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Chapter Five: Recommendations and Conclusions

5.3 Limitations of This Research

La norma EN 12354-2 (2001) recoge dos modelos de cálculo: uno detallado para el cálculo en bandas de frecuencia y otro simplificado, con un campo de aplicación restringido, que calcula directamente el índice global a partir de los índices globales de los elementos. Para estimar el aislamiento acústico a ruido de impactos entre recintos de edificios, esta norma escoge el nivel de presión de ruido de impactos normalizado, in situ, ( ) como magnitud primaria a estimar.

En el modelo de cálculo detallado, puede obtenerse por la suma de la transmisión a través de cada camino (Figura 2, p. 14), asumiendo que la transmisión de cada uno de los caminos es independiente y que los campos acústicos y vibratorios se comportan de manera estadística.

Para recintos superpuestos (Figura 2a, p. 14), se determina con la expresión siguiente, con un número de elementos = 4, en general:

Ec. 120

Donde:

es el nivel de presión de ruido de impactos normalizado debido a la transmisión

directa, en dB;

es el nivel de presión de ruido de impactos normalizado debido a las transmisiones

indirectas, en dB;

Para recintos adyacentes (Figura 2b, p. 14), se determina con la expresión, con dos elementos, = 2, en general:

Ec. 121

En cuanto al proceso de cálculo, se parte del conocimiento de los datos acústicos de los elementos constructivos, por bandas de frecuencia, que deben convertirse en valores in situ antes de determinar la transmisión acústica, de forma similar a lo realizado en el caso del cálculo del aislamiento acústico del ruido aéreo (Ec. 113), junto con la expresión siguiente:

Ec. 122

Donde:

es el nivel de presión de ruido de impactos normalizado, en dB (ver 2.7.2).

Los valores de laboratorio de capas de material adicionales y de recubrimientos pueden tomarse como valores in situ, aproximadamente. Para las uniones se utiliza (Ec. 115).

Ec. 123

Para utilizar la Ec. 120, para recintos superpuestos, el nivel de presión de ruido de impactos normalizado debido a la transmisión directa se determina con:

Ec. 124

Para recintos superpuestos y adyacentes, Ec. 120 y Ec. 121 respectivamente, la transmisión indirecta, desde el forjado (i) hasta el elemento de flanco j, se determina con:

Ec. 125

Para expresarlo en la misma variable utilizada en el DB HR (Tabla 1, p. 12) podemos usar la siguiente expresión (EN 12354-2 2001):

Ec. 126

Donde:

El modelo de cálculo simplificado parte de los valores ponderados de los elementos, según EN ISO 717-2 (2013) Es aplicable a recintos situados uno sobre el otro con un forjado básico homogéneo (cemento y/u hormigón) con suelos flotantes o recubrimientos blandos sobre un forjado homogéneo.

Se calcula el nivel de presión de ruido de impactos normalizado ponderado, in situ, con:

Ec. 127

Donde:

es la corrección para la transmisión acústica de impactos sobre construcciones de flancos homogéneas, en dB, según la tabla 1 de (EN 121354-2 2001);

es el nivel normalizado ponderado equivalente de la presión sonora de

impactos de un suelo macizo sin revestimiento (nivel de presión acústica ponderada de impactos normalizado equivalente del forjado base);

es la reducción del nivel de presión acústica ponderado de impactos del recubrimiento del forjado.

Para forjados homogéneos de hormigón, puede calcularse, para densidades superficiales entre 100 y 600 kg/m2 mediante la Ec. 128, con en kg/m2 (EN 121354-2 2001):

Ec. 128

En ciertos casos, como suelos de viguería de madera o suelos de cemento sin recubrimiento,

no recoge suficientemente los picos de nivel a frecuencias bajas discretas, por lo que se

introduce un término de adaptación espectral ( ) para tener en cuenta las características de espectros tales como el del ruido de pasos. Este parámetro se da como un número separado.

La inclusión del rango de frecuencias bajas en los cálculos (a partir de 50 Hz) y los términos de adaptación espectral, han sido estudiados por António y Mateus (2015), encontrando que la influencia de las bandas de frecuencias bajas no afecta significativamente a los términos de adaptación, pues sólo el 25% de los ensayos muestran una transmisión por impactos 1 dB más alta cuando se incluyen las frecuencias bajas. La incertidumbre en los valores medidos tampoco tiene variaciones significativas.

Hay que tener en cuenta que los parámetros y valores límite utilizados en cada país para evaluar las exigencias en edificios sobre el nivel de ruido de impactos es muy variable. En Machimbarrena y Fausti (2013) puede consultarse un resumen de los resultados de COST-

TU0901-WG1 sobre este tema, así como las ventajas e inconvenientes de los métodos de evaluación del ruido de impactos, ejemplos de errores constructivos para aislamiento al impacto y un análisis del rango de frecuencias a utilizar.

Mateus y Pereira (2012) proponen, a partir de medidas in situ, un procedimiento simplificado para predecir el nivel de ruido de impactos en el caso de que el recinto emisor esté debajo del recinto receptor o cuando los dos recintos están en el mismo nivel.

Neves e Sousa y Gibbs (2011, 2014) estudian los parámetros que influyen en la transmisión del sonido de impacto a frecuencias bajas y, entre otros aspectos, encontraron que en suelos homogéneos con un espesor determinado, si las propiedades varían un 20%, el nivel de presión de ruido de impactos normalizado tiene una desviación estándar de 4 dB. La posición del punto de impacto puede causar variaciones en el nivel de presión sonora de más de 10 dB entorno al valor medio en la frecuencia del primer modo, con una desviación estándar del nivel de presión de ruido de impactos normalizado cercana a los 4 dB.

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