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6.2 Constructive Task Mapping Algorithm

6.2.4 MappingToPlatform Function

De acuerdo con los parámetros anteriores, no toda la población xalapeña reunía las características mencionadas, porque de hecho pocos tenían el capital y cumplían las condiciones solicitadas, y quizá algunos ni siquiera tenían la vecindad requerida

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por ser una villa de tránsito en el camino México-Veracruz. No obstante, el estatus de ciudadano posibilitó una cierta participación política del pueblo en las elecciones de sus dirigentes mediante el voto popular. Sin embargo, empezó a verse la presencia de uno que otro afroamericano en la competencia electoral por algún puesto en el cuerpo municipal de Xalapa, lo que en parte ocurrió porque si bien la ley electoral no excluía en particular a los afroamericanos sí ponía énfasis en excluir a toda persona que no poseyera una propiedad, una profesión o un capital.

Según Patrick Carroll28 en el periodo que va de 1824 a 1830 la presencia de

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algunos ciudadanos afroxalapeños fue en un porcentaje bastante desigual, con un promedio de 8.5% de ios ciudadanos de este grupo social. El mismo autor definió el concepto de afroxalapeños, para destacar a la población mezcla de negros con indígenas y furtivamente con algún español. Esta casta surgió de los hijos de los negros que llegaron a trabajar de eslavos en las haciendas cañeras locales, y que se

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27 Hernández Chávez, 1993: 34 28. Carroll, 1991: 138

mezclaron con los Indios de la república de Xalapa, o de otras comunidades, o con uno que otro español. Su búsqueda de aceptación como ciudadanos indica que habían modificado su condición de sirvientes domésticos, con alguna actividad productiva ligada al comercio artesanal o a la arriería, que les proporcionó un modo honesto de vivir. Por lo que apoyados en la carta gaditana reclamaron su derecho a ser ciudadanos y participar en las votaciones locales populares, que se realizaban periódicamente en cada parroquia.29

No todos podían ser alcaldes, regidores o síndicos del cabildo, salvo aquellos que reunieran las referidas cualidades ¿y quiénes podían ser sino los hacendados y comerciantes locales, uno que otro ministro de la iglesia o militar que viviera del producto de su trabajo? A pesar de que se había decretado en la Constitución Veracruzana de 1824 que éstos últimos no podían tener un cargo, eran los que disponían del capital económico, social y cultural citado para ser ciudadano y ostentar cargos de representación. Para dicho ejercicio además se requería de cierta práctica en la gestión de los problemas sociales de la comunidad, es decir, de alguna experiencia en tales acciones. Por eso y como la ley lo permitía, los mismos podían volver a participar en las elecciones populares para representar nuevamente a la población. Por subrayar este aspecto, se citan algunos personajes que alternaron en las funciones del cabildo en la década de 1824-1834: Rafael Velad, José María Becerra, José María Rebolledo Maldonado, José María Rivera, José

29 Mismas que se realizaban en el ayuntamiento y la Gaditana.

Mariano Domínguez, Francisco Fernández de Agudo, Narciso José Echeagaray, Dionisio y Vicente Camacho y Félix Lúcido, entre otros30.

Paulatinamente fueron ascendiendo a los cargos de representación otros sectores sociales, como fueron algunos arrieros o pequeños comerciantes y uno que otro ranchero que tras trabajar arduamente conseguía un capital físico y moral propio para reclamar sus derechos de representación en la comunidad. Lo que se

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demuestra con la significativa presencia de algunos afroxalapeños como Cayetano Jiménez (empleado del comercio) y José María Rivera (diácono), entre otros que se mencionarán más adelante, quienes ocuparon puestos en el cabildo local hacia 1824, aunque Solo fuera en calidad de regidores 3o y 4o, o en comisiones secundarias31, pues los alcaldes y primeros regidores seguían siendo los hacendados, comerciantes o militares.

