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Linking basic human needs and human rights

CHAPTER 2 LITERATURE REVIEW

2.6 Basic human needs theories

2.6.6 Linking basic human needs and human rights

Año Producción Potencia Coeficiente

instalada Utilización (Mwh.) (Kw.) horas (a) (b) (a/1.000)/b) ___________________________________________________________________________ 1904 3.109,6 735 4.229 1909 3.043,0 735 4.138 1921 2.940,4 735 3.999 1925 3.014,1 735 4.099 1932 5.010,1 1.140 4.396 1939 4.693,0 1.544 3.039

Fuente: vid. cuadro 12.

4.1.3. La opción térmica como último recurso, ante el rápido crecimiento del consumo (1926-1932).

Una prueba de que el nuevo canal no tuvo un efecto tan positivo fueron las mejoras introducidas por Arteta en la tercera etapa (1926-1932). Éstas incrementaron la producción en un 52%.

La principal medida en este sentido fue la puesta en explotación, en oc- tubre de 1925, de un motor térmico (diesel) Ruston de 550 cv., que actuó como supletorio de la central de Eguillor224. Su rendimiento fue excelente, en

tanto que permitió solventar adecuadamente el problema de los estiajes y mejorar el factor de carga de la central citada, con lo que se amplió las posi- bilidades de hacer frente a nuevos compromisos. Así, según la importancia de los estiajes, entró en funcionamiento, por ejemplo, en el verano de 1926, con una producción de 120.000 cv-h. y trabajó a plena carga muchos días (hasta 14 h. diarias) de 1928 y 1929225.

Como consecuencia del aumento de la producción y del número de clientes, se fueron introduciendo importantes mejoras en la red de distribu- ción. Además, hay que tener en cuenta que durante esta etapa se asiste al

224. El motor Ruston fue suministrado por la casa de Bilbao R. Eguren. También se compró un alternador hidráulico Siemens de 750 Kva. CACAA, 6-10-1924, p. 198, CACAA, 27- 10-1924, p. 201, MCAA, 31-1-1925, (1924), p. 2, CACAA, 15-6-1925, p. 246, CACAA, 13-7-1925, p. 251, CACAA, 20-7-1925, p. 252, CACAA, 9-10-1925 p. 270, CACAA, 23-11-1925, p. 272, MCAA, 30-1-1926, (1925), pp.1-2, CACAA, 20-6-1927, p. 357 y CACAA, 24-3-1930, p. 107.

225. MCAA, 31-1-1927, (1926), p. 1, CACAA, 20-6-1927, p. 357, MCAA, 31-1-1929, (1928), p. 1, MCAA, 27-2-1930,(1929), p. 1, MCAA, 23-1-1933, (1932), pp. 10-13, JGCAA, 5-2-1923, pp. 183-184 y JGCAA, 5-2-1923, pp. 184-186.

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desarrollo urbanístico de Pamplona, a través de la II fase del Ensanche y la colonia de chales que rodean al Nuevo Seminario226.

De este modo, aprovechando las instalaciones realizadas en el Ensanche y la conexión de esta red con la del casco antiguo de la ciudad, en marzo de 1930 se procedió al cambio de lugar de los transformadores secundarios227.

Éstos fueron actualizados para soportar la nueva situación de cargas, muy diferente a la de su primera instalación. Junto al cambio de localización de algunos, se compraron al menos doce nuevos transformadores entre 1930 y 1933 (2.221 kva.; en su gran mayoría Siemens)228.

En esta línea, el trabajo más destacado fue la renovación de la subesta- ción primaria de la Rochapea. Los 12 transformadores monofásicos (600 kva.) que transformaban la corriente de 6 kv. a 2,5 kv., como consecuencia del aumento del consumo, especialmente en las horas punta (máxima carga), se sustituyeron por otros más modernos y de mayor potencia en 1930; con- cretamente por 3 transformadores Siemens refrigerados en baño de aceite (900 kva.).

