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Cuando la idea de Suba al Aire nace se empieza con la difusión de unos contenidos sonoros que invitaban a los integrantes de la localidad a reconciliarse consigo mismos y con sus vecinos. Se mandaban mensajes que invitaban a la participación política, a la convivencia y al reclamo de los derechos que les correspondían como ciudadanos; y también se contaban historias de vida de la gente de Suba, para invitar a conocer la realidad de la gente de la localidad. Para hacer esto, se grabó el material en varios cassettes, que fueron reproducidos luego en los buses cuyas rutas cubrían el territorio, los mandaron a emisoras escolares o se ponían en parlante en algunas calles.

Desde esos momentos ya se empezaba a distinguir cuál era la línea de pensamiento que dirigiría la acción del colectivo: querían producir contenidos de gran importancia e impacto para la comunidad e intentar llegar a la mayor cantidad de gente de su zona; para ello se hicieron a los medios que estaban a su alcance y utilizaron las posibilidades que les ofrecía su realidad. En esos comienzos su trabajo empezó a ser reconocidos por una parte

! """! de la comunidad; y, aunque no fuera identificado con nombre propio como mensajes de un colectivo llamado Suba al Aire, sí lograban que un gran número de gente escuchara lo que ellos estaban produciendo. Sin embargo, no es suficiente saber que se llega a un gran número de personas para poder decir que se trata de un medio popular o que hace grandes aportes a la cultura popular.

La realidad que vive hoy la organización es otra: ya no se dedican a repartir cassettes en buses; hoy tienen un programa de producciones mucho más organizado, unos talleres montados con contenidos y metodologías, varios proyectos y actividades de la mano de la comunidad y de la administración local, distrital o nacional. También han tenido la oportunidad de contactarse con muchas otras experiencias parecidas a la suya en varios lugares del país y han asistido a conferencias, talleres o cursos en varios lugares del territorio nacional. Sin embargo, no han cambiado su línea de actuar y su lenguaje sigue claramente enfocado a su localidad.

De la misma forma, por su gran trayectoria en el campo de la comunicación comunitaria, son grupos que cuentan con gran reconocimiento en el sector y muchos otros proyectos acuden a su experiencia como ejemplo y lineamiento para la conformación de una organización eficiente, con gran crecimiento y perspectivas. Nada de esto ha hecho que la intención cambie para Suba al Aire, ya que siguen siendo fieles a su objetivo de informar a la comunidad con los temas que le interesan, de ahondar en las realidades que esconden los barrios de su localidad y de ser una opción para que sus jóvenes se puedan construir un mejor futuro. En eso se puede ver más claramente una vocación hacia la cultura popular, ya que son fieles a escuchar a la gente, a su pueblo, y dejar en sus manos la producción de los contenidos y la construcción de camino de todo el colectivo.

Contrario a muchos medios de comunicación, cuentan con la fortuna de crecer rápidamente y por sí solos, es decir, sin estar amparados por los grandes monopolios mediáticos del país, que buscan ampliar sus audiencias, entrar en una carrera por posicionarse dentro de los medios de masas y por acumular ganancias producto de sus actividades. Suba al Aire se mantiene como una entidad sin ánimo de lucro, con otras motivaciones distintas al dinero –claro está que también tienen actividades dedicadas a ello, pero se trata de dinero que se dedica a su mantenimiento– y permanece alejada de las

! ""#! dinámicas del mercado que son las imperantes en las organizaciones e instituciones en la actualidad. Con respecto a esto, dice Diego Santamaría:

Estos escenarios nos dan la oportunidad de ver la radio de otra manera(…) A esta clase media nos toca con el micrófono casero, hacer medios, hacer productos que comuniquen, que traten de cambiar la realidad de nuestros padres, de nuestros amigos y nuestro parche. No somos famosos, no llegamos muy lejos.

Lo importante es saber que no lo dice en tono nostálgico, sino como una realidad que ellos mismos han decidido al ver cuáles son las expectativas de los jóvenes con quienes trabajan: ellos les han expresado varias veces que están cansados de la “radio fashion”, como se refieren a ella, en donde todo es bonito, gira alrededor de la vida de los artistas, se centra en lo que está de moda y se dedica a reproducir la música de las grandes disqueras. Al preguntarles a los jóvenes acerca de lo que ellos buscan con los medios, todos coinciden en que quieren espacios diferentes en donde prime la inclusión y la convivencia, a donde puedan llegar todas las formas de vida, y todas sean posibles y aceptadas, sin prejuicios y sin estereotipos. En la siguiente cita se ejemplifica lo que se acaba de afirmar. Fue mencionado por Manuel, un joven de 17 años que está realizando el Taller de radio 4, en Suba al Aire, al responder a la pregunta de acerca de cuál creía que es el papel al que están llamados los jóvenes dentro de los medios de comunicación:

Estamos sentados acá para ser una emisora no comercial. La comercial se dedica a generar dinero y vender imagen, estereotipo. Esta emisora es comunitaria con el fin de sensibilizar a la comunidad para que poco a poco empecemos a ejercer los derechos que debemos ejercer y hacerlos respetar.

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