Chapter 4: Research Design and Methodology
4.8. Logistical Considerations
AFRODESCENDIENTES
Los pueblos indígenas en América Latina se enfrentan a notorias brechas de capital humano que comienzan a aparecer en una etapa muy temprana de la vida. Sin embargo, las tasas de matrícula en educación primaria suelen ser sólo ligeramente menores para los niños indígenas (con la excepción de Panamá, donde son considerablemente inferiores).
Las brechas de capital humano empiezan a ser muy evidentes en las tasas de culminación de la educación primaria y el desempeño en pruebas estandarizadas. Entre los niños indígenas, las tasas de culminación de la escuela primaria oscilan entre un mínimo de nueve puntos porcentuales menos en Bolivia a casi 44 puntos
porcentuales menos en Panamá (véase el cuadro A.1 del anexo). La prueba
estandarizada del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE) revela brechas de más del 15% en matemáticas y habilidades del lenguaje entre alumnos indígenas y no indígenas de tercero y sexto grados en Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, Panamá y Perú (OREALC/UNESCO y LLECE, 2010; Alfonso et al., 2012).
Como parte de la preparación de este documento se hicieron cálculos simples para estimar el rezago en las tasas de culminación de la educación primaria en materia de tiempo (es decir, hace cuántos años los países alcanzaron tasas de culminación para los alumnos no indígenas equivalentes a las actuales tasas para los alumnos indígenas)56. Algunos países presentan rezagos muy pequeños: 1,5
años y 2,2 años en el caso de México y Perú respectivamente. En otros como Bolivia y Panamá el fenómeno resulta ser mucho más acentuado: de 5,7 años y 10,6 años respectivamente (para mayores detalles, véase el cuadro A.2 del anexo). Es más probable que los adolescentes indígenas estén más rezagados
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en la escuela que sus pares no indígenas en todos los países de la región sobre los que hay información disponible, y en muchos de ellos las brechas son muy profundas (SITEAL, 2012)57. Con excepción de El Salvador, Brasil y Uruguay, las
tasas de culminación de la educación secundaria son menores para los indígenas que para los no indígenas (SITEAL, 2012)58.
Si bien es cierto que las brechas en el nivel de instrucción entre los grupos no indígenas y los pueblos indígenas son preocupantes, la interacción del género y la etnia pone a las mujeres indígenas en una situación más grave de desventaja acumulada. En un documento de trabajo reciente del Banco Mundial (Tas et al., 2013) se señala que, si bien los hombres indígenas tienen un menor grado de alfabetismo que las personas no indígenas de ambos sexos en Bolivia, México y Perú, el nivel de las mujeres indígenas es incluso más bajo que el de los hombres. Lo mismo en lo que respecta a los niveles de instrucción. En el caso de los afrodescendientes, el panorama es más moderado, pues aunque estos se encuentran rezagados frente a los promedios nacionales en la mayoría de los países donde se dispone de datos desglosados por raza (Brasil, Colombia, Costa Rica y Uruguay), superan los promedios nacionales en Belice y Panamá59.
La falta de disponibilidad de educación intercultural bilingüe se cita a menudo para explicar las grandes brechas en la retención y el desempeño escolares entre los niños indígenas y no indígenas; esto significa que los niños indígenas se ven obligados a aprender en una lengua de la que inicialmente tienen un dominio limitado o nulo y con material didáctico que puede ser ajeno a su cultura. Infortunadamente, se dispone de pocos datos comparativos sobre el porcentaje de niños indígenas que reciben educación intercultural bilingüe. Sólo hay información para Guatemala y Ecuador, donde el 9,7% y el 45% de los niños indígenas de 7 a 12 años de edad respectivamente reciben este tipo de educación. Otro elemento importante de capital humano es el estado de salud. Los indicadores de salud para los indígenas son sistemáticamente inferiores a los de los no indígenas. Los primeros exhiben niveles desproporcionadamente elevados de mortalidad materna e infantil, malnutrición, enfermedades cardiovasculares, VIH/SIDA y otras de carácter infeccioso como el paludismo y la tuberculosis (Naciones Unidas, 2009). Quizás el parámetro más básico del estado de salud sea la esperanza de vida, que en el caso de los pueblos indígenas es considerablemente inferior al resto de la población en países donde se dispone de datos desglosados por etnia60. La mortalidad materna es motivo de especial
preocupación. En los tres países que cuentan con datos desglosados por etnia, las tasas de las mujeres indígenas son notoriamente más altas: el 48% superiores en México, el 109% en Guatemala y el 481% en Panamá (véase el cuadro A.3 del anexo). En general, la tasa de mortalidad materna de mujeres indígenas triplica el promedio regional (Naciones Unidas, 2009)61.
Son dos las explicaciones que se ofrecen sobre los resultados inferiores de salud de los pueblos indígenas: (i) la falta de adaptación cultural de los servicios de
salud, lo cual reduce la demanda de los mismos por parte de estos grupos, y (ii) la discriminación en la prestación de servicios, sobre lo cual los datos son mixtos, algo que no debe sorprender dada la dificultad de documentar la discriminación. En un estudio realizado en México se concluyó que los indígenas recibían servicios de salud de calidad notablemente inferior que los no indígenas, incluso después de controlar por nivel de ingresos (Barber et al., 2005). En cambio, en un estudio en Perú en el cual se empleó una metodología experimental no se detectó discriminación contra mujeres indígenas en la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva (Planas et al., 2015).