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Chapter 5. T-Shaped Piezoelectric Structure for High-Performance MEMS Vibration Energy

5.3. Self-Supplied Power Management System

5.3.4. Logic Controller

Brevemente, los grupos que conformaron al pueblo uruguayo como parte integrante fundamental del paisaje del Uruguay, además de marcarlo con su impronta social y cultural, tuvieron una fuerte vinculación con lo geográfico y profunda relación con el campo, nuestro hinterland. Ellos constituyen la base de la sedimentación cultural producto de la historia del país, las raíces –valga el término – del pueblo uruguayo. Estos indígenas primero, los negros y gauchos luego, fueron quienes errando en esos pagos fueron plasmando sus huellas- usos y costumbres, de las tradiciones y las innovaciones- en el territorio, que de naturaleza pura comenzó a transformarse en paisajes. A lo largo de distintos andares los han modelado, los han construido y transformado en su entorno vital, en el área ganadera, el área granjera y el área del País Profundo que menciona Vidart. Porque como ya se ha insistido, el paisaje sólo existe en tanto que en la presencia del hombre y así se convirtieron en paisanos de nuestro país, término que hoy ha quedado reservado más para uso adjetivo y no como condición.

El medio americano, la frontera, la ganadería extensiva, la abundancia preeminente de caballos, la presencia luchadora del indígena, de los españoles en pugna con los portugueses y otros factores impusieron pautas locales y comarcales que se combinaron para otorgarles al gaucho y a los hombres de campaña una serie de características propias.

Representación y usos del paisaje. Aplicación sobre un caso de estudio: El Uruguay terrestre, la puesta en valor de sus paisajes mediterráneos.

Maestría Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad- Universidad Nacional de La Plata Teresa Martínez Ciasullo - UDELAR – Uruguay

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Ante esta necesidad de los últimos tiempos de definir identidades, el tema de las raíces étnicas vuelve a considerarse la revisión que contempla con mayor atención y cuidado al frágil legado indígena. Mientras la figura del gaucho permanece mitificada en el imaginario nacional, a través de celebraciones y monumentos, la figura del negro por la falta de consideración y la negación de su peso cultural permanece relegada desde el día que pisó estas tierras.

El tema de razas indígenas está en debate o al menos es confuso, ya que si bien el uruguayo se reconoce en los charrúas (la garra charrúa), según Daniel Vidart es bajo una hipótesis forzada ya que como en más de una ocasión ha señalado «debemos mucho más, somática y culturalmente a los guaraníes que a los indomables charrúas. La población uruguaya posee en mayor grado los genes de la raza amazónica, a la que pertenecían los guaraníes, que los de la macroetnia de los pámpidos o patagónicos, de donde surgen los charrúas».188 En efecto, los charrúas a pocos años de la fundación de Montevideo, se retiran al norte del río Negro, expulsados por los españoles de la zona sureña. El exterminio final, la posterior deculturación de lo sobrevivientes fue realizado por Rivera, en las batallas de Salsipuedes y Mataojo, hacia el año 1831.189 Cuando los españoles llegaron a nuestras costas eran más los charrúas que los guaraníes, pero luego del descubrimiento de la Banda Oriental los guaraníes fueron ocupando este territorio en momentos distintos.

En cuanto a la figura del gaucho que de segregado rural, se ha convertido en arquetipo de las identidades rioplatenses, en su vida de hombre a caballo, con sus formas de contemplar y experimentar el entorno que han dado inspiración a las distintas artes, en un completo abanico que va desde la pintura, escultura, hasta la literatura donde llega configurar un género especial y aparte. Las condiciones socioculturales explicadas anteriormente, en la historia del campo uruguayo nos ubican en la realidad del gaucho. El área geográfica del gaucho coincide con una región natural que va desde la Pampa, incluye a todo Uruguay y llega hasta el Sur de Brasil, pero a pesar de su vinculación geográfica, esta zona por su extensión tiene caracteres que difieren bastante y que le dan ciertos matices.

«El gaucho, empero, no es un tipo racial sino un producto económico –social. No hay por lo tanto un prototipo físico del gaucho ni existe una antropología somática que lo defina y circunscriba». El tipo del gaucho no se explica solamente por las características del campo: «No es

188 La batalla del Yí, en 1702 es recordada como particularmente sangrienta: los sobrevivientes fueron muertos, y las mujeres y niños fueron trasladados a Buenos Aires como servidores domésticos. Vidart, Daniel

El rico patrimonio…, op.cit., pp. 23-50.

