El aumento del producto efectivo y potencial sigue siendo una prioridad general para las políticas. Las medi- das específicamente necesarias dependen del grupo de países y varían también entre los países mismos, aunque existe una necesidad general de reformas estructurales en muchas economías, avanzadas y emergentes por igual. En este sentido, un número mayor de países debería aprovechar las oportunidades que ofrece el abarata- miento de la energía para reformar los impuestos y subsidios energéticos. También es esencial abordar las vulnerabilidades externas en una serie de economías de mercados emergentes y en desarrollo, frente a condicio- nes externas que ya no son tan propicias.
Políticas al servicio del pleno empleo y de una inflación estable en las economías avanzadas
Dado que las tasas nominales de política monetaria ya han llegado o se aproximan al límite inferior cero en muchos países, conjurar los riesgos que represen- tan para la actividad un bajo nivel de inflación y una prolongada insuficiencia de la demanda continúa siendo una prioridad para la política macroeconómica. En particular, para evitar que las tasas de interés reales suban prematuramente, la política monetaria debe con- servar una orientación acomodaticia; entre otras cosas mediante medidas no convencionales (como compras de activos a gran escala, pero también tasas de política monetaria negativas en los casos en que puedan resultar eficaces). Sin embargo, es importante que la combina- ción global de políticas brinde el respaldo necesario. Los esfuerzos realizados en el ámbito de la política monetaria deberían ir acompañados de esfuerzos por fortalecer los balances y el canal de oferta del crédito, así como del uso activo de políticas macroprudencia- les para hacer frente a los riesgos para la estabilidad financiera. También es importante que los países con margen de maniobra para hacerlo adopten medidas de política fiscal complementarias, en pro del restableci- miento del equilibrio mundial, y se necesitan reformas estructurales que apuntalen la demanda, en particular para mejorar la productividad y estimular la inversión. Gestionar una deuda pública elevada en un entorno de crecimiento e inflación bajos también sigue siendo un reto crítico en muchas economías avanzadas. El aumento del ingreso nominal no contribuye demasiado a recortar los coeficientes de deuda en este entorno, y la consolidación fiscal sería la principal vía para lograr
Se emplearon dos simulaciones basadas en el Modelo G20 del FMI para examinar el impacto inter- nacional de una desaceleración imprevistamente fuerte del crecimiento del producto potencial de las econo- mías de mercados emergentes. En ambas simulaciones, los inversores esperan una disminución del crecimiento en el futuro, debido a la mayor lentitud de la conver- gencia y al menor aumento de la productividad, así como a la disminución de las entradas de capitales y al empeoramiento de las condiciones financieras. Por ende, recortan el gasto en inversión por debajo de las perspectivas de la economía mundial (proyecciones de base del informe WEO), causando una contracción de la demanda interna en las economías de mercados emergentes. En particular, la considerable reducción de la inversión y el crecimiento de China —sumada a la desaceleración generalizada en las economías de mer- cados emergentes— implica un retroceso considerable de los precios de las materias primas, sobre todo de los metales, lo cual empeora los términos de intercambio de los exportadores de materias primas.
Ambas simulaciones suponen que el crecimiento de la inversión en las economías de mercados emergentes disminuirá anualmente alrededor de 4 puntos porcen- tuales en promedio, en comparación con las proyec- ciones de base. La disminución varía dentro de las distintas regiones: los países con proyecciones de base más débiles en cuanto al crecimiento a mediano plazo experimentan una caída más pequeña. Esto refleja el supuesto de una desaceleración más generalizada de la convergencia económica en el entorno mundial actual.
La disminución del crecimiento de la inversión y la contracción de la demanda interna que conlleva reducen el producto potencial de las economías de mercados emergentes. El impacto negativo se siente no solo a través de un crecimiento relativamente más bajo del stock de capital, sino también a través de una reducción del crecimiento de la productividad total de los factores. Esto último refleja el supuesto de que hay nueva tecnología plasmada en el nuevo capital. Por ende, la disminución del crecimiento de la inversión se traduce en una tasa de progreso tecnológico más baja, presumiéndose que la caída es proporcional a la desaceleración del crecimiento de la inversión. Además, la contracción de la demanda interna hace subir el desempleo, lo cual, a su vez, reduce la oferta de mano de obra. La depreciación de las aptitudes entre los desempleados empuja al alza la tasa natural de desempleo, y los trabajadores desalentados se retiran de la fuerza laboral.
La primera simulación se centra en el lado real del shock; en la segunda, la desaceleración más fuerte del producto potencial incrementa también la aversión al riesgo frente a los activos de mercados emergentes. La razón es que los inversores se preocupan por las pers- pectivas de rendimiento de los activos y los riesgos de incumplimiento de los préstamos concedidos antes de la contracción del crecimiento previsto. En consecuen- cia, las primas por riesgo de los activos emitidos por las entidades de estas economías suben 100 puntos básicos al comienzo, y sus monedas se deprecian 10% frente al dólar. El aumento de la aversión al riesgo y las primas es similar a la descompresión de las primas por riesgo en el escenario de trastorno de los mercados internacionales de activos contemplado en la edición de octubre de 2015 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial, excepto que en el escenario de riesgo analizado en este recuadro está limitado a las economías de mercados emergentes que generan el shock.
En la primera simulación (líneas rojas del gráfico de escenario 1), el crecimiento de 2016 estaría alrededor de 0,4 puntos porcentuales por debajo del pronóstico de base del informe WEO (líneas azules en el gráfico). El crecimiento económico de las grandes economías de mercados emergentes (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) poco a poco se reduciría 1 punto porcentual respecto del nivel de 2015. En comparación con la proyección de base, al cabo de cinco años habría un diferencial de crecimiento considerable, de 2 pun- tos porcentuales. En otras economías de mercados emergentes, el crecimiento se mantendría más o menos sin cambios respecto de 2015, en lugar de aumentar alrededor de 1 punto porcentual de acuerdo con las proyecciones de base.
El repunte del crecimiento de las economías avanza- das sería menor en 2016. La disminución de las tasas de interés mundiales y la recuperación más atenuada de los precios del petróleo estimularían la demanda interna de estas economías en relación con la proyec- ción de base. El nivel más bajo de las tasas de interés reflejaría tanto la mayor debilidad de la actividad mundial como la respuesta de la política monetaria en el mundo entero. Pero el impacto positivo que tendría en la demanda interna la caída de las tasas de interés y de los precios del petróleo en las economías avanzadas se vería compensado holgadamente por los efectos del debilitamiento de la demanda externa. De hecho, el escenario sugiere un reequilibramiento sustancial de la demanda. Las monedas de las economías de merca- dos emergentes se depreciarían en términos efectivos
Recuadro de escenario 1. Desaceleración estructural de las economías de mercados emergentes
Fondo Monetario Internacional | Octubre de 2015 29