Estos transformadores tenían la ventaja, entre otras, de poder variar el voltaje en un ± 5% con el simple movimiento de una palanca exterior. Con su instalación se consiguió mejorar sensiblemente el voltaje de la red y, como consecuencia de ello, los contadores de los consumidores fueron más sensi- bles a las variaciones del consumo229. Esta subcentral se reforzó dos años

después con otro transformador, que elevó la potencia a 1.200 kva.230.

Otra medida que Arteta empleó, fue aumentar el factor de potencia de algunas industrias (ej. Gran Tejería Mecánica Pamplonesa) mediante conden- sadores estáticos (Haefely) en algunos puntos de la red231.

La potencia instalada no se volvió a incrementar hasta febrero de 1932, cuando R. Eguren (representantes de T. Bell y Garbe Lahmeyer232) instaló una

turbina sistema Pelton de 1.250 cv, acoplada a un generador de 1.040 kva., en

226. MCAA, 28-1-1935, (1934), pp. 5-6.

227. La interconexión entre el Ensanche y el casco antiguo se realizó a través de los nue- vos centros de transformación de la Plaza Circular del Príncipe de Viana y de la Calle Olite. MCAA, 26-1-1931, (1930), pp. 3-4.

228. CACAA, 3-3-1930, pp. 103-104; CACAA, 24-3-1930, p. 107, CACAA, 23-7-1930, pp. 121-122, CACAA, 9-3-1931, p. 163, CACAA, 26-5-1931, p. 172, CACAA, 27-7-1931, p. 181, CA- CAA, 28-9-1931, p. 188, CACAA, 23-12-1931, p. 195, CACAA, 19-4-1932, p. 218, CACAA, 20-3- 1933, p. 270 y CACAA, 2-5-1933, p. 274.

229. La instalación la realizó la casa Siemens. MCAA, 26-1-1931, (1930), pp. 3-4. 230. MCAA, 23-1-1933, (1932), pp. 10-13.

231. En este caso elevó el cos.e medio de 0,54 a 0,85. CACAA, 12-1-1931, p. 154, CACAA, 26-1-1931, p. 156, CACAA, 25-1-1932, pp. 202-203 y CACAA, 20-2-1932, pp. 206-207.

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sustitución de dos antiguos grupos de 250 cv. También se procuró mejorar el servicio aprovechando durante algunas horas del día el agua del aliviadero de los depósitos.

El consumo, solventadas las estrecheces de la oferta de anteriores oca- siones, en la cuarta etapa tuvo un crecimiento anual acumulativo del 7,25%. Pasó de 2,7 a 4,1 Gwh. en 1932. Este aumento fue especialmente significativo en la rama industrial, dado que creció en un 22,7% (frente al 2,8% del con- sumo doméstico) y que con 1,4 Gwh., en 1932, supuso un 34% del consumo total.

El avance del consumo se explica por el aumento de la capacidad de producción de Arteta, con la puesta en explotación de la central térmica de reserva de Eguillor, pero también por el aumento de la demanda urbana e industrial de Pamplona.

De este modo, el consumo doméstico estuvo íntimamente relacionado con las nuevas demandas de la II fase del Ensanche de Pamplona. A partir de 1925, con la canalización subterránea desde el centro de transformación ubicado en Carlos III233, Arteta ponía las primeras bases para la explotación

mancomunada (junto a Irati y Pamplona) del alumbrado público y particular de una de las tres zonas en las que se dividió el Ensanche234. Aunque se pro-

siguió con la labor de electrificación de algunos pueblos próximos a la línea de alta tensión (Berrioplano -1927- y Ariz -1928-), el fuerte crecimiento del consumo de Pamplona limitó su expansión en este mercado235.

El rápido progreso del consumo industrial se basó en el mayor gasto de sus antiguos clientes y en la incorporación de nuevos abonados. En este último sentido, a mediados de 1926 recibieron fuerza eléctrica la fábrica de licores del Zarzico de Vda. de Taberna, la nueva fábrica de azúcar de Carlos

Eugui (250 cv.) y la fábrica de charoles de Echamendi Hnos.236. Algo más tarde

se incorporaron como clientes, La Voz de Navarra (1927), la nueva fábrica de

233. CACAA, 25-2-1924, p. 152 y CACAA, 31-3-1924, p. 160, CACAA, 23-3-1925, p. 228, CACAA, 26-10-1925, pp. 268-269, CACAA, 28-12-1925, p. 277, CACAA, 30-8-1926. p. 318 y CACAA, 7-1-1930, p. 93.

