B. Postracial Doctrinal Principles
1. The Limited Scope of Equal Protection
Pérdida auditiva súbita (idiopática)
La pérdida auditiva sensorioneural súbita es la ocurrencia de un daño auditivo abrupto sin causa aparente. Su explicación puede estar relacionada con etiologías virales, inmunológicas o vasculares que incluyen hemorra- gias, trombosis, embolias y espasmos. Estudios histopatológicos realizados en pacientes con pérdida auditiva súbita muestran atrofia del órgano de
Corti, de la membrana tectoria y de la estría vascular. También puede obser- varse disminución del número de fibras del nervio auditivo y de las células
del ganglio espiral.2 0
Curso clínico
La pérdida auditiva sensorioneural súbita puede estar precedida, acom- pañada o seguida por vértigo, desvanecimiento y sensación de ines- tabilidad. Algunos pacientes pueden manifestar sensación de oído tapado. En raras ocasiones la pérdida auditiva es bilateral, pero ambos oídos pueden afectarse simultáneamente, o puede presentarse el daño en el segundo oído meses después.
Localización de la lesión
En la cóclea y/o el nervio auditivo.
Características audiológicas generales.
La audiometría muestra inicialmente una pérdida auditiva sensorio- neural severa a profunda, unilateral. Sin embargo, en algunos pacientes el grado de pérdida puede ser entre leve y moderado. Durante el estadio inicial la pérdida auditiva puede presentarse de forma inestable en algunas personas. La discriminación de las palabras varía dependiendo del sitio del desorden. En pacientes con patología coclear, el porcentaje máximo de discriminación es consistente con el grado de pérdida. En pacientes con pa- tología retrococlear, el máximo de discriminación puede estar relativamente reducido con relación a la audiometría. La inmitancia acústica muestra timpanograma tipo A normal, y los reflejos acústicos dependen del sitio del desorden y del grado de pérdida auditiva. Por regla general, en pacientes con patología coclear los reflejos están presentes o reducidos en todas las frecuencias. En pacientes con patología retrococlear, sin embargo, los refle- jos están elevados y/o con un patrón temporal anormal. En individuos con pérdidas auditivas profundas pueden no presentarse los reflejos, ya que el nivel de intensidad de la señal es insuficiente.
Trauma
Los traumas en el sistema auditivo pueden ser el resultado de golpes en la cabeza, elementos penetrantes y cambios de presión severos en la atmós-
fundamentos del desarrollo de la audición y el equilibrio
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fera (barotrauma). Las complicaciones de los traumas en la cabeza pueden incluir meningitis, colesteatoma y mastoiditis. Las secuelas de los traumas directos en la cabeza frecuentemente incluyen fracturas en el hueso tem- poral. Desde el punto de vista otológico, las fracturas en el hueso temporal se clasifican en dos categorías, y dependen de la localización de la línea de fractura a lo largo de la parte axial del hueso petroso. Estas categorías, se denominan ������������ y �����������.
La fractura longitudinal
La fractura longitudinal abarca la pirámide petrosa, y puede extender- se hasta el conducto auditivo externo, el oído medio y la mastoides. También puede presentarse ruptura de la membrana timpánica, laceración de la mu- cosa en la cavidad del oído medio, acumulación de líquido en el oído medio y ruptura de los ligamentos osiculares. Los síntomas clásicos de las fracturas longitudinales del hueso temporal son laceración de la membrana timpánica y hemorragia del conducto auditivo externo. Las fracturas longitudinales por lo general no involucran a la cóclea.
Las fracturas transversales
En contraste con las fracturas longitudinales, las fracturas transversales del hueso temporal atraviesan horizontalmente la pirámide petrosa. La línea de fractura puede extenderse a través de la cápsula ótica y en ocasiones a tra- vés del conducto auditivo interno. La lesión del oído interno puede afectar el laberinto membranoso, produciendo hemorragia y ruptura de la membrana de la ventana oval y/o redonda.
Barotrauma
Comúnmente ocurre durante los descensos o ascensos en el aire o en el agua. Es causado por una disfunción en la apertura de la trompa de Eus- taquio, pues no permite la ecualización de la presión del oído medio con la atmosférica, o la del agua al bucear. El barotrauma puede estar asociado con distensión, estrechamiento o ruptura de la membrana timpánica, edema de la mucosa de la cavidad del oído medio, excreción de fluido y dislocación de la cadena osicular.
Curso clínico
El grado inicial de la pérdida auditiva puede ser inestable, pudiendo presentarse fluctuación, recuperación o deterioro de la sensibilidad a los
tonos puros. Por regla general, puede haber una recuperación de la audi- ción alrededor de la 3ª semana después de haberse producido el trauma; sin embargo, se ha observado que la audición se puede recuperar hasta
incluso 6 meses después de haberse producido el mismo.2 1 El paciente puede
presentar tinnitus, así como náuseas y vómito. Pacientes con traumas en la cabeza pueden presentar también deterioro en la memoria reciente, pérdida de control emocional, dificultad para tareas intelectuales, depresión, histeria y fatigabilidad.
Sitio del desorden
En el oído externo, el oído medio y/o en el oído interno o cóclea. En algunos individuos en el VIII Par (nervio auditivo) o en algunas partes del sistema central auditivo.
Patrones audiológicos generales
La sensibilidad a los tonos puros varía en cada paciente dependiendo del trauma. El audiograma puede mostrar una pérdida auditiva conductiva, mixta y/o sensorioneural. El tipo de hipoacusia varía dependiendo del sitio de la lesión. Como regla general una pérdida auditiva conductiva o mixta se presenta en pacientes con fractura longitudinal del hueso temporal. En con- traste, una hipoacusia sensorioneural se presenta en pacientes con fractura transversal del hueso temporal. En pacientes con desordenes conductivos la pérdida es usualmente unilateral, y en pacientes con disminución sensorio- neural la lesión puede ser bilateral o unilateral. El grado de pérdida es me- dio, pero puede llegar a ser profundo. En pacientes con hipoacusia auditiva bilateral el grado puede ser asimétrico. En muchos individuos, la pérdida auditiva es más severa en el lado de la cabeza que sufrió la lesión; sin embar- go, en raras ocasiones el grado de pérdida puede ser más severo en el oído contralateral al que recibió directamente la lesión. Las personas con dismi- nución auditiva conductiva muestran recuperación en la sensibilidad de los tonos puros. En contraste, los pacientes con pérdida auditiva sensorioneural rara vez recobran la audición hasta límites normales, particularmente en la zona de las altas frecuencias, produciendo así un déficit permanente.
En la logoaudiometría o prueba de discriminación de las palabras, el porcentaje máximo depende de la severidad y del sitio de la lesión. En pacientes con lesión en el oído medio, la discriminación del lenguaje está
fundamentos del desarrollo de la audición y el equilibrio
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dentro de los límites normales. En pacientes con lesión coclear el porcentaje máximo de discriminación usualmente es consistente con el grado de sen- sibilidad auditiva. En algunas ocasiones los resultados de las pruebas de inmitancia acústica, timpanometría y complacencia estática son anormales en pacientes con lesión en el oído medio, y normales en pacientes con lesio- nes cocleares o retrococleares. Los reflejos acústicos varían dependiendo de la lesión, del sitio del desorden y del grado de pérdida auditiva. Por regla general, en pacientes con lesiones del oído medio o alteraciones en el VIII Par, los reflejos tanto ipsilaterales como contralaterales están ausentes. En pacientes con desordenes cocleares los reflejos están presentes y/o reducidos en las frecuencias altas.