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Machine Learning Techniques

A nivel microeconómico, el efecto rebote puede manifestarse de tres formas distintas; únicamente en una de ellas, la mejora de la eficiencia energética hará aumentar el consumo de energía (backfire) (Saunders, 2000). En la mayoría de las ocasiones, este

efecto rebote se manifiesta mediante una reducción de los consumos energéticos estimados por los ingenieros o técnicos. Es decir, “un efecto rebote de (por ejemplo) un 10% significa que un 10% de las mejoras en eficiencia energética promovidas por las mejoras tecnológicas es contrarrestado por un incremento en el consumo de energía” (Berkhoudt et al., 2000, pág. 426).

Los mecanismos que determinan este efecto se explican, en términos de teoría económica, de forma distinta si el inversor en eficiencia energética es un productor (empresa, por ejemplo) o un consumidor.

En primer lugar, la teoría económica establece que los consumidores buscan maximizar su utilidad, objetivo sujeto a ciertas restricciones como podría ser la renta. En la Figura 7.1, la curva U1 representa la curva de utilidad que las distintas combinaciones en el

la mejora de la eficiencia energética, la tangente de la curva U1 con la curva de

restricción presupuestaria indica el punto de equilibrio (punto A).

Figura 7.1: El efecto rebote del consumidor

Fuente: Berkhoudt et al. (2000)

Siendo X el bien para cuyo disfrute es preciso el consumo de energía, una mejora de la eficiencia energética significará poder consumir más de este bien con la misma restricción presupuestaria, además de sacrificar menos consumo de otros bienes. En términos gráficos, la curva de restricción presupuestaria se desplaza por el eje de abcisas (en nuestro caso), manteniendo fijo el punto de cruce con el de ordenadas. El nuevo equilibrio óptimo aparecen en la Figura 7.1 como punto B, obteniéndose por ello un nivel más alto de utilidad (curva U2). En definitiva, una reducción del precio de X hace que el aumento de su consumo le permita sacrificar menos consumo de otros bienes (Z) y, a la vez, aumentar su bienestar, es decir, situarse en una curva de indiferencia más alta.

El efecto rebote desde el punto de vista del consumidor no aparece explícitamente representado en el Figura 7.1. Para su estimación es necesario poner en relación la diferencia en el consumo energético producto del aumento del consumo de X al aplicar la medida de eficiencia energética con la diferencia en el consumo energético consumiendo X1 sin y con medida de eficiencia energética (Berkhoudt et al., 2000).

, donde:

EV*(X2) = consumo de energía en X2 con medida de eficiencia energética EV*(X1) = consumo de energía en X1 con medida de eficiencia energética EV(X1) = consumo de energía en X1 inicial, sin medida de eficiencia energética

Al aplicar la medida de eficiencia energética, el consumidor alcanza un mayor nivel de utilidad (U2) aumentando el consumo de los servicios energéticos que proporciona el

bien X desde X1 a X2; al poner en relación este aumento con el ahorro energético

derivado de la implantación de la medida teniendo en cuenta el consumo inicial de X

(X1), se podrá estimar el signo y magnitud del efecto rebote.

La magnitud del efecto rebote, estudiado desde el punto de vista del consumidor, variará atendiendo a las características de los bienes o servicios comparados. Si ambos bienes o servicios, X y Z, ofrecen servicios energéticos es necesario tener en cuenta el efecto sustitución a la hora de estimar el efecto rebote. Si uno de los bienes es más intensivo en energía que otro, se producirá una reducción del efecto rebote, pues se desplaza el consumo hacia aquel bien que proporcione cierto servicio energético de forma más eficiente. Por el contrario, si los bienes son complementarios el efecto rebote se magnifica, pues el aumento en el consumo de uno no se puede hacer sin aumentar el consumo del otro (ver la televisión en invierno, con la calefacción encendida, por ejemplo).

Únicamente cuando la elasticidad precio de la demanda sea superior a la unidad (es decir, que un incremento del precio haga disminuir la cantidad demandada más que proporcionalmente), se producirá un incremento del consumo de energía, el denominado backfire; en el resto de los casos se producirá un descenso en los ahorros energéticos proporcionados por los ingenieros, tanto mayores cuanto más cercanas esté la elasticidad precio de la demanda a la unidad. Por otra parte, y como puede deducirse

) ( * ) ( ) ( * ) ( * _ 1 1 1 2 X EV X EV X EV X EV rebote Efecto − − =

de lo hasta ahora expuesto desde el lado del consumidor, siempre existirá cierto efecto rebote; su signo y magnitud dependerá, de nuevo, de la elasticidad precio de la demanda.

Desde el punto de vista del productor, la representación gráfica del razonamiento detrás de la aparición del efecto rebote facilita la comprensión del mismo. La Figura 7.2

muestra el efecto rebote desde el punto de vista del productor. Siendo Y la curva de producción en la situación inicial, sin inversiones en eficiencia energética, el productor decide emplear los factores de producción capital (K) y energía (E) en las cantidades K1

y E1 (punto A). La curva Y* representa la curva de producción una vez realizadas las

mejoras en eficiencia energética; en este caso, el productor puede mantener sus niveles de producción empleando el mismo capital (K1) y menor cantidad de energía (E2)

(punto B). Es decir, el progreso tecnológico ha hecho al capital más eficiente en términos energéticos; en esta situación, el ahorro energético sería E1 - E2.

Sin embargo, este punto B no es eficiente en términos económicos. Empleando el capital K1 y consumiendo E3 de energía también puede mantenerse el nivel de

producción, pero minimizando costes. En definitiva, una mejora de la eficiencia energética implica un abaratamiento de la energía; el productor sustituye capital por energía (al ser ésta más barata). En esta nueva situación es cuando el denominado

efecto rebote se hace patente: el ahorro de energía por la mejora en eficiencia energética es E1 – E3(menor que E1E2), mientras que el efecto rebote es E3 – E2.

Figura 7.2: El efecto rebote del productor

Fuente: Berkhoudt et al. (2000)

Falta por incluir en el análisis la reducción en los costes de producción que se derivan de la inversión en eficiencia energética. Este segundo efecto dependerá de la estructura del mercado en el que opere el productor.

En mercados perfectamente competitivos, el productor se verá obligado a trasladar esta reducción de costes a los precios, reduciéndolos en este caso. Si la elasticidad-precio de la demanda es inelástica (es decir, la cantidad demandada por el mercado es relativamente independiente del precio), la cantidad demandada no variará (o variará poco) y el productor no tendrá incentivos a incrementar su producción; en cambio, si la elasticidad-precio de la demanda es elástica, o fuertemente dependiente del precio, el productor percibirá incentivos a producir más, ya que el mercado, por el lado de la demanda, podrá absorber esta mayor cantidad. En este último caso, representado en la

Figura 7.2 por la curva Y**, el punto de equilibrio sería el punto D, precisando para ello K3 de capital y E4 de energía. Como puede apreciarse, el ahorro energético se ha

reducido drásticamente a E1E4; puede darse el caso, incluso, que E4 fuese mayor que E1, produciéndose el denominado efecto backfire. En definitiva, una medida de

elasticidad-precio de la demanda alta y cuyo mercado puede calificarse de perfectamente competitivo puede derivar en un mayor consumo energético (Saunders, 1992; Berkhoudt et al., 2000).

En el caso de un mercado monopolístico, el productor puede mantener el precio del mercado y capturar todos los beneficios asociados a una menor factura energética. En este caso, el segundo efecto rebote no aparece y el ahorro energético sería E1E3.