Terminado nuestro análisis de las novelas y de la película, vamos a hacer un recuento de todo para que podamos sacar algunas conclusiones.
Hemos efectuado presente trabajo de investigación con el propósito de estudiar la adaptación cinematográfica de una colección de novelas.
Primero, sintetizando los dos primeros capítulos de la primera parte, hemos constatado que Arturo Pérez-Reverte es un autor exitoso que mantiene una relación muy estrecha tanto con la Historia como con el cine.
El húsar, El maestro de esgrima, La sombra del águila, La carta esférica, Cabo Trafalgar y
desde luego Las aventuras del capitán Alatriste: todos pertenecen al género de la novela histórica. En cuanto a esta última colección, Pérez-Reverte aborda no sólo conceptos muy generales como la decadencia y la Inquisición sino también trata acontecimientos más puntuales como la llegada de George Villiers y el príncipe de Gales a España y el sitio y rendición de Breda.
También hemos visto que Arturo Pérez-Reverte recurre a la novela histórica por su afán muy fuerte de informar a los jóvenes sobre la historia de su país.
Además, es cosa notoria que el autor antes de empezar por la escritura, siempre efectúa un enorme trabajo de documentación sobre los acontecimientos, las costumbres, el lenguaje y la ropa de la época en que se sitúa la historia.
Entonces, este rasgo característico del autor transforma la obra de Arturo Pérez-Reverte en una base muy apta para ser trasladado a la pantalla: al lado de Las aventuras del capitán
Alatriste, siete de sus novelas ya han sido adaptadas para el cine.
Segundo, nos hemos concentrado en el análisis de las novelas.
Después de haber estudiado profundamente el tiempo, podemos decir que Pérez-Reverte ha optado por un relato cronológico tradicional, alternado a menudo por retrospecciones y anticipaciones. Estas anacronías sirven para enlazar las diferentes entregas de la colección, para aumentar la tensión o para suministrar explicaciones suplementarias.
Tenemos un narrador autodiegético que cuenta en primera persona su propia historia, y la de su amo cuando ésta ya se ha terminado por completo. Esto confiere al testimonio de Íñigo ciertos rasgos de subjetividad.
En cuanto a los personajes, hemos constatado que las novelas están pobladas por una mezcla de figuras históricas y ficticias, lo que naturalmente no nos debe extrañar en una novela histórica cuyo gran mérito es dar la oportunidad al lector de divertirse al mismo tiempo que les informa sobre épocas y acontecimientos pasados.
Personajes ficticios callejean libremente entre los históricos y hechos reales se alternan con pasajes inventados, de modo que se construye un juego muy sutil.
El héroe de la saga es desde luego Diego Alatriste, pero también Íñigo juega un papel de suma importancia: es el protegido del capitán, y los dos se ven metidos juntos en líos.
Pérez-Reverte ha invertido mucho trabajo en la evocación de la atmósfera de la época. Los diferentes lugares donde ocurre la acción están descritos minuciosamente y encontramos varias referencias a autores y pintores de la época. Gracias al trabajo de documentación del autor, la época se recrea delante de nuestros ojos.
En el cuarto capítulo, hemos estudiado cómo las novelas han sido recibidas en la prensa. Podemos decir francamente que cada una de las cinco novelas de Las aventuras del capitán
Alatriste ha sido acogida positivamente, tanto en la prensa española como en la extranjera.
La segunda parte de nuestro trabajo trató de la película Alatriste de Agustín Díaz Yanes y de la comparación con las novelas de Arturo Pérez-Reverte.
Después de haber repasado algunos datos generales sobre la película, el director el reparto y el equipo de rodaje, nos hemos concentrado en la adaptación misma, no sólo en los aspectos prácticos sino también en los teóricos.
Hemos constatado que trasladar las novelas de Alatriste a la pantalla no iba a pedir de boca, sobre todo porque en nuestro caso, se trató de nada menos que cinco entregas.
Por consiguiente, el guionista-director Díaz Yanes ha debido llevar a cabo algunas modificaciones, y hacer elecciones importantes: quitar material debido al tiempo limitado, escribir nuevas escenas para hacer la historia comprensible para el gran público que quizá no ha leído las novelas, etc.
Uno de los cambios más significativos respecto a las novelas concierne el papel de Íñigo. Cuando en las novelas, el chico desempeña el papel de protagonista, en la película donde tampoco asume claramente el papel de narrador, pasa a segundo término. Entonces, no es erróneo afirmar que la película realmente se centra en la figura de Alatriste.
Lo que salta a la vista es que Díaz Yanes incluso ha escrito nuevas escenas, aunque ya disponía de muchísimo material.
Sin embargo, hemos constatado que no todas las modificaciones constituyen una plusvalía. Visto que para realizar Alatriste mucho ha quedado suprimido, algunas escenas no son muy comprensibles para los espectadores, por lo menos para los que no han leído las novelas.
En cuanto al análisis de los aspectos narratológicos, vemos que el director ha conservado más o menos el carácter cronológico de las novelas. Si encontramos algunas retrospecciones y anticipaciones, son muy escasas, lo que tiene que ver con el medio cinematográfico: resulta más difícil apartarse del relato lineal en una película que en una novela.
Los demás aspectos estudiados no han revelado grandes divergencias respecto de la colección
Las aventuras del capitán Alatriste, salvo por supuesto el elemento musical ausente de una
novela.
Después de haber terminado nuestro análisis de los personajes de la película, podemos decir que han sido caracterizados igualmente que en las novelas: su física y sus acciones corresponden perfectamente a lo que uno pudiera suponer después de la lectura de la saga. Alatriste es el héroe silencioso, fiable y hábil con la espada que ya conocíamos; Íñigo su protegido fiel, que a lo largo de la película está desarrollándose; Quevedo el poeta de sangre caliente y Angélica el amor de Íñigo de belleza escultural pero de carácter malvado.
Otra semejanza con las novelas es que Agustín Díaz Yanes ha tentado –y logrado- traducir la atmósfera tan sutilmente construido por Pérez-Reverte en las novelas a la película, y también ha incorporado algunas referencias a artistas de la época.
Sin embargo, por un lado, contrariamente a las novelas, la película no ha sido recibida muy positivamente en la prensa. Muchos críticos inculpan al director de cierta incoherencia. Por otro lado, todos alaban por unanimidad el vestuario, la música y el personal técnico.
A título de conclusión general, podemos afirmar que Agustín Díaz Yanes se ha esforzado para mantener el espíritu que Arturo Pérez-Reverte había invertido en las novelas: encontramos en la película personajes muy pronunciados, una atmósfera tensa y oscura, etc.
El director incluso ha conservado la mayoría de los aspectos narratológicos. Evidentemente, ha debido efectuar algunas modificaciones respecto a las novelas, pero eso es una consecuencia inevitable cuando se lleva a cabo una adaptación.
A pesar de ello, se le puede echar en caro a Días Yanes algunos fallos, sobre todo la incoherencia del guión, lo que puede provocar en el espectador cierta confusión.
Sin embargo, no podemos olvidar que el director se encontraba ante la tarea difícil de basar un guión en cinco novelas, y tampoco podemos perder de vista que adaptaciones de libros exitosos siempre suscitan mucha controversia, porque los lectores ya se han formado ‘su’ imagen de los personajes y espacios y entonces ya forman parte del imaginario de la gente.