, el ribeiro gallego. La zona media de Navarra en la que nos moveremos por esta ruta: Valdizarbe, Cirauqui, Mañeru, Obanos, Olite, produce vinos de excelente calidad. Criados al azote de los vientos sureños que han soportado tórridos veranos, estos vinos rosados y suaves de finas fragancias gozan de un prestigio internacional.

Los vinos de la Ribera, rosados y afrutados, con un punto de picor al final del paladar, son fáciles de beber.

La ruta comienza en Pamplona. Desde aquí nos despla- zaremos por la N-121 en dirección a Tafalla. Hay dos opciones: ir por la autopista y por la carretera. Si vais por la carretera, a la altura de Noain, veréis un acueducto que os recordará al de Segovia; no lo es, ni tan siquiera una copia. Fue realizado en el s. XVIII por Ventura Rodríguez para abastecer de agua potable a la ciudad de Pamplona, concretamente en el año 1790 llegaban las aguas a Pamplona desde el monte Francoa ("propio de Subiza"). Tiene 97 arcos y 1245 metros de longitud. De corte neoclásico con arcos de ladrillo de 8,35 metros de diámetro y sobre pilares rectangulares de sillería; en su momento fue una obra grandiosa. Abasteció de agua a Pamplona durante casi cien años, hasta que en 1895 se inauguró la traída de aguas desde Atleta y fue condenado a la inactividad y el abandono.

Si seguís, dejaréis a un lado, a la altura de Noain, la sierra de Alaiz, macizo en el que se libraron importantes batallas

durante las guerras carlistas. Llegaréis al puerto del Carrascal donde se recuerdan incontables leyendas sobre presos y ban- doleros. Un poco más a la derecha la sierra del Perdón y el alto del mismo nombre, desde cuya cima se puede observar una pa- norámica muy completa de la cuenca de Pamplona y la ciudad. Este lugar es muy apreciado para observar estrellas y fenóme- nos atmosféricos, aunque, todo hay que decirlo, está lleno de antenas.

A la altura de Muruarte de Reta, debéis de tomar el desvío que os conducirá a Artajona, primera parada de esta ruta. Artajona

Aquí se conserva magníficamente El Cerco, como se le conoce, de la muralla medieval, construido en el s. XII y mejorado en el XIV. No se sabe muy bien qué se construyó primero, si el casco urbano de Artajona o el Cerco. Destacan varias torres almendradas y la iglesia de San Saturnino, que los canónigos de Toulouse, promotores de la edificación, pusieron bajo su advoca- ción.

Merece la pena visitar la iglesia de San Pedro de construc- ción gótica (S.XIII). En la sacristía se guarda un tríptico flamenco de la Epifanía en madera tallada y policromada que puede proceder de Amberes.

Podéis visitar, cambiando de estilo, los dólmenes de Artajona. Estos grandes sepulcros megalíticos se encuentran en el Portillo de Enériz. Forman una galería partida en dos cámaras por una losa perforada.

En Artajona podéis comprar excelentes caldos. Aquí se encuentra la Cooperativa San Feo. Javier, que recientemente cumplió su cincuenta aniversario. De la producción vinícola de esta localidad habla una popular jota navarra:

Para olivares, Tudela para praderas, Baztán para viñas, Artajona para mujeres, Roncal.

Una carretera comarcal, pero agradable, para hacerla sin prisas, os llevará directamente a Tafalla, próxima cita de la ruta. Tafalla

situada a 35 Kms. de Pamplona. Pío Baraja destacó el aspecto vinícola, entre otras cuestiones, de este municipio en su Ruta del Aventurero.

Su origen histórico no está nada claro y aunque la tra- dición habla de Túbal como su fundador, lo cierto es que hasta el s.XI no se encuentran documentos que hablen de la ciudad. En algunos textos, la ciudad aparece citada con los nombres de Taffaylla y Altafaylla. El año 1423 es un año clave para los tafalleses porque significa su liberación de toda servidumbre. Carlos III el Noble, ante los ruegos de su nieto el Príncipe de Viana, les concede el privilegio de ser libres de toda servidumbre además de contar con una feria franca y derecho de "asiento en Cortes".

En 1636, Felipe IV otorgó a Tafalla el título de ciudad y la independencia de la Merindad de Olite.

Algo más tarde, durante la Guerra de la Independencia, Tafalla fue asediada por los franceses y liberada por Espoz y Mina (1813). Desde 1836 se convirtió en partido judicial de Olite.

A comienzos del presente siglo nace con fuerza en Tafalla y Olite el cooperativismo navarro con la creación de las dos primeras cajas rurales.

Entre los monumentos que merece la pena visitar desta- can las parroquias de, Sta. María (s. XVI) reformada pos- teriormente. Tiene un retablo de Juan de Anchieta; y San Pedro (s. XVI, con portada del XV). Destacan asimismo el convento de las Concepcionistas Recoletas (s.XVIl-XVIll), con un fabuloso retablo manierista que comunica con el Palacio de los Condes de Guendulain, la llamada Casa Cordón y la Casa Consistorial (1862).

