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2.3 Feature Extraction

2.3.2 Local Feature Vector Computation

resultados.

Como se ha asumido teóricamente, la percepción de calidad de vida es un constructo socio-histórico que se define por las particularidades de los contextos a los que se encuentra inserto. Tratarlo con universalismos, esquematismos y rigidez puede hacer perderse en una visión errónea del asunto; así como creer que resueltas las “prioridades” de calidad de vida, se satisfacen las expectativas de los sujetos. Muchas veces centrarse en dimensiones prioritarias proporciona una idea simplificada de la realidad.

Independientemente de que la calidad de vida es una categoría permeada de un fuerte carácter individual, el análisis de los resultados demostró que su construcción como categoría socio-psicológica es una construcción social. Las percepciones sociales de calidad de vida de los jóvenes se encuentran determinadas por las dinámicas en las que cada grupo de sujetos se encuentran insertos. Esto se demostró en cada grupo etáreo que componen el concepto de juventud trabajado y la juventud en sí misma como grupo social. La base de la construcción social de las percepciones de calidad de vida en el sentido común, como resultado de esta investigación, expresa una serie de regularidades sociales, las cuales serán expuestas durante el desarrollo de este capítulo, que son reflejo de los contextos y contenidos socio-históricos en los que se ha desarrollado esta categoría.

Las técnicas aplicadas demostraron que la percepción social de calidad de vida se fundamenta sobre soportes concretos de la realidad, suficiencias e insuficiencias de esta y que este término no cae en la relatividad extrema. El análisis de los objetivos se realiza a partir de la operacionalización de calidad de vida asumida en la investigación, a partir de las siguientes dimensiones: calidad de la sociedad, posición económica, vínculos sociales, actitud personal y disfrute subjetivo con la vida.

En este capítulo no se pretende cuestionar las percepciones sociales que los sujetos investigados reflejaron en las técnicas aplicadas. No se emitirán juicios valorativos sobre

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lo positivo o negativo de estas percepciones ya que estas tienen un carácter polisémico por su condición histórico-social.

En los discursos de los entrevistados se pudo identificar que este grupo social no tiene definido lo que es la calidad de vida, expresado de esa misma manera en la entrevista grupal y en las expresiones de las encuestas aplicadas. Esto trajo consigo que las sujetos no supieran identificar sus patrones de calidad de vida, y cómo manejar este término dentro de sus dinámicas cotidianas. Por tanto, las respuestas del resto de la encuesta presentan ciertas ambigüedades.

Una expresión de la percepción de calidad de vida de los jóvenes es su carácter emergente y circunstancial. Esto pudiera ser un fenómeno causado por lo emergente de la vida cotidiana que caracteriza a la sociedad cubana actual, o a una parte de su estrato social, evidenciado sobre todo en aquellos con menos ventajas económicas y posibilidades de acceso a determinadas oportunidades sociales.

Estas ambigüedades condicionan conflictos analíticos a la hora de relacionar las preguntas y las técnicas en las respuestas de los jóvenes acerca de cómo perciben su calidad de vida. Esta contradicción podría estar dada por distanciamientos entre el espacio social y el espacio individual. Al analizar la encuesta como contexto para todas las preguntas, los resultados obtenidos evidenciaron un distanciamiento en cómo los sujetos perciben lo social y lo individual. En los juicios negativos sobre calidad de vida los sujetos asumen la realidad social como producto negativo de su calidad de vida. Ahora bien, las percepciones positivas sobre calidad de vida no asumen la sociedad como producto de esto, sino que atribuyen sus posibilidades a los esfuerzos individuales, como fuerzas contrarias que se mueven fuera de las dinámicas sociales. No obstante teóricamente sus contextos individuales son producto de un contexto social.

Las percepciones sociales según el grupo etáreo: juventud temprana (14-17), juventud media (18-24) y juventud tardía (25-30).

Cada grupo etáreo percibe su calidad de vida a partir de una perspectiva particular dentro de la que se encuentran insertos otros elementos generales. La juventud temprana (14-17) como grupo tiene la particularidad de que la percepción social de

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calidad de vida se mueve en los ámbitos afectivos y económicos. Por tanto, los juicios valorativos emitidos al respecto giran en torno a estas dimensiones. En este grupo etáreo existe un consenso, demostrado en las respuestas de las técnicas aplicadas, de que la percepción social de calidad de vida es buena (ver gráfico 5 del anexo 5),definido también por altos niveles de satisfacción afectiva y buenos niveles de ingresos. Argumentados mediante la idea general del predominio de un contexto vital armónico, con indicadores de sentimientos afectivos positivos y una posición social económicamente favorable. Las respuestas fueron homogéneas en mayoría en este grupo etáreo.

