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Macroeconomic Outlook a Comparative Perspective

2. Economic Situation and Trends in Bosnia and Herzegovina

2.3. Macroeconomic Outlook a Comparative Perspective

organizar el sector en función de sus usuarios, es decir, convertir al estudiante en el centro de todas las acciones educativas y hacerlo en forma consistente, en todos los momentos, niveles y etapas de la educación. Esto exigía tener claridad de quiénes son y cuáles son las características concretas de los estudiantes, pensar cómo atenderlos y definir qué clase de educación debía ofrecerse.

Identificar a los estudiantes, con sus rasgos individuales, requirió poner en marcha sistemas de información integrales. De los alumnos de educación básica y media conocemos su documento de identidad, su pertenencia a un grupo especial o vulnerable, la institución a la que asiste, pública o privada1 y el grado que está

cursando. La información de los estudiantes de educación superior, además de los datos básicos de los estudiantes, sirve para identificar los riesgos y factores de deserción (por ahora en superior, pero pronto en todo el sistema), los créditos o subsidios del ICETEX que han recibido, los resultados obtenidos en el examen de Estado y el seguimiento de los graduados en el mercado laboral. Esta infor- mación se ha convertido en un elemento central del esfuerzo por crear un sistema eficiente, con instituciones sólidas y capaces de lograr resultados.

Para atenderlos a todos, es decir ampliar y diversificar la oferta y por la tanto expandir la cobertura, era fundamental modificar el sistema de distribución de los recursos públicos. El objetivo fue poner en funcionamiento un sistema de distribución per cápita de los aportes del presupuesto nacional, como había sido definido por las normas constitucionales. Esta manera de distribuir los recursos es realmente una acción revolucionaria que, para la educación básica y media, hizo sostenible la descentralización y creó incentivos para que las entidades regionales se esforzaran por dar educación a todos mediante una distribución eficiente de los recursos. En la educación superior, el seguimiento de las asignaciones por estu- diante a las universidades ha dado claridad sobre la problemática financiera de las universidades públicas y ha servido como soporte para la propuesta legal que busca convertir la distribución per cápita en el instrumento de distribución de los recursos adicionales a las universidades2, e introducir mecanismos de incentivos a

la ampliación de la cobertura y el mejoramiento de la calidad. Adicionalmente los esquemas de crédito y subsidio a los estudiantes han resultado muy importantes a la hora de promover el aumento de la cobertura3.

Finalmente, para lograr una educación de calidad había que tener claro el tipo de formación que se quería dar a los estudiantes. Tradicionalmente, al pensar en la

1 La recolección de la información para el sector privado ha sido lenta. Inicialmente las instituciones estuvieron reti- centes a proporcionarla por argumentos de confidencialidad. Posteriormente los superaron y se espera que a finales de 2010 toda la información se encuentre en el sistema.

calidad lo usual era atender los factores que la determinan: los docentes, la infra- estructura, las dotaciones escolares, las metodologías pedagógicas, etc. Lo que hizo la revolución educativa fue adoptar con firmeza la idea de que era preciso transformar los objetivos de la educación, de manera que esta se centrara en el desarrollo de las competencias de los estudiantes. Para ello era preciso definir los referentes de calidad, establecer los estándares de competencias que debían lograr los estudiantes en los diversos niveles, hacer evaluaciones periódicas externas y comparables de las competencias alcanzadas por los estudiantes, entregando esta información a las instituciones, para que ellas asuman, mediante planes de mejo- ramiento, el esfuerzo por lograr una calidad siempre mayor. De este modo, se orientan, organizan y evalúan todas las acciones para modificar los factores que inciden en la calidad.

Así pues, poner al estudiante en el centro permitió definir los ejes de la Revo- lución Educativa: la ampliación de la cobertura para los colombianos de todas las edades y niveles de formación, con base en el nuevo modelo de asignación de recursos, el mejoramiento de la calidad de la educación a partir de una nueva defi- nición de los referentes de calidad y del establecimiento de un sistema integral y coherente de pruebas y evaluaciones, que sirviera para el mejoramiento de las instituciones, y la eficiencia del sector, su fortalecimiento institucional, su apoyo en sistemas de información sólidos y oportunos, para que los cambios tuvieran lugar y fueran sostenibles. Cobertura, calidad y eficiencia se tomaron entonces como los objetivos o ejes de la acción del Ministerio.

Estas grandes líneas de política fueron el punto de partida para el Plan Sectorial 2002-2006, que fue el resultado de un trabajo de todo el equipo del Ministerio4.

Para su elaboración, en vez de recurrir a consultores externos, o a perspectivas teóricas o académicas, se usó la experiencia y el conocimiento de los funcionarios del Ministerio, quienes al mismo tiempo que aportaban su comprensión de los problemas del sector se apropiaban de los objetivos de la Revolución Educativa.

El plan se desplegó y operacionalizó en un conjunto de proyectos sobre cober- tura, calidad y eficiencia, con metas, actividades, recursos y tiempo de ejecución claramente señalados. Los avances del plan se revisaban dos veces al año con el equipo directivo en reuniones de por lo menos dos días. En estas reuniones, además de hacer el seguimiento del avance de los proyectos y la revisión de las políticas, se fortalecían las capacidades de los directivos para el liderazgo y el trabajo en equipo. Al mismo tiempo, todo el personal del Ministerio se acostumbró a pensar en términos de planeación estratégica, lo que fue un factor importante en la trans-

formación de la cultura de trabajo de la institución y acompañó la redefinición de la estructura que se hizo para alinear la organización interna con los planes y proyectos. Además, la perspectiva de planeación a largo plazo se convirtió en parte de la conversación cotidiana del Ministerio y elemento central en su rela- ción permanente con el sector y fue determinante en los logros del período.

