6 1 S urvey burden
Definition 6 5 A longitudinal sampling algorithm is said to be strictly sequential if it is weakly sequential and if the decision concerning the unit k at time t does not depend on
Carecemos de datos censales para analizar la especie con este criterio.
En conclusión, el resultado de la evaluación del olmo de montaña en el Sistema Central con todos los criterios establecidos por la UICN (2012a, b) y aplicando el principio de precaución nos lleva a afirmar que el taxón a esta escala regional, se encuentra ante un elevado riesgo para su supervivencia ya que cumple los requisitos establecidos en el criterio B. En consecuencia, lo podemos catalogar en la Categoría En Peligro, con la fórmula EN: B2 a, b (i, ii, iii, v).
5. 5. Propuestas de gestión y conservación
En el hemisferio norte, y más en concreto en Europa, las poblaciones periféricas situadas en los límites sur de distribución de las especies, por su historia filogenética, son esenciales para la conservación de la diversidad y el potencial evolutivo del conjunto de la especie. En consecuencia, en cualquier plan de gestión, su conservación debe de ser prioritaria (Hampe & Petit 2005).
Este es el caso de Ulmus glabra en la península ibérica donde se localizan sus poblaciones más suroccidentales, como las del Sistema Central. Este territorio actúa como una isla climática con algunas zonas óptimas para el crecimiento de esta especie rodeada de un territorio de clima hostil. Además, los modelos ambientales para U. glabra muestran una clara reducción de su hábitat en un futuro inmediato (Felicísimo et al. 2011) ante los escenarios previstos con el cambio climático (IPCC 2007; IPCC 2013).
A estas predicciones, hay que sumar los numerosos factores de amenaza que están afectando a estas poblaciones (p.e. fragmentación, bajo número de efectivos), que al actuar de manera conjunta multiplican su efecto. Una sinergia positiva entre todos los factores de amenaza,
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potencia los efectos negativos de cada amenaza por separado, multiplicándolos y empujando a las poblaciones a valores por debajo del MVP de la especie, incrementando el riesgo de extinción (Brook et al. 2008; Mora et al. 2007).
Otro dato importante, que refuerza la idea del riesgo para la supervivencia de la especie en el Sistema Central es el resultado de la catalogación como En Peligro, la segunda categoría de
mayor amenaza que significa que afronta un “riesgo de extinción muy alto” (UICN 2012a). En definitiva, la importancia corológica de estas poblaciones, el grado de amenaza en el que se encuentran, la falta de protección de este taxón a nivel nacional y en algunas de las autonomías y que ésta es una especie incluida en la Estrategia Española para la Conservación y el uso sostenible de los Recursos Genéticos Forestales (Iglesias et al. 2006), muestran la necesidad urgente del desarrollo de acciones encaminadas a evitar la desaparición del olmo de montaña en el Sistema Central y asegurar su persistencia a largo plazo en hábitats adecuados.
Por ello y teniendo en cuenta la información previa y los resultados de este trabajo, proponemos una serie de medidas encaminadas a la gestión de la especie:
5.5. 1. Acciones legales
En primer lugar, consideramos necesaria la inclusión de U. glabra en los catálogos de especies protegidas. Actualmente Portugal carece de catálogo de especies protegidas, por lo tanto, en el momento que se elabore, consideramos que esta especie debería evaluarse como candidata para su inclusión, al menos de la población del Sistema Central.
En España, la legislación vigente la establece que se puede proteger especies y/o poblaciones (VV. AA. 2007b; VV. AA. 2015). Por ello, proponemos que las poblaciones de olmo de montaña del Sistema Central se incluyan en el LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial). Por el grado de amenaza, en nuestra opinión debería también estar incluido en el CEEA (Catálogo Español de Especies Amenazadas). Para determinar la categoría de amenazada (Vulnerable o En Peligro) se requiere un estudio específico y la elaboración del informe preceptivo con los criterios establecidos para ello (VV. AA. 2017).
