Las sustancias dentro del mundo maya son variadas, las más importantes y sobre todo las que están relacionadas con la sexualidad y la fertilidad son el agua, la sangre, la leche y el semen-saliva, ellas se localizan metafóricamente dentro del árbol de la vida según la cosmovisión maya. El árbol de la vida es el que representa la comunicación entre el cielo y el inframundo, su copa tronco y raíces constituyen sus niveles aéreos, terrestres y subterráneo, equiparables al cielo, tierra e inframundo. Es donde se expresa desde luego la vida de los seres y de las cosas, es una planta colosal y frondosa que protege al pueblo con su sombra, y su acción vivificante asegura la regeneración de la naturaleza y la eterna conservación de todo lo creado (Morales 2006:156). Para ellos, el árbol se representa a través del cuerpo humano donde convergen estas sustancias tanto masculinas como femeninas, que ayudan a la fertilización de la vida y la tierra, proveedores de la fuerza y generadoras de la existencia.
El agua asociada principalmente al dios B o Chaac, en el códice Dresden (15b, 25c y 33c) se observan varias representaciones de él asociadas a un árbol, posiblemente el árbol de la vida, en donde están relacionadas a propiciar la lluvia para la fertilización de la tierra. En otras imágenes se observa cómo en su mano lleva un hacha símbolo relacionado con el rayo, es un instrumento característico del dios B como productor de lluvia (Sotelo, 2002:91), asociado a la fertilidad. El agua como una sustancia divina capaz de fertilizar la tierra, vital para la existencia de los seres humanos, las plantas y los animales, está estrechamente relacionada con la regeneración del cosmos y de la tierra, y es a través de ella que se puede mantener el orden natural y cósmico del universo. Chac vendría siendo una deidad de la fertilidad creando vida tanto terrestre como celeste. El agua en si es un elemento de muy fuerte connotación fertilizante y sexual alrededor del mundo.
La sangre es el líquido más preciado por los antiguos mayas, pero no solo ellos, desde tiempos antiguos, los seres humanos han visto la sangre como algo sagrado, como una conexión entre la vida y la muerte. Para los grupos mayas la sangre fue sagrada, el Popol Vuh da cuenta que los dioses una vez superados los obstáculos dieron vida a los hombres
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de esta generación mezclando masa de maíz con sangre de tapir y serpiente (Recinos 1997b:5)20. Es así como el hombre es creado con una única misión la de sustentar y venerar a los dioses, porque sin el hombre los dioses perecen y sin los dioses el universo entero muere. Entonces el ser humano debe alimentar a los dioses con diversas sustancias como el humo de copal, aroma de flores, olores de frutos y alimentos cocinados, pero principalmente con su sangre, la cual fue empleada para crearlo. Desde la creación la sangre ha jugado un papel importante dentro del pensamiento maya, es por medio de ella que se propicia la vida, y a través de ella que se mantiene el equilibrio y orden cósmico del universo maya. La sangre es depositaria de la vida, donde se genera la fertilidad y se asegura la abundancia (Macazaga 1985 en Morales 2006:167).
En la iconografía maya se observa una variedad de representaciones donde era común perforarse la lengua, los lóbulos de las orejas, los senos nasales y más aun el pene para extraer este preciado liquido y así ofrecerlo a sus deidades a través de un sacrificio de diferente índole, como entronización de un gobernante, la creación o regeneración de la vida, el final o inicio de un periodo calendárico. El derrame de sangre, se asocia con la fertilidad puesto que la sangre se ve como una contribución que los dioses compensan con el milagro o la magia de producir seres humanos o alimento. Dentro de este contexto, los sacrificios y el ofrecimiento de sangre deben ser vistos como una invocación a los dioses y la petición de que fecunden la tierra (Cobian 1999:72). La connotación que poseía la sangre dentro de estos pueblos antiguos fue de suma importancia, los mayas en su vida diaria consideraban un privilegio poder ofrecer su sangre a los dioses de manera que su existencia quedara asegurada y la continuidad del universo estuviera garantizada. La sangre era símbolo de vida, de regeneración, un tributo a la fertilidad de la tierra y del ser humano.
La leche es otra sustancia importante relacionada a la fertilidad y a la procreación del ser humano. Se le relaciona frecuentemente con el látex (jugo lechoso por lo común blanco que emanan los arboles), la analogía maya es que la ceiba o árbol sagrado es como un seno que guarda un liquido que mantiene la vida. La leche es, sin duda, un líquido vital que sirve para el crecimiento y alimento del infante en el plano terrenal, y que “… amamantan las almas de aquellos niños quienes murieron sin haber sido destetados” según una creencia entre los Chamulas de Chiapas, México (Freidel 2000:18). Es decir, la leche forma una sustancia
20 La formación definitiva del hombre por medio del maíz aparece descrita igualmente en el Popol Vuh, pero los cakchiqueles,
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nutritiva para el crecimiento y desarrollo del ser humano en el mundo terrenal, es el único líquido con los nutrientes necesarios para que el niño pueda crecer hasta que le sea posible digerir otros alimentos. Es a través de ella que se mantiene la vida como elemento primordial para la existencia del ser humano.
Por último, el semen sustancia procreadora y generadora de vida, es un líquido fecundante equivalente a una semilla de cualquier fruto, es el comienzo de la vida misma. Esto se ve reflejado dentro del mito de creación del Popol Vuh, ahí se ve como la saliva es la causante del embarazo de la doncella Ixquic (Recinos 1947), la saliva es sin duda el semen que cae sobre la mano de la joven, es acá donde la imagen de fertilizar e impregnar está presente, es decir, Ixquic es la tierra lista para engendrar la semilla y Hun Hunahpú es el fertilizador. La doncella es el espacio privilegiado, el útero donde se forman las generaciones venideras y se preserva el linaje (Cobian 1999:70). Este relato es una clara referencia a la descendencia, la fecundidad y la vida. La idea de que el semen contiene una fuerza vital está presente, se sabe de antemano que es una sustancia capaz de dar vida, de fertilizar y germinar. En las metáforas relacionadas a la naturaleza se hace ver que el agua, más bien la lluvia es la que ejerce ese papel fecundante, es la que fertilizaría la madre tierra para que alimente a los hombres con el fruto de su fecundidad, y en el plano humano sería el semen.
Entonces el semen es una sustancia vital no sólo dentro de los pueblos mayas, sino a nivel general, es un elemento principal para la continuación de la vida, pero sobre todo es el componente primordial para la fertilización del mundo.
Los términos utilizados por los mayas al describir el semen son variados, (Morales 2006:170) hace referencia a tres de ellos, el primero es k´ik´el, que además semen es sustancia y fuerza de cualquier animal; k’oy es semen viril y fecundante de los animales, sustancia y fuerza; y por último xex es la pura sustancia seminal sin la cual queda el hombre desainado, que faltando ella se muere. Dentro de estos términos el semen está asociado estrechamente con la fuerza y la vida, en él se creía que radicaba la potencia y virilidad de un hombre.
Las sustancias descritas anteriormente, de una forma simple pero a la vez son complejas, por ello sólo se refleja su carácter generador y fertilizador dentro del sistema de pensamiento maya. Así también por considerarse que estas sustancias están asociadas principalmente
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con la vida, la fuerza y la procreación, las cuales a su vez con la fertilidad y sexualidad. Por último, es a través de ellas que se ve como los mayas plasmaban sus pensamientos en forma de analogías haciéndose tangibles en vida y arte cotidiano.
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