Estos juicios valorativos se caracterizan por el rol social que define este grupo. En general este grupo de jóvenes son estudiantes, lo cual lo ubica en un estado dependiente socio-económico y afectivo de los familiares u otras personas. Ante esta valoración, analizada la situación en el contexto general de la encuesta, los rasgos de satisfacción giran en torno a indicadores individuales y no a una satisfacción con la calidad de la sociedad. Esto se demostró en expresiones tales como: “tengo una familia

maravillosa y buenos ingresos económicos”, “vivo en paz en mi hogar, tengo buena economía y buenos amigos”. Las respuestas de este grupo etáreo tuvieron poca desviación hasta en los niveles bajos de satisfacción. Las respuestas negativas se caracterizaron por una percepción en torno a estas dimensiones pero desde niveles de satisfacción negativos.

Según Bourdieu, “cada campo tiene sus leyes específicas de envejecimiento: para saber cómo se definen las generaciones hay que conocer las leyes específicas de funcionamiento de cada campo” (Bourdieu, 1990: 13). Por tanto cada uno de estos grupos etáreos se definen por los roles sociales que asumen tanto en el ámbito familiar, grupal, como societal. En lo que se quiere insistir es que los niveles de responsabilidades que se debe asumir socialmente determinan la percepción de calidad de vida que cada grupo asume de acuerdo al campo en el que se encuentra inserto.

La expresión de la percepción social de calidad de vida del grupo de 17-25 años o juventud media estuvo mayormente definida por el factor económico. Además en el discurso de los sujetos en las entrevistas grupales y las encuestas, este se caracterizó

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por la particularidad de que sus percepciones de calidad de vida se centraron en palabras como: oportunidades, libertad, cambio, participación.

Esto es efecto de la necesidad de participación en las estrategias sociales en función de sus expectativas, además de que son expresión de una época y sus necesidades son reflejo de una realidad concreta. La juventud muchas veces no es vista como un grupo particularmente clave en la articulación de programas y planes de desarrollo, no solo como sus destinatarios sino como sus actores protagónicos. Esto explica la ausencia de espacios participativos con verdaderos impactos en la toma de decisiones.

Este grupo tiene una percepción social buena de su calidad de vida (ver gráfico 5 del anexo 5). Es importante tener en cuenta que este calificativo presentó más un aspecto negativo de la calidad de vida que positivo, ya que fue expresado en términos de carencias y necesidades, reflejado en respuestas tales como: es buena porque creo que aún faltan cuestiones de superación económica y profesional que podrán influir en mejorar mi calidad de vida; u otras como porque pudiera ser mejor de acuerdo a mis posibilidades económicas; no tengo posibilidades en las distintas esferas de la vida que me permitan sentirme cómoda; porque todavía no me siento totalmente realizado, no cumplo mis metas y mis objetivos, la remuneración económica que recibo no se corresponde con mi profesión, ni con la labor que realizo. A esto súmasele que la percepción social de una calidad de vida regular estuvo en niveles tan altos como la los que percibieron una calidad de vida buena (ver gráfico 5 del anexo 5).

Sin embargo en el grupo de 25-30 o juventud tardía se percibe una calidad de vida regular, expresado en indicadores como: trabajo, dinero, vivienda, bienestar. Hasta aquí el factor económico ha mediado en todas las percepciones sociales en los distintos grupos etáreos que componen la juventud como grupo social.

Este grupo percibe un comportamiento de su calidad de vida sin posibilidades de mejoras (ver gráfico 4 del anexo 5), lo cual desprende signos de antipatía, resignación, evidenciado en las respuestas a la pregunta qué hace usted para mejorar la calidad de vida, las cuales se reflejaron de la siguiente manera: nada de lo que hago cambia las cosas, no hago nada, trabajar para nada, expresiones estas propias del discurso de los sujetos.

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La percepción social de estos grupos se define por las distintas etapas de la juventud como grupo social. La juventud temprana (14-17) percibe su calidad de vida en términos afectivos; la juventud media (18-25) percibe su calidad de vida con expectativas de cambio y transformaciones sociales, mientras que la juventud tardía (25-30) percibe su calidad de vida a través de indicadores que le proporcionen estabilidad individual y social, todas estas percepciones llevando el factor económico como hilo conductor del mejoramiento de la calidad de vida y la evaluación de la misma, aspecto que estuvo marcando la percepción social de la juventud como grupo en su generalidad.

La percepción social de la juventud como grupo social: una relación dicotómica con la realidad cubana.