La ciudad conserva también algunas ermitas. La ermita de San Nicolás, construida en 1200, es el edificio religioso más antiguo.

En Tafalla además de arte también se puede encontrar aún ciertas formas de artesanía: talla de madera, cáñamo, sillas de anea, cantería, cerámica, talleres de forja. Todo esto se puede adquirir en las numerosas tiendas de artesanos repartidas por el casco viejo de la ciudad.

Las fiestas se celebran del 15 al 20 de agosto y también se corren encierros como en Pamplona. Se pueden comprar los siguientes productos: vino tinto y rosado, especialmente "Viña Nava", de la cooperativa vinícola, hortalizas (alubias "potxas",

turrón, mazapán y miel casera). A poco más de 7 Kms. está el siguiente punto de la ruta: Olite.

Olite

Un ilustrado navarro como fue Kanpión dijo que descono- cer Olite era desconocer Navarra. Llevaba razón. Olite, además de tierra sobre la que maduran las vides que van a dormir a las centenarias bodegas, es un importante centro cultural, histórico y sobre todo artístico.

Situado en una amplia llanura, su Castillo en el centro y la Iglesia de San Pedro lo hacen inconfundible a medida que nos acercamos desde la vecina Tafalla.

Con el s. XII, se inaugura una etapa de esplendor para Olite con la ampliación de su casco urbano y la creación de un nuevo núcleo al sur del antiguo recinto romano. Olite llegó a formar parte del pequeño reino castellano de Artajona, junto con Larraga y Miranda de Arga que perteneció a Sancho el Deseado. No obstante, el pasado de Olite es significativo por haberse convertido en corte de los reyes de Navarra. Carlos III el Noble fue quien dio a Olite renombre al instalar la corte y llevar a cabo importantes obras y ampliaciones en el actual castillo-palacio, tal vez el monumento más representativo de Navarra. La arquitec- tura gótica responde a los modelos franceses. Destacan en el conjunto el Palacio Viejo, hoy convertido en Parador Nacional, con las torres de las Cigüeñas y de la Prisión, el Mirador del Rey y el Jardín de los Cenadores.

Olite constituye por tanto uno de los más importantes conjuntos urbanísticos de Navarra ya que además de poseer el recinto amurallado de la época romana se impone sobre todo como ciudad medieval. El estilo artístico que predomina es el gótico, éste se nota especialmente en la parroquia de Santa María, situada junto al Palacio Real. Durante la época del esplendor barroco, se emprendieron grandes obras en los viejos conventos medievales: convento de losAntonianos, en la actualidad clarisas de Sta. Engracia.

Aparte de los momumentos anteriores, Olite conserva entre sus viejas calles numerosas casas palaciegas con escudos de armas y blasones, entre las que destacan las del Marqués de Rada, o las de los Ochoa de Zabalegui, Atondo y Rada, Labairu, Recart de Landívary alguna más.

rico, lo que siempre ha dado fama a Olite ha sido sus vinos y su rica historia en torno a la vid.

Viñas que se remontan en ei tiempo a los reyes navarros de la Casa de Champaña en el siglo XIII.

Carlos III (de Navarra) era un buen bebedor y en la mesa real brillaba siempre repleta su copa de vino verjus, hecho exclusivamente con uva criada en el jardín del rey. Durante la Edad Media, los reyes disponían de un conjunto de servicios y servidores dedicados a satisfacer sus necesidades alcohólicas. Uno de los departamentos era la "botellería" o "escanciería". Os podéis Imaginar que marcha.

Volviendo a nuestros días, durante los fines de semana de Agosto podéis disfrutar de los únicos Festivales que se celebran en Navarra. Tienen lugar en Olite y otras localidades cercanas. Música, teatro, danza, etc, son las actividades progra- madas. Ir abrigados puesto que las actuaciones se celebran en el castillo de Olite y allí las noches son frescas aunque sea Agosto.

Si os apetece comprar vino, hay dos bodegas cooperati- vas. La Bodega Olitense elabora unos vinos deliciosos, (abren de 8,30 a 13,00 de lunes a viernes, tfno: 340012). La otra coopera- tiva, Cosecheros Reunidos, también elabora "graneles", que podéis comprar directamente. Otros productos que merecen la pena son las conservas, la repostería, las tortas de txantxigorh, mantecadas y churros.

La siguiente parada la realizaremos en San Martín de Unx al que se llega desde Olite por una comarcal perfectamente señalizada.

San Martín de Unx

La orografía de la zona no ha querido darle a San Martín de Unx un río, sin embargo las vides, abundantes y generosas, se retuercen entre los cabezos y montes. El pueblo está bastante aireado ya que el portillo del Alto de Lerga deja pasar el cierzo que antes servía para curar los jamones de los cerdos criados en casa. Aparte de la bondad de sus caldos rosados, especialmente los preparados para fiestas, en San Martín de Unx podéis contemplar la iglesia de San Martín, de origen románico y la de Sta. María del Pópolo, gótica, de gran sencillez y ausencia total de ornamentación. Dentro se conserva una talla de Cristo del siglo XV.