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2.7 Attempts at a Solution

2.7.2 Local Brisbane Metropolitan Area

La Organización de Naciones Unidas ha sido, desde su fundación en 1945, un escenario amplio y diverso para el fomento de las relaciones internacionales de los países que son miembros. La presencia colombiana, desde su misma fundación, le ha permitido al país sentar posiciones y fortalecer nexos con otras partes del mundo. África, en ese contexto, no ha sido la excepción.

Antes de la independencia de varias naciones africanas, Colombia tuvo una posición variable en el seno de Naciones Unidas con respecto al racismo y a los movimientos de descolonización, que afectaron principalmente a Asia y a África.

En términos generales, Colombia apoyó el movimiento de descolonización, aunque en los años cincuenta matizó un poco su postura debido a su cercanía con Estados Unidos en medio de la Guerra Fría.

25 RUEDA, María Isabel. El trampolín de María Emma. EN: Revista Semana número 772. 17 de

marzo de 1997. Tomado de http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=34162. [Disponible el 20 de marzo de 2008].

26 APULEYO, Plinio. Los mil días. EN: Revista Semana número 784. 9 de mayo de 1997.

Tomado de http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=33212. [Disponible el 20 de marzo de 2008].

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Un ejemplo de lo anterior ocurrió a principios de la década que inició en 1950. Varias regiones árabes, entre quienes se encontraba Egipto, hicieron una petición a la Asamblea General de las Naciones Unidas para que se tratara el tema de Marruecos, por ese entonces un protectorado francés, bajo el título de “Violación por Francia y Marruecos de los Principios de la Carta y de la Declaración de los Derechos Humanos”. Francia, obviamente, presentó su inconformismo y llamó a la solidaridad de los países occidentales en el frente anticomunista de Naciones Unidas. Por ese entonces, Colombia hacía parte por segunda vez del Consejo de Seguridad y, apoyando la postura del país europeo, adujo que la ONU no debía inmiscuirse en los asuntos internos de cada país, si bien el delegado colombiano Francisco Urrutia Holguín también afirmó que

confío en que nuestros amigos, los representantes de los países árabes, comprendan que si hoy vamos a votar contra la inscripción en el Orden del Día, no es porque no compartimos con ellos el deseo de ver a todos los países árabes obtener una independencia a la cual pueden tener derecho, sino por el problema de la competencia del Consejo (…)27.

Otro caso en el que Colombia manifestó frecuentemente su posición fue con el problema de segregación racial en Sudáfrica. Inicialmente, en 1948, el delegado colombiano, Alfonso López Pumarejo, abogó por la competencia de la Organización con el argumento de que la discriminación racial o religiosa es de carácter internacional. Años más tarde, en 1954, la postura cambió radicalmente y se opuso aduciendo que se trataba de una cuestión esencialmente interna. Los argumentos colombianos volvieron por su cauce original a partir del gobierno de Alberto Lleras Camargo (1958–1962). Para no dejar dudas de ese cambio, el embajador alterno de Colombia, Alberto Zuleta Ángel, reprobó públicamente las medidas de la Unión Sudafricana en cuanto a la segregación racial.

27 TIRADO, Álvaro, y HOLGUÍN, Carlos. Colombia en la ONU 1945–1995. Tomado de

http://www.colombiaun.org/colombia_onu/colombia_onu_cap6.htm. [Disponible el 20 de marzo de 2008].

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Es importante dejar en claro que la postura colombiana en rechazo de la colonización no se debía sólo a un interés altruista. También se debía a una estrategia para conformar un bloque que pudiera representar los intereses de muchos países con necesidades similares. No hay que olvidar que, en 1961, más de 40 de los 99 Estados que hacían parte de Naciones Unidas pertenecían al grupo afroasiático y empezaban a ganar peso como grupo de países No Alineados.

Durante los años sesenta, Colombia también participó activamente en las deliberaciones sobre Rhodesia del sur (hoy Zimbabwe). Bajo el mando de Ian Smith, una minoría blanca tomó el poder en esa región y decidió separarse unilateralmente del dominio británico con el propósito de fomentar la política del “apartheid” en ese país.

