THEORETICAL FRAMEWORK, METHODOLOGY, AND THE DATA
3.3 The Models used for Estimation
3.3.2 Liberalization and Private Saving
Los resultados encontrados en la presente evaluación contrastan con los planteados al inicio del establecimiento del proyecto por parte de la SOCOCECI en la región de Los Tuxtlas, particularmente en los municipios de Catemaco y Hueyapan de Ocampo, Ver.
Calidad de Sitio. Una de las decisiones más difíciles para establecer una plantación forestal, es sin duda, el identificar correctamente el lugar donde crecerán los árboles para alcanzar las metas del proyecto, a fin de evitar pérdidas económicas (Clutter et al, 1983 op. cit.). Para el proyecto de la SOCOCECI, la calidad de sitio, evaluada a través del índice de sitio, mostró un crecimiento en altura bajo; sin embargo, para tener una comprensión exacta del desarrollo del arbolado, sería necesario darle un monitoreo continuo desde su establecimiento hasta su corta, por ejemplo 100 años, como lo menciona Klepac. (1983 op. cit.).
En la evaluación realizada, el IS promedio de todo el proyecto fue de 15 m aun cuando se tomaron los valores máximos de todas las plantaciones. En el municipio de Catemaco, se estimó el valor más alto con 25 m por tipo de plantación para el año 1994, en los dos periodos siguientes, apenas alcanzaron 23 y 15 m; para Hueyapan de Ocampo, los máximos IS’s (20 y 17m) no decrecieron como en el caso anterior (Figura 28). Al respecto, Klepac (1983 op. cit.), hace hincapié en que el aclareo continuo de árboles en una plantación, provoca que la altura media (y el diámetro normal) de la masa se incrementen más rápidamente que en aquellos árboles considerados individualmente, lo que explicaría ese bajo desarrollo de la altura, lo cual demuestra el poco manejo de las plantaciones evaluadas.
Por otra parte, el proyecto original no menciona la altura máxima promedio que los árboles podrían alcanzar, tan sólo se limita a indicar la altura de fuste limpio (10 m) por ser la parte del árbol con mayor valor comercial.
Figura 28. Índices de Sitio promedios en las plantaciones de la SOCOCECI 1994- 1996.
Lo anterior concuerda con lo planteado por Rodríguez et al (1999) en el sentido que las plantaciones de Los Tuxtlas ocupaban terrenos con un largo historial agropecuario y otros adyacentes, lo cual, aunado a la calidad media de las especies seleccionadas, suponía un decremento futuro de los árboles plantados.
Clutter et al (1983 op. cit.) mencionan que uno de los aspectos relevantes a considerar es la capacidad innata que tiene un terreno para alcanzar la productividad deseada, en este sentido, muchas de las plantaciones de la SOCOCECI, se establecieron en asociación con la vegetación nativa. Independientemente del sistema de plantación, las especies de interés
para el proyecto se ubicaron en una competencia individual directa por agua, nutrientes, espacio y luz, tanto entre individuos como con otras formas de vida, provocando un desarrollo inferior al estimado.
Villee (1974), Eqhihua y Benítez (1999) mencionan que las relaciones entre los elementos bióticos y abióticos actúan recíprocamente por lo que cualquier alteración al ecosistema variará las relaciones entre las especies. Esta alteración se puede ver incrementada por los fenómenos naturales como lo menciona Vickery (1987). En este contexto, las plantaciones de la SOCOCECI se encuentran en la vertiente del Golfo de México, región del país constantemente azotada por fenómenos ambientales denominados “Nortes”, por lo que se infiere que el pobre crecimiento de los árboles se debió en parte a la sinergia que ocasionan los acontecimientos ambientales frecuentes en la competencia inter e intraespecífica.
