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Las fundaciones de los colegios de la orden franciscana en el suroccidente de la Nueva Granada, se ubicaron en las ciudades de Popayán y de Santiago de Cali, dependiendo siempre, la segunda (Cali) de la primera (Popayán), estas fundaciones tienen como característica histórica, que fueron ejecutadas más tardíamente que las otras fundaciones colegiadas del Nuevo Reino de Granada, (se contabiliza que se demoraron entre 70 a 80 años), la fundación del colegio de Popayán se encuentra datada para el año de 1754 en donde empieza a operar, convirtiéndose este en el primer colegio de padres franciscanos en el territorio del gran Cauca (Gobernación de Popayán), estas fundaciones se le atribuyen al Padre fray Fernando de Jesús Larrea, El Padre fue uno de los misioneros más importantes de la provincia de San Juna Bautista, como su biografía lo comenta:

Hijo del Ecuador. En el Colegio de Misiones de Pomasqui estableció una disciplina parecida a la cartuja: tanta era la observancia del silencio y del retiro. Llamado por Dios al ministerio apostólico, se entregó a las misiones con ardor sobrehumano: en el ejercicio de ellas misionó en tres naciones: Ecuador, Colombia y Perú. […]

El celo misional lo exito a fundar tres colegios de misiones, cosa inaudita hasta entonces: el de Pomasqui, el de Popayán y el de Cali, donde murió. Por el inmenso amor y devoción que le tenía a san Joaquín, todas las misiones que hizo, que fueron centenares, se las dedico a él. Su obra más grande y más significativa fue sin duda el Colegio de San Joaquín de Cali, que llenó con su fama de observancia celo y apostolado a toda la nación, y aún se conserva en gran parte. Los varones célebres por su virtud que se han formado en ese plantel de virtud son incontables: lo cual es el mayor panegírico del Padre Larrea. El P. Larrea no sólo fue rígido asceta toda su vida, sino también reformador, para lo que se requieren no comunes dotes, prudencia y fuerza de voluntad y particularmente mandato del Espíritu Santo. Los quilates de su vida mística quedaron impresos en una obra de singular valor para la historia

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de la ciencia mística práctica. Nos referimos a sus cartas espirituales, son una hermosa y bastante completa colección de misivas dirigidas desde Cali y otros lugares […] Con grande entereza defendió los derechos de la orden ante varios personajes de mucha categoría, lo que prueba haber sido franciscano de veras, pues todos saben que existen algunos que son unos leones cuando les tocan a ellos el pelo de la ropa, y son enteramente indiferentes ante los sufrimientos y persecuciones de su madre la Religión. La historia o memorias de su vida misional la escribió en Cali, en cuyo Archivo se guarda, de donde la sacamos nosotros para darlas a la publicidad por primera vez. [...]51

Es interesante observar la calidad de los sacerdotes que en este plantel se educaron, estos fueron en gran parte miembros de diferentes monasterios del Nuevo Reino de Granada, los cuales en el momento de la Independencia tuvieron mucho que ver para llegar al objetivo que ésta buscaba para todos los neogranadinos. Aunque esta biografía es un poco enaltecedora, es importante comentar que a él, se le deben varias obras no sólo religiosas sino también civiles y educativas, las fundaciones y construcciones de los conventos y colegios de Pomasqui, hoy Ecuador, el de Popayán y el de Santiago de Cali (en la Nueva Granada). La valentía y entrega por las misiones y la dedicación por buscar mejores formas de evangelizar, era una tarea exigente y urgente, pues la época en que él llega a la ciudad de Santiago de Cali, la seguridad era crítica, dado que esta se encontraba sitiada por diferentes culturas nativas, que no se habían podido evangelizar ni dominar desde el período de la Es importante tener en cuenta la influencia que este sacerdote tenía en diferentes provincias, pues él aparece como franciscano activo en la provincia del Perú y luego en la de Santafé, sin contar con la del Ecuador, que en esa época, era parte de la provincia de doce apóstoles del Perú. En la biografía citada aparece la posible génesis del nombre del último convento y colegio que el padre Larrea fundó en su vida misional (el convento y colegio de Santiago de Cali), “su devoción a “San Joaquín”, padre de la Virgen María y madre de Jesús”.

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Ibíd. Pág. 98. “Libro de la fundación del colegio de misiones de San Joaquín de Cali 1770, voz franciscana, tomo 16 de la p. 10 en adelante.”

39 conquista.

Para el establecimiento del convento y colegio de misiones de Santiago de Cali, el padre Larrea, contó con el apoyo del presbítero Nicolás de Hinestrosa52 quien deja en el momento de fallecer, un capital para el establecimiento de este claustro, la suma de 70.000 patacones53 distribuidos para este proyectos de la siguiente forma 15.000 patacones para la construcción física del convento y 45.000 patacones para el viaje de más religiosos y el mantenimiento del convento mismo.”54 Dice la cláusula del documento que “asigna dicho otorgante para fabricas del colegio y adornos necesarios de la iglesia, sacristía y convento, quince mil patacones que se han de sacar de sus bienes”55 refiriéndose ala construcción del templo de la Inmaculada, el cual está fechada su culminación para los años de 176456, y el convento o claustro de habitación de los sacerdotes, los cuales se encontraban alojados en una casa aledaña a la iglesia de Santa Rosa, la que abandonan en el mismo año. Los 45.000 patacones de este capital también se utilizaron para la construcción del colegio de misiones y para el transporte de misioneros desde España hasta la ciudad.57

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Mantilla Luís Carlos, Las Ultimas Expediciones Franciscanas En El Nuevo Reino De Granada, Editorial Kelly, Bogotá 1995.Pág. 17.

