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Limitations of the study and suggestions for further research

SUMMARY, CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS.

5.4 Limitations of the study and suggestions for further research

Los resultados no se hicieron esperar. El primer cambio significativo fue cuando el director de la Oficina de Asuntos Indígenas los visitó en su asentamiento, en Puerto Rico. Los reunió en la escuela (los lideres tenían toda la comunidad organizada para esta oportunidad), así pudo comprobar el doctor Rodríguez, primero la calidad de gente, su intento de organización y sobre todo, entender la necesidad de apoyo institucional de esta comunidad. Posteriormente decide ayudarlos llegando a convertirse en uno de los principales benefactores de la comunidad de Centro Indígena. Continuó después una cadena sucesiva de visitas de entidades, en repuesta a sus solicitudes y dando como resultado

logros que a pesar de las dificultades, se propusieron sacar adelante en beneficio de las familias indígenas.

En julio del mismo año de 1986, por asesoría del doctor Rodríguez Toro, de que lo primero, que había que hacer era reunirse en asamblea, para nombrar el cabildo indígena, en representación de la comunidad, demostrando así su grado de organización. Inmediatamente, se reúnen en el mes de agosto de 1986 y nombran un cabildo; designaron solamente cuatro cargos, quedando elegidos para alcalde a Antonio Guejia, secretario Luciano Sicue Conda y tesorero Inocencio Findicue (no sabía leer ni escribir) y la profesora Martha Guevara, fue nombrada como apoyo a la organización.

El cabildo elegido empezó a funcionar en la comunidad, en la que seguían incluidas familias de colonos que no quisieron retirarse (Guillermo Peña, Daniel Claros, Eliseo Claros, Daniel Garzón y Julio Sandoval), aduciendo que tenían también niños en la escuela de Centro Indígena y como la J.A.C. se terminaba como tal, para seguir funcionando como cabildo, debían recibirlos o incluirlos en éste. Después de esto los colonos empezaron a indisponerse, por lo del inicio del sistema rotatorio, sistema de trabajo sugerido en desarrollo de un proyecto ganadero subsidiado por la Oficina de Asuntos Indígena y la Alcaldía de Puerto Rico, en el que se buscaba que las familias se apoyaran unas con otras, estableciendo las praderas, cuidando el ganado y repartiendo su producción a otras familias, hasta que al final, y después de los 10 años del

proyecto, todas las familias quedaran beneficiadas con un determinado número de reses, con las que debían fomentar y continuar el proyecto.

También les empezó a incomodar a los colonos que los indígenas, que eran la mayoría, ya con más conocimiento, discutían y en últimas, tomaban las decisiones. Los trabajos comunitarios, que aunque ya se venían dando y donde los indígenas hacían siempre el trabajo duro, ahora se exigía por partes iguales de participación y responsabilidad. Esto tampoco gusto a los colonos, que a partir de entonces fueron tomando la decisión de salirse del cabildo o de vender sus propiedades y marcharse. (Ver anexo No.2 entrevista de Martha Guevara)

Para el 24 de Marzo del 1987, por instrucción que diera también la Oficina de Asuntos Indígenas, se posesionaron ante la alcaldía de Puerto Rico la junta directiva del asentamiento de la comunidad Centro Indígena, ubicada en la inspección de Lusitana, de Puerto Rico – Caquetá. Para esa fecha designaron en los cargos de Capitán a Froilán García Conda, para el cargo de Secretaria a la profesora Martha Beatriz Guevara y en el cargo de Tesorero a Genaro García Conda, como consta en el ata de esa fecha, y que reposa en el respectivo libro de actas de ese mismo año y que hace parte de los archivos históricos del municipio de Puerto Rico. (Archivos de la alcaldía municipal de Puerto Rico Caquetá)

Foto 10. Froilán García Conda

Fuente: Trabajo de investigación

Resaltamos en este hecho que los alcaldes de la época desconocían todos los procesos concernientes a las comunidades indígenas. Tanto así que en estas actas de posesión no se da todavía el reconocimiento de indígenas, sino de una comunidad común y corriente. Incluso, para que se surtiera este trámite, tuvieron que buscar el aparte de la ley 89 de 1890, que en sus artículos del 3 al 40 menciona y explica el acto de posesión de los cabildos indígenas ante el alcalde municipal, siendo para estos últimos de carácter obligatorio y su negación al trámite respectivo, amerita castigo de arresto.

condición y donde asumían a los pobladores rurales en forma general, como trabajadores del campo. Motivados por la promoción que por su parte hacia la Caja Agraria en Puerto Rico de créditos mejores y con más recursos para aquellos campesinos que respaldaran sus deudas con títulos de propiedad, expedidos por el INCORA, varias familias indígenas consiguen la titulación de sus predios. Entre ellas, las familias de Luciano Siscue Conda a quien le titulan el predio La Primavera, mediante la Resolución No, 1833 de 8 de octubre 1987; a José Leonardo Conda, el predio La Palmera, mediante Resolución No. 3133 de 13 de noviembre 1987 y a José Aurelio Trochez García, a quien le titulan el predio que él denomino Dos Quebradas, con la Resolución No, 2326 de 30 de noviembre 1987. Estos predios, estaban todos ubicados en el asentamiento de Centro Indígena.

Para 1988, la comunidad indígena continua asumiendo un comportamiento que se interpretaría como de forma mixta, porque, por un lado, intentaban a través de su cabildo ser identificados como una comunidad indígena y por el otro asumían su papel como cualquier campesino y continuaban solicitando el proceso de titulación de sus tierras sobre baldíos. Así Inocencio Findicue Quinto y Genaro García Conda, mediante las Resoluciones Nos. 1967 y 1970, de diciembre de 1988, titulan sus predios denominados Buena Vista y Las Golondrinas, ubicados en el asentamiento de Centro Indígena y vereda Risaralda respectivamente.