• No results found

Chapter 3 Numerical Analysis on Component Design and Thermo-Mechanical Analysis of

3.6 Design of Sonotrode Tip and Anvil

3.6.1 Material selection

Decía al comienzo de este capítulo que el Enfoque nos otorga también lucidez y agudeza para comprender, calibrar y decidir según el momento y nuestras circunstancias. Este punto tiene, como no podía ser de otro modo, una especial importancia en nuestra Gestión Personal.

Soy de la firme creencia en que nuestro éxito diario depende en su totalidad de las elecciones que hacemos, y esto no sólo en el terreno de la Productividad. Nos vemos perjudicados o beneficiados por aquello que elegimos en cada momento del día. Y no pocas veces por no tomar la decisión de forma intuitiva, calibrando el momento, las circunstancias y su repercursión.

¡Muy importante! Saber gestionarse y ser productivo es sólo una cuestión de elegir bien.

Como hemos visto con anterioridad en el Enfoque, nosotros podemos tomar la iniciativa, visualizar con anterioridad aquello que nos va a ocurrir (Enfoque de Mañana), comprender la importancia de aquello que estamos a punto de iniciar (Enfoque de Objetivo), modificar nuestro entorno y ambiente para evitar las

distracciones (Enfoque de Entorno) y prolongar la atención y estar presentes en el momento en tanto en cuanto dure la tarea (Enfoque de Concentración). Pero, ¿qué hay de los imprevistos? ¿Qué ocurre con aquellas cosas que nosotros no controlamos y que se presentan de súbito? ¿Cómo actuar ante las tareas inesperadas que nos obligan a desviar nuestra atención de lo que estábamos haciendo? ¿Cómo responder y actuar ante las peticiones repentinas que nos hacen otros?

El anuncio de televisión

Daniel es un ejecutivo de cuentas en una importante agencia de medios y publicidad. Son las 09:17 y está trabajando intensamente en una presentación que ha de terminar para una reunión con un posible cliente que tendrá lugar a las 17:00.

Gracias a su determinación y práctica diaria, Daniel ha conseguido desarrollar los Giros con bastante eficacia y acierto. Esta mañana, a las 7:30, mientras corría sobre una cinta en su gimnasio, practicó el ejercicio de Enfoque de Mañana. Visualizó rápidamente su día y detectó e identificó las dos Tareas Clave de su jornada: terminar una presentación de un nuevo formato de publicidad y la reunión con un cliente para proponerle el lanzamiento de una nueva campaña de cara al verano.

Momentos antes de ponerse con la presentación, el Enfoque de Objetivo le ayudó a calibrar el alcance y la relevancia de lo que estaba a punto de empezar. Animado por su Enfoque de Entorno, tomó el teléfono para hablar con la recepcionista y le pidió que no le pasaran llamadas en la próxima hora y media. Eliminó todas las

distracciones externas posibles y comenzó a trabajar duramente. Todo iba bien.

A las 10:02 se acerca a su mesa Gonzalo, del departamento de producción.

–Dani, perdona que te moleste. Estamos terminando el spot de televisión y necesitamos que nos des tu aprobación. Es importante porque tenemos que cerrarlo cuanto antes, pasarlo a las cintas y que salgan por mensajero para la cadena de TV. ¿Te importa subir a verlo?

–Lo siento, Gonzalo, pero ahora no puedo. He de terminar esto antes. En cuanto lo haga, subo en seguida. No te preocupes, las cintas las podemos enviar esta tarde. Hasta pasado mañana no entran en programación, así que tenemos tiempo.

Daniel podía haber accedido a la petición de Gonzalo, ¿verdad? Realmente le solicitaba para algo «urgente» y además sólo era necesario subir a la sala de producción a visionar un anuncio de treinta segundos. A priori, no era una amenaza tan grave para su Productividad. Se trataba de una petición inofensiva y además suponía prestar su ayuda a un compañero. Pero Daniel decidió, eligió y actuó en ese momento guiado por su Enfoque. Porque también el Enfoque nos hace presentes y conscientes en aquellos instantes donde debemos tomar una decisión que sin lugar a dudas va a tener un impacto en la tarea que tenemos entre manos.

Al estado de bienestar y equilibrio productivo se llega siempre eligiendo bien. El Enfoque nos ayuda a ser plenamente conscientes del momento de la elección para desterrar toda impulsividad y precipitación en nuestra decisión. Nos permite sopesar qué hay detrás de cada alternativa y medir su impacto antes de elegir, decidir y actuar.

