Chapter 2 Review of related literature
2.3 Lifelong learning in the African context
2.3.3 Lifelong learning and self-directed learning
de las madres
En este apartado se describe la asistencia a centros pre‑ escolares por parte de los niños incluidos en la muestra y se analiza la relación de estos comportamientos con la trayectoria laboral de las madres. Ambas dimensiones son relevantes en sí mismas y, como lo sugieren diversos estu‑ dios previos, están estrechamente vinculadas.
Un gran número de estudios sugiere que existen altos re‑ tornos a la educación inicial, en particular para los hoga‑ res que experimentan mayores niveles de privación (Cas‑ cio, 2013). En efecto, la educación temprana contrarresta las diferencias de origen familiar promoviendo la igualdad de oportunidades en el aprendizaje. Los trabajos más re‑ cientes en la literatura económica sobre capital humano argumentan que no solo las habilidades adquiridas en las primeras etapas de la vida tienen rendimientos acumula‑ tivos sobre la inversión en capital humano en las etapas siguientes, sino que algunas habilidades son más difíciles de alcanzar después de cierta edad (Cunha et al., 2006; Cunha y Heckman, 2010). Para Uruguay se han encon‑ trado efectos positivos de la expansión del sistema pre‑ escolar, tanto sobre los años culminados en la educación formal como sobre la permanencia en el sistema educativo (Berlinski et al., 2008; Borraz y Cid, 2013). Mullen y Vairo (2014) encuentran que la expansión preescolar de los años noventa logró disminuir la probabilidad tanto de rezagar‑ se como de desertar del sistema educativo, especialmente en la cohorte de 4 años.
Cuadro IV.3.10. Incidencia de alto riesgo según características socioeconómicas del hogar del niño por dimensiones de las prácticas de crianza
Años de educación del entrevistado Quintil de ingreso del hogar <7 7‑9 10‑12 >12 1 2 3 4 5
Límites y reglas cotidianas 0,289 0,228 0,156 0,116 0,291 0,222 0,214 0,164 0,133 Cooperación parental y consistencia
en la crianza 0,594 0,536 0,354 0,170 0,652 0,567 0,476 0,339 0,196 Participación parental en la toma de
decisiones respecto a los niños 0,633 0,527 0,413 0,209 0,654 0,561 0,500 0,383 0,254 Control de la conducta 0,486 0,482 0,379 0,272 0,506 0,478 0,433 0,368 0,304 Contexto afectivo de la crianza 0,434 0,359 0,308 0,220 0,422 0,376 0,339 0,300 0,257 Discriminación entre varones y niñas 0,424 0,196 0,089 0,023 0,373 0,245 0,218 0,085 0,038 Autonomía temprana 0,514 0,390 0,211 0,126 0,447 0,394 0,376 0,259 0,137 Interacciones sociales 0,417 0,319 0,183 0,135 0,383 0,332 0,285 0,200 0,163 N 623 930 835 652 456 450 676 698 794
Asimismo, en las últimas décadas, los cambios en los arreglos familiares y la progresiva inserción de las mu‑ jeres en el mercado de trabajo han derivado en una ten‑ sión creciente en la distribución del tiempo entre trabajo remunerado y no remunerado, especialmente entre las mujeres, quienes siguen siendo las principales encarga‑ das de las tareas de cuidado y del hogar (Loutfi, 2001). En Uruguay, por ejemplo, Salvador (2007a, 2007b, 2009) y Batthyány (2009) analizan la relación entre el cuidado de niños y ancianos y el trabajo no remunerado a partir de la información sobre uso del tiempo libre disponible en la ech para 2007. Concluyen que las tareas vinculadas al cuidado de los niños recaen principalmente sobre las mujeres, lo que condiciona, entre otros aspectos, su in‑ serción en el mercado laboral. En este contexto, la falta de servicios de cuidado universales o de ayudas públicas para facilitar la conciliación entre la vida familiar y la‑ boral reproduce las desigualdades sociales y de género. Según datos que surgen de la endis, solo un tercio de los niños menores de 4 años asiste o asistió a un centro educativo o de cuidados (cuadro III.3.11). Como era de esperar, este porcentaje es creciente con la edad. En tanto el 21,3% de los niños que no cumplieron 1 año concu‑ rre a un centro de cuidado, este porcentaje trepa a 62% entre los niños de 3 años. Cabe señalar que del total que declara asistir o haber asistido, más del 75% en todos los tramos de edad indica estar asistiendo actualmente (84,4% en promedio). No se registraron diferencias por sexo (cuadro A.19. del Anexo).
