Wine (1969) sugirió que en orden a entender la conexión entre las dimensiones de significación de relación y contenido en la comunicación familiar, se debe entender la relación entre los comunicantes, en tanto ésta forma los contextos para ambos aspectos. Cuando la relación interpersonal es clara, las personas están en condiciones de saber cómo clasificar el 'tipo lógico' de los órdenes más bajos de significación; por ejemplo, si alguien dice "te felicito" a otra persona, usando un tono sarcástico y la relación entre ambas está definida como 'conflictiva', con seguridad el receptor sabe que es el tono el que otorga el contexto para el contenido. Sin embargo, cuando las relaciones no están claramente definidas, pueden presentarse distintos niveles de significación, lo cual hace que los comunicantes impongan un contexto episódico para clarificar la asignación de significado de nivel relacional a un mensaje (Pearce y Conklin, 1976).
Cronen, Johnson y Lannamann (1982), señalan que una proposición de este tipo es opuesta a la idea que lo nuevo debe provenir del azar, en tanto ellos proponen que lo nuevo puede producirse también por el interjuego de los niveles jerárquicos que otorgan nuevas perspectivas a los interactuantes. Asimismo, consideran que se debe conocer el contexto en el cual tiene lugar una relación y se expresa un contenido, por lo que resulta inapropiado concebir la comunicación como un fenómeno de sólo dos niveles.
La operatoria de estas complejas relaciones entre distintos niveles de significación con reflexividad entre ellos, puede ser clarificada mediante el modelo de reglas constitutivas propuesto por la teoría CMM (Cronen y Pearce, 1980).
Ampliando lo antes señalado, se puede decir que las reglas constitutivas especifican el modo en que los
inputs sensoriales se constituyen como significados y de qué manera los significados de un nivel de
Guido Demicheli M.
10
contexto episódico de compañerismo, se considera como un acto comunicativo de halago; sin embargo, en un contexto episódico de disputa, es otra la regla constitutiva rectora, lo cual hace que la misma expresión sea significada como un acto comunicativo de sarcasmo.
Las reglas constitutivas describen centralmente, aquel aspecto del procesamiento de la información que tiene que ver con la asignación de significado. En su forma primaria, esta reglas especifican que si, en cierto contexto, determinadas condiciones específicas antecedentes son satisfechas, la significación en un nivel de abstracción se considera como tal en otro nivel.
Las reglas regulativas, en tanto, describen el proceso por el cual ciertos actos comunicativos particulares son sentidos como apropiados o no. En su forma primaria, estas reglas especifican que si dentro de un contexto de acción social, una condición antecedente es seguida por cierta (s) acción (es) específica (s), algunas consecuencias deben o no deben venir a continuación.
Dado que las reglas regulativas guían secuencias de acción, ellas existen sólo en aquellos niveles del modelo jerárquico, donde los significados son temporalmente duraderos. Las reglas regulativas son reorganizaciones cognitivas de las reglas constitutivas.
De acuerdo a lo anterior, la teoría CMM postula: que "se pueden identificar múltiples niveles de contexto en la interpretación de la acción social de las personas" (Cronen, Johnson y Lannamann, 1982). Basándose en diversas investigaciones (E.T. Hall, 1977), la teoría CMM postula el siguiente modelo de significaciones jerárquicamente organizadas:
PATRONES CULTURALES (PC).
GUIONES DE VIDA (GV)
RELACION (R).
EPISODIOS (E).
ACTOS COMUNICATIVOS (AC).
CONTENIDO (C).
PATRONES CULTURALES (PC). Todos los niveles de significación descritos previamente comprenden
una forma de puntuar los inputs sensoriales, a partir de los eventos y entidades de la experiencia. Pareciera que dicha puntuación es irrelevante para establecer criterios de verdad, pues hay una lógica fundamental que se emplea para categorizar la experiencia en niveles más abstractos, que no sólo guía a las personas en la puntuación de la experiencia, sino que también hace que dichas puntuaciones sean
Guido Demicheli M.
11
comunicables. Se trata de patrones de orden cultural que ubican la experiencia humana en un contexto más amplio y legitiman formas de conocimiento y acción compartidas.
GUIONES DE VIDA (GV). Se refieren al repertorio de episodios que una persona percibe como
identificados con sí misma y mediante los cuales elabora su autoimagen. El término está tomado del Análisis Transaccional en tanto es semánticamente compatible con la metáfora dramática y connota el sentido de una secuencia de escenas con contenido y estructura variables. En el proceso normal de socialización, cada persona aprende (directa o vicariamente) un gran repertorio de episodios, que son definidos como cosas que pueden hacerse o no; que calzan o no con uno mismo.