189 Vaimacá Pirú o Perú, fue uno de los cuatro últimos charrúas sobrevivientes, llevados a París y exhibidos hacia 1833 en el jardín antropológico de París, considerados como “mamíferos sudamericanos”.

un producto de la geografía sino un detritus de la economía y la estratificación clasista coloniales; no es un señor sino un paria…». 190

Pero el gaucho propiamente dicho desaparece como ser errante sin compromisos laborales ni obstáculos naturales al iniciarse el alambrado de los campos en el último tercio del siglo XIX. Muchos de los desplazados se instalan en los rancheríos, los llamados “pueblos de ratas” que «surgen como los hongos a la vera de los caminos, y otros rumbean para los arrabales de las ciudades departamentales o a las orillas de la floreciente Montevideo. Estos desplazados del área ganadera se encuentran allí con los recién llegados desde Europa, con los inmigrantes que también habían dejado atrás tradiciones milenarias y paisajes maternos».191

Con respecto a los afroamericanos, desde su desembarco forzado en el Nuevo Mundo fueron sometidos a explotación económica y el desamparo social de esta raza que llegó a constituir más del tercio de la población del Montevideo colonial. Luego con su manumisión ganaría algo de integración, tema aún muy cuestionado y puesto en debate. Las cifras del episodio nacional conocido como el “Éxodo de los orientales”, donde el pueblo en masa se retiró hacia el departamento de Salto en el noroeste del país indican que fueron unos cien los negros enrolados, número también elevado considerando las cifras totales que lo integraron. Asimismo, si nos atenemos a la biografía de José Gervasio Artigas, el prócer nacional y a la historia de sus luchas civiles y militares podrá advertirse que los negros gravitaron de modo decisivo en la forja de su personalidad y en la historia de sus acciones.192 Figura importantísima en la vida del caudillo, fue un hombre de color, el viejo Ansina, su fiel compañero, reflejo que muestra la proporción integrada en dichas tropas. Pero además de su integración, en las luchas, tienen aún mayor relevancia las incidencias culturales, con las dialécticas que incorporaron propias de su visión de mundo, formas y estilos de vida, sus concepciones estéticas, valores que a pesar del candombe son tan ignorados cuando no desconocidos.

190 «La voz gaucho, para la cual se han propuesto casi medio centenar de etimologías, era un principio absolutamente peyorativa. Se utilizaba para designar a los “mozos sueltos de la campaña”. (…)La denominación gaucho, tan misteriosa, tan provocativa, figura en los documentos a partir del último tercio del siglo XVIII y se aplica al ladrón de ganado, al cuereador clandestino (...). En una segunda etapa de la deriva semántica del término se le llama gaucho también al trabajador ecuestre del campo, al peón de estancia, al tipo laboral asentado en el casco edificado de los establecimientos pecuarios (…). Finalmente el término se desmesura, pierde su antiguo denotatum y se aplica a todo hombre de a caballo del interior ganadero de nuestro país, tanto al estanciero como al peón (…). Generalmente se olvida que, su condición de paria, de entenado en su tierra, de matrero hereditario, de perseguido constante, fue el trasunto de una gran orfandad económica y el testimonio de una reiterada injusticia social». Vidart, Daniel, La trama de la identidad

nacional, Tomo I: …, op.cit., pp. 67-86 y El rico patrimonio…, op.cit., pp. 57-78.

191 Vidart, Daniel, El rico patrimonio…, op.cit., p. 65.

192 Vidart, Daniel, quien agrega agrega: «En efecto los laderos de Artigas no solo eran de epidermis blanca o bronceada, como se dice y repite. También había muchos negros escapados del “presidio” del sur o del rigor de los amos estancieros. Tales antecedentes apenas se mencionan, o se callan, en los textos escolares o liceales». El rico patrimonio…, op.cit..

Representación y usos del paisaje. Aplicación sobre un caso de estudio: El Uruguay terrestre, la puesta en valor de sus paisajes mediterráneos.

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Si se exponen estos géneros hoy por un motivo u otro prácticamente extinguidos o muy reducidos (en forma pura) es para entender la base germinal que esperaba al hecho decisivo que terminará de conformar la sociedad Uruguay y que se constituyó en los empujes migratorios que bajarían de los barcos, que entremezclándose generaron la base de la población actual.