El rechazo de Naciones Unidas fue inmediato, pero poco efectivo. Colombia, durante esta época, se pronunció en contra del régimen racista impuesto por los blancos, y ratificó su apoyo a los países africanos: “En el ámbito de las Naciones Unidas los países africanos han encontrado en la Delegación de Colombia una comprensión amplia, un tratamiento equitativo y honesto, y un interés en sus problemas, no desmentidos hasta el presente, y de los cuales existen pruebas abundantes28”.

Uno de los casos más importantes de participación colombiana ocurrió con la independencia de Namibia, otro país del sur del continente como Sudáfrica y Zimbabwe. Colombia estuvo presente en este proceso desde 1966, cuando se creó el Consejo para Namibia, y estuvo hasta que este país logró su independencia en 1990 y su posterior entrada a Naciones Unidas.

Con Colombia como parte relevante, la Organización de Naciones Unidas consiguió

aspectos tan importantes como la garantía de la libre determinación del pueblo de Namibia, el cumplimiento de las resoluciones

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anteriormente mencionadas por parte de Sudáfrica y de la SWAPO [South Western Africa People’s Organisation], la disolución de los grupos paramilitares en el territorio y la revocación de las leyes restrictivas para la realización de elecciones en Namibia29.

Por esa misma época, Colombia también tuvo injerencia en la resolución del conflicto entre Libia y Estados Unidos, que ocurrió en enero de 1990 cuando dos aviones norteamericanos derribaron dos aviones de ese país africano en el Mar Mediterráneo. Esto creó tensiones en Naciones Unidas y Colombia, que declaró su imparcialidad, presentó junto con Malasia, Argelia, Senegal, Etiopía, Nepal y Yugoslavia una propuesta ante el Consejo de Seguridad para que los dos países en disputa pudieran llegar a un acuerdo de paz. Sobre este caso en particular, Jerónimo Delgädo, del Centro de estudios africanos de la Universidad Externado, afirma que “de esta manera Colombia ayudó a suavizar la situación y se volvió a convertir en protagonista ante la comunidad internacional, pero sobre todo, ante Libia y el continente africano30”.

Más recientemente, desde que la globalización ha generado problemas transnacionales, Colombia ha tratado de manifestar su preocupación por África en Naciones Unidas, dado que tanto el país sudamericano como los africanos comparten conflictos y necesidades que deben ser combatidos en conjunto (de ahí que Colombia pertenezca a grupos de países en vía de desarrollo como el G–77). Algunos de esos problemas transnacionales son el tráfico de armas, el narcotráfico, las migraciones, el drama de los refugiados y el cuidado del medio ambiente.

Así concluyó, por ejemplo, la Ministra de Relaciones Exteriores en 2002, Carolina Barco, para referirse al tema de la protección de los civiles en los conflictos armados, un tema que toca tanto a Colombia como a varios países en África:

29 DELGÄDO, Jerónimo. África, un nuevo mundo para Colombia. Tomado de

http://www.uexternado.edu.co/africa/articulojdcnuevomundo.htm. [disponible el 18 de marzo de 2008].

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El desbordamiento de algunos conflictos internos, o la internacionalización de los mismos en razón de su asociación con actividades criminales, nos indica que no siempre un problema nacional se supera o resuelve con un tratamiento puramente nacional. Se vuelve necesario enfocarlo en el contexto de la responsabilidad compartida31.

Como conclusión general, es importante destacar que las relaciones de Colombia con países africanos, tanto en Naciones Unidas como en el Movimiento de los No Alineados, han estado enfocadas de manera particular a combatir problemas en los que ambas partes han sido protagonistas y que hoy afectan al mundo entero.

Más allá de lo anterior, es diciente que con los 53 países que hoy hacen parte del continente africano, Colombia ha tenido algún tipo de relación, ya sea desde los organismos internacionales o multilaterales –como la ONU, los No Alineados, el G–77 o el G–24–, desde cumbres como la que reúne a los países de África y Sudamérica o directamente entre naciones con el fin de buscar acuerdos que fortalezcan los nexos bilaterales.