Además, algunos de los episodios definidos como relativos al Yo, pueden ser establecidos positiva o negativamente en cuanto a su valencia (Buen Yo y Mal Yo). Al conceptualizar el 'sí mismo' como un repertorio de episodios que son vivenciados secuencialmente, se focaliza la atención en un conjunto de variables que son informativas de la acción humana. Por ejemplo, el rango de episodios asociado con el guión de vida, puede variar entre las personas y aquella parte del guión de vida involucrado en una relación particular, puede variar entre los participantes en una cierta relación.
RELACION (R). Alude a entendimientos, usualmente implícitos, destinados a elaborar el colectivo
'nosotros'; en tal sentido, no se corresponde con el nivel 'relacional' focalizado en mensajes particulares, del modelo del Grupo de Palo Alto. Alude a la propensión de las personas a definir su relaciones con las demás, como si éstas tuviesen atributos particulares. El término 'contrato interpersonal' es aplicable a este nivel de significación y posee cuatro aspectos:
a) límites: identifican las diferencias entre 'nosotros' y 'ellos' y pueden ser descritos en términos tales como inclusión y permeabilidad.
b) repertorios: denotan la disposición a eventos que son/están legítimos/legitimados dentro del contexto que define el contrato.
c) valencia: la configuración del afecto involucrado en el contrato; incluye el nivel de comparación con otras relaciones sociales y otros posibles contratos que las personas perciben como probables.
d) redes: describen el rango en el cual las personas se identifican a sí mismas como pertenecientes e incluidas dentro del sistema.
EPISODIOS (E). Eventos de comunicación que las personas ven como 'totalidades' distintas y separadas
de otro tipo de discurso, caracterizados por reglas especiales de conducta verbal y no verbal; a menudo distinguibles también claramente, por secuencias reconocibles de apertura y cierre. La característica distintiva de los episodios, es que ellos incluyen tanto un patrón temporal como un significado abstracto, que hacen que cuando un acto comunicativo particular es percibido como parte de un episodio, no sólo sea contextualizado jerárquicamente, sino también temporalmente. El significado de un acto necesita y es necesitado por el contexto de los actos precedentes y subsecuentes.
ACTOS COMUNICATIVOS (AC). Las cosas que las personas se hacen o dicen unas a otras para
comunicarse algo. La noción de actos comunicativos proviene de Austin (1962) y Searle (1969) y se focaliza más en la pragmática que en la semántica o la sintáxis del discurso hablado. También son asociables al nivel relacional en el modelo de Watzlawick et al. (1974), pero no circunscritos a lo no verbal. Los actos comunicativos son auto-explicatorios, en tanto incluyen promesas, insultos, avisos, disculpas, etc.
CONTENIDO (C). Información de cualquier cosa que es comunicable, no conteniendo información
acerca de qué tipo de mensaje es. El contenido se refiere a los procesos cognitivos referenciales mediante los cuales los individuos organizan e interpretan el mundo del modo en que finalmente lo hacen.
Guido Demicheli M.
12
Más allá de la proposición misma del modelo jerárquico descrito, Pearce y Cronen (1980), explicitan que la jerarquía propuesta es una idealización en a lo menos dos sentidos:
1) Es una adaptación en base a las relaciones parte-todo, en circunstancias que éstas no siempre son
isomórficas con las relaciones jerárquicas.
2) Los distintos niveles de la jerarquía no son todos necesariamente relevantes para analizar un
intercambio comunicacional particular.
Recapitulando acerca de lo hasta aquí expuesto, parece ser que la teoría de los Tipos Lógicos no es un constructo analítico adecuado para el estudio de las características reflexivas de la comunicación humana, entre otras cosas, por ser estática en el tiempo. La solución normativa al problema de la paradoja ofrecida por Whitehead y Russell, --prohibir la confusión de niveles-- resulta inaplicable a la comunicación humana porque:
1) es inherente algún grado de reflexividad entre los niveles de significación. 2) las relaciones jerárquicas no son isomórficas con las relaciones parte-todo.
3) los loops reflexivos son inevitables en muchas de las situaciones de interacción y comunicación social.
Por otro lado, la aplicación de la teoría de los Tipos Lógicos a la Pragmática de la Comunicación del grupo de Palo Alto, basada en la identificación de tan sólo dos niveles de comunicación (contenido y relación), resulta insuficiente para tratar con los múltiples niveles de contexto involucrados en la interacción social.
PROPOSICION IV: cuando dos niveles de significación están en un loop completamente reflexivo, su