Pero ¿qué otros factores propiciaron el acceso de este sector social al ayuntamiento xalapeño, aparte del reclamo de sus derechos promocionados por la Constitución gaditana? En primer lugar, este grupo estaba ligado al comercio de manera directa o mediante algún arte u oficio, por lo que no resultaba extraño su ingreso dada la movilidad comercial ya tradicional que caracterizaba a Xalapa como villa de tránsito mercantil que facilitaba la circulación de mercancías, así como de distintas clases de comerciantes, y también de las novedosas ideas liberales que llegaban y que la gente aprovechaba oportunamente para buscar un espacio de ascenso o reconocimiento social. Como probablemente ocurrió con la llegada de las

30 AHMX, Caja de elecciones, de diciembre de 1824 a 15 de diciembre de 1834. Vale decir que estas personas, desde el comienzo del ayuntamiento gaditano, tuvieron una presencia como ciudadanos electores designados, todos ellos fueron comerciantes criollos, excepto José Mariano Domínguez que era comerciante y artesano y el carpintero Félix Lúcido. (AHMX, Protocolos de las Actas de Cabildo, 1826 y 1830 y García, 2000:101) 31 Carroll, 1991: 139 y 141

2 logias masónicas que como grupos de opinión influenciaban al nuevo país, y a decir de Warren llegaron a funcionar como "proto-partidos" políticos generando propaganda, reclutando seguidores y atrayendo un número sin precedentes de votantes en las elecciones de las autoridades del ayuntamiento de la Ciudad de México.32

Uno de estos proto-partidos era el de los escoceses, en apoyo a los centralistas o tradicionalistas, promovido por la oligarquía indiana defensora de la centralización del poder político y económico, entre sus miembros estaban personas de la alta jerarquía eclesiástica y militar heredera del sistema colonial. En cambio los yorquinos estaban apoyados por los burócratas, profesionistas, liberales y comerciantes que avalaban una autonomía política regional e impulsaban a empleados del comercio y pequeños propietarios de tierras, tiendas y talleres artesanales a luchar por derribar los obstáculos que impedían su ascenso social y hacían un llamado al pueblo para destruir los privilegios de las altas jerarquías sociales, es decir promovían una participación "masiva".33 Así, en las coyunturas de la lucha entre las facciones se buscaron diversas alianzas entre los poderes existentes, el ejército y el clero, pero más entre la numerosa clase popular.

En Veracruz, por impulso de los grupos regionales y federales, la logia yorkina incidió en los movimientos mercantiles de la plaza porteña, así como en la circulación de familias a las villas de Xalapa, Córdoba y Orizaba, y también en el paulatino ascenso de estratos medios en puestos del ayuntamiento.34 Fue de este modo que algunos lograron integrarse en el cuerpo del cabildo local, a pesar de la

32 Warren, 1996: 119

33 Noriega, 1993: 19 y Warren, 1996: 120 34 Blázquez, 1988: 62-64 y Carroll, 1991: 38-42

exclusión de negros y castas que promovía la legislación como ya se indicó. Además, de, entre las comunidades indígenas y rurales surgían unos cuantos ciudadanos jfuienes encabezaban sus propios ayuntamientos o bien eran ciudadanos pasivos, únicamente con derecho a votar.

Como el ayuntamiento era la institución que representaba a los sectores política y económicamente dominantes, estos trabajaban invariablemente para controlar los hilos más importantes de la cambiante política que prevaleció en el periodo, patentizando su poder al tratar de eliminar a sus adversarios declarándolos fuera de

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la ley. Como ocurrió cuando los diputados Velad y Blanco se opusieron a la entrada de afroxalapeños en los procesos electorales, y tan politizados estaban los comicios que en 1830 la ley Electoral del Estado de Veracruz reservó la ciudadanía a los propietarios cuyó capital oscilara entre 200 y 800 pesos, según si era de pueblo o

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de cabecera de cantón. Para el elector primario o de cantón los montos se aumentaban de entre 600 y 2,000 pesos y para los secundarios el monto se multiplicaba hasta 4,000: todo con el propósito de restringir el acceso de los sectores populares al poder limitando los derechos ciudadanos.35 Es decir el voto

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censítario disminuyó de número y facultades a los ciudadanos, y como dice la doctora Josefina Vázquez35 sólo bajo esta negociación se estableció un puente entre federalistas moderados y centralistas. Pero eso no impidió que otros sectores sociales se fueran incorporando paulatinamente.

