Chapter 4. Two-sample two-sided test for equivalence
4.4 Some limiting properties
respuesta a cuándo se llega a esta etapa de la vida está dada por criterios temporales relacionados con la disminución de la capacidad productiva de las personas. Así, diferentes organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas o la Organización Mundial de la Salud, han establecido sus parámetros de acuerdo con criterios de edad cronológica, ya que esto marca socialmente el inicio de la vejez para efectos de derechos y deberes (en el caso de los países en desarrollo es de 60 años)298. De hecho, la información obtenida para el desarrollo del capítulo 1 está organizada atendiendo a esa clasificación.
294 Ibid. 295
HELMAN, Cecil. Op. cit. p. 47. 296
SPECTOR, Rachel. Cultural diversity in health and illness. Op. cit., p. 197-199. 297
HELMAN, Cecil. Op. cit. p. 47. 298
ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS. Declaración política de la II asamblea Mundial sobre el envejecimiento. En: Rev. Esp Geriatria gerontolia. 2002, vol. 37, no. 2, p. 3-6.
En el contexto colombiano se mantiene la idea de la edad cronológica para segmentar los grupos sociales, por cuanto es una categoría que rige los aspectos de la vida social del individuo, como la jubilación y la necesidad de apoyo en salud. Para Debert299 esta cronologización está en consonancia con las asunciones culturales de la vejez, que muestran a esta población como poco productiva, dependiente y como una carga para la sociedad. En consecuencia, la vejez es comprendida como un problema y como algo no deseado.
No obstante se ha comprendido desde tres perspectivas teóricas: la psicología del desarrollo, la sociología y la biología. Desde la psicología del desarrollo se entiende la vida como una serie de etapas evolutivas por las cuales los individuos pasan de manera universal300. Desde la sociología se considera la vejez una construcción social, y a partir de esta mirada todas las cosas humanas (identidad, género y estilo de vida) son entidades que pueden ser socialmente creadas y que pueden revertirse o recrearse. Por último, desde la biología se considera la vejez como los trastornos funcionales y los cambios biológicos que ocurren con el paso de la edad cronológica. Sin embargo, estas perspectivas de abordaje muestran una mirada fragmentada del envejecimiento, el cual (dada su complejidad) requiere una mirada integral, que debe incorporar, además, la mirada desde lo cultural301.
Por ello, desde la antropología de la vejez, Debert afirma que la edad cronológica es determinada culturalmente, aunque está asociada a la estructura biológica y estadios de madurez302. Los criterios para hacerse viejo son socialmente impuestos por exigencias legales, los cuales buscan determinar los derechos y deberes de los ciudadanos.
En la sociedad actual la vejez connota sentimientos y concepciones negativas, ya que se privilegia el valor de la juventud; por lo tanto, en todos los momentos de la vida las personas tratan de mantenerse jóvenes y huyen a la posibilidad de envejecer. Estas creencias sobre la vejez han sido propiciadas por la sociedad de consumo y fomentadas por los medios de comunicación, que promueven el culto
299
DEBERT, Guita Grin. A reinvenção da velhice: socialização e processos de reprivatização do envelhecimento. Op. cit., p. 33.
300
FEATHERSTONE, M. o curso da vida: o corpo, cultura e o imaginario no processo de envelhecimiento. Em: Guita Grin GG, organizador. Antroplogia e Velhiece. Campinas: IFCH/UNICAMP; 1994. (Textos didacticos 13), 1993.
301
DEBERT, Guita Grin. organizador. Antroplogia e Velhiece. Campinas: IFCH/UNICAMP; 1994. (Textos didacticos 13), 1993.
302 Ibid.
al cuerpo joven y sano y proponen diversas actividades para evitar el paso del tiempo303. En este sentido, siguiendo a la misma autora, podemos comprender que los cuerpos no operan en el mundo social como causas en sí mismas, sino que su capacidad de operar está mediada por la cultura304. Es decir, la cultura organiza y establece unos valores y normas para envejecer, frente a los cuales un individuo no puede escapar y a los cuales debe adaptarse para cumplir con los estándares de su sociedad.
