TRANSFORMATION IN THE DIVERSE MEANINGS AND CONTEXTS OF THE LANGUAGE OF BIOGRAPHICAL LEARNING INTERVIEWS
5 'MARIE': CONSTRUCTING A LEARNING BIOGRAPHY
Cuando en 1980, el Arq. Fernando Belaúnde Terry gana las elecciones y la democracia regresa al Perú después de más de una década, el gobierno les regresa los canales expropiados a sus respectivos dueños. En 1981, con financiamiento privado, se modernizó la infraestructura y se amplió los canales gracias al contrato de suministros de equipos y prestación de servicios, entablado entre el Sistema Nacional de Comunicación Social (SINACOSO) y las Compañías Francesas Thomson CSF y LGT, que ya formaban parte del proyecto del Sistema de Televisión Educativo Cultural del Estado. Esta red permitió alcanzar, por primera vez, una cobertura de señal televisiva a las principales capitales de departamentos y de provincias como Arequipa y Piura. Dos años más tarde, gracias a la instalación de la red antes mencionada, el Canal 7 inició una nueva etapa como pionero en la transmisión vía satélite usando dos tipos de sistemas; PANAMSAT (Panamerican Satellite) y GEOS (Geoestacionario). Así, se fue llevando a la televisión peruana casi al nivel de transmisión previo a la dictadura militar, siendo su mayor aliado, el color. “El segundo debut de la televisión privada empezó con demasiadas piedras por delante, pero el color marcó la diferencia y dio la sensación de un auténtico renacer” (Vivas, 2008, p.202).
Aunque la mayoría de los canales eran privados y comenzaba a llegar financiamiento del exterior y nacional, no fue sino hasta 1984 que Cinetel, junto con el Canal 5 Panamericana TV, produce Gamboa (1984), la primera serie policial peruana, con el reconocido actor nacional Eduardo Cesti. Gamboa (1984), era un oficial de la desaparecida Policía de Investigaciones del Perú (PIP). Es decir, un policía retirado convertido en un investigador privado. Fue la primera serie de ese género grabada enteramente en el Perú. Estaba basada en la serie norteamericana Starsky y Hutch (1975), por lo que no era una historia original, pero aun así conmocionó al público local
y lo preparó para el gran éxito de la década, Carmín (1984), también producida por el dúo Cinetel y Panamericana TV.
Carmín fue la serie sensación de la televisión peruana en la década de los ochenta. Protagonizada por Patricia Pereyra y Roberto Moll y antagonizada magistralmente por Lourdes Berninson, alcanzó el éxito que anteriormente habían tenido Simplemente María y Natacha; antes de la censura dictatorial. Logró ocupar la transmisión de las 20:30 de la noche, el prime time, consiguiendo altos números de ratings. Contaba la historia de Fiorella Menchelli, una huérfana de clase alta que es criada por Claudia, su tía malvada. Fiorella asiste a un instituto de diseño, donde conoce a Mariano Tovar, un interesante y maduro profesor, del cual se enamora. Una telenovela moderna y cómica que gozó de gran éxito no solamente en el territorio nacional.
Y no solo los peruanos se rindieron ante esta producción nacional, Carmín se vendió a casi todo Latinoamérica. Llegó también a Estados Unidos y Europa. La telenovela fue un verdadero boom de la década de los 80, y es casi seguro que quienes no la vieron, al menos sucumbieron al tema de intro interpretado magistralmente por Roxana Valdivieso. (Del Águila, 2020, p.1)
El Canal 5, de Panamericana TV, exportó Carmín para que conquistara diversos mercados a nivel mundial. Se reportó record de audiencia en Estados Unidos, Ecuador, Nicaragua Venezuela e Italia. Siendo así una de las series más exitosas de la televisión peruana hasta el día de hoy. Solo superada después por una serie infantil que reventó los niveles de audiencia en su momento. Con la llegada de los 90, el Perú estaba sumergido en una de las peores crisis económica a nivel mundial de esa época. Con una hiperinflación de más del 2,000% que llevó al país a una recesión y depresión económica total. Capaz por esos antecedentes tuvo tanto éxito el programa de Nubeluz (1990), para traerle un poco de alegría y esperanza a los más jóvenes, los más afectados por la grave crisis económica.
Nubeluz fue una gran sensación, logrando ser emitida en casi toda América Latina, el Caribe y Estados Unidos. Inventado por un grupo de creativos liderados por Alonso Alegría que, con el apoyo de Panamericana TV, se lanzó a organizar este singular y
revolucionario programa infantil, muy distinto a todo lo que se había visto hasta ese momento en la televisión peruana. Realizado en un set de grabaciones de gran tamaño, consistía en cuatro horas en vivo que incluían juegos, bailes, canciones, y dibujos animados propios. El concepto se planteó con tres características esenciales: primero, era una fiesta infantil y no un programa de televisión, excluyendo totalmente la palabra programa del guion. Esta fiesta transcurría en una mágica nube que volaba de lugar en lugar, comandada por Glufo, junto a dos amigas, a quienes, en su idioma, el glúfico, las llama dalinas. Finalmente, todos los juegos inventados o por inventarse, debían involucrar los componentes de la nube y el sol: agua, luz y aire, para así mantener la temática en cada elemento de la fiesta. “Nubeluz creó un mundillo fantástico de cúmulos y cirros pintados en los backings del Amauta, pero también cultivó la vena didáctico- consejera con jueguitos de conocimiento y campañas de proyección social” (Viavas, 2008, p. 432).
