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c. Exhortación. Pedro escribe su epístola no a incrédulos sino al pueblo de Dios y en especial a los que experimentan sufrimientos y dificultades. Las palabras por eso introducen la conclusión de la extensa consideración que Pedro hace del sufrimiento. En otras partes de la epístola (2:15; 3:17; 4:2), Pedro ex- horta a los cristianos a recordar que nada sucede que esté fuera de la voluntad de Dios, que Dios tiene el control de toda situación.330 En particular, los que sufren confrontan la pregunta acerca de la injusticia

a la que les toca someterse. Estos no deben perder de vista el propósito que Dios tiene para sus vidas, ya que en su providencia él cuidará de ellos. Por eso, Pedro les acerca a estos que sufren una palabra adi- cional de consuelo.

Pedro dice a sus lectores que deben cumplir con dos obligaciones. La primera es que ellos:

1. “Entréguense a su fiel Creador”. El verbo entregarse aparece en el último dicho de Jesús en la cruz: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu” (Lc. 23:46). Pedro exhorta a estos sufridos creyentes a entre- gar sus vidas en las manos de su fiel Creador. El describe a Dios como “Creador”, término que solamen- te aparece aquí en todo el Nuevo Testamento. El apóstol escoge esta palabra para subrayar el poder creador de Dios. Luego, él califica la palabra Creador con el adjetivo fiel. Dios no sólo ha creado al hom- bre, sino que también lo sostiene a cada momento. A este Dios el creyente puede confiadamente entre- garse, porque la palabra de Dios nunca le fallará. Sabiendo esto, que los cristianos.

2. “Sigan haciendo el bien”. Esta recomendación aparece con frecuencia en esta epístola (2:15, 20; 3:6, 11, 17).331 Pedro da a entender que el cristiano que se encomienda verbalmente a su fiel Dios debe de-

mostrar este compromiso mediante obras de amor y misericordia para con su prójimo. Resumen del Capítulo 4

Pedro, basando sus enseñanzas en el ejemplo de los sufrimientos de Cristo, amonesta a los creyentes que no vivan para las malas pasiones [p 215] humanas sino más bien para cumplir la voluntad de Dios. Enseña que aquellos que escogen una vida de pecado e inducen a otros a seguirlos tendrán que rendir cuentas a Dios. Los creyentes que ahora están muertos recibieron por esta razón el evangelio durante su vida en la tierra.

El apóstol exhorta a los cristianos a buscar las virtudes, incluyendo el dominio propio, el amor, la hospitalidad y el servicio. El objetivo de esto es que Dios reciba la alabanza por medio de Jesucristo.

Los cristianos no deben sorprenderse cuando les toca sufrir, dado que participan en los sufrimientos de Cristo. Deben alegrarse cuando los insultan por causa del nombre de Cristo. Es más, son dichosos.

330 Referirse a Donald Guthrie, New Testament Theology (Downers Grove: Inter-Varsity, 1981), p. 147. 331 Léase W. C. van Unnik, “The Teaching of Good Works in I Peter”, NTS 1 (1954–55): 29–110.

Pedro advierte a los creyentes que nadie debe dar ocasión de sufrir por ser malhechor. Cuando al- gún creyente sufre, no debe avergonzarse sino que debe alabar a Dios por ser cristiano. El juicio de Dios comienza con la familia de Dios y luego alcanza severamente a los que desobedecen al evangelio de Dios. Pedro exhorta a los creyentes a entregarse a su fiel Dios y a servirle haciendo buenas obras.

[p 217]  

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Conclusión (5:1–14) [p 218]   Bosquejo (continuación) 5:1–14 VII. Conclusión

5:1–4 A. Deberes de los ancianos

5:1 1. Un ruego 5:2–3 2. Servid 5:4 3. Recibid 5:5–9 B. Exhortaciones 5:5–7 1. La sumisión 5:8 2. El dominio propio 5:9 3. La resistencia 5:10–11 C. La oración 5:12–14 D. Saludos 5:12 1. Propósito 5:13–14 2. Despedida

[p 219] 

5

1 A los ancianos que están entre ustedes les ruego yo, anciano como ellos, como testigo de los sufri-

mientos de Cristo y como uno que va a tener parte también en la gloria que se ha de manifestar; 2 Cuiden como

pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, supervisándolo no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere; 3 y no dominando a los que están a su cuidado, sino siendo modelos para el

rebaño. 4 Así cuando aparezca el Jefe de los pastores, ustedes recibirán la corona de gloria que nunca se marchita-

rá.

5 Asimismo ustedes, jóvenes, sométanse a los que son mayores de edad. Revístanse todos de humildad en su

trato mutuo, porque

“Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes”.

6 Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. 7 Echen sobre él

8 Practiquen el dominio propio y estén alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a

quién devorar. 9 Resístanlo, mantieniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están

soportando la misma clase de sufrimientos.

10 Y después que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia, que los llamó

a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. 11 A él sea el poder por los siglos de

los siglos. Amén.

12 Con la ayuda de Silas, a quien considero un hermano fiel, les he escrito brevemente, animándolos y testifi-

cando que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manténganse firmes en ella.

13 Saludos de parte de la que está en Babilonia, escogida como ustedes, como también de mi hijo Marcos. 14 Salúdense unos a otros con un beso de amor fraternal.

Paz a todos ustedes que están en Cristo.

VII. Conclusión 5:1–14

A. Deberes de los ancianos 5:1–4

1. Un ruego

5:1

El mensaje de la epístola concluye en el capítulo 4. El resto de la epístola consiste de amonestaciones, exhortaciones y saludos personales. [p 220] Es más, en el último capítulo de su carta Pedro llega a un nivel notablemente personal, porque inclusive relata que él es uno de los testigos presenciales de los sufrimientos de Cristo.

1. A los ancianos que están entre ustedes les ruego yo, anciano como ellos, como testigo de los su‐

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