R.L. Mc.Intyre
En el caso raro en que la rotura del aislamiento sea la causa de la avería, esto se evidenciará en la inspección visual de los componentes y de las conexiones. Sin embargo, es muy frecuente que haya derivación a masa en un hilo del circuito de control y no darse cuenta de ello en la inspección visual si se sospecha que una derivación a masa o tierra es causa de la avería; se deberán efectuar verificación estando desconectada la fuente de alimentación o red de energía. Se determina con un ohmetro la resistencia a masa o tierra de los hilos en esta sección particular del circuito de control.
Supongamos que ahora ha quedado localizada la sección del circuito de control que parece ser causa de la avería. La primera operación será localizar los componentes incluidos en esta parte del circuito, entre los que encontraremos un relé, un contactor o algún otro dispositivo que sea activado por esta sección del control, debiendo comprobar si cada uno de estos elementos recibe la alimentación excitación correspondiente.
Si el contactor o el relé no se cierra correctamente habrá que desconectar del circuito su bobina para hacer una verificación de la tensión. Los conductores que se conectaban a la bobina se conectan ahora a un voltímetro con el fin de comprobar si la tensión aplicada a la bobina era la correcta. Si el voltímetro indica que está aplica una tensión correcta, lo más probable es que la avería esté en los arrollamientos de la bobina. No se debe intentar verificar o medir tensión o la resistencia de la bobina estando conectada en el circuito ya que la realimentación y disposición de los distintos circuitos de control pueden originar falsas lecturas. Si se sospecha que la bobina está defectuosa, se desconecta circuito de la red y se verifica con el ohmetro la resistencia de la bobina, que debe ser muy baja si se mide con c.c. Si la bobina está cortada, se obtendrá una lectura de alta resistencia o de resistencia infinita en el ohmetro, lo que indica que hay que cambiar la bobina. Nunca se debe establecer juicio acerca del estado de la bobina basándose en el olor de ésta o en la evidencia visible de quemadura, y que no siempre se pueden apreciar estos síntomas.
Supongamos que nuestra verificación de la tensión nos ha demostrado que la tensión no llega a la bobina en la secuencia de operación del circuito de control. Esto indica que algún contacto no cierra correctamente, por lo que el circuito de la bobina queda desactivado. Un cuidadoso estudio de esta sección del circuito de control ateniéndose a los principios establecidos en el capítulo 7 nos indicará fácilmente cuáles son los contactos que deben cerrar para que se excite esta
bobina. Ahora habrá que localizar los componentes a que pertenecen estos contactos y poner nuevamente en marcha a la máquina en su secuencia, observando el funcionamiento del relé, interruptor de límite, de flotador, de presión a otro dispositivo a que pertenezcan estos contactos, para determinar si trabajan mecánicamente como deben hacerlo. Si este componente no funciona mecánicamente, esto indica dos posibilidades. La primera y más probable es que los contactos en cuestión no cierren correctamente o estén recubiertos de óxido de cobre o de otra materia aislante que impide el paso de la corriente por la bobina. La otra posibilidad es un circuito abierto debido a un hilo cortado, pero esto será la causa menos probable de avería. Una vez verificados los contactos y remediado el defecto, que probablemente radicará aquí, se pone nuevamente en funcionamiento el circuito de control con todas las bobinas conectadas, y si completa su secuencia, se procede a aplicar el procedimiento anterior a la sección siguiente del control que no funcione.
El procedimiento expuesto está basado en años de experiencia y en la consideración de que los circuitos de control están constituidos esencialmente por dos cosas: contactos, que cierran y abren el circuito, y bobina que accionan a estos contactos. Si los contactos cierran y abren correctamente, también serán aplicadas o desconectadas las tensiones en las bobinas debidamente. Siendo esto así, el mal funcionamiento debe radicar en la propia bobina. Si los contactos no funcionan correctamente, el defecto estará en los contactos o en los conductores asociados por los que pasa la corriente desde el contacto hasta la bobina.
La regla más importante en el diagnóstico de averías es cambiar sólo una cosa cada vez. Si se encuentra un juego de contactos del que se sospecha que no funciona correctamente, se corrige este defecto y se prueba nuevamente el circuito antes de cambiar cualquier otra cosa. Si se sospecha que una bobina está quemada o que puede ser causa de avería por otro motivo, se la repara o se la reemplaza y se prueba nuevamente el circuito antes de efectuar otros cambios. Una de las operaciones que más confusiones produce en el diagnóstico de averías es la del cambiar o corregir varias piezas sospechosas a la vez antes de probar el funcionamiento del circuito. Varios cambios efectuados a la vez pueden introducir averías que antes no existían. Ésta es una regla fundamental en el trabajo del diagnóstico de averías y de su cumplimiento depende el rendimiento en el trabajo. Es muy raro que varias piezas de una máquina queden completamente inservibles por desgaste al mismo tiempo. Por consiguiente, aunque la condición de los componentes de control en su conjunto sea precaria, lo probable es que sólo esté inutilizado un componente.
R.L. Mc.Intyre
Si no se está familiarizado con la máquina cuya avería se trata de diagnosticar, no se debe subestimar la información del operador de la máquina en el proceso de determinar la causa de la avería. Su conocimiento del funcionamiento normal se puede aprovechar para evitar una pérdida de tiempo considerable al tratar de averiguar cómo funciona la máquina. También puede ser valiosa la información del operador para localizar los componentes que pueden estar ocultos por partes de la máquina, ya que probablemente él sabe dónde están. Resumiendo, el hacer uso de toda fuente de información de que se disponga acorta el tiempo necesario para localizar la avería.
Todas las averías de los circuitos eléctricos de control no están causadas necesariamente por averías eléctricas. Es muy frecuente que el mal funcionamiento mecánico de algún componente sea la única causa de la avería, por lo que siempre se deben examinar los componentes sospechosos no solo de defectos eléctricos sino también mecánicos.
Por último, hay que señalar que quien intente hacer el diagnóstico de averías de un equipo de control sin estar equipado con un ohmetro; un amperímetro y un voltímetro tiene que perder forzosamente mucho tiempo. Debe ser diestro y competente en el uso correcto de estos instrumentos y en la interpretación de las lecturas que con ellos puede obtener. Aunque no sea un hecho insólito el diagnóstico sin estos instrumentos, es indiscutible que el rendimiento en el trabajo se puede aumentar considerablemente por la correcta aplicación de estos instrumentos.