Pero a formar ese Enfoque de Elección han contribuido decisivamente sus «hermanos». El haber tomado conciencia por la mañana de la importancia y repercusión de su presentación, el haber vuelto sobre ello momentos

antes de comenzarla y el haber continuado pensando sobre ello mientras la hacía, predispuso a Daniel a poder decidir con criterio, visión, reflexión. El Enfoque de Elección realmente se gestó mucho antes y le otorgó los «motivos productivos» para elegir. Le proporcionó juicio, lucidez y clarividencia para prioriorizar, para elegir. Y en el caso concreto que hemos visto, para posponer. (Elegir de forma productiva no siempre implica decir «no», sino a veces retrasar o esperar a que se produzca un evento.) Una irreflexiva o precipitada elección siempre provoca un efecto de rebote en las tareas y actividades que estás haciendo y que tienes que hacer a continuación. De igual modo que unas bolas golpean a otras en una carambola de billar, esa mala elección impactará -perjudicará- al resto de tus tareas. Y es muy posible que alguna de ellas sea una Tarea Clave.

¡Recuerda! Una buena Gestión Personal depende en un altísimo grado de las elecciones que casi cada minuto tomas en tu vida. Y es a la hora de enfrentarte a los imprevistos donde esas elecciones generalmente tienen más importantes consecuencias. El Enfoque, que practicas desde la mañana hasta ese momento, te ayudará a decidir con coherencia, juicio y acierto. Te dará los motivos productivos para elegir una cosa o la otra. RESUMEN DEL CAPÍTULO

El Enfoque es la capacidad de tener tus sentidos productivos siempre alerta para lograr estar presente. Eso te permite ser consciente del momento y de la tarea que estás haciendo o que estás a punto de hacer.

Puedes ejercitar el Enfoque ya al levantarte cada mañana, «enfocando» y tomando conciencia de los momentos álgidos y las Tareas Clave del día. De ese modo, predispones y preparas tus sentidos para hacer tu trabajo de la mejor forma.

El Enfoque ayuda también a tomar conciencia de la tarea momentos antes de iniciarla. Así, podrás entenderla, encararla y ejecutarla en su justa medida. Ya sea una actividad muy importante o bien una tarea pequeña o más rutinaria.

Al modificar el entorno que nos rodea, favorecemos nuestra conducta productiva. Cerrándole la puerta a las distracciones, evitamos interrupciones en la tarea que vamos a empezar.

En las tareas relevantes, el Enfoque te aportará la concentración y el entusiasmo necesarios durante el tiempo que duren. Así evitarás las distracciones, las pérdidas de concentración o incluso la falta de motivación que te puede asaltar mientras las realizas.

Ante imprevistos y decisiones repentinas, el Enfoque te aporta intuición, agudeza y presencia en el momento para elegir productivamente. De ese modo, con tus elecciones- acciones, no perjudicas el plan de trabajo y las prioridades que te habías fijado.

EJERCICIO PRÁCTICO

«El Enfoque es difícil de aplicar, es muy fácil desconcentrarse», me comentó un buen amigo en una ocasión. Ciertamente lo es. Como he reiterado, sólo se consigue a base de práctica pero voy a aprovechar este ejercicio para plantearte un símil que te ayudará a desarrollarlo. A mí siempre me ha dado muy buen resultado.

Todos en alguna ocasión hemos ido de viaje familiar en coche: vacaciones de verano, un viaje en Navidades, un puente festivo en otra provincia, etc. Piensa ahora en el conductor -generalmente tu padre- y en cómo se comportaba y preparaba el viaje:

Días antes de ese largo viaje lleva el coche al taller o lo revisa personalmente en una gasolinera: los neumáticos, el motor, los frenos, la rueda de repuesto, los faros y pilotos, etc. Es consciente de la importancia de esos detalles a la hora de garantizar vuestra seguridad y evitar sobresaltos. Prepara el viaje bastante antes de iniciarse. (Enfoque de Mañana.)

Momentos antes de comenzar el trayecto remata los últimos flecos: llena el depósito de gasolina, comprueba el nivel de aceite y agua, coloca las maletas y bolsas, y se asegura de que todo está en orden, de que cada uno está en su sitio y listo para iniciar el viaje. Él mismo se toma unos instantes para pensar en lo que tiene por delante. Incluso antes de darle al contacto, hace un último repaso mental de la travesía y otro visual del estado del coche. (Enfoque de Objetivo.)

