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5. MATERIALS AND METHODS

Fundamentación Teórica

La evaluación en México

La evaluación es una práctica que se encuentra presente en toda iniciativa educativa. Muchos países se ocupan de ello, pues de acuerdo con la postura del INEE (2003), una buena educación representa el medio para el mejoramiento individual y social; de tal manera que un buen sistema de evaluación es requisito indispensable, aunque no suficiente, de una educación de calidad, ya que ofrece una plataforma adecuada para tomar decisiones sobre las estrategias para alcanzar los objetivos y fortalecer la calidad de programas y escuelas.

En México, desde los años setenta hasta los noventa, la evaluación de la educación estuvo a cargo de la Secretaría de Educación Pública; pero al iniciar el siglo XXI, como una meta del Programa Nacional de Educación 2001-2006, se planteó la necesidad de crear una instancia descentralizada que se ocupase de la evaluación del sistema educativo de un manera objetiva: "...la calidad del Sistema Educativo Nacional y sus componentes se apreciará

objetivamente, gracias a mecanismos rigurosos y confiables de evaluación que serán independientes de las autoridades, cuyos resultados se difundirán y utilizarán para el mejoramiento de la calidad; estos instrumentos de evaluación serán altamente valorados por maestros, directivos y la sociedad" (Programa Nacional de Educación 2001-2006, p 87). Es así como nace el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, INEE.

La legislación educativa de México hace referencia a la necesidad de evaluar; pero como una forma de vigilar y controlar la mejora permanente en los centros escolares. Al respecto la Ley General de Educación en su artículo 30 señala:”Las instituciones educativas

proporcionarán oportunamente toda la información que se les requiera. Facilitarán que las autoridades educativas, realicen exámenes para fines estadísticos y de diagnóstico y recaben directamente en las escuelas la información necesaria” (SEP, 1993, p. 65). La desventaja de

esos procesos evaluativos radica en que se han realizado e interpretado de manera externa, devolviendo cuadros y estadísticas a las escuelas donde poco significado tienen para la comunidad educativa de la escuela evaluada.

Ante tal situación, en el Programa Nacional de Educación 2001-2006 se pretende que se pase de esa concepción, como mecanismo de control y fiscalización, a una evaluación como medio para propiciar aprendizajes individuales y organizacionales. También se establece que los actores educativos sean los que participen en los procesos de planeación, ejecución y evaluación de programas y proyectos educativos. Se propone la realización de una evaluación que ofrezca información sobre los aprendizajes que alcancen los alumnos sobre el desempeño de los docentes y directivos, sobre el funcionamiento de los centros escolares y, por último, sobre el sistema educativo estatal y nacional.

La evaluación institucional

Para el INEE (2001), la calidad educativa incluye el nivel de aprendizaje que alcanzan los alumnos pero; también la medida en que una escuela o sistema educativo consigue que los niños y jóvenes en edad escolar acudan a la escuela y permanezcan en ella, al menos hasta el final del trayecto obligatorio. La cobertura y la eficiencia terminal son dimensiones de la calidad, al igual que el nivel de aprendizaje. “La calidad de la educación debe definirse en función de los resultados y rendimiento académico. Pero los estudios sobre calidad educativa deben afinarse con el propósito de encontrar los factores de la oferta que influyen en dichos resultados” (Schmelkes, 1997, p. 25).

Así, cuando en la escuela se habla de evaluación, se relaciona con el aprendizaje de los alumnos y con los exámenes que se les aplican, pero los alumnos no son los únicos elementos que participan en el fenómeno educativo, por lo que resulta limitado considerar que el

aprendizaje es solo producto de las capacidades individuales del sujeto. Al respecto Santos (1995) explica que toda evaluación realizada en los centros escolares tiene como objeto el

aprendizaje de los alumnos, pero que ésta requiere la ampliación del objetivo, pues parte sustancial del trabajo de los alumnos, depende de la organización de los medios, de la intervención coordinada y del clima de la institución donde se realiza.

Por ello es necesario especificar que en el aprendizaje del alumnado, influyen una serie de circunstancias y procesos que se dan en la escuela, de ahí resulta importante ubicarles y tomarles en cuenta para evaluarles y observar su incidencia en el fin educativo del aprendizaje; Fernández (1997), refiere que en los últimos tiempos se ha presentado un proceso generalizado de evaluación que rebasa los límites de los aprendizajes, pues se han presentado cambios donde éstos siguen siendo prioritarios, pero el campo de la evaluación se amplía abarcando sistemas, procesos, resultados, práctica docente, profesorado y centros educativos, entre otros. A decir de Nevo (1999), la evaluación es una actividad que puede satisfacer diversas necesidades en los distintos niveles del sistema educativo; pero a nivel de las escuelas, se presentan cinco necesidades relacionadas con la toma de decisiones, la mejora, la rendición de cuentas, la profesionalización y la certificación.