234 CACAA, 23-3-1925, p 228, CACAA, 13-5-1925, p 54, CACAA, 28-12-1925, p. 277, CA- CAA, 14-6-1926, p. 306 y MCAA, 26-1-1931, 1930), pp. 3-4.

235. Así, las solicitudes de Orcoyen (1926), Izu (1929) y Arazuri (1930) no fueron acepta- das. CACAA, 20-9-1926, p. 321, CACAA, 31-10-1927, pp. 374-375, CACAA, 10-9-1928, p. 20, CACAA, 16-12-1929, p. 89, CACAA, 11-4-1932, p. 217, CACAA, 22-4-1930, p. 112 y CACAA, 11- 4-1932, p. 217.

236. CACAA, 28-9-1925, p. 264, CACAA, 31-5-1926, p. 305, CACAA, 6-6-1932, p. 223 y CACAA, 16-5-1932, pp. 220-221.

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embutidos Vda. e Hijos de Diego Mina (1928; 25 cv.) y la fábrica de levaduras sintéticas Eugui Hnos. y Muruzabal (1930; 80 cv.)237.

En algunos casos se aprovecharon las nuevas líneas y transformadores de estas fábricas para extender el servicio a particulares que se encontraban distantes de la red general. Así ocurrió con la línea de alta tensión que, co- nectada con el centro de transformación del barrio de San Pedro, se tendió hasta la fábrica de la Magdalena, Vda. e Hijos de Diego Mina. Al año siguiente, desde el centro de transformación de ésta, la línea se prolongó hasta el Nue- vo Seminario238.

La construcción de la II fase del Ensanche también supuso, para las tres compañías de Pamplona, una mayor de demanda de electricidad. Sin em- bargo, por lo que a Arteta se refiere, tan sólo se conoce su contribución energética a la construcción de los nuevos cuarteles del Regimiento de Caba- llería Almansa y del Seminario239.

El endémico problema del fraude, «que tanto se ha generalizado y tan gra-

ves perjuicios causa, moral y materialmente a la Sociedad», según un informe del administrador de la sociedad, debía combatirse, además de con los métodos tradicionales, mediante una adecuada política de compras, teniendo en cuenta los criterios de la casa Siemens.

Este informe expresaba, además, en atención a la mejora del servicio, la necesidad de regularizar el suministro mediante un reparto de cargas más equitativo durante el día. Para ello recomendaba aumentar la carga durante la noche mediante el uso de electrodomésticos, especialmente, a través de termos eléctricos para calentar el agua240.

De este modo, parece que los directivos de Arteta, por primera vez reco- nocieron que parte del fraude, además de producirse por la rigidez de la oferta y por el afán de eludir los pagos, también tenía que ver con la ausen- cia de una política específica que contemplara lo que era un hecho, la pre- sencia de electrodomésticos en las casas pamplonesas. Así, reconocido esto, entendieron que el uso racional de los electrodomésticos podía ofrecer serias ventajas a la empresa desde el punto de vista técnico (reparto de cargas) y económico.

237. CACAA, 19-12-1927 p. 380, CACAA, 2-7-1928, p. 10, CACAA, 24-3-1930, p. 107 y CACAA, 10-6-1930, p. 119.

238. CACAA, 2-7-1928, p. 10, CACAA, 9-2-1931, p. 159 y CACAA, 6-10-1930, p. 135. 239. Otro cliente, relacionado probablemente con la demanda generada por la construc- ción del Ensanche, fue la cantera de Anzoian (40 cv.) CACAA, 21-7-1930, p. 123, CACAA, 9-2- 1931, p. 159 y CACAA, 12-10-1931, p. 189.

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4.1.4. La debilidad productiva de Arteta y su transformación en distri- buidora de El Irati (1933-1941).

