CHAPTER 4. A CRITIQUE OF KITCHER’S ACCOUNT:
4.3 Disagreeing with Kitcher
4.3.3 Expertise
4.3.3.3 Local knowledge
- Buenas tardes, quisiera contactar con mi hijo de 24 años que desapareció de forma repentina hace ya 3 años. Yo y mi familia sospechamos que está muerto porque no ha llamado en todo este tiempo que lleva de desaparecido.
podemos dormir y la angustia se hace cada día más insoportable.
A veces pensamos que la guerrilla lo tiene secuestrado con el fin de reclutarlo en sus filas.
Lo peor es no saber nada de él. Hemos ido a medicina legal y no aparece en la lista de personas fallecidas. Hemos ido al INPEC (instituto nacional penitenciario y carcelario) y tampoco aparece en la lista de personas encarceladas en el territorio nacional.
- Mi hijo era muy atento con nosotros por lo que descarto que haya decidido irse a vivir a otro lugar sin dar antes ningún tipo de aviso.
Yo:
- Hago de forma protocolaria una oración para limpiar el lugar de aquellas energías negativas que pudieran hacer complicada la sesión.
- Transcurrido unos segundos de haber terminado la oración aparece un joven de unos 24 años de edad. - El joven es alto, delgado y manifiesta una expresión
en su cara de alegría por hallarse en una situación que podrá por fin manifestar las circunstancias en las que se encuentra.
- Comento al señor Alberto las características físicas y detallo con cierta precisión la ropa que lleva el joven que hizo acto de presencia justo en el momento que había terminado la oración.
- El señor Alberto rompe a llorar, necesitando un cierto tiempo para restablecerse.
Alberto:
- Es mi hijo!!! Es mi hijo!!! Por Dios Santo!!!
Yo:
- Pregunto mentalmente al muchacho que qué pasó.
Muchacho:
- Fui secuestrado por la guerrilla (no especifica de qué guerrilla se trata).
- Y fue por causa de los conocimientos de medicina que tenía.
- A los pocos días de haber sido secuestrado, una noche me escapé y caí en un acantilado. Aquél accidente me produjo la muerte.
- El acantilado era demasiado profundo por lo que no fue posible que encontraran mi cuerpo.
Yo:
- Transmito inmediatamente lo sucedido al padre del muchacho. Alberto consternado dice lo siguiente:
Alberto:
- Dios mío, que injusticia tan grande!!! Mi hijo era muy bueno!!! No entiendo por qué le pasó esto a mi hijito.
Muchacho:
- Dile a mi papá que yo merecí tal destino.
- Cuando desencarné unos guías espirituales me vinieron a buscar y me llevaron a una colonia espiritual. En el Pabellón de Esclarecimiento me explicaron que lo sucedido era por causa de un karma que debía redimir de otra existencia que tenía en la Tierra.
- En otra vida fui un hombre que secuestraba y torturaba a personas. Y en esta existencia terrenal se dio todo lo acontecido para poder saldar mis atroces acciones de la vida anterior.
- En esta existencia, en la que acabo de dejar hace poco menos de 3 años, vine con la resolución de ser un
buen hijo y de ser un buen estudiante, pero también vine con una deuda que debía por ley espiritual saldar.
Si cumplía con el propósito de ser un buen hijo y de ser una buena persona, entonces el karma que debía redimir, no iba a ser tan duro para mí. Y así ocurrió, porque mi muerte en el acantilado no fue agónica. La caída me produjo un golpe en la cabeza que apenas sentí, pues la muerte me sobrevino de forma inmediata.
Conté todo el relato del muchacho a su padre.
El señor Alberto quedó más tranquilo por comprender que su hijo debía pasar por una circunstancia que era prácticamente obligatoria para su redención karmica.
Especialmente quedó más tranquilo porque gracias a la sesión realizada sabía que su hijo no estaba sufriendo en algún lugar desagradable en contra de su voluntad.
Si bien se enteró que su hijo estaba desencarnado y que no había luego la posibilidad de un reencuentro, también había mucho que agradecer, porque al saber acerca de todo lo acontecido hará que pueda finalmente descansar en paz.
Las lágrimas que vertía el señor Alberto por no saber sobre dónde se encontraba su hijo, ya no tendrán al menos esa amargura que hace que la vida sea insoportable.
Las lágrimas, ahora algo más dulcificadas, podrán reposar en una tumba imaginaria y bendecida por él y por todo el resto de la familia.
Como vemos, las sesiones espiritas no son malas ni van en contra de la voluntad de Dios. Al contrario, cuando son hechas con respeto y con un buen fin, son una obra de caridad que sirve para aliviar las almas afligidas de aquellos que partieron “al otro mundo” y de aquellos que se quedaron en este.
Son un puente entre un mundo y el otro que aporta esperanza y sosiego, alegría y amor, fe y certeza que con la muerte no se acaba la vida sino que comienza otra, la cual puede ser mucho mejor.
No estaremos en la cumbre celestial con arrogancia ni con afectación del orgullo.