El presente estudio no contempló evaluar la sanidad de las plantaciones de la SOCOCECI; sin embargo, se infiere que una de las posibles causas del pobre desarrollo pudo deberse en gran parte por el ataque de fitopatógenos, así como de insectos y otros artrópodos, considerados como plagas; que en combinación con los nortes, responsables estos últimos de provocar estrés en los árboles, sobre todo a edades tempranas cuando aún no estaban endurecidos (Agrios, 2007), afectaron la tasa de crecimiento de las especies de interés en distintos tiempos y etapas (Coulson y Witter, 1990).
Las especies contempladas al inicio del proyecto de la SOCOCECI fueron la caoba y cedro rojo para el primer periodo de plantaciones, seguidas por nogales y primaveras para los años posteriores. Las especies más registradas fueron el cedro rojo con un 69% y caoba con 19% de las veces en los tres años evaluados; sin embargo, se
encontraron también nogales, primaveras, tecas, melinas y casuarinas. Estas últimas especies se registran en los años 1995 y 1996, correspondientes a los periodos de mayor superficie establecida, desconociéndose el criterio seguido para su selección.
Las especies seleccionadas para las plantaciones de la SOCOCECI en Los Tuxtlas, denotan carencias en los criterios de selección, debido a que el proyecto no menciona ni la biología, ni la ecología de los géneros escogidos, requerimientos indispensables para iniciar cualquier proyecto tal y como lo menciona Montagnini (1992).
De acuerdo a García (1981) e INEGI (1988) las plantaciones localizadas en Catemaco difieren en el tipo de suelo, aspecto vital para tener las condiciones óptimas para el crecimiento de los árboles. La única especie que encuentra las condiciones óptimas de suelo para desarrollarse es
Juglans olanchana de acuerdo a lo que menciona Jiménez y Vásquez
(2008).
Densidad. El proyecto original contemplaba plantar los árboles en un arreglo rectangular de tres metros entre plantas y seis entre hileras, lo cual denota 556 árboles por hectárea, valor inferior para las plantaciones evaluadas que en promedio ostentan una densidad estimada promedio de 798 árboles/ha, lo que representa un 43% más árboles por hectárea plantada.
Las plantaciones establecidas en el municipio de Catemaco, mostraron la mayor densidad, siendo significativas las puras del año 1996 con un 161% más árboles que los originalmente establecidos (556); seguidas de las puras de 1995 con el 119% y las agrosilvopastoriles con 104%. En el caso contrario, las plantaciones silvopastoriles fueron las que menor porcentaje registraron con -28% (Cuadro 6). Por comunicación personal
de los poseedores de las plantaciones evaluadas, se sabe que no hicieron aclareo (raleo como lo conocen) alguno hasta el momento.
Cuadro 6. Comparativo de densidades respecto al proyecto original
Municipi o Año Tipo de plantación árboles/ha estimados Diferencia entre densidad es (arb/ha) Porcentaje Catemac o 1994 agroforestal 533 -23 -4% slivopastoril 485 -71 -13% 1995 agroforestal 606 +50 +9% Pura 1220 +664 +119% silvopastoril 400 -156 -28% 1996 agroforestal 800 +244 +44% agrosilvopastor il 1133 +577 +104% Pura 1450 +894 +161% Hueyapa n 1994 agroforestal 727 +171 +31% Pura 1000 +444 +80% 1995 agroforestal 656 +100 +18% Pura 626 +70 +13% 1996 agroforestal 967 +411 +74% Pura 567 +11 +2% PROMEDIO: 798 +242 +43%
Rodríguez et al (1999) encontraron que la densidad promedio fue de 1285 árboles por hectárea en plantaciones de Los Tuxtlas, sin indicar el periodo ni los poseedores de éstas; manifestando que no existían grandes huecos; lo que explicaría el pobre desarrollo del cedro rojo y caoba, especies contempladas originalmente en el proyecto, ya que son
heliófilas, aspecto que Chama y Hernández (2004) deducen sobre el pobre desempeño de las plantaciones se debió a la supresión sufrida por luz y nutrientes.
