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Una vez ya analizados el efecto sexo y edad por separado en cada una de las diferentes variables objeto de estudio, es deseable plantear un modelo que considere conjuntamente el efecto combinado de ambos parámetros (sexo y edad).

Se aplica un test ANOVA para analizar las variables ancho biológico y corona anatómica (Tabla 34 y 35 del anexo III, página 157).

1. Respecto al ancho biológico, y como se observa en la gráfica de abajo (Gráfica 3), esta variable sólo presenta efecto edad (p=0,000). Sus dimensiones descienden conforme avanza la edad del individuo. No hay efecto sexo (p= 0,637), sólo en el grupo 120-131 meses (<11 años).

89 No parece que haya efecto interacción EDAD-SEXO (p=0,613), es decir, que el patrón de evolución de los chicos y chicas puede considerarse similar.

GRÁFICA 3.Ancho biológico.

< 96 meses 96 - 107 meses 108 - 119 meses 120 - 131 meses 131 - 143 meses Edadr 2,0 2,2 2,4 2,6 2,8 3,0 3,2 3,4

Medias marginales estimadas

Sexo Mujer Varón

Medias marginales estimadas de Anch_Biolog

2. En cuanto al comportamiento de la corona anatómica, tras aplicar las pruebas de los efectos inter-sujetos, muestra que no hay una relación estadísticamente significativa para edad-sexo (p=0,666) ni para la edad (p=0.232), pero sí para el sexo (p=0,004), siendo sus valores mayores en los niños que en las niñas.

Para el resto de variables, donde no es posible aplicar un modelo ANOVA para estudiar la interacción sexo-edad, ya que se ha detectado falta de cumplimiento de la hipótesis básica (normalidad, homogeneidad de varianzas),se van a definir cuatro grupos independientes que nos permitirán analizar estas variables atendiendo conjuntamente al efecto sexo-edad. Ver cuadro 6.

Edad

90 Cuadro 6. Grupos de estudio para analizar efecto sexo-edad.

Grupo Sexo Edad N

Grupo 1 Varón < 10 años 71

Grupo 2 Mujer < 10 años 48

Grupo 3 Varón > 10 años 47

Grupo 4 Mujer >10 años 28

En las Tablas 36 – 46 del Anexo III (Páginas 158-160) se puede observar las medias de las variables de estudio en función de esta nueva clasificación sexo-edad.

Tras realizar un test de Kruskal-Wallis para ver si hay diferencias en la distribución de una determinada variable en los cuatro grupos considerados se observa que en las variables que se citan a continuación hay diferencias estadísticamente significativas sexo-edad (p ≤ 0,05) tal y como se resumen en el cuadro 7 (Tabla 47 del Anexo III, Página 161):

Cuadro 7. Variables con diferencias estadísticamente significativas según sexo-edad.

Variable P - valor Encía queratinizada (p=0,005) Sondaje mesial (p=0,018) Sondaje medial (p=0,000) Sondaje distal (p=0,002) Corona clínica (p=0,000) Solapamiento en mm (p=0,000) Solapamiento en % (p=0,000)

Espesor de la encía libre (p=0,000) Espesor de la cresta ósea (p=0,000)

91 Sin embargo, para saber entre qué grupos en concreto de sexo-edad se dan estas diferencias, se realizan pruebas de Mann-Whitney, donde se van a relacionar los 4 grupos anteriores en 6 categorías diferentes (A, B, C, D, E Y F) como se muestra en la cuadro 8 (Ver también valores medios en tablas 48-53 del Anexo III, Páginas 161- 163).

Cuadro 8. Relación de los 4 grupos anteriores para valorar diferencias sexo-edad.

Categoría Grupos Edad Sexo

A 1 y 2 < 10 años ≠ B 1 y 3 ≠ Varones C 1 y 4 ≠ ≠ D 2 y 3 ≠ ≠ E 2 y 4 ≠ Mujeres F 3 y 4 > 10 años ≠ Resultados:

En la categoría A, que incluye niños y niñas menores de 10 años, el sondaje mesial, el sondaje medial y el grosor de la encía libre muestran diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos (ver en la tabla 48, página 161). En los varones, los valores medios para estas tres variables son mayores que en las mujeres (tabla 38, 39 y 44, páginas 158 y 160).

Si analizamos el comportamiento de cada una de estas variables y su evolución en el tiempo podremos decir que existe interacción edad-sexo clara para sondaje mesial y sondaje medial únicamente y que tanto el efecto sexo como el efecto edad se comparta de diferente modo para chicos y para chicas. Respecto al comportamiento del grosor de la encía libre en la base y a pesar de que en esta categoría su p-valor es 0,010, para ambos grupos existe la misma variación en el tiempo y por tanto no hay interacción edad-sexo clara. Es decir, que no hay efecto edad (porque el comportamiento de la variable es igual en varones y mujeres) y sí sexo, marcando valores mayores el varón.

Respecto a la categoría B, donde se compara grupos de varones de diferente edad, todas las variables son significativamente diferentes (Tabla 49, página 161). De ello

92 podemos deducir que para esta categoría no hay interacción de sexo y la variación es debida sólo al crecimiento del niño, es decir a la edad. Todas las variables tienden a disminuir su valor, excepto la corona clínica que aumenta su dimensión (Ver tablas 36,38, 39, 40, 41, 42, 43, 44 y 46, páginas 158-160).