Cuadro IV.3.11. Asiste o asistió a un centro educativo o de cuidados según edad en años cumplidos
Edad Sí No Total 0 21,3 78,7 100,0 12,2 29,4 22,6 1 36,1 63,9 100,0 32,8 37,8 35,8 2 49,9 50,1 100,0 42,6 27,9 33,7 3 62,0 38,0 100,0 12,5 5,0 8,0 Total 39,5 60,5 100,0 100,0 100,0 100,0 (N=3.077)
En promedio, los niños que asisten actualmente a un centro de cuidados (33,7) comenzaron a asistir a los 13 meses. La asistencia es levemente mayor en el interior que en Montevideo (42,6% y 36,3%, respectivamente) (cuadro A.20. del Anexo).
La mayor parte de los respondentes indicó que envía a los niños a un centro de cuidados porque considera que es bueno para el niño (58,8%). Le sigue en importancia el he‑ cho de que la madre trabaje (27,2%). Estos motivos son los principales para todos los tramos educativos de la madre (cuadro A.21. del Anexo).
La principal razón esgrimida para no enviar a los niños a un centro de cuidados radica en que los niños son muy pequeños aún (34,2%); la gran mayoría de las madres que señalan este motivo tienen hijos de un año o menos (77%). El segundo motivo señalado es que no necesita enviar a su hijo a un centro de cuidados porque lo cui‑ da ella misma (33,8%). Nuevamente, no hay diferencias importantes por nivel educativo de la madre en estas dos respuestas.
Un aspecto relevante en este punto consiste en si existen o no opciones de cuidado en el barrio o cercanas al barrio de residencia. Solo la mitad de las madres (51,7%) piensa que existen opciones de cuidado en el barrio donde residen o cerca de allí. En este caso existen diferencias apreciables por región (57% en el interior y 44% en Montevideo). Asimismo, 35,6% de los que residen en el interior señala no disponer de opciones de cuidado en las cercanías de su residencia, en tanto ese porcentaje asciende a 42,6% en la capital. Cuando se discrimina por condición de pobreza, 56,8% de los hogares pobres señala disponer de opciones de cuidado cercanas, frente a un 50% en el caso de los no po‑ bres. Es muy similar por región la proporción que responde que existen opciones pero no hay cupos (en torno a 5%). El porcentaje de niños menores de 4 años que asiste a un centro educativo es creciente con los años de educación de la madre (cuadro IV.3.12). Asimismo, del total de ni‑ ños que asisten, 80,5% reside en hogares con ingresos por encima del umbral de pobreza (cuadro A.22. del Anexo). En este caso, las diferencias por región son pequeñas.
Cuadro IV.3.12. Asistencia actual a un centro de cuidados por nivel educativo de la madre
Años de educación de la madre Asiste Total No Sí 0 a 6 años 75,4 24,6 100,0 22,3 14,5 19,7 7 a 9 años 71,1 28,9 100,0 32,2 26,1 30,1 10 a 12 años 62,6 37,4 100,0 24,9 29,6 26,5 más de 12 años 57,9 42,2 100,0 20,6 29,9 23,7 Total 66,6 33,4 100,0 100,0 100,0 100,0 (N=3.077)
El 59,7% de los niños que asisten a un centro preescolar concurre a un centro público, incluyendo en esta catego‑ ría a los centros caif (cuadro A.23. del Anexo). Es posi‑ ble que la fuerte presencia de caif en las zonas de menor nivel socioeconómico explique que sean estos hogares los que señalan en mayor medida que disponen de cen‑ tros de cuidado cercanos a su zona de residencia. Como era de esperar, aquí existen importantes diferencias por condición de pobreza. En tanto los niños en hogares po‑ bres asisten en un 90,7% a un centro público, este por‑ centaje desciende a 52,4% entre los niños de hogares no pobres (cuadro IV.3.13).
Cuadro IV.3.13. Tipo de centro al que asiste y condición de pobreza
Tipo de centro
Pobre Privado Público Total
No 47,6 52,4 100,0 95,5 70,4 80,4 Sí 9,3 90,7 100,0 4,5 29,6 19,6 Total 40,1 59,9 100,0 100,0 100,0 100,0 (N=1.161)
Los niños mayoritariamente se trasladan caminando hasta el centro de cuidados (53,6%). Le sigue en impor‑ tancia el traslado en auto (21,6%). Existen en este caso algunas diferencias entre regiones. En tanto en Monte‑ video el 60,9% de los entrevistados declara trasladarse a pie, este porcentaje cae a 49,1% en el interior. Esta di‑ ferencia es compensada en el interior por las opciones
en bicicleta (9,1%) y en moto (14%), que presentan una frecuencia muy baja en la capital. Estos datos indicarían que los padres eligen mayormente centros de cuidado cercanos al hogar. El tiempo promedio destinado a llevar a los niños al centro de cuidados es de 11 minutos, con un máximo de 75 minutos. No hay diferencias importan‑ tes por región o condición de pobreza.