El manejo de la densidad es una de las ventajas que tienen las plantaciones respecto a los bosques naturales, debido a que se lleva un control estrecho entre el número de árboles en el espacio ocupado por la plantación buscando alcanzar los objetivos de producción; sin embargo, en el proyecto de la SOCOCECI se aplicaron inversamente los principios de distribución y espaciamiento en la población, tal y como lo señalan diversos autores (Montagnini, 1992; Patiño,1995; Wadsworth, 2000; Mussalem, 2003, y Wolmard, 1995) quienes coinciden en que para obtener árboles con diámetros grandes se requiere que exista el espacio necesario para que desarrollen su potencial.
Diámetro y Área Basal. El proyecto original planteaba obtener diámetros promedio por hectárea de 40 cm a los 18 años; sin embargo, los resultados obtenidos muestran que alcanzan los 14 cm, a los 13 años del establecimiento el proyecto. El bajo crecimiento del diámetro se debió en parte a la densidad alta; Musálem (2003), Patiño (1995) y Montagnini (1992) coinciden en que el manejo de la densidad es uno de los factores decisivos para desarrollo del diámetro de los árboles plantados, para poder así alcanzar los objetivos de la plantación.
Si bien la densidad influye directamente en el crecimiento y desarrollo del diámetro, los resultados muestran que para las plantaciones localizadas en el municipio de Catemaco, el Dq promedio alcanzaron valores mayores aun cuando se tenía mayor número de especies, de las cuales destacan la casuarina y el nogal que presentan un crecimiento de 20 y 15 cm en diámetro respectivamente, particularmente en las plantaciones puras de 1995, las cuales a su vez se distinguen por la alta densidad, lo
que hace pensar que la primer especie se adapta mejor a la competencia como se muestra en la Figura 29; la segunda, por ser endémica de la región (Jiménez y Vásquez, 2008). Por su parte, el área basal se comporta de una manera normal, ya que al existir un mayor número de individuos también su valor aumenta.
En las plantaciones localizadas en Hueyapan, el crecimiento de los diámetros se comportó de manera particular, debido a que a un mayor número de individuos por hectárea se registraron valores superiores. Esta peculiaridad se relaciona con el hecho de que en aquellas plantaciones con dos especies (caoba y cedro rojo) el desarrollo en diámetro alcanzó crecimientos superiores respecto de aquellas en las cuales se registraron cuatro especies (Fig. 29). No obstante, el área basal concuerda con lo mencionado por los últimos autores citados; además, son las plantaciones del año 1996 del sistema agroforestal quienes alcanzan el área basal máxima con 19 m2.
Figura 29. Relación Dq (cm) vs. Área Basal (m2) en plantaciones de la SOCOCECI
Cosecha. Rojas (1993) planteaba que a un turno comercial de 18 años, se alcanzaría un volumen de cosecha de 253 m3; en contraste, considerando el índice de sitio promedio por tipo de plantación; 18 años de edad y el área basal por hectárea tipo, se tiene que en el mejor de los casos las plantaciones agroforestales de Catemaco son las que alcanzan 85.319 m3 seguidas por las agroforestales de 1995 del mismo municipio; las de Hueyapan sobresalen las puras de 1994 y las agroforestales de 1996 con 63.954 y 60.530 m3 tal y como se mencionó en el Cuadro 5. Volumen estimado de cosecha por hectárea para las plantaciones de la SOCOCECI establecidas en el periodo 1994-1995.
A manera de ejercicio, utilizando el modelo de cosecha propuesto y considerando el valor máximo de IS la edad de 18 años, se requeriría que el número de árboles por hectárea fuese de 238 para así obtener un área basal de 30 m2 lo cual arrojaría un volumen por hectárea de 240.170 m3, resultado cercano al planteado en el programa de manejo original; siempre y cuando se realice el aclareo de manera continua, quitando los árboles oprimidos tal y como lo plantea Klepac (1983 op. cit.).