En la cuarta y última etapa de este período, el crecimiento de la produc- ción sufrió un fuerte frenazo. Éste adquiere mayor significación si se tiene presente que a partir de 1933 se contaba con otra central térmica de reserva en el barrio de la Rochapea. Esta disponía de dos motores diesel MAN de 550 cv. (de Guillermo Jascha y Hnos., de Bilbao, representantes de Maschinen-

fabrik Augsburg-Nuernberg), que según el Consejo eran la «ultima palabra de la

técnica», y utilizaba los dos alternadores desmontados en la central de Egui- llor241.

La central térmica se instaló porque el motor térmico Ruston de Eguillor no era suficiente para hacer frente al consumo durante los meses de estiaje (el cual había aumentado un 100%)242. Pero, pese a que funcionó con un buen

rendimiento (por ejemplo, durante los estiajes de 1933 -61 Mwh.-, 1934 -385 Mwh.- y 1935 -327 Mwh.-), no se superó la producción de los años previos.

El descenso de la producción en esta etapa no tenía tanto que ver con las rigideces productivas de Arteta, sino con la crisis de la industria pamplone- sa. El avance del consumo doméstico, como se verá más adelante, continuó incluso durante los años de la Guerra Civil, gracias a la progresiva expan- sión urbanística de Pamplona243.

Durante la Guerra Civil, los elementos de producción de Arteta se des- envolvieron con relativa normalidad. Ésta, no obstante, se vio alterada por el efecto de algún estiaje, como el de 1937, la ligera reducción del consumo y la avería ocurrida en 1938 en unos de los motores de la térmica de la Rochapea, que obligó por primera vez a tomar energía supletoria de Irati244.

Este auxilio ocasional (82,4 Mwh. a 12 cts/kwh) resultó cualitativamente importante, en la medida que un año después, ante el encarecimiento de los precios de los carburantes y las dificultades para su adquisición, se convirtió en un contrato bienal (200 kw. de carga máxima, consumo mínimo de 600 Mwh. y 7,8 cts/kwh)245. Y es que la producción térmica de Arteta era, nada

241. MCAA, 11-5-1934, (1933), pp. 2-3.

242. MCAA, 23-1-1933, (1932), pp. 10-13, CACAA, 16-1-1933, p. 260 y CACAA, 11-2- 1933, p. 265.

243. MCAA, 11-5-1934, (1933), pp. 2-3, MCAA, 28-1-1935, (1934), pp. 5-6, MCAA, 31-1- 1936, (1935), p. 4, MCAA, 31-1-1937, (1936), p. 1 y MCAA, 28-1-1939, (1938), p. 4.

244. MCAA, 31-1-1937, (1936), p. 1, MCAA, 31-1-1938, (1937), pp. 3-5, MCAA, 31-1-1938, (1937), pp. 3-5 y MCAA, 28-1-1939, (1938), p. 4.

245. Sobre los impuestos de los carburantes se impuso un gravamen del 50%. MCAA, 28-1-1939, p. 4, MCAA, 27-1-1940, pp. 5-6 y MCAA, 1-8-1940, pp. 3-4.

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menos, que cuatro veces más cara que la comprada a Irati. Este contrato se renovó en 1942 (11 cts/kwh), año en el que Arteta se había convertido en filial de Irati, debido a las dificultades que encontró para incrementar sus dotaciones productivas y ante los continuos perjuicios económicos ocasio- nados por los frecuentes estiajes246.

Por lo que se refiere al consumo, es una pena que en este período no se pueda ver de forma independiente el comportamiento del consumo domés- tico e industrial para precisar mejor las razones de este estancamiento. De todas maneras, parece claro que éste se explica, tal y como señaló en su mo- mento el Consejo, «en la marcada descendencia de la industria en general», por- que el consumo en alumbrado siguió aumentando247. La construcción del

Ensanche, el Nuevo Seminario y la colonia de chalet de Argaray, explican esto último248. Además, aunque el consumo industrial se benefició en 1935

de la incorporación como cliente de Sucesores de Mayo (1925 0,5), previamen- te, en 1933, habían tenido una baja de mayor importancia: Hnos. Eugui249.