Estaremos utilizando con la sencillez del maestro experimentado los poderes heredados de nuestro Padre celestial para amar, gobernar y hacer funcionar el espacio infinito.
Todas las maravillas que hay en el universo siempre deben ser apreciadas por mentes conscientes, ya que de lo contrario el universo se convertiría en un desperdicio de espacio sin sentido.
Seremos admirados, respetados y elogiados por cohortes celestiales que en su momento deberán también llegar a nuestra misma posición.
No nos afectará el orgullo por el hecho de que formidables cohortes celestiales y el inmenso ejército de mensajeros de Dios nos admiren como si fuéramos dioses. Nuestra naturaleza para ese entonces será la esencia misma de la sencillez y los miraremos a ellos y a toda la creación con serenidad y amor.
Amaremos y sentiremos a través de Dios. Pues seremos partes integrantes de Él.
Qué gran destino nos espera!!!
Seremos herederos de la patria universal y de una riqueza inagotable.
Esforcémonos en alcanzarla lo antes posible.
***
En aquellos momentos en el que el orgullo nos invade, haciendo de nosotros personas poco misericordiosas hacia los demás, oremos con recogimiento esta oración para aplacar ese monstruo destructivo del orgullo:
“Dios mío, Tú que eres grande, Tú que lo eres todo, deja caer sobre mí, que soy pequeño, sobre mí, que sólo existo porque Tú lo has querido, un rayo de luz.
Haz que, penetrado de tu amor, encuentre fácil el bien y odioso el mal; que animado del deseo de agradarte mi Espíritu salve los obstáculos que se oponen al triunfo de la verdad sobre el error, de la fraternidad sobre el egoísmo; haz que en cada compañero de padecimientos vea a un hermano, como Tú ves a un hijo en cada uno de los Seres que emanan de Ti y deben volver hacia Ti. Dame el amor al trabajo, que constituye el deber de todos en la Tierra, y, con la ayuda de la antorcha que has puesto a mi alcance, ilumíname acerca de las imperfecciones que retrasan mi adelanto en esta vida y en la otra”.
(Oración inédita, dictada por medio de la mesa por el Espíritu de Jerónimo de Praga a un grupo de obreros de Mans.)
Nada, absolutamente nada es perfecto, excepto Dios. Cualquier cosa que veamos, ya sea un árbol, una montaña, un paisaje o ya bien la belleza de una persona, veremos que no es perfecta, porque no a todos les parecerá bonita, armónica o adecuada para sus gustos.
Pero cuando se trata de Dios, nadie podrá decir de Él que es grotesco, o que es de mal gusto, o que sus colores desentonan, o que sus formas están desarmonizadas. Pues Dios es la armonía, la belleza, y la perfección misma.
Dios es como una melodía gloriosa de la cual apenas empezamos a pronunciar las primeras letras de la canción. Pero con esto ya nos llena de entusiasmo.
Imaginemos entonces cuando ya seamos dignos de conocerlo gracias al mérito obtenido.
Imaginémonos entonces escuchando y pronunciando la canción completa junto al Gran Creador. Entonces, nada que hayamos experimentado, ni por imaginación, nos envolverá y nos arrastrará hacia una dicha de gloria. Hacia un bien estar incomparable y hacia una melodía de gozo inenarrable.
Dios por su esencia y naturaleza, cuando se lo tiene de alguna manera cercano, hace que uno se sienta eterno y prodigioso.
Su amor y su comprensión invaden nuestra esencia, haciéndonos sentir sin afectación que somos las criaturas más hermosas e increíbles del universo entero.
En el momento que tengamos el honor de conocer al Todopoderoso, será porque habremos alcanzado un alto grado de pureza espiritual. Entonces seremos como un pequeño espejo reflejando a Dios. Como la gota de agua suspendida en el aire reflejando el océano.
Ciertos atributos del Padre y su exquisita melodía las obtendremos para gobernar junto con Él el espacio infinito. Pero para alcanzar semejante posición necesitaremos progresar moralmente e intelectivamente lo que equivale a evolucionar. Tenemos muchas herramientas para hacerlo y lamentablemente falta muchas veces la propia voluntad. Desterremos el orgullo y agachemos la cabeza alzando las manos hacia el cielo y pidamos con fe a Dios que sea misericordioso con nosotros y que nos dé las fuerzas para poder seguir en el buen camino como lo hizo el gran maestro Jesús hasta el último día de su vida.
Para alcanzar la dicha eterna deberemos primero caminar por largos caminos, y con ganas, con fuerza, con voluntad y con fe, no quepa duda que alcanzaremos la meta que Dios fijó para nuestro maravilloso destino.
Hay un ingrediente que no se nos debe escapar para alcanzar esa dicha que el maestro Jesús alcanzó, y es ir poco a poco entendiendo a Dios.
“LA TERCERA REVELACIÓN DE LA LEY DE DIOS” POR
LUCIANO DE LA TORRE
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LUCIANO DE LA TORRE
POR
LUCIANO DE LA TORRE