Posteriormente, entre 1837 y 1842, cuando la facción centralista proyectó y aprobó Las Bases Orgánicas de la República se estableció que para reconocer la

35 Ortiz Escamilla, 2000: 45. Aunque la Doctora Vázquez 36 Vázquez, 1993: 623

condición económica del ciudadano según el Artículo 14 de Los ciudadanos mexicanos, derechos y obligaciones, éste debía contar por lo menos con 70 pesos de renta anual procedentes de capital fijo inmobiliario, cantidad que se modificó en 1840 por 150 pesos de renta anual y luego por 200 de renta anual o de capital fijo procedente del comercio, industria o cualquier trabajo honesto.37 En este sentido el

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rasgo que más perdura no es el grupo étnico, sino el de tener una renta anual o el de contar con un capital, finca o industria.

Otra condición fue la mayoría de edad de 21 años si permanecían solteros, o de 18 años si se habían convertido en jefes de familia.38 La primera obedecía al interés de agrupar a los que tuvieran más capacidad económica, bien para controlar las contribuciones o quizá para detectar a quienes estaban en posibilidades de dar apoyo numerar¡|o a un gobierno en crisis, por los constantes levantamientos en distintas partes del país o por una posible invasión extranjera, dadas las condiciones de fragilidad política; mientras que la segunda buscaba asegurar una buena base de electores, sobre todo porque era mayor la población rural que antes de los 18 años, ya tenía su propia familia, por eso esta fue la edad que se decidió en la ley posteriormente. Sin embargo, por más que según la ley exigía saber leer y escribir para ejercer sus derechos al voto, los líderes lo consideraban según sus intereses39.

37 Tena Ramírez, 1997: 256. El primer referente legal aparece en la sección Proyectos de Reforma de 1840; en el segundo, la comisión dictamina los cambios en 1842 bajo: el Título II de Los ciudadanos mexicanos y del poder electoral (p. 351), y el tercero se dictaminó bajo los acuerdos de la Junta Legislativa, la cual sienta las Bases Orgánicas en diciembre de 1842, cuando la cuestión referente a los ciudadanos se ubicó en el Título III De los Mexicanos y Derechos y Obligaciones de uno y otros (Artículo: 18, p.409).

38 Tena Ramírez, 1980: 409-410

39“Por no saber leer y escribir desde 1846 en adelante” (Tena Ramírez: 410). Si ya sabían qué bueno porque leían las papeletas donde votaban, pero si no alguien les daba indicaciones de cómo estampar su huella u otros firmaban en su lugar, esto según el padrón de 1843 del Archivo Municipal de Córdoba.

El resto de las demás cualidades permanecieron casi incólumes, pero con respecto al voto se introdujo un mecanismo eficaz para normar las probables tensiones al interior de los municipios. Por un lado los ciudadanos activos o los que podían ser representantes hacia 1850, debían tener 25 años en adelante, y poseer un capital territorial, practicar una ciencia, arte o industria que designen las leyes.40 Refuerza el hecho de ser conocidos de la población por su origen y/o vecindad, lo que quiere decir que ya estuvieren establecidos en la localidad de referencia de entre 3 y 5 años atrás a la fecha de su registro en el padrón electoral, lo que redundó a la vez en el reconocimiento de su patrimonio, honorabilidad, razonamiento y experiencia en la forma de gobernar de los hombres de bien.41

Por la libertad que permitió el voto, gradualmente se fueron incorporando a las actividades políticas otros sectores sociales principalmente del pequeño comercio, o con alguna profesión, arte u oficio (carpinteros, boticarios o maestros de oficio) que les diera seguridad económica y social. Lo que redundó en una cultura política más participativa aunque no generó una transformación radical porque los puestos que ocuparon no fueron los dirigentes, sino secundarios. Pues de hecho las funciones de alcaldes continuaron entre los sectores de hacendados, comerciantes y militares de rango. Sin embargo, el ingreso de los sectores pequeños y medianos a los puestos consejiles les permitió adquirir conocimiento, prestigio y experiencia en el manejo de las funciones públicas y en las interacciones con la población y los grupos de élite, para ganarse un cambio de estatus que les ayudara a escalar los peldaños

40 Leyes y Decretos, Tomo III, 1997: 248 41 Costeloe, 2000

políticos. Algunos de ellos, años más tarde, bajo el manto liberal alternaron en cargos de primer orden.