Como afirma Debert, el interés y la especialización en la temática de la vejez ha generado una mirada homogeneizante, en la cual se pueden llegar a desconocer las capacidades y las particularidades de las personas ancianas, pues la vejez es considerada una etapa de pérdidas físicas y de roles sociales305. De la misma manera, esta mirada asigna un rol negativo a la vejez, que se convierte en un problema y obstáculo para hacer una construcción cultural positiva de ella en las generaciones jóvenes.
Por ello, en la búsqueda de un abordaje del envejecimiento que incluyera los aspectos biológicos y culturales, encontré la propuesta de Featherstone306, quien desarrolló el concepto de vejez en el curso de la vida; también los planteamientos del Centro para el Estudio de la Vida Adulta, donde se desarrollan tres posiciones fundamentales que aportan a la comprensión de la vejez.
En la primera posición la vida se ve como un proceso que focaliza el tiempo vivido por las personas según el modo como ellos la organizan social y culturalmente; de esta manera el envejecimiento se encuentra sometido a diversas valoraciones y miradas en el interior de un grupo cultural, que si bien puede ser una etapa positiva que conlleva sabiduría, también tiene la connotación negativa de desgaste físico de los individuos, que los deja en desventaja en relación con los demás miembros de la cultura que se encuentran en otros estadios de la vida307. En este caso, para el grupo de personas ancianas en situación de discapacidad y pobreza, la vejez implica un proceso de desgaste físico, ya que su vida ha estado organizada alrededor del trabajo y esta comprensión los pone en desventaja frente
303
DEBERT, Guita Grin. organizador. Antroplogia e Velhiece. Campinas Op. cit., p. 82. 304
Ibid. 305
DEBERT, Guita Grin. A reinvencao da velhice: socializacicao e procesos de reprivatizacao do envelhecimento. Op. cit., p. 33.
306
FEATHERSTONE, Op. cit., p. 82. 307
a una sociedad que tiene una alta valoración de la juventud, la productividad y la belleza física.
La segunda posición se refiere al presupuesto de que no existe un único proceso de vida para todas las personas; por lo tanto, existen diferentes cursos de la vida según la historia y la cultura. Adicionalmente, en la cultura se construye la imagen del cuerpo, que en el caso del envejecimiento conlleva una percepción y una valoración de los individuos en la sociedad308. La historia de vida y la herencia cultural de las personas ancianas en situación de discapacidad de esta investigación han generado personas luchadoras, lo cual las hace un grupo con unas características particulares en el momento actual de la vejez y en la manera de enfrentar sus situaciones de vida y de cuidado.
Finalmente, la última posición hace hincapié en la necesidad de reconocer que el envejecimiento no es propio de una única disciplina, sino que se requiere su abordaje y entendimiento a través del estudio de diversos grupos sociales y culturales, de manera interdisciplinaria309.
De esta manera la vejez puede comprenderse de forma integral incluyendo la cultura. Los valores y las creencias sobre la vejez permean la elaboración conceptual de este término en los individuos de la sociedad. Igualmente, el contexto ambiental determina cómo las personas experimentan esa situación — por ejemplo, el significado de la vejez para una persona anciana que cuenta con jubilación o algún tipo de ingreso económico es diferente a la que no tiene acceso a ellos—, pues para los hombres implica la pérdida de la independencia, no trabajar y la pérdida del rol central en la familia; caso contrario en la mujer, para quien la vejez llega cuando no puede asumir los roles en el interior de su hogar y su cuerpo experimenta deterioros que le impiden funcionar para el desarrollo de sus actividades.
De lo anterior se colige que la comprensión de la vejez desde la perspectiva cultural permite identificar que el modo de vivir y de cuidarse de las personas ancianas está influenciado por su cosmovisión, creencias, valores y experiencias, los cuales son componentes que integran su cultura. Por ende, abordar la vejez desde la mirada de la cultura de las personas ancianas posibilita la aproximación del profesional a la comprensión del significado de la vejez en contextos
308 Ibid. 309
ambientales particulares310. Así mismo, esta aproximación le permite fortalecer el cuidado de las personas y actuar de manera respetuosa con sus valores, creencias y prácticas, pues debe estar preparado para atender todas estas particularidades intrínsecas de la vejez, que requieren cuidados diferenciados culturalmente.
2.4.2 Comprendiendo la discapacidad y reconociendo las construcciones