PROFESSIONAL OUTCOMES
Outcome 23: Lifelong Learning
Entre las dificultades se esconde la oportunidad.
Albert Einstein
Según Peter Drucker, las personas efectivas no se orientan hacia los problemas, sino hacia las oportunidades, ya que encontrarle el lado positivo a las cosas es la mejor forma de dirigirnos hacia un resultado de éxito. Esto es así porque nunca existe una sola lectura de la realidad, sino varias.
El lado positivo de las situaciones dependerá de nues- tra capacidad para entender y descifrar las experiencias que nos tocan vivir. Pero ¿cómo ser prácticos y ver el lado bueno de las situaciones?
Siempre existe la posibilidad de “leer” la realidad de un modo optimista y positivo. Por ejemplo, si estoy ocasional- mente sin pareja, no gano nada con quejarme y compade- cerme de forma constante por mi situación. Pensándolo bien, con seguridad que existen miles de personas que qui- sieran estar en mi misma situación; es decir, libres, sin ata- duras, sin compromisos ni obligaciones. Así, pues, en lugar de angustiarme indefinidamente por mi estado actual, la
actitud inteligente es aprovechar para hacer todo aquello que no podré hacer cuando, más adelante, esté acompa- ñado. Eso es ser práctico.
Pero ¿son realmente imaginarios los problemas coti- dianos?
Los problemas solo son tales si nosotros creemos que lo son. Porque si un padre tiene una visión limitada de la rea- lidad y considera el fracaso escolar de su hijo como una tra- gedia o una causa de angustia familiar, se perderá la opor- tunidad de mejorar la relación que tiene con él mediante una charla madura y sincera que haga más intenso el víncu- lo entre ambos. Si, por el contrario, logra ver el lado posi- tivo de la situación, podrá cambiar su posición para dejar de valorar como “fracaso” la experiencia de su hijo y comen- zar a analizarla desde otra óptica: como una excelente oca- sión para profundizar la unión padre-hijo.
Muchas veces, los problemas que surgen entre las per- sonas son los que permiten cambiar las relaciones, hacién- dolas más saludables y armoniosas si sus protagonistas aceptan una visión más optimista y positiva de la situación de cara al futuro. El resultado de esa nueva visión es un mejoramiento sustancial de la relación, que la hace mucho más profunda y adulta. El problema que creíamos en un principio insoluble, se convierte de esta manera en una especial oportunidad para el acercamiento entre las per- sonas.
¡Cuántos disgustos nos ahorraríamos si considerásemos los cambios, experiencias y problemas como lo que son en realidad: una ocasión para perfeccionarnos y mejorar nues- tras relaciones!
Filósofos de todas las culturas, de Heráclito a Lao Tse, han coincidido en que el cambio es la única constante en la vida. Depende, entonces, de la visión particular de cada uno que sea un problema o una oportunidad. Valoremos, pues, todo cambio como una oportunidad.
No huyamos tampoco cuando tengamos cerca a una per- sona que desea compartir con nosotros su problema; ten- gamos sensibilidad y veamos en esa situación la oportuni- dad para establecer una relación provechosa.
Los que actúan con indiferencia ante los problemas aje- nos por sus propias experiencias negativas, no advierten que cuando descubrimos los beneficios de un problema y estu- diamos las lecciones contenidas en él, hallamos una exce- lente ocasión para desarrollar y desplegar nuestra sabiduría.
Eduardo y Natalia, dos amigos míos, se casaron muy ena- morados, pero luego de un tiempo su amor se marchitó porque los negocios y el exceso de dinero no les dejaban tiempo para dedicarse el uno al otro. Estaban a punto de separarse cuando su situación financiera sufrió un gran revés. Se vieron de nuevo pobres, como en los primeros años de su matrimonio; y para poder salir adelante, com- praron una casita en el campo y se dedicaron a cultivar el huerto. Trabajaron juntos en él durante muchas horas, todos los días, y llegaron a ser de nuevo una pareja feliz.
Muchas personas saben por instinto que todos los cam- bios traen consigo un incremento en la intensidad de sus vidas, y disfrutan al adaptarse a las nuevas circunstancias. Si estamos persuadidos de las ventajas de esta forma de enfrentarnos a la vida atraeremos hacia nosotros nuevas personas y oportunidades.
Sería grandioso poder ver el mundo como una escue- la, con numerosas lecciones que aprender. Y sería estu- pendo también convencernos del hecho de que todos nues- tros problemas, desánimos y sufrimientos son en realidad “grandes oportunidades veladas”.
¿Cómo advertir que los conflictos son realmente opor- tunidades?
Una forma es pensar en alguna situación que nos haya parecido un problema enorme e insoluble cuando tuvimos
que enfrentarla. Y cómo luego descubrimos, a consecuencia del gran aprendizaje que representó, que debimos haberla valorado como una verdadera bendición disfrazada.
Vale la pena hacer un intento de retrospección, porque así, al mirar hacia atrás, podremos reconocer que los que nos parecieron los mayores problemas de nuestra vida fue- ron en realidad oportunidades que, bien aprovechadas, nos proveyeron de un mayor crecimiento y conocimiento interior.
Por eso, estoy convencido de que todo lo que nos pasa en la vida son oportunidades. Oportunidades para experi- mentar, para aprender, para probarnos; solo debemos entender que lo son, y sacarles el mayor provecho posible, ya que “si lloramos porque se ha escondido el Sol, las lágri- mas no nos dejarán ver las estrellas”.