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Desde su escondite detrás de un árbol, Amber vio que Madison se acercó al hidrante de incendios en la esquina, estirando el cuello para mirar para buscar a Joy. Podía ver todas las ruedas girando en la cabeza de la niña cuando la vio, como si estuviera considerando un rápido retroceso antes de que la vieran.

"Hey, chica."

"¿Dónde está Joy?" No era exactamente un saludo amistoso, pero al menos no había corrido en la dirección opuesta.

"Reunión de la Unión. Ella estará en casa dentro de una hora." Ella libró a Madison de la mochila mientras se dirigían hacia la casa.

"¿Por qué no trajiste a Skippy?" "Estaba dormido con tu abuelo."

Un muchacho de pelo oscuro zigzagueó a lo largo de la acera en su bicicleta, haciendo que ambas saltaran en el patio de alguien para escapar de ser atropelladas. "Hey, ustedes," él gritó, su voz un acento exagerado, evidentemente con la intención de burlarse del acento sureño de Madison.

"Ojete!," ella gritó.

"Whoa, cuida los insultos." Amber habría dicho algo mucho peor. "¿Quien era ese?" "Jason Perini. Él cree que es ruedas calientes, pero es sólo un moco frío."

No se atrevió a señalar que los chicos de esa edad normalmente se burlaban de las chicas que les gustaban. "Vamos a jugar un juego, Madison. ¿Alguna vez has jugado a Verdad o Reto? Escoge lo que quieras, y luego o bien tienes que hacer lo que te desafío a hacer, o tienes que responder a mi pregunta con la verdad."

"Hazlo tú."

"Está bien, voy primero. Escogo Reto. Me retas a hacer algo y lo haré."

Madison se detuvo en la acera y se rascó la barbilla, pensativa. De repente sus ojos se iluminaron y señaló al bolsillo de Amber. "¡Lo sé! Te reto a que te comas un cigarro." "Ew! Eso es asqueroso."

"¡Te reto!"

Esto probablemente la haría enfermar, pero valía la pena si podía conseguir que Madison jugara el juego.

"Está bien." No era como si nunca hubiera encendido el extremo equivocado de un cigarro y hubiera conseguido manchas de tabaco en su lengua. Preparó su boca con una gran cantidad de saliva para poder tragarla con facilidad y cortó una pulgada de tabaco. "Sólo un bocado, sin embargo. Desplomarme muerta quitaría toda la diversión del juego, y tendrías que arrastrar mi cuerpo a casa como un saco de papas."

Madison se rió. "Esto va a ser tan asqueroso."

"Está bien, aquí va." El sabor amargo de las hojas de tabaco llenó su boca mientras empapaba el amasijo con saliva y se lo tragaba entero. "Creo que me voy a enfermar." "¡Qué asco! Eso es peor que las verduras."

Amber chasqueó los labios para librar la boca del sabor desagradable. "Eso fue repugnante, pero ahora es tu turno. ¿Verdad o reto?"

"Verdad!" Obviamente cautelosa de someterse a un reto vengativo, Madison entró directamente en la trampa de Amber.

"Está bien, entonces te haré una pregunta y me tienes que decir la verdad. Ninguna mentira."

"Mientras no tenga que comer un caracol o algo así."

"Entonces ... ¿dónde fuiste realmente la última vez que vine a buscarte en la esquina? Te estaba esperando justo donde se suponía que debía estar, y te vi venir por la calle, pero luego te diste la vuelta y te fuiste por otro camino." Amber no estaba absolutamente segura acerca de todo eso, pero pensó que podría obligar a Madison a sincerarsen si era lo bastante contundente sobre su versión de los hechos.

"Yo también estaba allí, pero no me viste."

"No, no estabas. Y acabo de comer un desagradable viejo cigarro" — tosió para el efecto e hizo una mueca — "así que tienes que decirme la verdad."

Madison avanzó unos pasos y luego se detuvo y se dio la vuelta. "Caminé con Melanie. Ella vive en la otra calle y dijo que podía llegar a casa de esa manera. Pero entonces me perdí y me fui por el camino equivocado alrededor en círculo."

"¿Cómo encontraste el camino a casa?"

"Un guardia de tránsito ... ella me dijo cómo llegar a Garfield."

Eso explicaba por qué le había tomado quince minutos adicionales llegar a casa, pero no por qué se había ido de esa manera en primer lugar. "¿Poqué no querías caminar conmigo y con Skippy?"

La chica se encogió de hombros, probablemente dándose cuenta de que una respuesta honesta en este caso le mostraría que no era muy agradable. "¿Vas a decirle a Joy? Se enojara conmigo."

"No, pero apuesto a que estaría decepcionada porque le dijiste una mentira sobre mí que no estaba allí para buscarte." Por no hablar del hecho de que se había metido en problemas Amber, lo que probablemente había sido su única intención.