Para la toma de decisiones la evaluación se vuelve útil cuando aporta información relevante, oportuna y comunicativa que mejora la comprensión de la problemática y de las alternativas para su solución.

Dado que los centros educativos tienden a competir se generan la necesidad de mejorar constantemente para poder responder a las demandas de innovación y modernización; de tal suerte que la evaluación puede brindarles información acerca de las necesidades que deben cubrir, las oportunidades que pueden beneficiarles, las estrategias que es conveniente implementar y los procesos que requieren ser modificados para mejorar.

Existe una tendencia a mostrar informes como justificación de lo que se hace, por ello se rinden cuentas o se ofrecen resultados. En la educación primaria esta función de la evaluación se ha limitado al indicador aprovechamiento escolar como elemento que manifiesta el estado del servicio que se da en la escuela. Sin embargo, a partir de los planteamientos del Programa

Escuelas de Calidad (PEC), se han considerado una serie de indicadores para evaluar la calidad educativa; situación que amplia el panorama evaluador, ya que se invita a que la comunidad escolar se involucre en el ofrecimiento de resultados como partícipe directa de los mismos, no sólo para ofrecerlos al exterior, sino más bien para emplearlos en beneficio del funcionamiento interno.

La evaluación también contribuye con la profesionalización de los docentes, porque a través de la información que reporta, éstos pueden autoevaluarse e involucrarse activamente en las actividades evaluadoras del centro de trabajo, pues son ellos los implicados responsables del servicio que otorgan y de los resultados que ofrecen.

La necesidad de certificación es cubierta por la evaluación en tanto se otorgan

documentos que acreditan la formación de los sujetos que han cubierto determinados requisitos para ello.

Puente (1999), explica que la evaluación constituye un medio para la mejora cualitativa de los servicios que se gestionan. La evaluación es considerada en la actualidad como un instrumento privilegiado de la administración y de la política educativa, como una herramienta eficaz para la gestión y la mejora de la calidad de la enseñanza.

El término evaluación, como puede notarse, integra varias acepciones que se identifican con fines diversos. De acuerdo con Ruíz (1995):

Con la evaluación institucional es posible detectar los niveles, las funciones, las actitudes, las relaciones o comportamientos que ponen de manifiesto dificultades, problemas, conflictos e irregularidades. El estudio de los mismos permite, tras decidir un orden de prioridades, la toma de decisiones de mejora y la posterior evaluación parcial, localizada en tales aspectos, más detallada y profunda que la anterior. (p. 75). Por lo tanto, es conveniente utilizar la evaluación en situaciones institucionales con la intención de mejora para la recogida de información o la indicación de las diferencias y problemas detectados para el diseño de intervenciones específicas y el seguimiento de un

desarrollo a fin de asegurar su éxito en la potenciación de aspectos considerados satisfactorios en función de una nueva situación, así como la incorporación de innovaciones, lo que supone una renovación y un crecimiento de la institución.

Para la realización de la evaluación institucional resulta de trascendencia considerar a los protagonistas como ejecutores de la misma, “pues son los equipos docentes y los miembros de la comunidad educativa los que pueden tomar como punto de partida su propia experiencia para definir los problemas y hacer propuestas de mejora” (Pérez, 2000, p. 76).

La Calidad Educativa

La escuela como institución prestadora de servicios, atiende a una población (alumnos, padres de familia) que demanda un servicio adecuado y resultados eficientes. Una situación de este tipo remite al tema de calidad educativa, donde su exploración se traduce en evaluación institucional misma que se atreve a funcionar como diagnóstico de la situación real y como parámetro de mejoramiento.

De acuerdo con Fernández (1997), la calidad educativa es una temática actual, por ello es un punto de referencia para plantear los procesos de evaluación en pro de alcanzarla. Bajo este contexto surge la eficacia como uno de sus principales componentes por lo que la tendencia de los centros escolares se encamina en esa dirección.