A escala autonómica, para ser coherentes con el grado de amenaza en el que clasificamos a la especie a nivel regional (EN) debemos proponer que en las comunidades autónomas donde se encuentra el Sistema Central, la especie sea protegida con la máxima categoría que establecen las respectivas leyes autonómicas: EN. Por tanto, para Madrid y Castilla-La Mancha, en las que ya está protegida, proponemos elevar su categoría de especie de Interés Especial (VV. AA. 1998a)
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o Sensible a la Alteración del Hábitat (VV. AA. 1992) a EN respectivamente (al menos para las poblaciones del Sistema Central). Para las comunidades autónomas de Castilla y León y Extremadura, en cuyos catálogos no figura, proponemos su inclusión en la categoría EN.
La inclusión de una especie en un catálogo de protección con la categoría EN implica que las comunidades están obligadas a elaborar un Plan de Recuperación (VV. AA. 2007b). Estos son planes de gestión en los cuales hay que reunir la información básica de la especie (corología,
censo, …) e identificar los factores de amenaza que han llevado a la especie a la situación de
riesgo. Una vez identificados estos, se proponen medidas adecuadas para su eliminación. Esto nos da pie a los siguientes apartados que formarían parte de esos planes de gestión. Una de las acciones interesantes que podemos plantear en ellos es evaluar periódicamente el estado de conservación de la especie (tal y como se hace con las especies incluidas en el LESPE).
Además, en dos comunidades autónomas hay herramientas legales muy interesantes para este tipo de poblaciones de pequeñas dimensiones: son las denominadas Microrreservas. Ideadas en la Comunidad Valenciana (Laguna Lumbreras 2008), posteriormente adoptadas por otras comunidades autónomas españolas, incluso con proyección internacional (Kadis et al. 2013). En la Comunidad Valenciana se ha creado una red de Microrreservas para el estudio y la conservación de flora rara, endémica y amenazada (Laguna Lumbreras 2008; Laguna Lumbreras et al. 2016) que puede ser un buen modelo a seguir.
A nuestro juicio, dadas las características ecológicas y demográficas de la especie, se trata de una herramienta muy útil y adecuada para la gestión de las poblaciones que nos ocupan: núcleos generalmente pequeños y con pocos individuos. En este sentido proponemos la creación de esta figura en las otras dos comunidades autónomas que aún no la tienen en sus respectivas leyes autonómicas (Comunidad de Madrid y Extremadura). De esta manera se podría crear una red de microrreservas en todo el conjunto del Sistema Central. En la Comunidad de Madrid la población más destacable merecedora de esta figura es RAS. En el caso de Extremadura, aunque no cuenta con la figura de Microrreserva, sí existe una figura de protección temporal denominada
“Lugar de interés científico” (VV. AA. 1998b). Se trata de “espacios generalmente aislados y de reducidas dimensiones, que reciben una protección en atención al interés científico de alguno de sus elementos naturales o a la existencia de especímenes o poblaciones animales o vegetales
amenazadas de extinción o merecedoras de medidas específicas de protección”. Su protección ha
de ser temporal y una de las medidas propuestas es la inclusión de las especies de interés en el Banco de Diversidad Genética y la elaboración de un Plan de Manejo. Teniendo en cuenta la singularidad de STR, proponemos su inclusión bajo esta figura. Dada la importancia que tiene el
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río de la Vega en la dispersión de sámaras en esta población, y a la distribución de la mayoría de los individuos a lo largo del mismo, consideramos que dicho plan debe de incluir medidas destinadas a la no alteración del cauce.
En Castilla-La Mancha existe la figura de Microrreserva (VV. AA. 1999), por ello proponemos la declaración de Microrreserva “Arroyo de la Zarza” con objeto de establecer un seguimiento que permita la evolución natural de la población de CNJ. Se trata de la cuarta población de mayor tamaño de todo el Sistema Central, con casi 200 individuos, pero corre un elevado riesgo de desaparición ya que esta cifra está por debajo del MVP de la especie. Atendiendo a la importancia que tiene el cauce del arroyo en la dispersión de las semillas en esta población, proponemos que la Microrreserva incluya toda la longitud del arroyo de la Zarza. Esta declaración ha de acompañarse por un Plan de Acciones que deberá de poner especial atención a aquellas actividades que perturben el cauce del arroyo, para no afectar a la capacidad dispersiva de las sámaras a través del cauce.
