2.3 Wi-Fi
2.4.2 LTE-LAA
Se ha estudiado muy poco la memoria del niño y se ha atendido, sobre todo, a las medidas de su rendi - miento (performances). Así, leyéndole 15 palabras al su- jeto y buscando lo que le queda al cabo de un minuto, CLAPARÉDE ha comprobado un aumento progresivo, con la edad, hasta las 8 palabras, por término medio, en el adulto.
Pero el problema principal del desarrollo de la memoria es el de su organización progresiva. Sabido es que hay dos tipos de memoria: el de reconocimiento, que sólo actúa en presencia del objeto ya encontrado y que consiste en reconocerlo, y la memoria de evocación, que consiste en evocarlo en su ausencia, por medio de un recuerdo-imagen. La memoria de reconocimiento es muy precoz (existe, inclusive, en los invertebrados inferiores) y está necesariamente ligada a esquemas de acción o de hábito. En el lactante, las raíces se han de buscar en los esquemas de asimilación senso-motora elemental: reconocer el pezón, durante la tetada, si lo ha dejado (y distinguirlo de los tegumentos circundantes), reconocer el objeto seguido con los ojos y que lo ha perdido de vista por un instante, etc. En cuanto a la memoria de evocación, que no aparece antes de la imagen mental, el lenguaje (JANET la vincula a la "costumbre de la narración"), etc., plantea un problema esencial: el de su independencia o su dependencia con relación al esquematismo general de las acciones y de las operaciones1".
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BERGSON quiso introducir una oposición radical entre el recuerdo-imagen y el recuerdo-motor de la memoria-hábito (li- gada, por otra parte, al reconocimiento, ya que todo hábito supone reconocer indicios). Pero hay allí una introspección de filósofo; y, si se estudia el recuerdo-imagen en su desarro- llo, se ve que también está ligado a la acción. Hemos estudiado,
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Dicho esto, el problema de la memoria es, ante todo, un problema de delimitación. No toda la conservación del pasado es memoria, ya que un esquema (desde el esquema senso-motor hasta los esquemas operatorios: clasificación, "seriación", etc.) se conserva por su fun- cionamiento, incluso independiente de toda "memoria", o, si se prefiere, la memoria de un esquema es ese es- quema en sí mismo. Puede, pues, suponerse que lo que se llama comúnmente memoria, una vez desembarazada de los residuos de la psicología de las facultades, no es otra cosa que el aspecto figurativo de los sistemas de esquemas en su totalidad, a partir de los esquemas sen-so- motores elementales (en los que el aspecto figurativo es el reconocimiento perceptivo) hasta los esquemas su- periores, cuyo aspecto figurativo de orden mnésico será el recuerdo-imagen.
En esa perspectiva es donde hemos emprendido una serie de investigaciones no acabadas en modo alguno (muy lejos de ello), pero de las que ciertos resulta- dos son ya instructivos. Se han presentado, p. ej. (con H. SINCLAIR) 10 varitas situadas según sus diferencias, preguntando al niño, una semana después, que las re- produjera mediante el gesto o el dibujo: y se ha tra - bajado con dos grupos de sujetos, el primero de los cuales miró simplemente las varitas y el segundo las describió verbalmente. Se ha determinado, por último,
por ejemplo con F. FRANK y J. BLISS,el recuerdo, después de algunos días de una serie de cubos, según el niño se ha limi- tado a mirarlos o los ha copiado activamente o bien ha visto cómo el adulto los ordenaba (variando en todo el orden de sucesión de las pruebas). Pues bien: la acción propia da me - jores resultados que la percepción, y el aprendizaje en el orden acción—Apercepción resulta mejor que en el orden percepción—>■ acción (con una semana de intervalo al menos). En cuanto a la percepción de la acción adulta, no añade nada a la per- cepción del resultado. La imagen-recuerdo está, pues, ligada ella misma a esquemas de acción; y se hallan al menos diez escalones intermedios entre el recuerdo-motor con simple reco- nocimiento y la pura evocación en imágenes independiente- mente de la acción.
Función semiótica o simbólica 87
el nivel operatorio del sujeto en cuanto a la "seriación". El primero de los resultados obtenidos es que los sujetos dan, con una regularidad significativa, un dibujo correspondiente al nivel operatorio (parejas, pequeñas series incoordenadas o III I I I II I , etc.), y no a la confi- guración presentada. Dicho de otro modo, parece en ese ejemplo que la memoria haga predominar el esquema correspondiente al nivel del niño: el recuerdo-imagen se refiere entonces al esquema y no al modelo perceptivo ".
El segundo resultado instructivo de esa experiencia es que los mismos sujetos, vueltos a ver seis meses más tarde, han suministrado, a título de segundo dibujo de memoria (y sin haber vuelto nunca a ver el modelo), una serie que en el 80% de los casos se ha encontrado ligeramente superior a la primera (trios en lugar de parejas, pequeñas series en lugar de tríos, etc.). En otros términos, los progresos intelectuales del esquema han implicado los del recuerdo.
En cuanto a la propia conservación de los recuerdos, se sabe que para ciertos autores (FREUD, BERGSON) los
" Otra investigación (con J. BLISS)se refirió a la "transiti- vidad" de las igualdades. Un vaso A largo y delgado contiene la misma cantidad que B (forma usual) y B que C (vaso corto y ancho); esas igualdades se verifican por trasvase de A a B' (=B) con retorno a A y de C a B" (=B'—B) con retorno a C. Se busca lo que queda de esos actos después de una hora y después de una semana. Ahora bien: también aquí el niño retiene lo que ha comprendido y no lo que ha visto; y eso no es tan natural como podría pensarse. Los sujetos de un primer nivel, en particular, dibujan, por ejemplo, el trasvase de B a C y recíprocamente, como si esos dos movimientos fueran simul - táneos: "¿Pero se ha hecho uno antes que otro? —No, al mismo tiempo. —Entonces, ¿eso se mezcla?" A va a B, al mismo tiempo que vuelve, etc., todo sin ninguna relación tran- sitiva. Que el niño no haya comprendido y no pueda memo - rizar relaciones que no ha comprendido, es natural; pero hubiese podido retener la sucesión de los actos percibidos; y, por el contrarío, i los esquematiza en función de esquemas intelectuales y no vividos I Los niveles siguientes están de igual modo en estrecha correlación con el nivel operatorio de los sujetos.
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recuerdos se acumulan en el inconsciente, donde se ol- vidan o están prestos a la evocación; mientras que para otros (P. JANET), la evocación es una reconstitución que se efectúa de un modo comparable a la que practica el historiador (relatos, inferencias, etc.). Las experiencias recientes de PENFIELD sobre la reviviscencia de recuer- dos por excitación eléctrica de los lóbulos temporales parecen abogar en favor de cierta conservación, pero numerosas observaciones (y la existencia de recuerdos falsos, aunque vivaces) demuestran también el papel de la reconstitución. El enlace de los recuerdos con los esquemas de acción, sugerido por los hechos precedentes y añadido a la esquematización de los recuerdos como tales, estudiada por F. BARTLETT", permite concebir esa conciliación, mostrando la importancia de los elementos motores u operatorios a todos los niveles de la memoria. Como, por otra parte, la imagen que interviene en el recuerdo parece constituir una imitación interiorizada, lo que implica igualmente un elemento motor, la conser- vación de recuerdos particulares viene a inscribirse, sin dificultad, en ese posible cuadro de interpretación.