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9.2 LEVANT 1 Randomized European Study 1 Study Design
Combinando, por tanto, el índice contenido en los fols. 116-116v del ms.
Morales (una vez atendidos los retoques de mano del historiador) y las menciones
relevantes en este sentido extraídas de su obra impresa y ahora exhumadas por Catalán, nos es dado restaurar definitivamente el Codex vetustissimus ovetensis, cuyo contenido queda como sigue:
0. Cruz + Logogrifo
1. Genealogías de reyes godos y reyes de Castilla, de mano de Pelayo. 2. Genealogías de Sagrada Escritura hasta Nuestra Señora y Santa Ana. 3. Numerus sedium hispaniensium.
4. Liber Itacii.
5. Carta del papa Juan comunicada por los presbíteros Severo y Siderio (jul., 821). 6. Carta del papa Juan enviada a través del mensajero Reinaldo.
7. Antiguo privilegio del arzobispado ovetense, con el concilio de Oviedo. 8. Traslado del Arca de las reliquias de Jerusalén a Oviedo.
9. Historia gothorum de san Isidoro (continuada hasta Wamba). 10. Chronicon regum visegothorum (mal llamado «de Vulsa»). 11. Historia Wambae regis de san Julián.
12. Chronica visegothorum de Alfonso III (versión «ad Sebastianum»). 13. Fundación de la Iglesia de Santiago138.
137 ¿Se podría identificar con el «Chronicon memorabilium omnium Hispaniae multorum historicorum in
margine authoritatibus illustratum» (Andrés 1981: 500)?
138 Sin solución de continuidad se copia en el ms. 1346, tras este documento, el conocido opúsculo
«Ciuitates istae habent mutata nomina a Sarracenis» (fol. 20), que Morales no señaló exento en su índice, bien por considerarlo parte del documento previo (si es que así se copiaba en el original ovetense), bien por ser éste precisamente un lugar problemático de la copia del índice, en que Morales había tenido que icorporar de su propia mano y en apretado interlineado el ítem correspondiente a la fundación compostelana (cfr., atrás, pág. 32).
14. Historia vandalorum de san Isidoro. 15. Historia suevorum de san Isidoro. 16. Chronica universal de san Isidoro.
17. Genealogiae totius bibliothecae de todos los libros del Viejo y Nuevo Testamento.
18. Índices de abreviaturas de escritura visigótica. 19. Trataditos de las siete artes liberales.
20. Fórmulas para documentos visigóticos (algunas en verso). 21. Cartas de obispos visigodos.
22. Vita sancti Desiderii martir del rey Sisebuto. 23. Carta del rey Sisebuto a un obispo de Jaén. 24. Autodefensa del monje Tulga.
25. «Otras cosas pequeñas en prosa y en verso semejantes a éstas».
Conforme a la reconstrucción del índice llevada a cabo más arriba, la miscelánea ovetense, por su contenido, puede dividirse en tres tramos de similar extensión: A) Entradas 1-8; B) Entradas 9-17; y C) Entradas 18-25.
A. Las entradas 1-8 presentan un conjunto de materiales estrechamente vinculados al «oficio» historiográfico del obispo ovetense, cuya vocación por los trabajos de interés genealógico ha sido suficientemente señalada (Fernández Conde 1971: 60), y que viene aquí ilustrada por los dos primeros ítems139. Las genealogías de reyes godos y astures, con adición en muchos casos del lugar de enterramiento de los personajes (1), copiadas por mano del propio Morales en los fols. 3-4, imitando la disposición del original (con la información contenida en medallones arborescentes) forman, en el fol. 3, cuatro grupos. El crucero del folio lo atraviesa longitudinalemente el más abundante: de su germen (un medallón de tamaño mayor y doblemente anillado,
139 La información que respecto a los matrimonios y lugar de enterramiento de los monarcas godos y
asturleoneses estas genealogías presentan aquí de forma exenta las encontraremos parcialmente incorporadas al cuerpo de relato histórico en las etapas más evolucionadas del corpus. En vista de ello, me parece probable que las «Genealogías de Sagrada Escritura» que hacen nuestro número 3 figuraran igualmente esquematizadas en estos primeros folios del códice y que se correspondieran en parte con el contenido de nuestro ítem 17.
