Checks and the Risk of Fraud
MANAGING RISKS OF THE CHECK PAYMENT SYSTEM: COMPANY THAT ISSUES CHECKS
En los distritos que antes eran considerados balnearios como Punta Negra, Punta Hermosa, San Bartolo, Santa María y Pucusana, se está produciendo un boom inmobiliario de torres de departamentos que sirven tanto para veranear como para vivir allí todo el año. El crecimiento es espectacular. Al respecto, “solo entre las playas Señoritas y Caballeros, en el
2013 se construyeron alrededor de 20 edificios, todos con vista al mar” (Vega, 2014a, p. 12).
Entre el 2014 y el 2015, los proyectos inmobiliarios y la densidad demográfica continuaron incrementándose no solo en las mencionadas playas, sino también en Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María del Mar. Los precios también reflejan esta circunstancia. A modo de ejemplo, el precio del metro cuadrado de terreno en la playa
Señoritas bordea los US$ 1,100 (Casadeplaya.com, 2014).
Para suplir varias de las demandas de consumo del sur chico, a la altura del kilómetro 50 de la Panamericana Sur y en un terreno de 120,000 m², el Grupo Wong está abocado a la construcción de un centro comercial que contendrá un supermercado, tienda por
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departamento, cines, tienda de mejoramiento del hogar, centro financiero, restaurantes y un
hub de entretenimiento (Casadeplaya.com, 2014). Sin embargo, no todo termina en el
kilómetro 60 de la Panamericana Sur. Se prevé que, al igual que en el distrito de San Juan de Lurigancho, “en los próximos diez años en el distrito de Asia vivirán más de un millón de
personas… Asia dejará de ser el balneario de lujo por excelencia para convertirse en una
ciudad satélite de Lima” (Salazar, 2012, párr. 8).
Así como la ciudad residencial se está moviendo hacia el sur, también lo está haciendo la industria de manera más amplia que en otras zonas industriales proyectadas en Lima Este (Huachipa), Callao (Nuevo Gambetta) y Ancón. Entre las mencionadas, las dos últimas tienen una menor extensión territorial. Muchas firmas, tanto nacionales como extranjeras, están construyendo sus nuevas plantas al sur de Lima. Distritos como Lurín y Chilca se están posicionando como polos industriales y ya albergan varias plantas
energéticas, fábricas y almacenes.
Algunas de las empresas más importantes son San Lorenzo, Celima y Almacenes del Perú en Lurín. A esto se añade la gigantesca planta de la Corporación Lindley y Duke Energy en Chilca. En la zona, también están presentes empresas como Alicorp (acaba de adquirir un terreno de 300,000 m2), 3M, TASA, DHL y Frito Lay (Spatium, 2014).
Además, en Chilca, se ha creado el condominio industrial de La Chutana y, en la actualidad, se ofertan varios terrenos industriales más. En total, solo en el área de Chilca ya se encuentran habilitados para uso industrial más de 350 ha de terrenos, con precios que oscilan entre US$ 60 y US$ 120 por metro cuadrado. Esta variación depende si son
consideradas tierras eriazas (sin algún tipo de servicio o habilitación) o terrenos formalizados (Spatium, 2014).
Asimismo, se está planteando la necesidad de formar un nuevo eje empresarial al sur de la capital que reemplace a los que actualmente existen en los distritos de San Isidro,
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Miraflores y Surco, los cuales también se erigieron como una alternativa al saturado Cercado de Lima. Esta iniciativa corresponde a la escasez de terrenos para nuevos proyectos. Además, la construcción planificada de una zona corporativa haría que los servicios urbanos sean más ordenados y sin improvisaciones. Esta opción es preferible si se considera que muchos edificios y casas de los distritos corporativos de la actualidad han sido residencias transformadas en oficinas por la presión empresarial.
Al respecto, Guido Valdivia, ex viceministro de Vivienda, recalcó la vigencia de este desarrollo urbano. Mencionó que el distrito propuesto debería tener una superficie mínima de 500 ha, lo cual permitiría ofrecer 16 millones m2 para edificaciones, aproximadamente. En la zona sur de Lima, específicamente entre Lurín y Pucusana, se observa áreas eriazas
suficientes para atender esta y otras demandas urbanas. La propuesta mencionada optimizará el trabajo de las empresas, generará otro polo de desarrollo económico en la ciudad e incluso propiciará la creación de un hito urbano. Cabe añadir que el segmento de edificaciones corporativas se caracteriza por introducir nuevas tendencias de diseño arquitectónico (Valdivia, 2014).
Lima crece hacia el sur, tal como se aprecia en la Figura 6. Al respecto, Arana (2010) indicó que, si se observa con detalle la tendencia de urbanización, con los nuevos
condominios, casas de playa, así como el crecimiento de otros centros poblados del sur de la metrópoli, es posible colegir que, bajo la hipótesis BAU (Business As Usual), para el 2020, ad portas de las celebraciones por los 200 años de independencia, la conurbación Lima- Callao conformará la de Lima-Callao-Cañete.
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Figura 6. La nueva zona industrial de mayor envergadura al sur de Lima.
Hacia el norte de Lima, a partir del kilómetro 45, en Ancón, el proceso de expansión urbana será menos acelerado debido a la topografía de lomas y neblina, aunque estos factores físicos no impedirían que la ciudad se termine uniendo con Huacho en 20 años. Sin embargo, por el sur, la historia es implacable: en el próximo decenio, la capital probablemente termine anexando a la ciudad de San Vicente de Cañete, en el kilómetro 144 de la Panamericana Sur, y todo el territorio que se encuentra en el camino. Esto implica una serie de grandes retos que el sur aún no está preparado para afrontar.