El número de horas semanales que asisten los niños al cen‑ tro de cuidado se encuentra en torno a las 13 en el caso de los niños de 0 a 1 año, sube a 18 para los niños de 2 años y a 22 horas en los de 3 años. En tanto 47% de los niños que no cumplieron un año asisten menos de 5 horas semanales a un centro de cuidados, este porcentaje desciende a 6,8% en el caso de los niños de 3 años (cuadro IV.3.14). Casi 80% de los niños de 0 a 3 años asiste 20 horas o menos.
Cuadro IV.3.14. Número de horas semanales de permanencia en centros de cuidado según edad e intervalo de horas
(en porcentaje)
Edad
Horas que asiste
Total 5 o menos a 106 a 2011 a 3021 a 4031 o más40 0 47,0 0 39,6 9,0 1,7 2,8 100,0 16,4 0 10,4 9,4 2,4 12,6 11,5 1 50,0 4,3 25,9 11,2 6,5 2,1 100,0 48,4 62,7 18,9 32,6 25,8 26,7 31,8 2 24,4 1,3 51,6 10,8 9,2 2,8 100,0 32,5 24,9 51,8 43,3 50,5 48,6 43,7 3 6,8 2,1 63,3 12,4 13,1 2,4 100,0 2,7 12,4 18,9 14,8 21,3 12,1 13,0 Total 32,9 2,2 43,6 10,9 8,0 2,5 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 (N=1.161)
Si bien la cantidad de horas que asisten los niños a un cen‑ tro de cuidados es reducida, el 68,4% de las madres consi‑ dera que el horario del centro de cuidados es compatible con su horario de trabajo (cuadro IV.3.15). Se registra un mayor grado de conformidad entre las mujeres de nivel educativo alto. El hecho de que las madres menos califi‑ cadas señalen en mayor medida que el horario del centro de cuidados es corto o que cierran muy temprano es con‑ sistente con que envían en promedio 3 horas menos a sus hijos al jardín. Es posible que esto esté vinculado al hecho de que sus hijos concurren a centros públicos de cuidado o caif, con horarios más restringidos.
Cuadro IV.3.15. Compatibilidad entre el horario del centro de cuidados y el empleo de la madre
por nivel educativo de la madre
Sí horario No, el es corto No, abren muy tarde No, cierran muy temprano ns/ nc Total 0 a 6 años 56,5 17,3 0 20, 3 6,0 100,0 11,9 15,0 0 29,3 20,5 14,5 7 a 9 años 61,7 18,3 1,3 14,3 4,3 100,0 23,5 28,6 45,6 37,3 26,6 26,1 10 a 12 años 71,8 16,0 0,8 7,8 3,6 100,0 31,2 28,4 33,7 23,2 24,9 29,6 Más de 12 años 76,4 15,4 0,5 3,4 4,0 100,0 33,4 28,1 20,7 10,2 28,0 29,9 Total 68,4 16,7 0,7 10,0 4,2 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 (N=1.161)
Las madres que trabajan lo hacen en promedio 32 horas semanales en todos sus empleos, con diferencias impor‑ tantes por categoría de ocupación (cuadro IV.4.16). Cabe señalar que 40,7% de las madres que trabajan señalan que estarían dispuestas a trabajar más horas, pero no consi‑ guen más trabajo (11,5%) o sus responsabilidades fami‑ liares no se lo permiten (22,4%) (el 6,8% restante esgrime otros motivos). Las mujeres que declaran no conseguir más horas trabajan en promedio 26 horas semanales, en tanto las que no trabajan más horas por motivos familiares lo hacen en promedio 27 horas.
Cuadro IV.4.16. Categoría de ocupación y horas promedio trabajadas por las madres en todos sus empleos
% de madres promedioHoras
Asalariado privado 54,0 35,3 Asalariado público 21,8 32,9 Miembro de cooperativa
de producción 0,6 35,0 Patrón 3,4 34,6 Cuenta propia sin local o inversión 11,1 23,6 Cuenta propia con local o inversión 4,7 34,1 Miembro del hogar
no remunerado 2,5 21,0 Programa social de empleo 0,8 32,6
NS/NC 1,1 22,4
Total 32,6
(N=1.818)
IV.3.4. Distribución de tareas