Si la comparación se hace entre varones menores de 10 años y mujeres mayores de esta edad, categoría C, todas las variables son significativamente distintas (Tabla 50, página 162), lo cual es indicativo de que estamos comparando subgrupos esencialmente distintos. En la mayoría de los casos, el valor de la variable es mayor entre los varones menores de 10 años que entre las mujeres mayores de 10 años. Sin embargo, es una categoría junto con la categoría D, que no nos sirven de manera objetiva para saber si hay interacción edad-sexo porque son subgrupos a comparar muy extremos

En cuanto a la categoría D, que también compara grupos de sexo y edad diferentes (niñas menores de 10 años y niños mayores de 10 años), se observan diferencias estadísticamente significativas en casi todas las variables: encía queratinizada, sondaje medial, corona clínica, espesor de la cresta ósea, solapamiento en mm y solapamiento en %. Nuevamente encontramos que los valores medios de estas variables en los varones mayores que en las mujeres (Tabla 51, página 162).

La comparación de los grupos de mujeres de edades distintas correspondiente a la categoría E, muestra que el efecto crecimiento en las mujeres se manifiesta en todas las variables implicadas, excepto para el sondaje mesial y el grosor de encía libre (Tabla 52, página 162). El comportamiento de todas estas variables tiende a disminuir excepto la corona clínica que irá aumentando conforme avance la edad. Estos comportamientos son debidos al crecimiento de las niñas, es decir efecto edad y no sexo. Entendemos que esta categoría sufre unos cambios muy similares a los que ocurren en la categoría B (varones) siempre con unos valores medios inferiores a los de éstos tanto para los menores de 10 años como para los mayores de 10.

93 Y en la última categoría, la F, entre varones y mujeres mayores de 10 años, no hay diferencias estadísticamente significativas en las variable estudiadas excepto para el valor de la corona clínica con p valor inferior a 0,05 (Tabla 53, página 163).

En el caso de la corona clínica sí existe interacción clara edad-sexo porque la evolución de la misma en el tiempo es distinta para ambos sexos (Tabla 41, página 159). La mujer tiene una media de 7,9 mm en los grupos de menor edad frente a los 7,8 mm de media de los varones. Pero al avanzar en edad, el varón supera claramente la media de la mujer en 0,4 mm.

Parece ser que el sexo no es tan determinante en marcar diferencias en el grupo de los pacientes con mayor edad. Nótese que entre los niños y niñas menores de 10 años, había más variables con diferencias estadísticamente significativas (Sondaje mesial, sondaje medial y grosor de la encía libre), por tanto, parece que el factor sexo va dejando de ser importante conforme avanza la edad del individuo.

Como conclusiones de estos resultados podemos decir que:

1. Cuando comparamos grupos del mismo sexo y diferente edad, las variables cambian significativamente tanto en varones como en mujeres, y su comportamiento podría ser debido al propio crecimiento o desarrollo del individuo.

2. Si por el contrario, comparamos varones y mujeres dentro del mismo grupo de edad, para los menores de 10 años parece que haya una influencia importante respecto al sexo. Y en general, los valores son mayores para el varón. Pero conforme aumenta la edad, en los grupos mayores de 10 años, el sexo no parece tener un papel tan determinante.

3. Las categorías C y D no son fiables para determinar si existe o no interacción edad-sexo porque compara subgrupos muy extremos.

4. Para el resto de las cuatro catergorías (A, B, E y F) observamos que la encía queratinizada, el sondaje mesial, el sondaje distal, el solapamiento, el grosor de

94 la encía libre y el espesor de la cresta ósea muestran efecto edad-sexo en dos de las cuatro categorías.

Y en tres de las cuatro categorías, el sondaje medial y la corona clínica muestran efecto edad-sexo. Por tanto, podemos concluir que el verdadero efecto edad- sexo podemos encontrarlo en estas dos últimas variables y deduciremos pues que su comportamiento es diferente para ambos sexos en las diferentes etapas de crecimiento de los mismos.

95 A continuación se muestra en el cuadro resumen 9 las diferencias estadísticamente significativas que se han alcanzado a lo largo del estudio en las diferentes variables respecto a edad, sexo y sexo-edad.

Cuadro 9. Factor Categ. A Categ. B Categ. C Categ. D Categ.E Categ.F

Variable Sexo Edad Edad x Sexo V < 10 M < 10 V < 10 V > 10 V < 10 M > 10 V > 10 M < 10 M < 10 M > 10 V > 10 M > 10 Encía Queratinizada 0,540 0,000 0,005 0,679 0,009 0,004 0,044 0,015 0,508 Encía Insertada 0,146 0,432 0,158 Sondaje mesial 0,047 0,136 0,018 0,033 0,021 0,010 0,823 0,414 0,523 Sondaje medial 0,045 0,000 0,000 0,025 0,000 0,000 0,014 0,008 0,437 Sondaje distal 0,027 0,010 0,002 0,081 0,012 0,000 0,479 0,035 0,075 Corona clínica 0,404 0,000 0,000 0,923 0,000 0,000 0,000 0,005 0,046 Corona anatómica 0,004 0,253 0,666 Solapamiento mm 0,432 0,000 0,000 0,227 0,000 0,000 0,000 0,000 0,685 Solapamiento % 0,684 0,000 0,000 0,412 0,000 0,000 0,000 0,000 0,965 Grosor EL 0,003 0,000 0,000 0,010 0,005 0,000 0,952 0,209 0,062 Lac_Co 0,189 0,548 0,419 Anchura biológica 0,429 0,000 0,613

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