Conseguir centros eficaces es uno de los objetivos de la política educativa de muchos países como elemento esencial de calidad. En este marco la evaluación de centros representa un medio para un fin: lograr centros eficaces y de calidad a través de un sistema que nos permita controlar, valorar y tomar decisiones en un proceso continuo y sistemático que facilite un desarrollo progresivo en el logro de los objetivos y de este modo avanzar y construir una educación de calidad, como meta final. (Fernández, 1997, p. 1).

Por su lado Schmelkes (1996), refiere que la calidad de la educación básica tiene que ver con cuatro elementos: relevancia, eficiencia, equidad y eficacia.

La relevancia en la educación alude a dos aspectos: por un lado la importancia de idear escenarios futuros tomando en cuenta las necesidades que tienen y las que se exigirán a los que ahora son niños; y por el otro lado, al mismo tiempo que la educación se ocupa de lo individual, se está ocupando de lo social. Ambos aspectos permiten la elaboración de objetivos relevantes. Una educación básica relevante implica que el niño(a) adquiera las habilidades para comunicarse oral y gráficamente, obtener información, analizar, sintetizar y resolver problemas. La eficacia incluye cobertura, permanencia, promoción y aprendizaje real; con ella se trata de que se logren los objetivos con el total de alumnos en el tiempo previsto.

La equidad se relaciona con el mayor apoyo a quienes más lo requieren, pues desde la gestión de la escuela se prioriza la atención a elementos como la deserción, reprobación y aprendizaje; para ello se requiere un proceso de planeación basado en un diagnóstico real, que permita la definición de lo que hay que hacer para mejorar el servicio equitativo para todos los alumnos de la escuela; además de proponer y ejecutar un sistema de monitoreo para asegurar el logro de los objetivos planteados.

La eficiencia se refiere al mejor uso de los recursos para la obtención de los máximos resultados. La reprobación constituye un atentado contra la eficiencia, por lo que, atacarle ha sido la prioridad de los sistemas educativos.

Estos conceptos de eficacia, eficiencia, efectividad y relevancia están presentes en las nuevas tendencias para la gestión educativa y son criterios que orientan el proceso de autoevaluación. Criterios que se derivan del concepto de calidad y que necesitan ser

formulados con anterioridad al inicio del proceso a fin de no solo guiarlo sino también atender las valoraciones y recomendaciones que se realicen. Eficiencia en el sentido de considerar la capacidad que tiene la gestión de producir el máximo de resultados con el mínimo de recursos, energía y tiempo, lo que tiene que ver con el uso de los recursos. Eficacia en términos de la

capacidad de la gestión para lograr los objetivos, alcanzar las metas y obtener los resultados propuestos, situación que se relaciona con el desempeño pedagógico. Pertinencia o efectividad dando cuenta de la capacidad de la gestión de satisfacer las demandas, necesidades y

expectativas de la sociedad. Relevancia avanzando hacia la capacidad de la gestión para impactar culturalmente en el medio a fin de mejorar la calidad de vida de la sociedad; estos dos últimos aspectos se relacionan con lo social y cultural.

Sobre la misma línea, en el Programa Nacional de Educación (2001-2006, p. 116) se establece que una buena calidad en la educación básica está orientada a:

ƒ Desarrollar las competencias cognoscitivas fundamentales en los alumnos, entre las que destacan las habilidades comunicativas básicas: la lectura, la escritura, la comunicación verbal y el saber escuchar.

ƒ Formar en los alumnos el interés y la disposición para continuar aprendiendo a lo largo de su vida de manera autónoma y autodirigida para transformar toda experiencia de vida en una ocasión para el aprendizaje.

ƒ Propiciar la capacidad de los alumnos de reconocer, plantear y resolver problemas, predecir y generalizar resultados, desarrollar el pensamiento crítico, la imaginación espacial y el pensamiento deductivo.

ƒ Brindar a los alumnos los elementos necesarios para conocer el mundo social y natural en el que viven y entenderlos como procesos en continuo movimiento y evolución.

ƒ Proporcionar las bases para la formación de los futuros ciudadanos para la convivencia y la democracia y la cultura de la legalidad.

ƒ Desarrollar las competencias básicas y el logro de los aprendizajes de los alumnos son los propósitos centrales, son las metas a las cuales los profesores, la escuela y el sistema dirigen sus esfuerzos.