53

Archivo Histórico de Cali, Fondo Escribanos, Notaria Primera, Testamentos, Libro 20 Fol. 123-126r. 54

Ibíd. Libro 20 Fol. 123-126r. 55

Op. Cit. Sebastián Santiago, Arquitectura Colonial En Popayán Y Valle Del Cauca. Pág. 51: anexos testamento de Nicolás de Hinestrosa, cortesía profesor Erick Figueroa.

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Ibíd. Sebastián Santiago, Arquitectura Colonial En Popayán Y Valle Del Cauca. Pág. 52. 57

Op. Cit. Mantilla Luís Carlos, Las Ultimas Expediciones Franciscanas En El Nuevo Reino De Granada. Pág. 17. Expedición franciscana de 1756, la que tuvo muchos inconvenientes para ser aprobada y ejecutada.

La Cédula Real de aprobación de este colegio la recibió el padre Larrea en 1757, pero según las fuentes primarias encontradas en el Archivo Histórico de Cali, el proyecto del complejo franciscano, se empieza a consolidar en 1751, con la escritura de compraventa del lote en donde hoy se encuentra ubicado el complejo franciscano, especificando los linderos que este solar poseía.

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Escritura de compraventa entre juan de Utrera y Matías Granja. Folio 59v

En la Ciudad de Santiago de Caly en Veyn- te y nuebe dias del mes De Julio año de Mill setecientos Sinquenta, y uno Antemí Dn. Jph Ver- naza Es.no Pub.co y de Cavildo, y tgos pareció pre-

sente el Mre. Dr.. Juan de Zalazar, y Utrera Presbitero Cura Jhe.te De esta Parroquial, y Ve-

zino De esta Ciudad á quien doy fee qu|e co-| Folio 59 r

...

comviene á saver Dos Solares De tierra que su parte tiene, y posee en la traza de esta ciu-

dad que son una quadra en largo, y media en ancho, poco mas ó menos, que sus linderos son

por la parte de arriba cerca de por medio con solares del Mre. D.n Fran.co Vivas, y De Mi- caela Ordoñez Difunta, por la de ábajo calle de por medio con Solares Del S.or Mre De Cam-

po, y Alf.z Real D.n Nicolás De Cayzedo, y De D.n Vicente Palacios, por el un costado calle de por medio con casa de D.n Pedro del Valle,y D.na Ignacia Garcés, y por el otro costa-

do con Casa De Thoribia Pelaes, segun que mejor son conozidos por otros linderos, los que

…58

Se destaca que el lote tenía una cuadra de largo por media cuadra de ancho, teniendo en En esta escritura de compraventa podemos encontrar los nombres de los anteriores dueños del solar en donde más adelante se edificaría el complejo, es lamentable no tener el costo real de la época del lote, pues sería un indicio de las primeras inversiones que se hicieron para la culminación de este complejo, la escritura detalla los personajes que estuvieron en el proceso de compraventa, destaca al padre Juan de Zalazar y Utrera (posible comprador) y a los vecinos con los que colindaba los dos solares, define las medidas equivalentes a la época.

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FUENTE: archivo Histórico de Cali (AHC), FONDO: Escribanos, NOTARÍA: Primera, TOMO: 25, AÑO: 1751

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cuenta que en la Colonia las cuadras medían aproximadamente 80 metros actuales el área del lote podía calcularse en 3.200 metros cuadrados, dándonos un indicador que muestra que el lote que hoy conocemos fue recompuesto tiempo después, precisamente para poder construir el resto del complejo, refiriéndonos al colegio y a la iglesia principal de San Francisco, llevándonos el documento a los solares que faltaban, pues estos estaban habitados y pertenecían a la señora Toribia Pelaes.

El proceso de edificación del complejo tuvo opositores integrados por diversos miembros de la orden religiosa instalada en Cali, es el caso del fray Campino (en algunos libros Campiño) quien argumentó que la ubicación del colegio misional debería de ser al lado de la capilla de San Antonio, capilla franciscana construida en el año de 1613, y reconstruida en 1747 por el padre fray José de Alegría, pero el padre Larrea “que con criterio más objetivo, prefirió el lugar actual donde hoy se levanta San Francisco”59

En los principios de la fundación padecimos graves contradicciones, porque algunos sujetos principales insistieron con grandes ardores que el colegio se fundase al pie de la capilla de San Antonio, distante de la plaza más de doce cuadras, y no en los solares que se habían comprado, los cuales estaban en sitio muy proporcionado para la fundación del colegio. Por no querer yo, convenir a su disparatado dictamen, me mortificaron mucho y creyendo, que despechado abandonaría la empresa; mas con la perseverancia y paciencia se vencieron imposibles.

los argumentos del padre Larrea fueron específicos y contundentes para toda la orden, pues él dio como razón principal la ubicación estratégica que este lote poseía sobre el centro de la ciudad de Santiago de Cali, y la cercanía ineludible que este tenía para la ciudadanía caleña. En palabras más exactas del padre Larrea se explica este caso así:

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Op. Cit. Sebastián Santiago, Arquitectura Colonial En Popayán Y Valle Del Cauca. Pág. 48. 60

Ibíd. Pág. 51.