La Guerra Civil parece que no afectó en exceso a la evolución del con- sumo, aunque se sabe que se produjeron algunas restricciones en el alum- brado, ante las amenazas de algún posible bombardeo, y que se donó gratui- tamente fluido a algunos hospitales de la ciudad, especialmente, al Alfonso Carlos. Este último, según el Consejo de Arteta, consumió durante 1937 «una

partida importantísima [siendo ésta] con la que la Sociedad, calladamente, contri-

buye al glorioso movimiento Nacional, aparte de otros diversos donativos en metáli- co»250.

También fue general en esta etapa, agravado por las especiales circuns- tancias por las que atravesaba la población, una intensificación del fraude. Las campañas conjuntas de las Compañías Eléctricas de Pamplona no fueron suficientes para frenar el aumento de las prácticas fraudulentas, pese al es- fuerzo dirigido a aumentar la suscripción de luz por contador y reforzar muchas acometidas, mediante la sustitución de antiguos cables por hilos tubulares bajo capa de metal. Así, en la inspección realizada a todos los abo- nados en 1933, por ejemplo, se constató la presencia de gran número de hor- nillos, planchas y enchufes no declarados; en palabras del Consejo, «un

número de servicios clandestinos exhorbitante» [sic]251.

246. MCAA, 24-1-1943, (1942) pp. 1-2, MCAA, 16-1-1944, (1943), pp. 2-3. 247. MCAA, 28-1-1935, (1934), pp. 5-6.

248. MCAA, 28-1-1935, (1934), pp. 5-6 y MCAA, 31-1-1936, (1935), p. 4. 249. MCAA, 11-5-1934, (1933), pp. 2-3.

250. Entre uno y otro concepto unas 211.481 ptas.. MCAA, 31-1-1938, (1937), pp. 3-5. 251. CACAA, 15-12-1930, p. 144, CACAA, 16-1-1933, p. 261, MCAA, 11-5-1934, (1933), pp. 2-3.

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El hecho de que en 1939 el consumo había recuperado los niveles de 1932, es una prueba evidente de que la Guerra Civil no supuso graves tras- tornos. Los directivos de Arteta señalaron al respecto, que se notaba un ma- yor consumo de energía en fuerza motriz porque «Se han implantado algunas

nuevas industrias, y se ha intensificado la producción en otras de las ya establecidas anteriormente»252.

Después de la Guerra Civil, el consumo de Pamplona recuperó el tono que venía desarrollándose desde los años veinte. La red de distribución de

Arteta se extendió geográficamente conforme se fueron terminando las man-

zanas del Ensanche.

El reparto de zonas realizado en 1939 con las otras dos compañías de la ciudad le permitió extender sus líneas desde la Calle Paulino Caballero hasta Bergamín y Carlos III. El centro de reparto construido ex profeso en la Calle San Fermín, sin embargo, no se puso en explotación hasta 1941, debido a las dificultades ocasionadas por la Guerra Civil y mundial253. En este año tam-

bién se interconectó la red general de alta tensión del casco antiguo de la ciudad, entre Sararate y Plaza circular, con el Ensanche254.

Cabe suponer por todo ello, junto con el aumento del consumo de los servicios municipales (alumbrado público), que el consumo de alumbrado aumentó. No se puede decir lo mismo del consumo industrial que, como manifiesta el Consejo de Administración en 1941 contradiciendo sus previ- siones de 1939, se había reducido porque algunas industria «por falta de pri-

meras materias, se halla(n)[ban] casi paralizadas»255. Esta circunstancia, sin em-

bargo, se fue corrigiendo poco a poco, y no fue extensible a todas las indus- trias. Así, por ejemplo, la importante fábrica de levaduras, Eugui Hnos. y