La percepción social de calidad de vida se caracterizó por llevar implícito un proceso de evaluación y selección. A partir de ello, los sujetos construyen juicios valorativos sobre los objetos que forman parte de sus contextos, los cuales someten a un proceso de evaluación y selección de acuerdo a sus necesidades. Esto puede ser evidenciado en las percepciones diferenciadas entre los tres grupos etáreo. Cada uno se distinguió por percibir la calidad de vida a partir de diferentes indicadores y dimensiones hacia los cuales se proyecta su acción social.

A esta evaluación y selección Sen (2010) la identifica como “la identificación de los objetos de valor” especifica lo que puede ser llamado un espacio evaluativo, lo consiste en utilidades individuales definidas en los términos usuales de placeres, felicidad o satisfacción de deseos.

Esto no significa que deba adoptarse un carácter excluyente, ni fragmentado de la realidad, sino que los individuos someten la realidad a valoraciones que los hacen asumir, aceptar o rechazar determinados aspectos de acuerdo a los grupos sociales pertenecientes, niveles cognoscitivos, posición en la estructura social, grupo de edad, entre otros factores.

La asociación libre de palabras, técnica que posibilitó indagar aspectos concretos del pensamiento, demostró que la percepción social de calidad de vida se mueve en ámbitos específicos de expresión y está asociada preferentemente a indicadores que

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puntúan a aspectos de calidad de la sociedad (ver tabla 1 del anexo 4): salud5,alimentos, educación. Los otros ámbitos se movieron en las dimensiones de posición social (dinero y vivienda) y satisfacción subjetiva (bienestar).

Esta asociación demostró hacía dónde se mueven las percepciones sociales de calidad de vida de la juventud como grupo social. Además, permitió conocer qué palabras constituyeron sinónimos de calidad de vida y en qué niveles de abstracción se movieron (ver tabla 3 del anexo 4). Las palabras sinónimos de calidad de vida se movieron en un nivel alto de abstracción: bienestar social, felicidad, estilo de vida, desarrollo socio- económico.

El comportamiento de la calidad de vida según la juventud como grupo social estuvo determinado por los indicadores que definen sus percepciones sociales de calidad de vida. Los dos primeros grupos de juventud perciben su calidad de vida con un comportamiento igual en todos los tiempos, sin haber evidenciado un progreso social respecto al asunto; percepción tal que está asociada a indicadores de cambio,

oportunidades, libertades, independencia, participación. A diferencia del grupo la

juventud tardía, el cual percibe un comportamiento de su calidad de vida sin posibilidades de mejoras (ver gráfico 4 del anexo 5), aspecto que está relacionado con indicadores como: trabajo, vivienda, salario, alimentos, transporte, educación, ocio.

Estas percepciones son expresión de una realidad histórico- concreta que aun no cumplen las expectativas de este grupo social con demandas sociales que trascienden las dinámicas e infraestructura de la sociedad cubana actual.

Un análisis realizado a partir de los niveles de instrucción demostró una diferenciación al interior de los grupos donde los sujetos con niveles de instrucción pre-universitario y universitario perciben la calidad de vida entre regular y mala, mientas que niveles más bajos de instrucción perciben una calidad de vida con valoraciones más positivas (ver gráfico 3 anexo 5). En otras palabras, y según el cruzamiento con otras respuestas, si el

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Es importante tener en cuenta que el término de salud en sentido general se adoptó como un indicador de calidad de la sociedad, mientras que términos más específicos como salud emocional, salud física y otras específicas se usaron desde una perspectiva de la capaci dad personal, así sucedió también con el término alimentos y buena alimentación.

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nivel de instrucción es más alto más cuestionamientos y exigencias hacen los sujetos sobre su calidad de vida. Mientras que niveles más bajos de instrucción requieren de menos cuestionamientos para su calidad de vida. Esto pudiera relacionarse con la idea de que mientras más altos los conocimientos, más expectativas de calidad de vida.

Las percepciones sociales de calidad de vida, plasmado en el discurso de los sujetos, tienen la particularidad de que cada dimensión e indicador se caracterizan por su condición determinante y determinada. O sea, la dimensión posición en la sociedad tiene una relación determinada y determinante con calidad de la sociedad, así como la actitud personal y el resto de las dimensiones trabajadas. La calidad de la sociedad quedó implícita como la principal dimensión determinante del resto, dentro de la cual los indicadores que la componen resultan determinantes para los indicadores de las otras dimensiones. Esto se pudo corroborar cruzando las respuestas de los encuestados y los grupos de enfoques; resultado que a simple vista no se puede observar (ver tabla 3 del anexo 4).