con inscripción140) surgen dos ramas: la principal se descuelga verticalmente en tres orlas sucesivas con sendas leyendas141. De la última medalla penden a su vez, independientemente, tres orlas más142; la segunda rama que surge de I deriva hacia la derecha del folio en dos etapas143. Un segundo grupo figura en el cuadrante superior izquierdo del folio. Está formado únicamente por dos elementos: una primera medalla, doblemente orlada144, y un segundo elemento que pende de ella hacia el lado izquierdo del folio145. La tercera unidad desciende en tres etapas sucesivas por el margen izquierdo del folio: de la orla principal146 penden, consecutivamente, dos medallas más147. Por último, el cuarto grupo lo forma un medallón exento (y con doble anillado) en el cuadrante inferior derecho del folio148. En el fol. 4, Morales repite de su propia mano parte del dibujo del folio anterior (únicamente el grupo I) con los datos idénticos, salvo la llamada desde Ic, algo distinta149, y un par de anotaciones marginales a
140 «Cindasuintus Rex. Sepultus santi Romani de Ornisga» (I).
141 Ia: «Theofredus filius Cindasuindi et mater Egicani filia Cindasuinti. Rudericus rex filius Theofredi
ducis»; Ib: «Rodericus rex succesor Vitizani. Rodericus filius Theofredi ducis de semine Gothorum» y, orlando la parte superior del círculo, por fuera: «Sepultus Portugale»; y Ic: «Pelagius Rex filius Fafilani ducis, et succesor Ruderici Regis illius Reginae Gaudiossae» y, rodeando toda la medalla por su lado exterior: «Iste cum uxore sua sepulti sunt Asturias in Cangas S. Eulalie». Del interior de esta orla saca Morales una llamada: «Crediderim profecto inhis que hic desunt scriptum fuisse maritus, aut vir. Vt Gaudiosa nomen sit Regine uxoris Regis Pelagij. Nam Ruderici uxor alio nomine fuit».
142 De izquierda a derecha: Ic1: «Fafila dux de progenie Gothorum genuit Pelagium regem»; Ic2: «Fafila
Rex filius Pelagij et succesor. [ ] Regina»; y contorneando la orla por su parte derecha: «Iste Rex sepultus Cangas cum uxore». Del interior, saca Morales una llamada y anota en la parte inferior del folio: «Ni aquí ni arriba no se podía leer el nombre de madre o muger que auía, ni en la del enterramiento tampoco», que explica el espacio en blanco dejado por el copista; y Ic3: «Ermesinda filia Pelagij Regis,
vxor Adefonsi Magni».
143 I’a: «Recesuintus Rex. Filius Cindasuinti et successor sepultus Bamba monasterio»; y I’b: «Mater
Eruigii fuit filia Recesuinti».
144 Donde dice: «Eruigius Rex successor Vambani. Iste est sepultus Toleto» (II). 145 En que se lee: «Caxilo filia Eruigij vxor Egicani» (IIa).
146 En cuyo interior, se copia: «Egica Rex successor Eruigij. Iste est sepultus Toleto» (III).
147 IIIa: «Victiza filius Egicani et succesor. Iste est sepultus Toleto» y IIIb: «Oppa Hispalensis
Archiepiscopus filius Vitizani».
148 En él se lee: «Ermesinda filia Pelagij Regis vxor Adefonsi Magni». Sobre la orla, Morales añade:
«Esta memoria del rey Bamba está assí sola y desasida».
149 «Non dubito quin hoc l[ ?] scriptum fuerit maritus vt nomen vxoris Regis Pelagij sit Gaudiosa. Nam
propósito de la información contenida en las orlas Ic(1) 150 y Ic(2)151. Debe de tratarse de un primer borrador que posteriormente reinició en el hoy fol. 3152.
Tras la copia de la muy divulgada nómina de sedes episcopales hispanas (3)153, el Codex vetustissimus incluía la serie de textos que más acusan su factura o refundición ovetense: el célebre Liber Itacii (4), las dos epístolas del papa Juan (5 y 6), el Privilegio
de la iglesia ovetense (7) y la Translación del arca de las reliquias (8). Como ya he
defendido, es de señalar que, a tenor de la descripción de Morales, estos textos figuraban exentos en nuestro ejemplar, esto es: sin haber sido incorporados todavía a distintos lugares de la narración histórica articulada, como sí lo estarán en etapas posteriores.