"Eso es aun peor. Prefiero que se enoje conmigo a que este decepcionada. Pero prometiste no decirle."

Amber había esperado limpiar su nombre, pero no podía hacer eso sin contarle a Joy. Podría, sin embargo, aprovecharlo para hacer que Madison se comportara en el futuro. "No lo haré, pero tienes que hacer una promesa también — que nunca volverás a hacer algo así. Los amigos no se meten en problemas, y ahora somos buenas amigas. ¿Cierto?"

La cabeza de Madison se balanceaba arriba y abajo en un asentimiento ansioso. Si se trataba de un pacto de amistad genuino o simplemente un esfuerzo por evitar ser delatada a Joy, a Amber no le importaba. Todo lo que realmente quería era poner fin a las travesuras.

Jason Perini apareció de nuevo en la esquina en su bicicleta y Amber jaló de Madison de la acera, a pesar de que había estado tentada de mantenerse firme, sabiendo que él las habría esquivado en el último segundo en lugar de arriesgarse a estrellarse.

"Eres un mocoso apestoso!" Madison gritó. "No lo puedo soportar. Quiero hacer que se detenga."

"¿Te molesta en la escuela también?"

"Los matones actúan duro solo para hacer que todos tengan miedo. A veces sólo tienes que enfrentarte a niños como Jason y hacerles saber que no está funcionando. Si se da cuenta de que no tienes miedo, tal vez te dejará en paz."

"¿Qué pasa si no lo hace?"

"Si llega a ser un gran problema, debes decirle a Joy. Podría hablar con tu profesor sobre esto, y tal vez tu profesor hablara con los padres de Jason."

"Pero eso es ser soplón."

"Decirlo no es siempre algo malo." Amber no se atrevió a compartir el hecho de que le había partido la cara a un matón en sexto grado que sus compañeros aplaudieron, pero esperaba que por el bien de Madison que una de las otras víctimas de Jason fuera lo suficientemente valiente como para enfrentarse a él. "Tan sólo trata de enfrentarte a él y ve si funciona. Si no es así, hablaremos de nuevo y trataremos de pensar en otra cosa." Cuando se acercaron a la casa, Madison preguntó, "Se supone que debo llamar a Syd hoy. ¿Puedo utilizar el ordenador portátil de Joy en el camper?"

Joy era generosa con su computadora, por lo que Amber estuvo de acuerdo. "Puedes traerla al comedor si quieres."

"La televisión del abuelo hace mucho ruido."

No podía discutir con eso. "Bueno. Joy debe estar en casa dentro de una hora más o menos, y tu abuelo quiere hacer espaguetis para la cena."

"Yum!" Madison atravesó la puerta principal y saludó a su abuelo y a Skippy antes de desaparecer en el camper con su mochila.

"Ella está de buen humor," Shep dijo. "Me pregunto de qué tipo de humor estarás cuando abras esto?"

La emoción y el temor la llenaron al ver el sobre del servicio de pruebas. O bien ella era ahora una graduada de la escuela secundaria o una lacaya condenada a sufrir otra ronda de clases antes de que pudiera volver a tomar el examen. Si era de este último, podría anular la mayoría de los trabajos que había visto anunciados.

Nerviosa, abrió el sobre. Arte del lenguaje, matemáticas, ciencia ... sólo una calificación importaba. Estado general: Aprobado.

"Woo!" Amber arrojó los papeles al aire mientras Skippy corría a esconderse. "Soy oficialmente una graduada de la escuela secundaria."

"Bien hecho! Déjame ver."

Vieron los resultados de nuevo. Como era de esperar, la mayoría de sus calificaciones eran bastante altas, pero apenas había pasado de milagro matemáticas. Cerca no importaba.

"Necesito escribirle a Joy." Sus manos todavía temblando, dio la noticia por teléfono. En cuestión de segundos, sonó.

"¡Eso es fantástico! Debemos salir a cenar para celebrar, sólo tú y yo. Estoy en camino a casa ahora."

"Wow, una cita con mi novia." Amber habría sido igual de feliz de celebrar su hazaña con los espaguetis de Shep, pero una cita real con Joy lo hacía extremadamente especial. "Hey, Shep. Me voy a meter en la ducha durante unos minutos. Puedes vigilar a Madison? Ella está afuera en el camper hablando con Syd."

"Espero que le este diciendo que salte en el lago."

Amber se dirigió al camper por sus artículos de tocador y ropa, deseosa de compartir sus noticias pero esperaba que Madison se molestara por no poder venir a su cita. "Pasé el examen y Joy me llevará a cenar para celebrar. Eso significa que tú y tu abuelo Shep tendrán todos los espaguetis para ustedes."

Claramente sorprendida por su repentina presencia, Madison apresuradamente ocultó algo en su mochila. No estaba la computadora portátil en la mesa del comedor para sugerir que había estado charlando por video con Syd.