El plan sectorial inicial fue actualizado y reformulado con el Plan Sectorial 2006-2010, que tuvo en cuenta el Plan Decenal de Educación 2006-2010 y es el que ha guiado el trabajo del Ministerio hasta hoy.

Posteriormente, como consecuencia de la visión estratégica elaborada, que incluía un complejo sistema de interrelaciones entre los diferentes aspectos, obje- tivos, programas y agentes del sistema, se advirtió que era preciso encontrar un enfoque que permitiera ofrecer una explicación más integral de lo que se estaba haciendo.

Este enfoque ha sido el de las cinco acciones transformadoras5. Dos de ellas

definen lo que se espera lograr: educación para todos durante toda la vida y educación para la innovación, la competitividad y la paz. Corresponden en gran parte a los ejes de cobertura y calidad. Las otras tres se enfocan en los procesos de gestión y administración orientados a apoyar el logro de las dos grandes metas; son el

fortalecimiento de la institución educativa, la modernización permanente del sector y la participación de la comunidad en la formulación y gestión de las políticas. Estas acciones concretan los caminos para el logro de la eficiencia, pero en forma que integra mejor la convicción de que calidad, cobertura y eficiencia, son procesos relacionados que no pueden separarse ni contraponerse: la calidad del sistema educativo está definida también por su capacidad de dar educación a todos o de definir sus objetivos mediante la participación de la comunidad, la cobertura es al mismo tiempo el resultado de mejor gestión de recursos y del diseño de proyectos de calidad que respondan a las condiciones propias de diversas poblaciones, etc.

La idea de educación para todos durante toda la vida señala el objetivo de ofrecer oportunidades educativas a todos los colombianos y especialmente a quienes se han visto marginados del acceso a ésta. Incluye por ello no solamente a los estu- diantes cuya educación es obligatoria según la Constitución, sino a la primera infancia (0 a 5 años), a los adolescentes que aspiran a continuar sus estudios hasta el bachillerato o la formación técnica y a los jóvenes adultos en edad de recibir educación superior. Además, subraya la necesidad de dar educación, comenzando por la alfabetización, a quienes nunca entraron al sistema formal y busca ofrecer educación a quienes la abandonaron, sea mediante calificación para el trabajo o a

través otras formas de actualización de sus conocimientos y habilidades. También define una formación que hace énfasis en el desarrollo de competencias que permiten al ciudadano seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida.

La educación para la innovación, la competitividad y la paz hace énfasis en que la formación de las personas no se conciba como la adquisición de conocimientos específicos y habilidades profesionales delimitadas, sino ante todo, como el desa- rrollo de capacidades para adquirir nuevos conocimientos a lo largo de toda la vida, para que además de aprender, puedan crear e innovar más allá de lo apren- dido. Finalmente, subraya la necesidad de una formación para la convivencia, la participación en los procesos democráticos y el fortalecimiento de la capacidad crítica que les sirva para ser ciudadanos activos en una sociedad abierta, de modo que éstos elementos los capaciten para convivir en paz con los demás.

Con el fortalecimiento de la institución educativa, cambiaron los criterios funda- mentales en la gestión del sistema. La Constitución de 1991 y las leyes que la desarrollaron establecieron la importancia de la institución educativa en el sistema, como la Ley 115, que estableció que cada institución de básica y media fijaría su propio Plan Educativo Institucional. Anteriormente el gobierno nacional definía los contenidos de la educación, mediante programas detallados y guías curricu- lares que eran aplicados por los maestros con una visión que limitaba su propia autonomía y creatividad y convertía a la escuela en transmisor de unos mismos programas para todos los colombianos. La Revolución Educativa consideró esen- cial consolidar la orientación constitucional y afirmar la autonomía académica de las instituciones y su capacidad para convertir la comunidad educativa en un equipo que, bajo la orientación del rector y con la participación creativa e inno- vadora de los maestros y el contacto con los padres de familia y otros miembros de la sociedad, define sus proyectos educativos y las líneas de acción pedagógica y de trabajo en el aula, atendiendo la diversidad de los estudiantes. La educación superior ya venía ejerciendo la autonomía y se trataba de fortalecer la política para lograr una acción coordinada con las universidades.

La modernización del sector, que incluye las entidades administrativas, como el Ministerio, los institutos públicos de apoyo y las secretarías de educación, entre otras, era requisito para hacer real y sostenible la descentralización y la autonomía de las instituciones. La oportunidad, exactitud y transparencia de los procesos de reco- pilación de información y gestión de recursos se hacían necesarias para tener resul- tados y medirlos en forma adecuada. Esto implicó, por una parte, hacer eficiente el sistema de asignación de recursos para no generar incentivos perversos y, por la otra, estimular a las diversas instituciones para buscar simultáneamente los dos grandes objetivos de ofrecer educación para todos y en condiciones de calidad.

Y la gestión participativa partió del convencimiento de que, para desarrollar la Revolución Educativa, era indispensable lograr un consenso básico y buscar el apoyo de grupos amplios de la sociedad. Por eso el constante debate de las polí- ticas y la participación de la comunidad han sido un soporte muy importante para cumplir con los objetivos de esta administración. Tanto en la formulación de las políticas como en su puesta en marcha, se ha contado con la participación cada vez más amplia de la comunidad educativa y de todos los sectores de la sociedad.

la reorganización

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