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Question 24 (5 Marks) Sample answer:

Tal como nos hemos podido dar cuenta en los ejemplos del apartado anterior, los errores en el uso del mapudungun no fueron exclusividad de los alumnos, sino que ellos también se dieron en el Asesor. Es por ello que para abordar este aspecto, retomaremos algunos de los ejemplos ya dados.

Si observamos los siguientes enunciados del Asesor nos podemos dar cuenta que ellos tienen un error de concordancia entre el sujeto y la terminación verbal:

Asesor: Ya, eymi peñi ¿iney pingeymi tami chaw? (Ya, tú hermano ¿cómo te llamas tu padre?) (TV4 24/10/02: 20)

Asesor: ¿Iney pingeymi tami ñuke? (¿Cómo te llamas tu madre?) (TV4 24/10/02: 20).

Asesor: Ya, ¿iney pingeymi tami kuku? La mamá de tu papá (Ya, ¿cómo te llamas tu abuela paterna?) (TV4 24/10/02: 20).

En todos estos enunciados el Asesor usa la expresión pingeymi en vez de pingey, aplicando la terminación “ymi” de la segunda persona singular, cuando la pregunta alude a una tercera persona singular, cuya terminación es “y”. La expresión correcta para el primer caso debería ser ¿Iney pingey tami chaw? (¿Cómo se llama tu padre?),

para el segundo caso la expresión más adecuada es ¿Iney pingey tami ñuke? (¿Cómo se llama tu madre?), y para el tercero lo correcto hubiera sido ¿Iney pingey tami kuku? (¿Cómo se llama tu abuela paterna?).

A continuación observaremos la siguiente frase: Asesor: Kom eymi (Todos tú) (TV6 17/11/02: 1y 2).

En ella el Asesor usa el pronombre Eymi (Tú) cuando en realidad se está refiriendo a todos sus alumnos, es decir, debe usar el pronombre “ustedes” que en mapudungun es Eymün (Ustedes, más de dos). La expresión correcta debería ser kom eymün (Todos ustedes).

Si analizamos otras clases nos damos cuenta que estos errores de concordancia fueron reiterativos. Sólo por poner un ejemplo podemos citar la primera clase:

Asesor (Al curso): Mari mari, ¿chumleymi lamngen?, piaymi iñche, tüfa, tüfa orkey kümelekan piaymi kom ta tüfa ¿Beley? (Hola, ¿cómo está su hermana?, diga, yo, este, este, estoy bien, diga todo este, ¿está bien?) (TV1 01/10/02: 39)

En ella la expresión correcta era piaymün kom (Digan todos ustedes, más de dos). Por otro lado, en las actividades de las primeras clases, cuando dos alumnos debían salir delante de la sala a realizar un diálogo, generalmente el Asesor usaba expresiones como la siguiente:

Asesor: Ya, faw pulle, faw pulle eymi, eymi acá. (Ya, por aquí, por aquí tú, tú acá. Indica a Cristian y a Marisela para que pasen delante de la sala) (TV1 02/10/02: 11)

En este diálogo, para llamar a dos alumnos delante de la sala el Asesor usó la expresión eymi, eymi (tú, tú) pudiendo usar eymu (ustedes dos), esto se repitió en el transcurso de este tipo de actividades. Es decir, en lo que tenemos registrado, no se vio usar al Asesor el dual eymu (ustedes dos) para referirse a dos alumnos. De lo anterior podemos deducir que el Asesor manejaba con relativa precisión las conjugaciones en la primera, segunda y tercera persona singular, pero mostraba dificultades al usar la segunda persona plural, y casi nunca, o nunca usó la primera, ni la segunda persona dual, a pesar de las valiosas oportunidades que tuvo para ello. Esto nos lleva a una reflexión y a una propuesta.

En primer lugar, se constata que en comunidades donde hay un alto desplazamiento lingüístico del mapudungun, se van perdiendo ciertas estructuras de la lengua, fenómeno a la que no son ajenos los asesores culturales. Al respecto queremos precisar que, por ejemplo, Catrileo (1997: 69) señala que en algunos sectores williche (mapuches del sur), específicamente en San Juan de la Costa, en la X región de Chile, se ha perdido la forma dual del mapudungun: “el concepto dual en la categoría de persona del mapudungun, ya no existe en el dialecto hablado por estos williches”. Sin

embargo, no creemos que sea este el caso, ya que tanto en la visita de una apoderada hablante como en las observaciones que pudimos hacer de otros hablantes del lugar, vemos que estas distinciones existen, por tanto es importante rescatarlas y llevarlas al aula.

Por esto creemos, como segundo punto, que es importante que el Asesor aproveche las diversas instancias que tiene para dirigirse a los alumnos en el aula, haciendo una clara distinción de estas personas (singular, dual y plural), sin necesidad de recurrir a una clase de gramática mapuche para ello o a las secuencias de repetición de las conjugaciones verbales, sino más bien integrándolas a diversas actividades, como diálogos o juegos que se puedan crear para aplicar estas distinciones, de tal manera que se hagan evidente para los discentes.

Para finalizar este apartado, mostraremos dos casos de otro tipo de omisiones que realizó el Asesor al realizar sus enunciados. En este primer caso vemos que hay una omisión del verbo:

Asesor: ya, kiñe ramtuan ¿iney [omisión] tami chuchu? (Ya, una pregunta ¿Quién [omisión] tu abuela materna?) (TV4 24/10/02: 20).