En Castilla y León, igualmente, proponemos la creación de dos Microrreservas de Flora, atendiendo al reglamento castellanoleonés (VV. AA. 2007a):
- Microrreserva Valle de Iruelas. Considerando que IRU aglutina a más del 80% de los individuos maduros del Sistema Central, proponemos la declaración como Microrreserva al espacio que contiene la mayoría de los individuos de IRU, aprovechando los 2 km2 de extensión máxima que han de tener las Microrreservas en esta comunidad.
- Microrreserva “Garganta de la Yedra”, con objeto de incrementar el nivel de protección
de la población de TIE, la segunda población más grade de Castilla y León y una de las poblaciones con valores por encima del MVP. Consideramos que esta población es especialmente vulnerable, al encontrarse en los límites de la Reserva Natural Valle de Iruelas.
5.5. 2. Otras medidas Prospección y estudio
Consideramos necesaria la búsqueda de posibles nuevas poblaciones o individuos en nuevos enclaves del Sistema Central. Debido a los costes derivados de la prospección en campo, se propone dar prioridad a los esfuerzos dentro de los límites del área potencial cartografiada en este trabajo, especialmente en las Sierras de Las Hurdes, Las Batuecas-Sierra de Francia, localizadas entre Cáceres y Salamanca; en las Sierras de la Paramera y de la Serrota (en Ávila) y en la portuguesa Serra da Estrela. Además de los territorios prioritarios, otras zonas que han de
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ser valoradas para futuras prospecciones son el resto de las sierras en las que el modelo ha detectado áreas de condiciones óptimas para el crecimiento y desarrollo de la especie
Medidas preventivas en la gestión ganadera y forestal
Dado que algunas de las poblaciones se localizaron en pinares de uso maderero y en algunos casos, se observaron daños producidos por la maquinaria extractiva (como en ARL), se debe de limitar el uso de las mismas en sus proximidades.
Otra de las actividades a controlar es la ganadería. El efecto sobre las poblaciones de olmo de montaña es doble: en algunas se ha observado el ramoneo de individuos (como en CNT, IRU,
CER, …) y en otras, además, el exceso de pisoteo puede estar relacionado con la baja tasa de reclutamiento. En estos casos, como medida preventiva temporal, se pueden establecer vallados de exclusión ganadera que se han mostrado eficaces en otras experiencias de conservación en especies arbóreas (Sánchez del Álamo et al. 2011).
Medidas de conservación ex situ
También proponemos la recolección de sámaras del mayor número posible de individuos de cada población; de todos los núcleos conocidos con la salvedad de ROZ, MOM y CVH, al tratarse de poblaciones híbridas (ROZ y MOM) o al ser necesario un estudio para descartar esa posibilidad (CVH). Como norma general, se ha recomendado no sobrepasar el 20% de la producción del individuo (Way 2003). Esta medida debe de tener una alta prioridad o al menos, centrarse en los núcleos con mayor número de individuos maduros (TIE, IRU y STR). Las semillas recolectadas proponemos que se envíen a bancos de germoplasma, como los pertenecientes a la Red de Centros de Mejora Genética Forestal, dependientes del INIA (p.e. CMGF Puerta del Hierro) para su conservación ex situ. Este material podrá servir en un futuro como base para reintroducciones o reforzamientos. Además, dada la baja viabilidad observada y su variabilidad anual, consideramos necesario realizar ensayos de germinación con objeto de valorar su capacidad germinativa. De igual manera, creemos necesario el desarrollo de proyectos de investigación con objeto de conocer mejor las características reproductivas de la especie, dado que se han detectado problemas para la regeneración natural (Rossignoli & Génova 2003), un alto porcentaje de semillas vanas (Arche 2010) y una pérdida muy rápida de la viabilidad de la semilla (Crocker 1938; Gosling 2007). Aunque no se han descrito mecanismos de dormición en ellas (Cicek & Tilki 2007), cabe esta posibilidad. Como actividad complementaria a la recolección de semillas, consideramos necesaria la toma de material vegetal para llevar a cabo propagación vegetativa ex situ. Dados los problemas
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de producción y viabilidad de semillas, consideramos que, de igual forma, se debería colectar material de aquellas poblaciones con mayor número de individuos (CNJ, TIE, IRU, CAS, CVJ, STR y BEN) o al menos, de individuos que muestren una tolerancia aparente a la grafiosis. Las plántulas obtenidas mediante germinación o estaquillado se han de mantener hasta obtener plantas suficientes y de tamaño adecuado para llevar a cabo reforzamientos e introducciones. Éstas, pueden ser empleadas para la obtención de clones resistentes a la grafiosis, una de las amenazas más graves que afectan a estas poblaciones. Proyectos similares han sido llevados a cabo con éxito en U. minor (Martín et al. 2015).
