Un elemento importante en la retórica del Kamayoq y el Pongo de Viñaka es el lenguaje que se utiliza como acción simbólica (figuras y tropos) con el que se acerca a la invocación de estas deidades; utilizar el idioma Quechua como una expresión de reconocimiento e identidad: “los ángeles (Wamanis) nos entienden más en quechua”. El acercamiento a este universo animista andino en el que interactúan los seres humanos, vivos y muertos; los animales, las plantas (reales/míticos) y los deidades representadas por las grandes montañas, lagos, rocas, cuevas, etc. necesita una forma especial de acercamiento; este espacio privado de diálogo entre dos personajes importantes tiene que desarrollarse en la lengua sacra, es una forma de preservar el espacio ritual (si tenemos 500 años de occidente sobre los hombros) es el momento del ritual del llamado en el que desaparece ese entorno extraño y hablan los pares en su propio código.
Consultamos al Pongo del cerro Quintu Orqo, Germán Carrera de la comunidad de Huayao, ¿con qué idioma se dirige al cerro para realizar sus oficios? y nos manifestó que “…cuando vamos al punku en Choqetaqe (puerta de Quintu Orqo)
entro solamente yo, porque soy su secretario del Doctor….sí, le hablo solo en quechua ellos se ofenden cuando hablas en castellano”
Otro elemento de la retórica de expresión religiosa se dará a través de las plegarias/pedidos, cantos y oraciones; el objetivo es que el Sr. De Viñaka interceda ante el Apu Quintu Orqo para “suplicar” favores que en el espacio oficial cristiano no serían concedidos. El argumento que utiliza el Pongo para entablar el dialogo con los Apus estará pautada por los lineamientos de la retórica oral andina que convocan los elementos constitutivos del discurso. Así la plegaria como expresión comunicativa es utilizada por los creyentes/clientes dirigida por el oficiante que en este caso sería el Pongo.
“era increíble, porque mientras el ángel se presentaba con sus voces y tú no podías diferenciar que era la voz del pongo. Prendían la luz y el pata estaba arrodillado en el mismo sitio con su velita, por eso decían en que momento ha regresado a su sitio. Porque cuando se apagaba las luces el ángel se presentaba arriba como un altillo y el pongo se quedaba abajo rezando, pero cuando el ángel hablaba el pongo no decía nada. Pero cuando todo terminaba la voz estaba ronca del pongo como cambiaba de voz, se sentía pues. Él hacia cantar rezar todo” (Entrevista Sra. Nélida. Tambo 26/09/14)
Las reuniones que organizaba en Tambo el Pongo de Viñaka consistían en realizar “llamados” a los ángeles custodios, a las deidades de las montañas Apus y Wamanis), se iniciaba a partir de las once de la noche, los pobladores iban portando pellejos (piel de carnero) para que puedan sentarse en el suelo, el espacio en que se desarrollaba estas sesiones era un recinto rectangular con una aforo de 60 personas, había ocasiones en que rebasaba la cantidad de personas y tenían que esperar a las afueras de este recinto, en el patio y ver si podían obtener una cita para esa noche. También iban portando velas, vinos, flores, cigarrillos y dinero, acudían a este Pongo muchas personas de diferentes lugares ya que fu fama de ser un buen intercesor hacía que tenga mucha demanda.
En los diferentes testimonios que se recogieron de personas que han asistido a estas sesiones el patrón es el mismo, se inicia con plegarias, rezos, cantos en quechua, Las oraciones pertenecen a la iglesia católica: padre nuestro, ave maría, oración a los ángeles y arcángeles custodios, las canciones también pertenecen a la iglesia católica: Apu yaya Jesucristo, Qollanan María.
“… el Pongo (de Viñaka) llamaba, cantaba, y así llamaba y decía rezakuychik, rezakuychik, ya está llegando, él invocaba diferentes ángeles; ángel médico, ángel para suerte, no sé qué ángeles ya llamaba. así cantaba “qamuy, qamuy, kaypim suyallaykiku” en lo que está cantando silencio, nadie hablaba todita la gente en silencio y llegaba haciendo ese ruido (los saludo a todos, aquí estoy) decía, su voz del cerro es otra forma, gruesa (…) cuando le pedías algo, le contabas tus problemas te contestaba el cerro, (…) si pues en quechua habla el cerro, él te habla en quechua, pero cuando venían militares, doctores de Huamanga el cerro le hablaba en castellano también..” (Entrevista Sra. Nélida. Tambo 26/09/14)
El Pongo tiene la capacidad, el poder de configurar escenarios donde se protagonizarán importantes acontecimientos para un individuo o para la población. Estos escenario místicos se respaldan en las directrices que envían los ángeles a través del Pongo y los códigos son descifrados por el/los consultantes. La utilización de elementos materiales que tendrán la capacidad de sanar, ayudar, reconstruir, estará sujeta al grado de sugestión (mesmerismo) y sujeción del consultante con el Pongo. Creemos que el Pongo si distingue los ritos propiciatorio entre el cristianismo y la cosmología andina, a pesar de que su cultura siempre ha estado yuxtapuesta a los ritos de las anteriores culturas así como las que llegaron con los españoles. La ofrenda o “mesa” que entrega el Pongo al Wamani es el acto del “kutichiy” (devolver, entregar/suplantar), el sacrifico y ofrendas se entregan en lugar del individuo solicitante, aunque algunos cerros no acepten cualquier ofrenda sino la vida misma de un hombre.