Para mencionar un caso se tiene el de Cayetano Jiménez, ciudadano de esta vecindad, dueño de una tienda pulpería y panadería, es decir pequeño comerciante y artesano, que fue escalando en el ayuntamiento a través de comisiones hasta convertirse en Regidor 2o en 1850.42 Otros fueron: el vendedor de libros Juan Cordera; el escribiente Joaquín Guevara; José Vela y José María González, ambos dueños de tienda y pulpería; el zapatero José Zavaleta; José Blanco, ranchero acomodado; José María Rivera, hijo del regidor Manuel María Rivera y de una mulata, que como fuera rechazado más de 3 veces, emprendió la carrera del sacerdocio y posteriormente se fue a vivir a Naolinco para fortalecer su condición social y tiempo después retomó a Xalapa y finalmente se acomodó.43 Para una mejor observación remítase al Apéndice para ver el cuadro de la distribución de cargos y comisiones en el ayuntamiento entre personas de diversos grupos sociales.

Lo anterior permite corroborar la tesis de autores como Rodríguez Kuri, Luis Aboites y María del Carmen Salinas44, entre otros, quienes han propuesto que los grupos de élite era la que dominaba y controlaba la escena política en las diversas localidades, y estaba compuesta por una clase de "notables" o de "hombres de bien" que incluía, principalmente a los comerciantes, hacendados, mineros, empresarios o industriales y militares, según las actividades productivas que predominaran en las regiones. O sea a todos aquellos que contaban con capital económico y una fuerte

42 ANX: Protocolo de 1836, f. 207 y AHMX, Actas de Cabildo de 1840, f.1-4. Fue encargado de las vacunas en 1843, Regidor 4o y alcalde 3o en 1850.

43 Carroll, 1991: 138-141, y AHMX, Caja de elecciones. 1824- 1834. En las listas de elecciones primero aparece como subdiácono y después como presbítero. Por la trayectoria de este personaje, se puede inferir que se habia “blanqueado”.

presencia local y/o regional. A pesar de que las reformas liberales fueron dando paso en la participación política a otros sectores sociales, esta clase permaneció fuerte, en parte debido a que la mismas constituciones (Gaditana y Republicana, respectivamente) le dieron un reconocimiento legal, lo que probablemente mantuvo más o menos estables las relaciones sociales al interior de las comunidades. Inclusive, resultaron fortalecidas, gracias a que la Constitución Federal de la República Mexicana permitió que los estados o departamentos y los municipios la tomaran como eje para diseñar sus leyes internas.

Algunos integrantes de las élites locales y regionales se manifestaban como puente de interlocución entre la sociedad y el gobierno, porque para apaciguar las revueltas ellos tenían sus redes y contactos con quienes dialogaban para conseguir la estabilidad.45 En este caso se hace referencia a Antonio López de Santa Anna, Manuel Rincón, Joaquín de Herrera, Manuel Escandón, entre otros. Desde luego, de entre estos líderes algunos se transformaron en caudillos nacionales como el caso de Joaquín de Herrera o del xalapeño Santa Anna, quienes procedían de familias de comerciantes y profesionales porteños y xalapeños, capacitados en Puebla y residentes en Xalapa46 o con una brillante carrera militar. Lo que denota que parte de estos sectores de élite comercial y/o militar hacía valer su superioridad, para trascender su espacio político de representación, al establecer nexos y redes de poder con otros miembros de élites más fuertes que la xalapeñas, entre las que se apoyaron simbióticamente para elevarse al poder nacional.

45 En este caso, vale la pena decir que en el occidente hubo lideres de la talla de Manuel Lozada o Manuel Doblado, entre otros. Meyer, 1989: 243. Lozada servía a los intereses de la casa Barrón y participaba en la coalición de las fuerzas locales y nacionales, aunque esto ocurrió de 1857 a 1860 (Payno, 1987: 44 y Escalante, 1992: 113-117). 46 Teixidor, 1978: 333

De entre los sectores de élites locales o regionales, surgían aquellos que se destacaban por realizar funciones dentro del ayuntamiento, desarrollando un papel de intermediación de manera más prudente y legal, apegando su dominio a las reglas del estado, porque éste les brindaba recursos para mantener su autoridad. Es decir bajo atribuciones legítimas la institución local y quienes lo dirigían ejercían funciones en los distintos ramos de una manera fluida, realizando acciones o comunicando bandos, leyes, decretos y circulares que el gobierno de la república les enviaba y ellos debían hacer extensivo a la comunidad que les tocaba administrar.