Medidas de conservación in situ
Un factor importante de amenaza es la fragmentación y el aislamiento de las poblaciones. Para paliar sus efectos negativos es necesario incrementar la conectividad poblacional mediante el diseño y ejecución de un plan combinado de translocaciones que contemple el refuerzo de los núcleos y en su caso de reintroducciones y creación de nuevos núcleos que permitan un mayor flujo genético. En definitiva, un plan que contemple la producción de ejemplares suficientes y su introducción en el medio. Iniciativas de este tipo se han realizado tanto en animales como en plantas (Soorae 2013; Draper Munt et al. 2016) con éxito dispar (Godefroid et al. 2011). Para llevar a cabo cualquier tipo de translocación la Comisión para la Supervivencia de las especies de la UICN ha elaborado una guía con recomendaciones útiles para realizarlas (IUCN/SSC 2013).
En España contamos con instrumentos legales para establecer este tipo de medidas ya que están contempladas en la Ley 42/2007 y el Real Decreto 139/2011. Para el desarrollo de este último la Administración elaboró un documento técnico en el que se recogen instrucciones y recomendaciones para llevar a cabo este tipo de acciones (Anónimo 2013). Atendiendo a estas consideraciones, proponemos aumentar el número de efectivos poblacionales y ampliar la actual distribución de la especie mediante reforzamientos e introducciones. Las mismas se deben de realizar seleccionando enclaves idóneos para las plantaciones, atendiendo muy especialmente a los requerimientos hídricos de esta especie y a las características climáticas del Sistema Central. Con objeto de limitar los efectos negativos de la sequía estival, proponemos realizar las plantaciones en zonas próximas a arroyos, barrancos, bosques en galería o surgencias de agua, ambientes donde se localiza de forma natural el olmo de montaña en el Sistema Central (Rossignoli & Génova 2003). En función de los resultados derivados de las prospecciones, sugerimos que las mismas sean llevadas a cabo en el entorno del LIC Sierra de Ayllón, en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama, en el Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama, en el
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Parque Regional Sierra de Gredos y en el LIC Valle del Tiétar y Sierra de Gredos, el LIC Sierra de Gata, LIC Las Hurdes, LIC Granadilla y el LIC Sierra de Gredos y Valle del Jerte, zonas donde se ha detectado una importante área potencial para la especie.