Acá se pueden barajar varias alternativas. En el caso que hubiera querido decir “¿quién es tu abuela materna?”, la expresión correcta podría haber sido ¿Iney müley tami chucho?, o ¿Iney am tami chucho?, o ¿Iney ngey tami chucho?, usadas en diversas variantes En el caso que hubiera querido decir “Cómo se llama tu abuela materna” la expresión debería haber sido ¿Iney pingey tami chuchu?, en este caso habría la omisión de la expresión pingey. También podría haber usado la expresión ¿chem üy nieymi tami chuchu? (¿Qué nombre tiene tu abuela materna?), al parecer más habitual en esta zona, pero que tiene una estructura más cercana al castellano. Es cierto que hay muchas frases en mapudungun que no llevan verbo y se le considera implícito77, pero en frases como ésta, y para efectos pedagógicos, había

sido más apropiado usar alguna de las variantes presentadas.

En el siguiente ejemplo, vemos que falta un elemento para hacer la frase más comprensible:

Asesor: ¿Chem ta tüba?, mapuchedugun [mew] (¿Qué es esto?, [en] lengua mapuche) (TV6 17/11/02: 1y 2)

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Para Harmelink, expresiones como Tüfa trewa (Este perro) se puede traducir también como “este es un perro”. El autor señala que “En el idioma mapuche, estos enunciados no tienen verbo. Puede ser que al estudiante le parezca extraño que existan oraciones completas y correctas “sin verbo”. Sin embargo es muy común en muchos idiomas. Hay ciertas oraciones que pueden formarse de esta manera. Muchas veces son oraciones descriptivas u oraciones que señalan algún objeto. En lugar de tener un verbo propiamente tal, la estructura o combinación de ciertos elementos gramaticales dan el sentido de un verbo estativo” (Harmelink 1996: 50). Para la oración que analizamos creemos que no corresponde a este caso.

La palabra que se podría haber usado en este caso es mew, que se coloca al final de la frase y que tiene varias acepciones según sea el contexto, pudiendo ser “en la”, “a la”, “para la” o simplemente “en”.

Hacemos las presentes reflexiones sin un espíritu de crítica personal al Asesor, sino más bien con un objetivo pedagógico y para introducir la discusión en cuanto al uso de la lengua mapuche que se debe usar en el aula, con miras a un input comprensivo y “modelo” para los alumnos, ya que como decíamos, de estas reflexiones se pueden derivar tanto propuestas de didácticas de aula como de perfeccionamiento hacia los Asesores.

Debemos considerar a este respecto que en el marco de los hablantes del mapudungun, nos movemos en diversos niveles de manejo de esta lengua. Un nivel “superior” sería el de aquellos que tienen un manejo avanzado y un alto conocimiento de la cultura y están en condiciones de moverse en diversos espacios sociales, tanto formales como informales. En este nivel podemos ubicar al kimche (sabio), wewpin (narrador), ülkantufe (cantor), etc. Pero también están aquellos que usan la lengua de una manera funcional, solamente para la comunicación diaria, coloquial, sin mayores pretensiones que las de hacerse entender. En este caso pueden haber diversos niveles, llegando incluso a aquellos que tienen un conocimiento más “imperfecto” de la lengua (o semihablantes), pero cuyo uso les sirve para sus funciones comunicativas78.

Este tipo de “semihablantes” pueden ser vistos por los no hablantes como perfectamente competentes en la lengua, sin considerar su bajo nivel de manejo de la misma. Estos aspectos pueden estar presentes en la elección de un Asesor en comunidades donde el uso del mapudungun va en desplazamiento.

Sin embargo, reconociendo la disposición de estas personas para asumir una responsabilidad como ésta, debemos pensar en formas para que mejoren su proficiencia lingüística. Una de ellas puede ser la inmersión de ellos en zonas de habla del mapudungun más conservadora y posivilitar el contacto con personas u otros AC que tengan un mayor dominio de la lengua mapuche. También se podría pensar en jornadas de capacitación donde se les dé las herramientas de análisis lingüístico, que les posibiliten entender más a fondo la lengua mapuche, y sobre todo, desarrollen sus competencias de hablantes. No se trata de que se enseñen gramática, que es lo que

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Este es un fenómeno que se puede aplicar a todas las lenguas. Por ejemplo, el chileno común no habla un castellano estándar, si no que más bien se mueve dentro de múltiples modismos o variantes dialectales de la lengua; tal es el ejemplo cuando dice “no vei”, en vez de decir “no ves” o en la expresión “lo vamo a ponelo” o “me vai a escucharme”, donde reitera innecesariamente el clítico “lo” en el primer caso y el “me”, en el segundo, sin considerar la omisión de la “s” en “vamos” y la incorporación de la terminación “i”, inexistente para la segunda persona singular del verbo ver en un castellano estándar.

también hemos criticado, sino para que sean concientes de las reglas de la lengua mapuche, de tal manera de dar ejemplos (modelos) claros a sus alumnos, que no induzcan a confusión y que sea para ellos más fácil hacer las distinciones propias de la lengua mapuche y de las reglas subyacentes a ella. Además en dichas jornadas se les debería dar la oportunidad de desarrollar su capacidad expresiva en mapudungun, debilitada por la falta de uso frecuente, junto a otros Asesores y expertos en la lengua. Finalmente, es necesario dar las orientaciones para una adecuada integración de sabios y otros hablantes más avezados que haya en sus comunidades.

No creemos que la forma de habla del mapudungun del AC sea una constante dentro de los hablantes mapuches de las comunidades en que trabajamos, ya que tuvimos la oportunidad de observar hablantes solventes en la lengua mapuche, adultos de ambos sexos, ancianos(as) y personas más jóvenes (incluso la esposa del AC).

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