Ese día viste ropa confortable, se pone cómodo, se ajusta las gafas de sol, lleva una botella de agua al lado, etc. Dispone todo a su alrededor para empreder la marcha. (Enfoque de Entorno.)

Durante el trayecto permanece atento al comportamiento del coche, a la carretera, a las señales de tráfico, a los cruces, a los adelantamientos, a los espejos retrovisores, a las líneas continuas, a los frenazos, etc. Aun cuando puede intercambiar palabras con su familia, es consciente y está plenamente presente en la conducción. Su responsabilidad, su prudencia y su lucidez le recuerdan que estar atento es esencial para la seguridad de los suyos. (Enfoque de Concentración.)

Cuando estés a punto de iniciar una importante tarea, compórtate como ese responsable padre que inicia un largo viaje en coche con su familia. Sé consciente del ahora, del momento actual y de cada gesto que haces.

Capítulo 9

QUINTO GIRO: MÉTODO Los hábitos del hombre forjan su propia fortuna. PUBLIO SIRIO

Hemos alcanzado ya el quinto Giro, que es uno de los más prácticos, pues expone el procedimiento y las pautas de actuación precisas para lograr hacer las cosas cotidianas. Es, en definitiva, el Método para gestionar y completar tus tareas diarias.

Si haces un rápido repaso mental de los Giros que hemos dado hasta ahora, comprenderás la calculada secuencia en la que los hemos ido descubriendo y poniendo en práctica. Desde el primero hasta este quinto, cada nuevo Giro está sustentado sobre la base del anterior y cada uno de ellos ha aportado una serie de sólidos fundamentos con los que guiarte y no perderte en la prolija maraña de las tareas diarias.

Sin estos Giros, sin haber desarrollado previamente estos poderosos hábitos, es sumamente sencillo verse derrotado por el embotellamiento de tareas e imprevistos que nos bombardea a diario. Cualquiera de nosotros puede ser protagonista de frases como estas: «no sé cómo me las voy a arreglar hoy, tengo montones de cosas por hacer» o «tengo una lista de tareas kilométrica, a ver por dónde empiezo». Ahora ya estás preparado para dar el siguiente paso.

Ya en la Introducción del libro señalaba que en otras obras dedicadas a la Productividad personalmente echaba en falta esa «base mental productiva» sobre la que construir una metodología de trabajo. Muchos de estos libros directamente se lanzan a explicar en qué consiste tal o cual método de gestión de tareas o proyectos sin detenerse ni un instante a considerar y desarrollar lo que para mí es esencial: antes que adoptar un método tienes

que cambiar tú.

Si una persona improductiva pone en práctica uno de estos métodos de organización de tareas, es muy posible que experimente una cierta mejoría a corto plazo, pero sin duda ninguna está limitando severamente su verdadero potencial productivo. Realmente no está atajando la raíz del problema: sus malos hábitos. A la larga no mejorará sustancialmente y los grandes males permanecerán ahí, con él. Pereza, falta de iniciativa, preocupación por lo intrascendente, estrés y ansiedad, dificultad para concentrarse, falta de intensidad, bajo rendimiento, multitarea, incapacidad de acabar lo que empieza, ausencia de disciplina, etc.

Si vuelvo a subrayar esto es porque fue exactamente lo que lo que me ocurrió a mí. Cuando quise mejorar mi Gestión Personal y enderezar mi rendimiento, acudí en primer término a uno de estos métodos. Pronto descubrí que, aun habiendo mejorado, el poso de mi reciente pasado improductivo seguía impidiéndome mejorar de verdad. Tuve que desandar todo el camino y comenzar desde la casilla cero, modificando mi conducta y principios productivos, aplicando los Giros.

Por tanto, mi planteamiento desde el comienzo del libro hasta este momento ha ido intencionadamente encaminado a evitarte el castañazo que yo me di. Empezar desde la casilla cero naturalmente es más duro y costoso pero a la larga es más eficaz. Implica ir

transformando tu fragilidad productiva mediante una cadena de nuevos principios que modifican tu conducta de forma permanente. Ahora ya estás preparado para comprender y aplicar el Método con el que gestionar las tareas que hemos de acometer cada día. Ya tienes las «armas» suficientes para «ir a la guerra».