La conducción, los primeros años, estaba a cargo de Almendra Gomelsky (1990-1995) y Mónica Santa María (1990-1994), Luego se le unió Lilianne Braun (1992-1994), Xiomara Xibille (1993-1995) y tras el trágico suicidio de Mónica Santa María el ´94, se unió Karina Calmet (1995). Bajo la conducción de Almendra y Mónica, las primeras dalinas el programa estalló, “Su popularidad se extendió por más de veinticuatro países incluyendo China, Turquía y Estados Unidos convirtiéndose en el ícono televisivo de toda una generación de niños” (infobae, 2005). Logró mantenerse en el Perú por cinco años, pero la fama y la demanda de la fiesta hizo que para 1995 las dalinas restantes decidieran retirarse, por lo que la producción llevó el programa a Venezuela con Concetta, Scarlet y Gaby como nuevas conductoras. Pero el programa no volvió a ser el mismo y lentamente fue muriendo, dejando la televisión el 17 de noviembre de 1996. Después de siete temporadas y seis discos de música infantil, Nubeluz puso fin a la fiesta.
Al año siguiente, Frecuencia Latina -Canal 2-, se asoció con la ya conocida asociación cultural, Pataclaun. Fundada por July Naters, era un grupo de actores cómicos que
trabajaban el estilo clown. Esta asociación, ya tenia cierto éxito en el ámbito del teatro, por lo cual Frecuencia Latina decidió llevar el espectáculo a la televisión, bajo el nombre de la misma asociación.
El 30 de noviembre de 1997, Pataclaun (1997) es emitido por primera vez para el deleite y disfrute de todos los peruanos. Protagonizada por Carlos Alcántara, Wendy Ramos, Johanna San Miguel, Carlos Carlín, Gonzalo Torres y Monserrat Brugué; mostraba la vida de la pareja Machín (Alcántara) y Wendy (Ramos) y su hija bebe Monchi (Brugué), viviendo en una casa que esta habitada por tres fantasmas; Queca (San Miguel), Tony (Carlín) y Gonzalete (Torres). “Pataclaun era todo lo contrario a un cadáver televisivo: cada minuto estaba cargado de ideas, vida y ganas de hacer algo diferente” (Rivadeneyra, 2020, parr.5). Los personajes representaban, en forma de sátira, a los personajes de la sociedad peruana contemporánea. Machín, era el hombre machista, flojo, sucio y violento; Wendy, la esposa sumisa y devota, pero más inteligente que su marido; Monchi, la hija que solo hace travesuras; Queca, la tía chismosa y entrometida; Tony, el soberbio que se cree mejor que el resto y solo se queja de todo con Queca; finalmente Gonzalete, el cura de la familia que es mas promiscuo que casto. Con esto, este programa trataba de poner en evidencia los problemas de la sociedad peruana y los de estos personajes, exponiendo sus faltas o defectos de forma cómica y jocosa. Además, rompió con el esquema de los programas de comedia que existían hasta ese momento, que consistían en sketches cortos o en una maratón de chistes. Pataclaun tenía una trama que se desarrollaba a lo largo de los episodios y un escenario constante. Además, la casa donde transcurría mayor parte de la serie, estaba conformada por formas de distintas perspectivas, tamaños y colores, rompiendo con toda estética antes vista en la televisión peruana. Lo principal era el humor físico que se usaba y los chistes típicos de la vida peruana, que lograron llegar no solo al público joven, que era el objetivo, sino también a los adultos. “Los resultados tuvieron instantánea acogida en los públicos infantil y adulto pero las ambiciones del equipo empataron mejor con la sed de ironía y malicia del segundo (Vivas, 2008, p. 249).
También, de este programa salió una gran generación de actores peruanos, llegando a ser todos los protagonistas, grandes referentes actuales en el cine, el teatro y la televisión a nivel nacional. Hasta hoy en día, es considerada la comedia nacional más exitosa de la televisan peruana. Lamentablemente, en 1999, después de dos temporadas y 91 episodios la serie llegó a su fin, no por falta de popularidad, sino por el escándalo político, con la renuncia por fax del presidente Alberto Fujimori y su fuga del país; lo cual implicó por corrupción a varios canales, periodistas y presentadores de televisión, incluyendo a Frecuencia Latina, por haber recibido dinero y favorecido al gobierno con su programación y contenido. Salió a la luz cómo, el Poder Ejecutivo del gobierno autoritario de Fujimori y el jefe del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) del Perú, Vladimiro Montesinos, manejaba un poder clandestino que, “…llegó a ejercer presiones indescriptibles sobre la televisión y la usó a la vez como gran laboratorio y terreno de operaciones psicosociales (Vivas, 2008, p.493).