El Liber de nominibus sueuorum et euuandalorum, alanorum et gotorum ab era CCC. V154 (o Liber Itacii, como le bautizó Morales) es el resultado de combinar dos tradiciones anteriores: las Nominae regum y las Nominae sedium Yspanensium (que ya habían tomado cuerpo en la Divisio Wambae). Respecto a la tradición de las Nominae
regum, cabe señalar que desde antiguo circularon por la Península textos que seriaban
escuetamente la sucesión de reyes godos, añadiendo el número de años que habían permanecido en el trono. Es muy probable que la formación de las series de soberanos vándalos y suevos del Liber Itacii se haya apoyado en esta antigua y muy difundida
150 «In fano sanctae Crucis ad Cangas in lapide quo Fafila Rex ad ipsum dedicauit Froiliuba vxor eius
Regis appellatur idque nomen hic scriptum fuit».
151 «[...]obi nomen vxoris le[...] poterat, siue matris».
152El fol. 113v conserva otro comienzo de copia del códice, de mano de Morales: «El libro muy antiguo
de Ouiedo comiença desta manera “Pelagius etsi indignus episcopus propia manu scripsit haec genealogia. Y luego están vnas genealogías algo confusas [interlineado: “por no se poder leer las letras desgastadas”]. Y lo más claro y çierto que yo dellas pude colegir es esto. Y póngolo por la orden que allí estauan y assí trauadas y desasidas», y dibuja tres de las orlas con sus inscripciones. Cfr. ahora Catalán 2005: 69 y n. 20.
153 Describe la tradición de este texto Vázquez de Parga (1943) por estar en el origen de la Divisio
Wambae.
154 Así reza el epígrafe («In nomine Domini nostri Ihesu Christi incipit Liber etc.») con que comienza la
copia del texto en el ms. 1346 (fols. 7-11), tras las anotaciones autógrafas de Morales en que se hace constar el origen del traslado («Ex vetustissimo ouetensi») y la indicación de su inicio («Liber Itacii incipit»). Concluye la titulación con la mención de autor: «Vocatus est liber iste Itacium ab illo qui eum scripsit nomen accepit».
tradición de las Nominae regum gothorum155, surgidas sin duda al albur del neogoticismo practicado en la corte ovetense durante el s. IX, para empalmar la saga de reyes godos con el linaje real asturleonés. Este tipo de sumarios precede incluso a los primeros textos historiográficos formados bajo el reinado de Alfonso III, en el s. IX, como testimonia su utilización por parte del compilador de la Chronica albeldensia. Además, seguramente constituyan los primeros balbuceos de la renacida historiografía cristiana asturleonesa tras la ocupación musulmana. Sin embargo, la aparición de manifestaciones cronísticas mucho más elaboradas (como la Chronica Visegothorum de Alfonso III) no acabó con la transmisión de estos extractos; al contrario, de su pervivencia en la historiografía medieval hispana (del s. IX al XIV) son prueba una serie de testimonios cuyos ecos alcanzan la Edad Moderna y, por descontado, el romanzamiento de su texto156. Su aparición en el interior de diversas crónicas no fue obstáculo tampoco para que siguieran copiándose exentas. Consistentes en la enumeración sucesiva de reyes y años de reinado de los monarcas visigodos desde Atanarico, el primero de ellos, su origen se remonta a la Historia Gothorum isidoriana, de la que suponen un escueto extracto. No de otra manera, siglos después, se comporta
155 En el caso del Liber Itacii, de las series de «nominibus» prometidos en su epígrafe descriptivo,
únicamente los reyes suevos, vándalos y godos cuentan con sus respectivos catálogos; la omisión de la lista de los «alanorum» confirma el carácter subalterno de estas nóminas en la refundición, como ha recordado Vázquez de Parga 1943: 63, n. 5.
156 A título de ejemplo, valga citar la Chronica albeldensia, los Anales de Cardeña, el mal llamado
Vulsae chronicon, las Genealogías analísticas del ms. BNE 10046 o la Crónica de 1344. Recientemente,
Fernández-Ordóñez 2003, ha demostrado que la división en libros de la Historia gothica de Ximénez de Rada no es original del autor, sino propuesta tardíamente (con éxito) por su primer editor, Sancho de Nebrija (1545). Para la división establecida por el lib. II, que da comienzo en el rey godo Atanarico, Fernández-Ordóñez encuentra importantes precedentes que debieron de influir en la decisión de Nebrija, todos ellos bajomedievales: la Anacephaleosis de Alfonso de Cartagena (1456), la Compendiosa Historia
Hispanica de Rodrigo Sánchez de Arévalo (1470), la Crónica de España de Diego García de Valera
(1481) y la anónima Summa o Chronica de los Reyes de Castilla, empezando desde Atanarico, primero
rey de los godos, hasta don Fernando el V inclusive, dedicada al rey de Nápoles (1493); dado que,
además, Nebrija publica las dos primeras obras en el mismo volumen que la Historia gothica, parece razonable pensar, con Fernández-Ordóñez, que el iniciar el lib. II con Atanarico le vino dado al editor por alguna de estas obras. Sin embargo, conviene señalar que el reinado de Atanarico se sentía como frontera estructural desde mucho tiempo antes, y no sólo en la segunda mitad del siglo XIII, como indica la posición inicial que ocupa en todas estas nóminas.