Los ámbitos de expresión estuvieron reflejadas preferentemente en un ámbito de expresión bajo (ver tabla 2 del anexo 4), lo cual demuestra que a pesar de que los sujetos no tengan definido sus conceptos y patrones sobre calidad de vida, pueden identificar qué indicadores específicamente están influyendo en la percepción social de calidad de vida, indicadores tales que son expresión de las necesidades y/o potencialidades sociales que se manifiestan en la realidad cubana. Ejemplo de este ámbito de expresión lo constituyeron: alimentos (4%), educación (7%), vivienda (3%), dinero (17%), salud (23%), por cientos que resultaron representativos dentro de 209 palabras6.

La evaluación de calidad de vida fue buena con el mayor por ciento en la juventud como grupo social. Esto se representó de la siguiente manera: Muy buena: 20,5%, buena: 35,6%, regular: 34,2%, mala: 9,6% (ver gráfico 1 del anexo 5). Es importante no solo

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En esta técnica los porcientos fueron más representativos analizados desde las dimensiones a la que pertenecía cada palabra que desde la palabra en sí misma, es importante el análisis desde el punto de vista dimensional y no desde los porcientos individuales ya que, de manera general, la asociación libre de palabras resultó ser heterogénea donde el porciento aislado de la palabra como forma de análisis pierde validez (ver tabla 2 del anexo 4).

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detenerse en este valor numérico, sino en su significado social. Todas estas respuestas estuvieron mediadas por el factor económico preferentemente, combinando aspectos de satisfacción subjetiva, actitud individual, entre otras. Las respuestas valorativas regular y mala tuvieron una fuerte incidencia de indicadores de calidad de la sociedad, a diferencia de los que asumieron tener una calidad de vida buena7, cuya percepción se definió por positivas valoraciones subjetivas.

El calificativo de buena se caracterizó por ser ambiguo. La argumentación a este calificativo estuvo más lleno de aspectos negativos que positivos. Los argumentos estuvieron centrados en las carencias y necesidades que afectan a la calidad de vida y los resultados que aun no se alcanzan. Aquellos sujetos que asumieron tener una calidad de vida regular se identificaron principalmente con indicadores mediados por factores económicos preferentemente, los cuales incidieron en la valoración objetivo- subjetiva de la calidad de la sociedad por los niveles de acceso a esta.

Este último calificativo, a partir del análisis contextual de la encuesta, puede definirse, según la clasificación de Zapf sobre los conceptos de prosperidad (1884), de la siguiente manera8:

Valoración Subjetiva Buena

Calidad de Vida

Objetiva Mala Adaptación

Esto significa que en la relación entre la calidad de vida objetiva y la valoración subjetiva sobre la misma, los sujetos se adaptan a la realidad teniendo en cuenta que sus expectativas de calidad de vida no se proyectan en el escenario social de la sociedad cubana.

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Para la comprensión de este calificativo es importante comprender las ambigüedades que se presentaron en las técnicas, explicadas en este capítulo.

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Es importante que el comportamiento de los porcientos (ver gráfico 1 del anexo 5) que reflejan las valoraciones sobre calidad de vida son expresiones de contenidos sociales con recursos sociales e individuales diferenciados en las respuestas, ya sea, en la calidad de la sociedad, en las relaciones afectivas, en la posición social, en la actitud personal o en la satisfacción subjetiva con la vida.

El calificativo de muy buena dado por determinados sujetos está vinculado a las capacidades, a la autogestión de la calidad de vida a partir de los recursos que han sido capaces de adquirir, siempre mediado por el factor económico. Se asocia con indicadores subjetivos como el bienestar y otros indicadores objetivos como ingresos personales. Los sujetos que asocian su calidad de vida como muy buena asumen una buena posición económica y satisfacción con los recursos que poseen. Al cruzar las respuestas del resto de las preguntas arrojó que para ellos una calidad de vida muy buena es asumida desde lo que como individuos han sido capaces de auto-gestionarse, lo cual les ha permitido tener ciertas posibilidades de ampliar sus oportunidades de calidad de vida.

Así mismo las respuestas de los encuestados que apostaron por una calidad de vida regular o mala se refirieron a dimensiones negativas respecto a la calidad de la sociedad y a la posición económica. Estas estuvieron sustentadas con los siguientes indicadores: necesidades básicas, ingresos, trabajos, servicios, oportunidades. Cuestión que está dada por las limitaciones de los ingresos personales; a partir de estos últimos los sujetos establecen parámetros valorativos sobre su calidad de vida.

Los grupos específicos con altos niveles de satisfacción y mejores posibilidades de calidad de vida son aquellos entre los que se podrían mencionar los sujetos sociales que poseen mejor posición, reflejado en económica, a partir de la valoración sobre calidad de vida y los que perciben una mejora de su calidad de vida en el tiempo (ver gráfico 2 del anexo 4), lo cual demostró ampliar sus posibilidades económicas con respecto a productos, bienes, servicios, dados sus altos niveles de ingresos. De esto se desprende

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