El material para llevar a cabo las reintroducciones o reforzamientos debe de tener en cuenta los resultados derivados del estudio genético de estas poblaciones. Tradicionalmente, se ha recomendado el uso de material local cuando los fines de la repoblación son conservadores, tratando de recolectar semilla bastantes individuos que, además, no estén emparentados (Alía Miranda et al. 2009). Para U. minor se ha propuesto la recolección de semillas fomentando la diversidad genética, recolectando semillas de pocos individuos en muchas poblaciones. También se ha sugerido la recolección de semillas de poblaciones en las que no se haya detectado síntomas de grafiosis (Venturas et al. 2013c), algo difícil en nuestro caso, puesto que esta enfermedad fue detectada en casi todas ellas. Ahora bien, surge la duda de qué material emplear en poblaciones pequeñas, o que presentan problemas reproductivos, o cuando lo que se quiere hacer es la reintroducción en áreas donde actualmente no existe ninguna población próxima. En estos casos, a la hora de escoger el material para las reintroducciones o reforzamientos se deben utilizar las regiones de procedencia. Los resultados de nuestros análisis genéticos revelan que las regiones de procedencia para U. glabra en el Sistema Central deben ser modificadas ya que han mostrado que, a efectos prácticos, las poblaciones pertenecientes a las regiones de procedencia Guadarrama-Ayllón y Gredos, son homogéneas. En principio se podría emplear material de cualquiera de ellas en reintroducciones en ambos sectores, con la excepción de CER, debido a que ésta presenta una identidad propia diferenciada del resto de las poblaciones de la región. Las regiones de procedencia Sierra de Gata y Serra de Estrela mostraron ser diferentes entre sí, por lo que a la hora de hacer reintroducciones en estos territorios proponemos que se haga con material colectado en la región de procedencia correspondiente.
Otro punto importante que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar el material de procedencia para llevar a cabo reintroducciones o reforzamientos, es la existencia de posible introgresión con U. minor. En este estudio hemos localizado algunos individuos híbridos putativos en varias poblaciones, fundamentalmente en ROZ y MOM, poblaciones que resultaron ser híbridas en su práctica totalidad. Por ello, consideramos que no se debe recolectar material con tal fin procedente de estas poblaciones. También se debe de evitar recoger material que se sospeche puede provenir de individuos introgresivos, bien por proximidad a individuos de U. minor o bien porque en el sector climático en el que se encuentran, pueda existir un elevado grado de hibridación. Este puede ser el caso de CVH, población que se localizó en el mismo ambiente que
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ROZ y MOM, y que podría tratarse de una población con elevada presencia de híbridos. Sugerimos, además, realizar su análisis en el futuro con objeto de descartar esta posibilidad. En este sentido, consideramos necesaria la regulación de la plantación de individuos de U. minor en las proximidades de las poblaciones naturales de U. glabra, con objeto de disminuir el riesgo de introgresión entre ambas; especialmente en aquellas poblaciones localizadas a baja altitud (<1000 m). La distancia máxima detectada de flujo polínico puede ser la distancia mínima excluyente para la plantación de U. minor. Esta distancia puede variar en función del entorno en el que se localizan los núcleos, pudiendo ser 80-100 m bajo cubierta forestal o cercana a los 1200 m en campo abierto (Nielsen & Kjær 2010a).
Medidas contra la grafiosis y otras enfermedades y plagas
Por último, estimamos oportuno la realización de un seguimiento periódico sobre la afección por grafiosis y otras enfermedades que puedan incidir en los núcleos; especialmente en aquellas poblaciones con un elevado número de individuos maduros (TIE, IRU y STR) dada su importancia. Para combatir la grafiosis, se ha aconsejado la toma de las siguientes medidas: 1. Saneamiento para destruir los focos de la infección. 2. Compartimentalización mediante heridas que desaceleren la infección, aconsejada solo para árboles singulares. 3. Destrucción de raíces-puente, una de las formas de propagación desde árboles enfermos a otros sanos. 4. Aplicación de insecticidas para controlar la presencia de escolítidos. 5. Uso de feromonas y árboles cebo, para atraer y capturar a los vectores escolítidos. 6. Aplicación de fungicidas para acabar con el hongo 7. Control biológico introduciendo enemigos del hongo o de los escolítidos. 8. Control integrado, combinando varias de las técnicas anteriores (Martínez de Azagra et al. 1988). En nuestro caso, consideramos que al menos se ha de plantear el saneamiento y el control de las poblaciones de escolítidos.
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6.
CONCLUSIONES
Las principales conclusiones del presente trabajo son:
1. El olmo de montaña en el Sistema Central presenta unos niveles de diversidad genética moderados, a pesar de existir un bajo número de poblaciones, fragmentadas y constituidas, en general, por pocos individuos.
2. El grado de diferenciación genética entre las poblaciones de Ulmus glabra del Sistema Central es elevado, lo cual es indicativo de su nivel de aislamiento y fragmentación. En