el refundidor del Liber Itacii, al extraer de las Historiae Vandalorum y Suevorum de san Isidoro, la serie de «nominibus» (Gil 1995: 6), esta vez sin indicaciones cronológicas.
En lo tocante a la segunda de las tradiciones que confluyen en el Liber Itacii (la de las nóminas de sedes hispanas), su naturaleza y transmisión ya ha sido descrita por Vázquez de Parga (1943), a cuyas consideraciones sólo puedo añadir el hallazgo de un nuevo testimonio, desconocido por él157.
Desde el padre Flórez, se ha venido considerando que el autor del Liber Itacii fue Pelayo, pero hay motivos para pensar que la formación de semejante mistificación es previa a la labor refundidora del obispo ovetense158. Desechada, por tanto, la factura pelagiana del Liber Itacii, tanto su lugar de origen como la responsabilidad de su iniciativa resultan, hoy por hoy, inciertos. Sólo su aparación en el Oviedo de la primera mitad del s. XII nos informa mínimamente acerca de su zona de influencia y de su posible procedencia. Tal vez haya que buscar el motivo de su formación, en atención a la documentación conciliar incorporada, en los problemas de jurisdicción eclesiástica que animaron el s. XII en el norte de la Península, tras la conquista de Toledo en 1085159.
Por lo demás, las otras tres unidades textuales (las cartas del papa Juan, el
Antiquum privilegium archipresulatus ovetensis y la Translatio del arca de las reliquias)
conocen una forma distinta (que más adelante evaluaremos) en el mencionado Liber
157 Se trata del que se halla en los mss. BNE 7104, 1364 y 684, que transmiten sendos testimonios de la
Historia gothica de Ximénez de Rada, en latín los dos primeros y en castellano el tercero (cfr.
Catalán/Jerez 2005: 605-07 y 615-16).
158 Como demostraré más adelante, el prelado ovetense conoció una colección de crónicas antiguas que
figuraban en un códice ovetense hoy perdido (Castellá), sobre el que construyó su Vetustissimus, añadiendo diseminadas algunas modificaciones pro-ovetenses más; pues bien, más adelante veremos que en ese códice ya existía un Liber Itacii. Por otro lado, el ms. BNE 9880, ¿nos conserva el Liber Itacii que contenía el ms. Castellá?
159 Para una caracterización más precisa (en lo textual) del Liber Itacii presente en el Codex vetustissimus,
Testamentorum ecclesiae ovetensis (cartulario documental formado por el obispo
Pelayo alrededor de 1109/1122160, todavía conservado en la catedral ovetense).
B. Los items 9-17 constituyen la serie historial a la que nos referimos en la sección anterior. Venía encabezada por la Historia gothorum de san Isidoro161, continuada hasta el rey Wamba162. Seguidamente, se copió la mal llamada Chronica
Vulsae gothorum, un texto perteneciente a la tradición de las viejas «Nominae regum
visigothorum», meras listas de soberanos y años de reinado que iban actualizándose progresivamente163. A continuación, aparecía la Historia Wambae regis de san Julián, precedida de la Epistola Pauli (que en la descripción de Morales constituye una entrada exenta)164. Inmediatamente, el Codex vetustissimus empalmaba la vieja historiografía hispano-gótica con la tradición asturleonesa a través de la Chronica Visegothorum en su versión llamada «ad Sebastianum»165.
160 Recientes estudios codicológicos y paleográficos (a cargo respectivamente de E. E. Rodríguez y J.
Yarza Luaces) así lo estiman. Cfr. VVAA 1995: 84 y 213.
161 No contamos con el texto del Vetustissimus, que no fue copiado en el ms. 1346; sin embargo, sabemos
que transmitía la Historia gothorum en su «versio longa», dada la ocurrencia del párrafo «Computatis igitur gotorum regum temporibus […]», citado por Morales en su índice (véase atrás, pág. 31).
