No vamos a volver a hablar de funciones ni efectos a corto y largo plazo. Queremos describir, en términos psicológicos, a qué errores de interpretación nos lleva el uso continuado de la crítica destructiva y las consiguientes acciones que se derivan de ellos.
vamos a hablar de las distorsiones y las atribuciones.
Para que se haga más llevadero tan arduo tema, que, sin embargo, es necesario para poder trabajarse la autoestima, vamos a imaginar una escena improbable.
Ainhoa, Elena, Mª Rosa y Javier se encuentran en una fiesta a la que les ha invitado una amiga común, Andrea. Nin gu no se conoce de antemano, salvo Andrea que, como veréis, tiene una buena y sana autoestima. Hemos introduci- do el personaje de Andrea para que se puedan comparar más fácilmente las conductas y pensamientos motivados por una baja autoestima, y las conductas y pensamientos motivados por una alta autoestima.
Los cinco personajes están en un corrillo, copa en mano, hablando. Esto es lo que dice, piensa y hace cada uno de ellos.
Mª ROSA:
CONDUCTA EXTERNA: Intenta acaparar el espacio, llamar la atención sobre sí.
ELENA:
CONDUCTA EXTERNA: Sonrisa, tono de voz agrada
- ble, mirada buscando
aprobación. Esta fiesta es un poco aburrida ¿no? Le están hacien- do más caso a Elena que a mí. Bueno, no estamos tan mal ¿no? ¿Por qué Mª Rosa me po-
ne esa cara? ¿La estoy molestando?
AINHOA:
CONDUCTA EXTERNA: Participa de forma no verbal en la conversación, pero se
va arrinconando cada vez más.
ANDREA:
CONDUCTA EXTERNA: Mirada circular, a todos por igual. Actitud abierta y ob- servadora.
JAvIER:
CONDUCTA EXTERNA: Mirada baja. Habla “como para sí mismo”. Tono de voz bajo.
Habréis observado lo diferente que puede ser lo que uno dice y lo que piensa, y qué falsas impresiones nos podemos dar los unos a los otros.
¿POR QUÉ NO LOGRO SER ASERTIvO?
(silencio)
No sé qué decir, estoy que- dando como una tonta. Me
estoy aislando del grupo.
Bueno, de todo hay... ¿Os apetece que cam-
bie de música? voy a cambiar la músi- ca, a ver si se relajan un
poco más.
Si es aburrida es porque hay gente
aburrida, je, je... Creo que he dicho una
tontería. A ver si esta Mª Rosa se enfada...
¿Qué es lo que hace que Mª Rosa emita esa conducta y piense de esa manera, que Javier y Elena la teman, que Ainhoa se vaya aislando cada vez más? Las distorsiones que cometen al interpretar las reacciones de los demás y las atribuciones que hacen respecto a la responsabilidad sobre la situación.
En nuestra experiencia hemos visto que las personas con baja autoestima y consiguientes dificultades de relación so- cial, suelen cometer preferentemente unas distorsiones concre- tas. Las hemos dividido en:
• DISTORSIONES RESPECTO A LOS DEMÁS: – Lectura de pensamiento
– Filtro mental
– Conclusiones arbitrarias
Son distorsiones que cometemos cuando interpretamos la conducta de los demás.
• DISTORSIONES RESPECTO A UNO MISMO: – Etiquetación
– Razonamiento emocional – Generalización.
Son, distorsiones que cometemos cuando interpretamos nuestra propia conducta.
Por supuesto, no necesariamente tenemos que cometer todas estas distorsiones ni precisamente éstas. Habrá muchas personas que detectarán en sí mismas otras distorsiones que no hemos reflejado aquí. Éstas son, simplemente, las que con mayor frecuencia hemos observado en personas con baja autoestima.
veamos qué distorsiones cometen nuestros cuatro perso- najes, analizando lo que dicen, piensan y hacen en la fiesta.
Mª ROSA
Distorsiones: – Conclusiones arbitrarias respecto a Elena y a
– Filtro mental respecto a la atención de los demás.
Conducta resultante: competitiva, algo agresiva. Sentimiento/sensación: ansiedad.
ELENA
Distorsiones: – Lectura de pensamiento respecto a Mª Rosa. – Razonamiento emocional respecto a sí misma. Conducta resultante: sobreadaptada, no asertiva.
Sentimiento/sensación: constante preocupación, ansiedad. AINHOA
Distorsiones: – Lectura de pensamiento respecto a los demás.
– Generalización y Razonamiento emocional res- pecto a sí misma.
Conducta resultante: bloqueada, no asertiva. Sentimiento/sensación: ansiedad.
JAVIER
Distorsiones: – Lectura de pensamiento y Conclusiones arbitra- rias respecto a Mª Rosa.
– Etiquetación respecto a sí mismo (aunque solapada. Se supone que Javier cree que cual- quier cosa que dice es una tontería).
Conducta resultante: inhibida, no asertiva. Sentimiento/sensación: miedo, ansiedad. ANDREA
Distorsiones: – Aparentemente, ninguna. Conducta resultante: asertiva.