Los ojos de Ambr se dirigieron inmediatamente a la cama, que estaba arrugada por alguien que se había arrastrado por ella. Desde luego no la había dejado de esa manera, y cuando se movió para enderezarla, vio que la caja de seguridad de Joy había sido movida de su lugar habitual en el estante junto a la almohada. "Madison, ¿Por qué te metiste en la cama?"

"No estaba."

Una mentira. Obviamente había estado jugando con la caja de seguridad del arma, y Amber no iba a dejar pasar esto. Los niños no tenían ningún asunto con las armas, incluso si estaban bajo llave. "¿Estabas jugando con la caja de seguridad de Joy?"

Madison no respondió, lo cual era tan bueno como una confesión en lo que se refería a Amber.

"No debes meterte en las cosas de los demás." Cuando Amber volvió a colocar el estuche en su lugar, se sorprendió al darse cuenta que sin lugar a dudas estaba más ligero de lo habitual. Lo cogió y lo sacudió — nada se agitó por dentro. "Oh, Dios mío ... has abierto esta caja?" Una vez más, sin respuesta. "Por favor dime que no ..." Ella tiró de la mochila del agarre de Madison y miró en su interior.

Efectivamente estaba la pistola de Joy. La espantosa imagen de un niño siendo disparado por otro, mientras que otros gritaban corrió por su cabeza. "Oh, Dios mío ... oh, Dios mío, Madison!"

"Sólo iba a pedirla prestada. Quería enseñársela a Jason para que se asustara y me dejara en paz. Eso es lo que me dijiste que hiciera. Dijiste que debería enfrentarme a él."

Abrumada por el horror, Amber gritó, "Nunca amenazas a alguien con un arma! Eres una niña, por Dios. Joy va a enloquecer."

"No puedes decirle! Se enfadara conmigo y me castigara."

"Mereces ser castigada. No puedo creer que hayas hecho esto! Entraste en sus cosas privadas y abriste una caja que tenía un seguro en ello. ¿Cómo hiciste ...? " Con manos temblorosas, metió la mano en la mochila, envolvió su palma alrededor de la empuñadura y sacó la pistola. ¡Bang!

"¡Joder!" Amber dejó caer el arma en el suelo y se agarró el pulgar, segura de que estaba roto debido a la reculada.

En el mismo instante, Madison gritó y se tapó los oídos, instintivamente levantando sus pies sobre el banco.

"¿Estás bien?"

Madison asintió rápidamente, con los ojos muy abiertos.

De repente la puerta se abrió de golpe y Joy apareció. "¿Qué demonios acaba de pasar?" "Sólo estaba—"

"Amber me estaba mostrando tu arma y se disparó!" "Madison!" Amber ladró.

Joy ordenó bruscamente a la chica ir a su habitación y volvió su mirada hacia Amber. "¿Qué diablos estabas pensando? Podrías haber matado a alguien. No tenías derecho a— "

"No tenía derecho a que? Sarcar el arma de su mochila?"

"¿Cómo la agarró en primer lugar? Eres la única que sabía la combinación."

"Sí, claro," Amber dijo, colocada en el sarcasmo. "De ninguna manera podría una niña tan brillante ser capaz de darse cuenta de que tu código secreto es su cumpleaños. Ella iba a llevarla a la escuela y asustar a un matón. Tienes suerte que me di cuenta de que se había trepado en la cama."

Joy respiraba tan rápido, que Amber pensó que iba a hiperventilar. "¿Qué estaba haciendo aquí sola? Se suponía que la vigilabas."

"Esperas que la siga dondequiera que vaya? Tiene nueve años, por el amor de Dios, no dos. ¿Quién la está vigilando en su habitación ahora mismo?" Ella no culpaba a Joy por estar molesta, pero no iba a cargar con la culpa por Madison, no esta vez. "Odio tener que decirte esto, pero Madison miente, y se escabulle y revisa las cosas de la gente. No puedes confiar en ella."

"No puedo confiar en nadie," Joy gritó. "¿Por qué no la envíaste adentro y esperaste a que llegara a casa? No sabes cómo manejar un arma mejor que ella."

Amber contó hasta diez —consiguiendo solamente hasta tres — y tan uniformemente como le fue posible, respondió, "Todo lo que podía pensar era en quitarsela."

"Increíble." Ella se puso en cuclillas y tocó el agujero en el suelo. "De todas las cosas irresponsables que has hecho, esta se lleva el premio."

Amber se dio la vuelta y agarró su chaqueta impermeable y su bolso. Había tenido suficiente de esto. "Es bueno saber que estás llevando una lista."

"No estoy llevando una lista. No seas tan — "

"¿Sabes que? Sólo deja de decirme como ser. Mi trabajo consistía en cuidar de tu padre, no de tu hija. Si hubiera querido uno de esos, no habría dado el mío." Empujó a Joy y salió disparada por la puerta, insegura de hacia dónde se dirigía. Todo lo que quería era escapar.

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