162 La Historia gothorum original terminaba en el quinto año de Suintila (624), sin embargo, en varias
ocasiones, la historiografía hispano-latina medieval ha considerado el reinado de Wamba (672-680) como el último historiado por san Isidoro (muerto en 636). Véase, en este sentido, lo dicho más adelante, págs. 283.
163 Debe su nombre sin duda al error, producido en algún momento de su transmisión textual, entre
uuisegothorum ~ uulse gothorum, con lectura de i por l (se hacen eco de la confusión, sin concretar su
tenor, Sánchez Alonso 1941: 80 y Fernández Conde 1971: 52). El códice Soriense (preovetense y visigótico) conservaba la lectura correcta, como se encarga de señalar Juan Bautista Pérez, de su propia mano, en el margen del ms. Morales (fol. 18: «Vvisegotorum dicitur in codice gotthico soriensi»; a propósito del perdido códice Soriense, cfr., adelante, págs. 61-63), dado que, en efecto, esta obrita sí fue mandada trasladar por el erudito cordobés desde el Vetustissimus al actual ms. 1346 (fols. 18-v).
164 San Julián es en el índice designado «Pomerio» por Ambrosio de Morales, apelativo que el propio
historiador señala como apócrifo en sus anotaciones autógrafas. Dentro del corpus pelagiano, sólo en los testimonios de la forma más elaborada se encuentra semejante alias.
165 De entre la larga tradición textual de la Chronica visegothorum (versión «ad Sebastianum»),
conservada casi por entero en copias modernas, sólo nos es conocido un testimonio preovetense, el contenido en el mencionado códice Soriense. Por intermedio ovetense (dado el número de interpolaciones que delatan ese origen) conocemos, aparte de la copia presente, la que se encuentra en el ms. Castellá-
A la continuación alfonsina, le seguía un texto celebrativo de la fundación de Santiago que podría resultar chocante en este lugar; sin embargo, su disposición cronológica es perfecta, dado que se trata del privilegio otorgado por Alfonso III, con cuyo predecesor en el trono (Ordoño I) terminaba la Chronica Visegothorum, copiada inmediatamente antes166; sin solución de continuidad nos transmite Morales, tras este privilegio (y considerándolo todo uno, quizá como en su modelo), el catálogo de ciudades que «habent mutata nomina a sarracenis»167. Sólo una vez concluida la serie de textos que prolongan y actualizan la Historia gothorum isidoriana168, se copiaban en el viejo códice las otras dos historias menores del santo hispalense: primero, la Historia
Vandalorum y, de inmediato, la Historia Suevorum169. Por último, se cerraba el ciclo
isidoriano con la Chronica universal170, más unas genealogías bíblicas cuyo contenido quizá corresponda con el que conocemos a través del códice batriense171.
forma más evolucionada (como parte del Liber cronicorum), entre cuyos representantes más ilustres figuran el famoso códice de Batres y el conjunto de los cauriense-compostelanos, con una recensión fragmentaria del texto en cuestión.
166 La vinculación entre Pelayo Ovetense y Santiago ha sido destacada por Fernández Conde 1971: 78-79
y, en materia historiográfica, por Fernández Vallina 1999. Se trata del único testimonio pelagiano conservado de este texto; puede leerse en el ms. 1346, fols. 19-20.
167 Del mayor interés para nosotros por haberlo aprovechado también Lucas en su Chronicon mundi, se
conserva asimismo en las dos recensiones de la forma más elaborada.
168 Y aún no sentidas, por tanto, como antecedentes naturales (junto al compendio universal) de la historia
goda.
169 Ninguna de ellas ha pasado al ms. Morales a través de esta copia, pero sí de la que hoy podemos leer
en el códice de Batres. De ahí que carezcan de valor las variantes que Rodríguez Alonso presenta en su edición de las historias particulares de san Isidoro de las variantes del ms. O (= 1346) al lado de las del ms. B, del cual O no es más que su apógrafo.
170 Ya denominada Corographia Isidori Iunioris, título que pasó a la redacción batriense (donde también
se copió) con la lectura errónea Ortographia Isidori Iunioris. Nótese el orden en que se copió el «ciclo isidoriano» (Godos-Vándalos-Suevos-Universal), opuesto al que luego utiliza el Tudense: Universal- Vándalos-Suevos-Godos.
C. La tercera parte de la miscelánea primitiva (entradas 18-25)172 se aleja del interés historiográfico mantenido previamente. En ella se reúnen una colección de textos de origen visigótico que parecen haber permanecido inmunes al retoque pelagiano173.
En suma, contra lo que en alguna ocasión se ha afirmado (Sánchez-Albornoz