Sentimiento/sensación: tranquilidad, seguridad. 2.2. Afrontamiento de la crítica destructiva
vista, despedazada y analizada la crítica destructiva y su ¿POR QUÉ NO LOGRO SER ASERTIvO?
razón de ser, nos disponemos a contarte algunas posibles maneras de combatirla. Sin embargo, puede que te sorpren- das: si comparas el número de páginas dedicadas a describir la crítica (todo lo anterior), y las dedicadas a su afrontamien- to, verás que casi hay el mismo número de páginas dedica- das a la primera parte y a la segunda. Esto es paradójico, evidentemente, ya que lo que realmente interesa saber es qué hacer, cómo afrontar y eliminar esas críticas que tanto nos molestan.
La razón para tan extraño parecido de volumen es que en la primera parte ya vienen descritos los pasos decisivos para lograr el cambio.
Seguro que nunca os habíais planteado la crítica como algo que ha nacido para ayudar a la persona a mantener su (precaria) autoestima. Lo más probable es que tampoco hayáis caído en la cuenta hasta ahora de esa doble función de la crítica, que proporciona un beneficio a corto plazo, y un grave perjuicio a largo plazo. Si, aun tras un buen rato de “digestión” de estas nuevas ideas algo se os ha iluminado, si habéis creído ver una pequeña luz en el intrincado mundo de vuestras autocríticas, habréis dado el primer y fundamental paso para poder afrontarlas.
Sin tener claro ese razonamiento que os hemos hecho, no vais a poder aplicar los métodos que vienen a continuación para eliminar la crítica destructiva. A la crítica hay que des- enmascararla, conocerla a la perfección, saber por qué y de qué modo actúa, porque si no, siempre te va a vencer. Por lo tanto, si algo no te ha quedado claro o no estás del todo de acuerdo con lo que hemos reflejado en la primera parte de este capítulo, te sugerimos que lo releas y reflexiones muy hondamente sobre ello. Si es necesario, háblalo con alguien y contrasta sus opiniones con las tuyas y con las nuestras.
Lo que te hemos expuesto es verdad, forma parte de una teoría experimentada sobre la autoestima, que no es nuestra,
pero que hemos podido confirmar ampliamente a lo largo de ya muchos años de experiencia terapéutica. Esto no te quita el derecho a no estar de acuerdo o que no te “encaje”, pero si es así, los métodos que vienen a continuación no te ayudarán, ya que se basan en esta teoría inicial.
Éstos son los tres pasos fundamentales de los que consta el afrontamiento de la autocrítica (o el aumento de la autoes- tima), según el enfoque cognitivo-conductual, a saber:
1. Cazar a la crítica y meterla en una red.
2. Observarla, desenmascararla y apartarla de nosotros. 3. Buscar actitudes alternativas a la crítica, que cumplan
las mismas funciones que está cubriendo ésta.
2.2.1 “Cazar a la crítica y meterla en una red”
Hemos utilizado este símil para describir cuál es el primer paso, porque la crítica es muy parecida a una mariposa (o más bien, un moscón...): está constantemente revoloteando a nuestro alrededor, no nos deja en paz por muchos manotazos que le demos para apartarla y, si salimos corriendo para huir de ella, nos seguirá con más ahínco.
¿Qué tenemos que hacer, pues? Ser listos, quedarnos quie- tos y observarla durante un rato y, cuando tengamos muy claro por dónde anda, ¡zas! colocarle la red encima. Una vez dentro de la red, podremos observarla con más calma, ver de qué va, cómo funciona y, sobre todo, sentirnos fuera de ella, como dos entidades independientes.
Pero antes tenemos que lograr cazarla. No es tan fácil, porque la crítica está muy metida dentro de nosotros; forma parte, como hemos dicho repetidas veces, de la intrincada maraña de sentimientos, convicciones, valores y acciones que conforman nuestra “personalidad” y, por lo tanto, es fácil que nos confundamos. A veces, no sabremos si un malestar es “genuino” y “normal” o corresponde a una crítica des- tructiva, o si una sensación positiva tras habernos criticado
por algo es un autoengaño o es que estábamos emitiendo la “otra” crítica, la “buena”...
También tendremos una cierta resistencia a localizar la crítica, porque le tenemos miedo: a ella y, sobre todo, a que- darnos “sin nada”, sin recursos ni alternativas si la elimina- mos.
Esto último es cierto: de momento, si eliminamos la crítica, nos quedaríamos como desnudos. La pregunta que se plantea cualquier persona que quiere quitarse de encima la crítica es: ¿pero si no me critico...? ¿qué hago? Pues no te preocupes, de momento, no pretendemos que quites la crítica, sólo que la captes y la veas como algo externo a ti. Mientras tanto, puedes seguir utilizándola, ya que a corto plazo, cumple su función. Es a partir del paso 3, cuando te mostremos alternativas a la crítica, cuando te puedes plantear eliminarla y sustituirla por otros pensamientos y acciones más sanos.
Sabido esto y contando, pese a todo lo dicho, con que va a haber dificultades para reconocer a tu crítica, te describi- mos algunos “trucos” que te pueden facilitar su búsqueda y captura:
1. Situaciones en las que suele aparecer la crítica destruc-