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El colegio franciscano de Santiago de Cali solo abrió sus puertas en 1764, eso por la oposición que puso el colegio de Popayán y sus frailes, que miraban con recelo, la fundación de otro claustro en un territorio muy cercano al de ellos, argumentando un desmembramiento de las limosnas para su colegio y su misión61

Este convento era importante no sólo para la región sino para la empresa misionera, pues como lo comenta Arcila, el convento de San Joaquín “es célebre por sus grandes hombres, por su tradicional observancia y por el magnífico apostolado espiritual en el sur de Colombia.”

, pero para la corona y para la población del lugar, era importante la constitución de este nuevo claustro, todo por la ubicación geográfica que tenia este centro urbano, pues la ciudad de Santiago de Cali contaba con un muy importante número de encomiendas a las que era necesario evangelizar, estas encomiendas se encontraban ubicadas en las haciendas del centro del Valle del Cauca, Cordillera Central, y en las minas del sur del Chocó, zona Pacífica de la Gobernación de Popayán.

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Op. Cit. Mantilla Luís Carlos, Las Ultimas Expediciones Franciscanas En El Nuevo Reino De Granada, Pág. 51.

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Op. Cit. Arcila Robledo Gregorio, Apuntes Históricos De La Provincia Franciscana De Colombia, Pág. 535.

. Este tiene como misión en 1767 el adoctrinamiento del Naya y Yurumanguí, en la parte del Pacífico del Nuevo Reino Granada, misiones que le fueron entregadas por el Virrey Solís, siendo aceptada por los misioneros franciscanos del colegio, pero esta misión no fue muy duradera y fructífera pues los Yurumanguí fueron atacados por un brote de viruela, acabando con toda la población, a partir de este momento se les asigna la evangelización de nativos Cunacunas en el Chocó, cumpliendo cabalmente con su misión. Entre otros compromisos evangelizadores, se destaca el de 1779 año en el que reciben la orden de dirigir el colegio caleño de la provincia de Santafé, en 1824 lo mismo ocurre con el

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colegio de Santa Librada, que fue obra del padre Ortiz, y ordenado por el Presidente de la nueva república Francisco de Paula Santander.63

En el año de 1863 y después de casi cien años de servicio a la comunidad, el complejo franciscano sufre un revés histórico, pues las políticas liberales de la administración central, dirigida en ese momento por el General Tomas Cipriano de Mosquera, Presidente de la República de Colombia, el cual mediante la ley de expropiación de los bienes de manos muertas, despoja de sus posesiones a todas las órdenes religiosas de la República, entre éstas el convento franciscano de San Joaquín de Santiago de Cali, convento que pasa a ser del Estado Mayor, y a pertenecer al patrimonio inmueble de la República, el convento es recuperado tres años después, en 1886, por el municipio de Santiago de Santiago de Cali, interviniendo en esta tarea el doctor Eustaquio Palacios64

Es importante comentar y es uno de los objetivos de este trabajo, que este fue uno de los pocos conventos que es recuperado intacto por la orden franciscana, después de la expropiación y expulsión de la orden.

quien después de adquirirlo lo devolvió a la orden franciscana, la cual nuevamente se había trasladado a la provincia del Perú, pues la de Santafé había sido clausurada por las políticas impuestas por el presidente.

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Ibíd. Pág. 536. 64

Op. Cit. Sebastián Santiago, Arquitectura Colonial En Popayán Y Valle Del Cauca. Pág. 52. 65

Op. Cit. Arcila Robledo Gregorio, Apuntes Históricos de la Provincia Franciscana de Colombia, Pág.535. provincia que fue cerrada durante el periodo de expulsión de las comunidades religiosas, por el general tomas Cipriano de Mosquera. Y devuelta a la provincia de santa fe, luego de ser restablecida para la nueva república de Colombia.

Luego de ser recuperado por la ciudadanía y los franciscanos, el cura párroco de Santiago de Cali Severo Gonzales gestionó la venida desde la provincia de los doce apóstoles en el Perú, a los nuevos ocupantes del convento, los frailes Ignacio Sanz, Juan Gibernar, Pedro Guatin y Buenaventura Insuasti, que para el año de 1886

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ya tenían reinstalado el colegio y el convento, el cual recibe después de ser nuevamente incorporado a la provincia de Santafé el nombramiento del nuevo comisario fray Berardo Ocampo quien ya había estado en el complejo franciscano caleño.66

2. EL CONTEXTO SOCIAL, POLÍTICO Y ECONÓMICO EN EL NUEVO

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