4. LOOKING FOR STRATEGIES IN ALL THE WRONG PLACES: THE IM-
4.3 Managerial Strategy and Performance Information
La psicología es otra de las disciplinas preponderantes en la mediación, en cuanto a la participación de operadores de diversas ciencias; siendo que en ésta se trata de abordar las diferentes manifestaciones de la psique en los conflictos.
El psicólogo es fundamental en lo que alcanzar acuerdos se refiere, al ocuparse por excelencia de la parte emocional, que en muchas ocasiones representa un conflicto que subyace, a aquel que en un inicio está siendo abordado por los operadores, mismo que en ocasiones representa la causa preponderante de la confrontación.
Comúnmente se ha considerado que la psicología centraba su aplicación en ámbitos tradicionales tales como el clínico. Hoy en día dicha perspectiva se ha exponenciado. La mediación ha significado una ampliación del campo de acción del psicólogo, pues inclusive existen normas (Comunidad Autónoma de Cantabría, 2011) que requieren para el ejercicio profesional de los mecanismos alternativos, contar con título profesional de psicólogo.
Hablamos por tanto nuevamente de la interdisciplinariedad a que ya nos hemos referido, pero ahora aplicada en el contexto de la disciplina psicológica.
“Ejemplo de lo anterior son la psicología clínica y de la salud, psicología jurídica (García López, 2011), psicología de la educación, de las drogodependencias, de la intervención social, del trabajo y las organizaciones, del tráfico y la seguridad vial, y psicólogo de la actividad física y del deporte. No obstante, esta relación no agota todas las posibilidades ni muestra todas las actividades que realizan los psicólogos. De hecho, cada vez aparecen con más frecuencia delimitaciones de nuevos perfiles de actividad”. (Rodríguez, Antón, Olivares-Olivares, & Alcazar, 2009, pág. 19).
En efecto, el arriba mencionado desarrollo evolutivo de la psicológica, no solamente es producto de su propia expansión como área del conocimiento, sino resultado igualmente importante del surgimiento de nuevas esferas con intersecciones disciplinarias, como ocurre con el caso de la mediación, según ya se ha mencionado en el presente documento.
“Ser psicólogo tiene consecuencias sociales de tal trascendencia que no se pude visualizar sólo como un individuo que se especializa en el conocimiento de la conducta humana, sino
con plena conciencia de que su ejercicio profesional debe ser contemplado en el contexto de la realidad social que le circunda” (Harrsch, 1983).
“Tomar conciencia de ello significa para el psicólogo la obtención de una identidad profesional. Dada la naturaleza de los problemas a los que se enfrentan los psicólogos, se concibe una realización profesional íntegra, respaldada en un alto nivel de compromiso, conciencia y responsabilidad social” (Harrsch, 1983, pág. 19).
Por tanto, el psicólogo que se desempeña como operador de los MASC, tiene el compromiso de hacerlo en base a principios de la mejor práctica profesional, tanto con relación a los propios de su oficio, guardando secreto de toda información obtenida en el ejercicio de su profesión, como a los concernientes a su papel como mediador.
Desde el contexto legal, lo que se protege con la confidencialidad es la privacidad, en relación con la información que un profesionista recibe de los destinatarios del servicio; en razón de ello, el psicólogo llegaría a obtener en su ejercicio como mediador, información personal tanto en sesiones privadas como conjuntas con los mediados, lo que implicaría una doble obligación de secrecía.
“La índole de los asuntos y problemas psicológicos convierte al verdadero psicólogo en un experto en la resolución y prevención de conflictos interpersonales, de tal manera que el ejercicio de la profesión psicológica debe tener una connotación social (Villarreal & Avendaño, 2012, pág. 34)” necesariamente. Pero si esto no fuera suficiente existe además dentro de la esfera de la psicología aplicada, una rama cada día más importante cuyo contenido es precisamente la psicología social. Cada día se abre el mercado de acción en campos no habituales para el psicólogo profesional” (Curiel, 1962, pág. 19).
Por su parte, la sicología llegaría a considerarse como parte de las ciencias sociales, al abocarse a la parte de las acciones emocionales y motivaciones propias del pensamiento, partiendo de las interrelaciones de los humanos en sociedad.
Otro ejemplo de ello lo podría ser precisamente el campo de la Justicia Alternativa, en la que el psicólogo tiene un papel social y profesional fundamental en la resolución de conflictos.
“Los campos multidisciplinarios e interdisciplinarios de acción en los que la psicología toma parte, pueden superponerse en su actividad. Además, hay profesiones que han surgido como consecuencia de la especialización y que también pueden tener su actividad en forma paralela a la del psicólogo. Por otra parte, existen carreras que no son universitarias y que aplican nociones de psicología para otorgar títulos de grado” (Talarico Pinto, 2002, pág. 68).
Un caso de lo anterior podría ser nuevamente el de la mediación, que con independencia de tener o no el carácter de una carrera universitaria en determinados lugares, posibilita en la esfera local la certificación ante instituciones públicas de MASC, de los psicólogos que se desempeñan como mediadores. Tal es el caso de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, en que más de un veinte por ciento de sus integrantes, desempeñan con gran habilidad, diligencia y profesionalismo, la profesión de psicólogo.