Resulta ilustrativo las palabras del Consejo de Administración en la Junta General de Ac- cionistas de 1932. «Se han colocado 255 aparatos en instalaciones de luz a base fija, que han dado un

resultado positivo, comprobado en la considerable disminución de carga de los transformadores secunda- rios correspondientes. No nos limitados a instalar en la habitación del abonado el aparato que limite el consumo, sino que protegemos toda la acometida de la casa con hilos blindados bajo tuvo de hierro, para evitar enganches clandestinos. Las instalaciones de los contadores también se protegen, con campañas o cajas de cristal. El problema del fraude preocupa por igual a todas las empresas productoras y distribuido- res de electricidad y tanto es así que las de Navarra, en su mayor parte, se han asociado para formar un bloque, que unido a otras entidades análogas del resto del resto de España, recabe del Poder leyes que protejan esta importante industria en todos sus aspectos, pero muy principalmente en el de represión del fraude. Por lo que afecta a las tres electras de Pamplona, habréis visto anunciado una inspección general de instalaciones eléctricas, que se piensa llevar a cabo mancomunadamente. Se trata de intensificar las suscripciones por contador, desterrando todo lo posible los abonos a tanto alzado, que son los que más se prestan al fraude.» (el subrayado es mío). MCAA, 23-1-1933, (1932), pp. 10-13.

252. MCAA, 28-1-1939, (1938) , p. 5.

253. MCAA, 1-8-1940, (1939), p. 3-4, MCAA, 27-1-1941, (1940), p. 1-2 y MCAA, 26-1-1942, (1941), p. 1-2.

254. MCAA, 27-1-1940, (1939), p. 4. 255. MCAA, 26-1-1942, (1941), p. 1-2.

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Muruzabal, a la altura de 1943, renovó su contrato e intensificó sus consumos eléctricos256.

4.2. Arteta empresa distribuidora de El Irati (1942-1961).

En los primeros años del segundo gran período del desarrollo de Arteta, esta compañía no pudo eludir los problemas productivos que venía arras- trando desde el período anterior. La producción propia, lejos de aumentar, disminuyó en importancia dentro de la energía total distribuida. Si en 1939 ésta suponía el 91,8% (4,6 Gwh.), diez años después era el 54,8% (4,0 Gwh.), y veinte años después el 42,1% (3,7 Gwh.).

Nada extraño si se tiene en cuenta que a partir de 1942 esta firma pasó a ser filial de Irati y, como consecuencia de ello, sustituyó la costosa energía térmica de la Rochapea (Pamplona) por la hidroeléctrica proporcionada por esta última. Tanto es así que, en 1955, se procedió a la venta de la térmica de la Rochapea257. Además, en 1942, el Ayuntamiento de Pamplona adquirió 15

l/s más de la concesión del manantial de Arteta para el abastecimiento de ciudad, que se incrementaron cuando el suministro de aguas a Pamplona resultaba escaso258.

Por otra parte, la interconexión con Irati permitió que la central hidro- eléctrica de Eguillor tuviera un papel menos sobrecargado y pudiera ajustar su coeficiente de utilización a unos niveles más acordes con sus característi- cas técnicas. La energía adquirida, como contrapartida, fue la que dio res- puesta a los nuevos crecimientos del consumo. En 1953, ésta era más impor- tante que la obtenida por los medios de producción de Arteta. Si en 1939 esta compañía había adquirido de Irati 420 Mwh., en 1961 6,2 Gwh..

De todos modos, la energía distribuida a pesar de que casi se duplicó en este período, no tuvo un crecimiento acorde a la evolución de la demanda. Todo ello porque su función de distribución se ejerció, como más adelante se verá, dentro de un estrecho margen (vid. cuadro 15).

256. MCAA, 16-1-1944, (1943), p. 2-3.

257. Las puntas de consumo y los servicios de auxilio en momentos puntuales desde en- tonces se realizaron, en caso de necesitarse, desde la central térmica del Irati en la Magdalena. MCAA, 25-5-1956, (1955), p. 2.

258. En 1943, el caudal suministrado no fue suficiente para el abastecimiento de aguas de la ciudad. El Gobernador Civil instó a Arteta para que contribuyera a paliar estos problemas mediante la cesión de parte del agua empleada en la producción de electricidad. Estos auxilios, que se repitieron al menos en 1950, 1951 y 1956, dado la gravedad del asunto, provocaron que el Ayuntamiento planteara a la empresa una oferta de compra de la concesión de Arteta. MCAA, 1942, MCAA, 1950, MCAA, 1951 y MCAA, 1956.

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Cuadro 15

Evolución de la energía producida y distribuida por Arteta (1939-