drán irse incorporando trozos de alimen- tos blandos como galletas, pan, fruta, carne, pasta, verdura, etc. Los elementos duros que no se deshacen con facilidad, como frutos secos, caramelos, etc. deben ser evitados, al menos durante los prime- ros 5 años de la vida, por ser causantes ha- bituales de atragantamiento.
Cuando se inicia la alimentación comple- mentaria, hay diferentes posibilidades en cuanto al orden de introducción de los diferentes alimentos. No se ha demostra- do que empezar por unos o por otros sea más correcto o bene cioso, dependerá de las costumbres locales o familiares, y del deseo de la familia o el consejo del pedia- tra. Se suele recomendar empezar por los cereales infantiles, por ser más ricos en hierro, y más tarde incluir fruta y verdura.
Cada nuevo alimento se debe ofrecer de manera aislada, sin combinarlo con otros nuevos, y durante una semana darlo a dia- rio, para poder detectar posibles alergias alimentarias.
Los purés envasados, sean éstos de fruta, verdura, carne o pescado, no son adecua- dos en general, y sólo deben reservarse para situaciones puntuales, cuando no es posible elaborar la comida casera. Es conveniente incorporar al bebé a las co- midas con toda la familia, de manera que ese momento de reunión alrededor de la mesa sea un rato agradable, y sirva para que los pequeños adquieran hábitos salu- dables de alimentación siguiendo el ejem- plo de sus padres y hermanos mayores. Al igual que hay que atender a las señales de hambre del bebé, es muy importante también respetar sus señales de saciedad: si gira la cabeza, cierra la boca o se retira signi ca que está lleno y no necesita co- mer más.
3. Alimentación
complementaria
Lácteos Lácteos
Durante el primer año de vida y una vez iniciada la alimentación complementaria, la leche (materna o adaptada) sigue sien- do un aporte de nutrientes muy impor- tante, y deben asegurarse unas ingestas de 500-700 ml/día.
Otros lácteos (yogur, queso, etc.) pueden introducirse en pequeñas cantidades, pero por su capacidad para producir aler- gia al ser derivados de leche de vaca, no deben aportarse antes de los 9 meses.
En cuanto a los cereales con gluten, se recomienda introducirlos en pequeñas cantidades entre los 4 y 6 meses (antes de cumplir los 7 meses), a ser posible cuando aún se da lactancia materna. Tanto la in- troducción precoz como la tardía se han relacionado con mayor riesgo de celia- quía.
El go o, muy habitual en nuestra cultura culinaria canaria, no se recomienda hasta pasado el primer año de vida por su alto contenido en tatos y por no tratarse de cereal hidrolizado, lo que di culta su di- gestión.
Cereales Cereales
Los cereales se dividen en dos tipos te- niendo en cuenta la alimentación del bebé: aquellos que no contienen gluten (maíz, arroz) y los que sí lo contienen (tri- go, avena, cebada, centeno); los segundos pueden ser los responsables de la celia- quía (una enfermedad en la que no se to- lera el gluten).
Los cereales sin gluten pueden ofrecerse a partir de los 4 meses de edad, bien mez- clados con agua o con leche adaptada o materna. Es preferible darlos con cucha- ra en lugar de añadidos al biberón, dado que esto puede hacer que el bebé coma cantidades excesivas, favoreciendo así el desarrollo de obesidad.
Verduras Verduras
Las verduras son ricas en vitaminas y bra, y forman parte esencial de una alimen- tación saludable. Pueden introducirse a partir de los 4-6 meses, generalmente co- cidas y luego trituradas una vez escurrida el agua, añadiendo un chorrito de aceite de oliva virgen. A partir de los 8 meses, se pueden empezar a comer a trocitos. Las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, etc.), y tubérculos como la remo- lacha o nabo, por su alto contenido en nitratos, deben evitarse de momento por su capacidad para producir una alteración de la sangre llamada metahemoglobine- mia. Pueden empezar a ofrecerse a partir del año.