Los Wamanis están estructurados jerárquicamente por su imponencia, posición geográfica y el alcance que subyace a sus poblaciones. En este caso es
permisible las licencias geográficas de advocación a los Apus o Wamanis tutelares, dependiendo de la jerarquía, cada cerro posee un status diferente a otro. Su clasificación se basa en tamaño, orientación personalidad (bueno-malo), son los Yatiris, Altomesayoq quienes se encargan de dar lectura a los códigos religiosos que designan la personalidad de la montaña tutelar.
El nevado del Allin Capaq, ubicado en la Provincia de Carabaya –Puno con una altura de 5877 msnm es un buen ejemplo. En esta provincia existen otros dos nevados y picos importantes, Chichi Capaq y Huayna Capaq, y la población designa la personalidad de malo al Allin Capaq. Durante un trabajo de campo en el año 2007 en Carabaya recogí una versión sobre los sacrificios y ofrenda de los Yatiris a este Apu tutelar; “éste cerro siempre está molesto (…) no le gusta las ovejas o alpacas, él quiere hombres. (…) sino le sacrificas, él mismo se cobra, hace años se tragó a unos turistas, ingenieros que querían subir hasta la cumbre” Las distinciones de genero se sustentan en la interpretación de la dualidad que viene a ser “ el resultado de la aplicación de un principio de oposición complementaria, jerarquizada, interdependiente asociada a las nociones de masculino y femenino (Núñez del Prado, 2008) Otra versión sobre las asignaciones de género a los cerros lo recogimos desde el espacio urbano, en el distrito de Vitarte- Lima; “..(…) tienes que pagarle a ese cerro, dicen que es mujer porque le gusta los dulces, caramelos. A la vista te sueñas con una viejita sentada en la cumbre” (Entrevista Sra. Juana- Tambo 30/09/11). Estas asignaciones de género parten del significante que será interpretado por el Yachaq con diferentes significados. Por ejemplo el Taita Chimborazo, (6.268 m.s.n.m) y su contraparte Mama Tungurahua, (5.023 metros) localizados en la Cordillera del Ecuador son interpretados a partir de las relaciones endogámicas.
Las creencias religiosas asociadas con los cerros han sido documentadas por diferentes investigadores (Morissette y Racine, 1973; Sánchez, 2006;Reinhard
1985; García; 1991;Favre 1967, Delgado; 1988, Anders, 1986; Zecenarro; 2012; Allen 2002;Bastien, 1985;Isbell, 1978).
En algunos espacios de Latinoamérica estos saberes populares de sanación, curanderismo no responden necesariamente a sus antecedentes milenarios sino que en su mayoría deviene de elementos por imposición del catolicismo a través de sus políticas de gobierno y la ofensiva genocida de exterminio de poblaciones originarias como es el caso de los Mapuches asentados en las Pampas argentinas, y que posteriormente han construido nuevos elementos con el acopio de prácticas culturales de los migrantes asentados en la zona, como son: Alemanes, Italianos, Judíos, Suecos, Polacos, finlandeses, suizos, musulmanes provenientes del medio oriente y del norte de África (Arteaga;2010). En Tambo al ser una población conformada por colonos, obviamente los saberes andinos referentes a sanaciones tienen elementos judeo-cristianos y los dos son utilizados en las ceremonias, no existen conflictos porque de acuerdo a nuestra observación el Pongo distingue muy bien qué elemento corresponde al panteón andino y a la versión oficial del cristianismo, así mismo las distinciones entre enfermedad natural/ sobrenatural. No se trata de analizar solamente al individuo, en es te caso al Pongo quien es el actor, sino al corpus como un sistema cultural dentro del cual el grupo utiliza un espectro de representaciones y prácticas producto no sólo de dicha “medicina”, sino de un conjunto de saberes que redefinen continuamente el sentido, significado y uso de la “medicina tradicional (Menéndez, 1994)
Fig. 10. Devota entregando una ofrenda de alimentos al wamani Manuel del Quinto, en la festividad del Sr. De Viñaka. Lima 2014.
Foto Cazorla Zen