Chapter 2: Experimental
2.1. The liquid surface
INTERVENCIÓN EN SALUD: ¿Asistencia o construcción ciudadana?. En Trabajo
La nueva cuestión social
(...) Las nuevas poblaciones que aparecen hoy con déficit de integración, tienen un perfil diferente al de la clientela clásica de la acción social. La cual se caracterizaba por un impedimento personal que la volvía inepta para trabajar (invalidez, deficiencia, niños, etc.). A esa nueva población que requiere de acción social, (...) [se] la denomina "sobrante", refiriéndose a aquellas personas a las que las reglas sociales y económicas marginalizó de las relaciones de trabajo (desempleados de larga duración, jóvenes en busca del primer empleo, trabajadores envejecidos, precarizados, etc.).
(...) La exclusión despoja a los individuos de su dimensión humana,
"impidiéndoles que se vuelvan sujetos de su proceso social. Es decir, además de los derechos de ciudadanía, lo que está negado a los excluidos es su propia condición humana y la posibilidad de realizar su potencial como sujeto".
(...) Podríamos establecer la existencia de una nítida demarcación entre dos tipos de población y dos modalidades de intervención:
"La ayuda social que considera a sus beneficiarios como marginales dependiente de una tutela correctiva puesta como condición de obtención de ayuda o de suspensión de una sanción. Y la protección social, que considera a sus afiliados como normales detentores de derechos al título de este cuasi contrato, que es la adhesión a al seguridad social".
(...) Esta modalidad asistencial propia de principio de siglo, donde el aparato estatal implementa la asistencia en forma de dádiva y no de derechos para los individuos, persisten en las administraciones públicas.
(...) Los profundos cambios en las relaciones de producción "han configurado
un mundo en el que el Estado y la condiciones de ciudadanía cambian. En lo que respecta a los países periféricos, con la poca oferta de trabajo y la mínima protección social, la crisis se condensa en un proceso perverso de fabricación de miseria, tanto por la reducción del Estado como por la recesión económica impuesta por el pago de los intereses de la deuda externa ...". Se ha producido un proceso de "descomposición del tejido social. La vida familiar, el accionar comunitario y la solidaridad social se han erosionado como consecuencia del papel combinado de la exclusión social agudizada y la falta prolongada de trabajo".
Podríamos concluir (...) diciendo que trabajamos con aquellos seres humanos de carne y hueso que sufren, "a partir de un doble proceso que los constituye:
aquel que va de la integración a la exclusión en el orden del trabajo, y aquel que va de la inserción al asilamiento en el orden socio-relacional". (...)
Intervención profesional en salud
(...) De las relaciones de poder entre el Estado y una profesión, surgen una disciplina y un modo de disciplinar el yo, el cuerpo, las emociones, la conducta.
"El poder produce saber", escribe Foucault, y el saber al servicio del Estado,
con sus diversos grupos de intereses y agentes del poder, produce campos o disciplinas, cuyas autoridades ejercen un control cada vez más meticuloso sobre el cuerpo. En este sentido no podemos desconocer que la hegemonía médica se apropió tradicionalmente de las instituciones de salud.
Las disciplinas se convierten en "formas generales de dominación que crean
cuerpos sometidos, cuerpos dóciles" (Foucault,1979). Sin embargo, mientras los
profesionales, supuestos poseedores del saber, "tratan de imponer docilidad, los
grupos o clases que constituyen su objetivo nunca resultan tan complacientes y dóciles como se supondría". Asimismo, los sujetos demuestran su resistencia y
exhiben conductas de oposición frente a estas medidas disciplinarias. Lo cual no quiere decir que toda conducta de oposición sea emancipadora, pero sí habla de la necesidad de detenernos en la forma con que el control alcanza la estructura de la personalidad de estos sujetos.
Pensamos a la salud como un concepto que se construye en la esfera de los ideales sociales de una comunidad determinada y que incluye las
contradicciones y avatares de un proceso histórico. De esto se desprende que este concepto está determinado por los proyectos colectivos e individuales de los integrantes de una comunidad y de la forma particular de resolver los conflictos.
Desde este concepto de salud no nos posicionamos en el control de
enfermedades sino en el fenómeno y atención de la salud en general y, por lo tanto, de los sujetos involucrados.
Los programas que pretenden el control de enfermedades incorporan un saber basado en el saber de los especialistas, únicos aptos para apreciar el criterio verdadero, excluyendo a los sujetos, sus culturas y su historia.
Los enfermos necesitan defender sus derechos, pero no como enfermos sino como ciudadanos con "derecho a tener derechos".
La focalización de la política social y su fragmentación, conlleva la
arbitrariedad de los que deciden sobre las necesidades de otros. "Otros" que están muy lejos de ser considerados ciudadanos con derecho a tomar decisiones sobre su salud, sino que son marginales dependientes de la tutela correctiva del Estado.
(...) Es fundamental cuestionarnos desde dónde nos posicionamos para la intervención y cómo se enmarca en los lineamientos de la política institucional; es decir, si se pretende trabajar desde una perspectiva universalista de derechos de ciudadanía o dar respuestas focalizadas o asistenciales. (...) es necesario repensar con qué grado de coherencia se interviene en lo social, problematizar teóricamente desde qué marco conceptual se genera y hacia donde se orienta la gestión pública de la institución en la que estamos insertos.
Consideramos pertinente y urgente reconocer y problematizar la tensión existente entre un modelo asistencial de intervención en lo social y uno que sea posibilitador y garante de la construcción de ciudadanía. Desnaturalizar las incoherencias, arbitrariedades e injusticias de las instituciones de las que somos parte, esforzándonos por interpretarlas y cuestionarlas.
Creemos fundamental un análisis crítico de la distancia existente entre lo que se proclama y lo que realmente se hace. De otra forma se corre el riesgo (...) de generar un alejamiento mayor de los espacios que posibiliten promover derechos de ciudadanía. (...)
Discuta con sus compañeros del Posgrado:
¿Qué actitudes y acciones pueden implementar o profundizar para constituirse en agentes posibilitadores y garantes de la construcción de ciudadanía en su comunidad en contraposición al rol asistencialista habitual de los equipos de salud?
Analicen y reconozcan la distancia entre lo que se proclama y lo que realmente se hace -falta de problematización y análisis de las incoherencias de las instituciones de las que somos parte-. Oriente el análisis hacia las prácticas de su propio Centro de Salud.
Le sugerimos que discuta sus respuestas con los compañeros del Posgrado y lleven sus conclusiones a la próxima reunión con el tutor.