4.4 Routing Strategy
4.4.1 Local Power Optimization Strategy
1917 Bajo la dirección del británico Sam Mendes en este 2020 se perfiló como un fenómeno en las nominaciones de los premios de la academia (3 Premios Oscar: Mejor fotografía, sonido y efectos visuales. 10 nominaciones), aunque había que esperar el resultado final, pues la expectativa causo mas revuelo de lo que logró, sin embargo, la película es excelente en términos de producción, un portento visual al espectador que atrapa a todos por igual sin tener que ser un fanático de las películas históricas de guerra.
Rodada con la técnica del plano secuencia sin cortes (aunque si los hay solo que la magia del cine los hace desaparecer) es un derroche técnico que sumerge al espectador en un recorrido ininterrumpido de emociones y efectos a medida que transcurre la historia fluyendo su cauce dramático en una sola aparente toma que sigue cada paso de los protagonistas; pero es esta gran virtud a la vez también es su mayor punto en contra, pues por momentos el énfasis en resaltar esta sensación de involucramiento hace que la trama se sienta débil y que pase a segundo plano sin que los personajes se presenten con la complejidad y contradicciones de la mente humana en tiempos de guerra.
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No significa lo anterior que 1917 no se perfile como una excelente película, es más, tiene todo para estar entre las 5 mejores producciones de 2020 y nos da un vistazo a un conflicto no muy abordado en el cine de última generación de la era de la computadora que se han inclinado mayormente por el tema de la gran confrontación mundial posterior, la segunda guerra mundial, pero que tiene sus raíces en las trincheras de esos primeros años del siglo pasado y Sam Mendes con su estilo peculiar y con un tributo a su abuelo veterano de la gran guerra nos trae esta historia que remonta al público a esa primera confrontación mundial, ese primer conflicto de la era industrial de la humanidad que sin embargo inició con cargas de caballería y terminó con tanques y aeroplanos, estando siempre presente eso sí, el dolor y las penumbras del drama humano.
La historia sigue las peripecias que dos soldados del ejército británico el cabo Blake (Dean-Charles Chapman) y el cabo el cabo Schofield (George MacKay) deberán afrontar para cumplir una misión que se les ha asignado y que es poco menos que suicida al tener que atravesar la tierra de nadie y el territorio que aparentemente han desalojado los alemanes en retirada, deberán entregar un comunicado escrito al coronel Mackenzie (Benedict Cumberbatch) quien está a cargo de un ataque masivo programado para el día siguiente pero que es una trampa trazada por los alemanes para exponer a 1600 hombres del ejército británico a que salgan de sus trincheras y masacrarlos con su artillería y con las líneas telefónicas de campaña cortadas por el enemigo la única forma de evitar esa pérdida de vidas es mediante la entrega de las órdenes en persona y es aquí donde ambos protagonistas inician su misión siendo para Blake aún más urgente llegar a su objetivo, pues sabe que su hermano se encuentra en el pelotón que realizará el ataque y por tanto sabe que si no llega a tiempo su hermano esta camino a una muerte segura.
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Aquí otro factor crucial entra en juego: el tiempo y que es manejado de forma magistral por el director ya que constantemente cada segundo que el reloj avanza el cabo Blake sabe que es un segundo menos de posibilidad para salvar a su hermano, el recurso visual y una magnifica musicalización crean esa atmosfera de urgencia en la trama que tiene (solo al inicio) más cauteloso al compañero de Blake, el cabo Schofield, quien como veterano de la batalla del Some, trata de ser más precavido y trazar un plan pensado para ejecutar la misión, intentando convencer sin éxito a su urgido compañero de tomarse un tiempo para planificar sus acciones, al final termina inmerso en esa prisa y desesperación como ni siquiera él se lo hubiese imaginado y tampoco el espectador ya que un giro inesperado en la trama hace que la trascendencia del tiempo que se acaba sea aún más determinante y eso Mendes lo logra de una manera intachable pues supo manejar el factor suspense y un giro que nadie espera en la butaca.
Con esta línea argumental es que fluye el desarrollo del filme a través de un ventana espectacular de recursos visuales y de sonido ya mencionados, pero por la misma razón da la sensación que el mayor protagonismo lo logra la maestría técnica de la producción más que la trama en sí, la cual termina siendo una carrera contrarreloj sin mayores derivaciones o aportes de los protagonistas, las locaciones son punto y aparte pues recrean a la perfección los escenarios de los campos de batalla de la gran guerra sin ser tan explícita en cuanto a la crudeza de los horrores vividos por aquellos hombres, el mensaje de la ruina humana se capta perfectamente.
1917 es un filme muy completo en todos los aspectos, un deleite visual y de sensaciones que vale la pena ser visto, muy recomendable para que el lector saque sus propias conclusiones si el sacrificio de una misión crucial al final valió la pena. Definitivamente una película que no puede faltar en la lista de las mejores producciones alusivas a la primera guerra mundial.
«La guerra se decidió en los primeros veinte días de lucha, y todo lo que pasó después consistió en batallas que, si bien fueron gigantescas y devastadoras, no eran más que llamamientos desesperados y vanos contra la decisión del destino».
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