Frutas Frutas
La fruta natural se puede introducir a par- tir del 4º-6º mes en forma de papilla o de zumo. Son adecuadas casi todas las frutas, aunque es preferible retrasar la introduc- ción de aquellas con más poder alergéni- co, como los melocotones, fresas y kiwis hasta los 2 años.
Los zumos nunca deben darse en bibe- rón (favorece la aparición de caries) sino con cuchara o en vaso, sin añadir azúcar ni miel; o bien la fruta troceada cuando el bebé es capaz de masticar y no atragan- tarse.
Los zumos arti ciales no son adecuados para la alimentación del bebé, pero además, en general, no son saludables en la infancia. También es preferible evitar verduras muy
atulentas como col o coli or. La verdura ya cocinada, si no se ha consu- mido, debe desecharse una vez transcu- rridos dos días, incluso aunque haya sido conservada en nevera.
Las legumbres pueden comenzar a ofre- cerse en pequeñas cantidades a partir de los 9-10 meses.
Proteínas animales Proteínas animales
A partir del sexto mes puede introducirse la carne en pequeñas cantidades y de for- ma paulatina. Generalmente se empieza por las de sabor más suave, como el pollo o la ternera, y más adelante cerdo, conejo, etc.
Las vísceras no son recomendables, pero se pueden tomar esporádicamente a par- tir del primer año de vida.
El pescado (fresco o congelado) se sue- le introducir a partir del octavo mes, ha- bitualmente primero el pescado blanco (merluza, lenguado, gallo, vieja, etc.), y luego pescado azul.
La introducción del huevo también se re- comienda retrasarla hasta el nal del pri- mer año, habitualmente la yema cocida a los 9 meses, y la clara a partir de los 12 meses.
Sal, azúcar, miel Sal, azúcar, miel
En general no se debe añadir sal a las co- midas durante el primer año de vida. Tampoco es adecuado endulzar con azú- car, miel, leche condensada o edulcoran- tes, que predispondrán a una apetencia temprana por el dulce, además aumenta el riesgo de caries, diabetes y obesidad.
Agua Agua
Mientras dura la lactancia exclusiva no es necesario ofrecer agua, sólo tras iniciar la alimentación complementaria. Durante el primer año es difícil estimar la cantidad de agua que necesita un bebé, dado que existen variaciones en función de la temperatura ambiental, alimentos ingeridos, etc. Lo más conveniente es ofrecerle varias veces al día y será el pro- pio niño o niña quien regule lo que nece- sita beber.
No se aconseja ofertar tés o infusiones de ningún tipo.
Algu nos conse jos
- Ofrezca a su hijo o hija alimentos salu- dables desde la primera infancia; eso le permitirá ser un adulto sano. - El biberón, sólo para leche los pri-
meros meses. Zumos, potajes, etc., en vaso o con cuchara.
- Todo niño o niña necesita probar un alimento nuevo unas 10 veces antes de aceptarlo. Si lo rechaza, vuelva a ofrecérselo otro día.
- Sea un buen ejemplo a seguir: coma sano y variado.
- Como padre o madre usted decide qué debe comer su bebé, pero sólo él sabe qué cantidad de comida necesita: respete sus señales de saciedad, no lo sobrealimente.
- Chucherías, jugos arti ficiales, bollería: no deberían ofrecerse ni siquiera de forma ocasional.
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http://www.aeped.es/faq/lactancia-materna http://www.aeped.es/faq/lactancia-materna
Ali m en ta ció n en tr e
1 y 3 a ño s d e v i d a
1. INTRODUCCIÓN
1. INTRODUCCIÓN
En esta etapa es cuando se establecense establecen de forma de nitiva los hábitos alimen- de forma de nitiva los hábitos alimen- tarios
tarios.
El niño o la niña se incorporarán poco aincorporarán poco a poco a la dieta familiar
poco a la dieta familiar. Es importante que el momento de las comidas sea com- partido en un ambiente positivo, sirvien- do la familia de modelo a seguir. Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición
etapa de transición entre la fase de cre- cimiento muy rápido, propia del lactante, y el periodo de crecimiento estable poste- rior, por lo que las necesidades de energía serán muy variables y es recomendable respetar, en la medida de lo posible, la respetar, en la medida de lo posible, la