De manera coincidente el INEE (2003), explica que el concepto de calidad responde a los fundamentos éticos y filosóficos que se plasman en el Artículo 3o. Constitucional, la Ley

General de Educación y el Programa Nacional de Educación 2001-2006, mismos que establecen la necesidad de formar ciudadanos libres, responsables y democráticos, cuyos conocimientos y habilidades permitan afrontar los desafíos del mundo moderno. Por lo mismo, un sistema educativo puede considerarse de buena calidad si cubre las siguientes condiciones:

ƒ Establece un currículo adecuado a las circunstancias de la vida de los alumnos (pertinencia) y a las necesidades de la sociedad (relevancia).

ƒ Logra que la más alta proporción de destinatarios acceda a la escuela, permanezca en ella hasta el final del trayecto y egrese alcanzando los objetivos de aprendizaje

establecidos en los tiempos previstos para ello (eficacia interna y externa).

ƒ Consigue que los aprendizajes sean asimilados en forma duradera y se traduzcan en comportamientos sustentados en valores individuales y sociales, con lo que la educación será fructífera para la sociedad y el propio individuo (impacto).

ƒ Cuenta con recursos humanos y materiales suficientes y los usa de la mejor manera posible, evitando derroches y gastos innecesarios (eficiencia).

ƒ Tiene en cuenta la desigual situación de alumnos y familias, las comunidades y las escuelas y ofrece apoyos especiales a quienes lo requieren, para que los objetivos educativos sean alcanzados por el mayor número posible de estudiantes (equidad). La calidad en las escuelas es responsabilidad de los docentes que se interrelacionan cotidianamente en el espacio institucional. “Director y maestros tienen que compartir el propósito de mejorar la calidad, comprender que esto requiere un cambio de actitudes, y estar dispuestos a modificarlas y a ser consecuentes con la decisión de cambio” (Schmelkes, 1995, p. 55).

El Programa Escuelas de Calidad

Entre las estrategias del Programa Nacional de Educación 2001-2006 (PNE), se encuentra el Programa Escuelas de Calidad (PEC). De acuerdo a lasreglas de operación e

indicadores de gestión y evaluación del Programa de Escuelas de Calidad (2003), se establece el propósito de mejorar la calidad de la educación que se imparte en las escuelas públicas de educación básica. El PEC se fundamenta en la necesidad de hacer efectiva la igualdad de oportunidades; busca en todo momento la equidad a través del mejoramiento de la calidad en la educación que se ofrece en las escuelas públicas de educación básica.

Su objetivo general se encamina a establecer en la escuela pública de educación básica un nuevo modelo de autogestión con base en los principios de libertad en la toma de decisiones, liderazgo compartido, trabajo en equipo, prácticas docentes flexibles acordes a la diversidad de los educandos, planeación participativa, evaluación para la mejora continua, participación social responsable y rendición de cuentas, a fin de constituirse en una Escuela de Calidad.

Una Escuela de Calidad es aquélla que asume de manera colectiva la responsabilidad por los resultados de aprendizaje de todos sus alumnos y se compromete con el mejoramiento continuo del aprovechamiento escolar; es una comunidad educativa integrada y comprometida que garantiza que los educandos adquieran los conocimientos y desarrollen las habilidades, actitudes y valores necesarios para alcanzar una vida personal y familiar plena, ejercer una ciudadanía competente, activa y comprometida, participar en el trabajo productivo y continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida. (SEP, 2003, p. 4).

Como parte de la política nacional de reforma de la gestión institucional, el PEC busca ampliar el margen de la escuela para tomar decisiones, desarrollar una cultura de planeación y de evaluación para mejorar su desempeño, disminuir los excesivos requerimientos

administrativos que consumen el tiempo de los directores y supervisores, adecuar las condiciones para el desarrollo de un liderazgo efectivo de los directores, supervisores y jefes de sector, aumentar la comunicación entre los actores escolares, atacar el ausentismo, usar

eficazmente los recursos disponibles en la escuela, aumentar la participación social, abatir las prácticas docentes rutinarias, y crear las condiciones de infraestructura y equipamiento. Democracia y una nueva gestión pública horizontal son la base de la propuesta estratégica del Programa. Se busca transformar el diseño de la política educativa de una formulación central, que concentra todas las decisiones acerca de las prioridades, las estrategias, los recursos y su distribución, hacia un esquema que permita generar proyectos desde la escuela hacia el sistema educativo, pues se define que la clave para elevar la calidad de la educación, no sólo está en la mejora de los insumos del sistema educativo (maestros, programas, libros, materiales, etcétera), sino en la organización interna de la escuela y en el empeño que muestre para orientar responsablemente sus tareas al propósito fundamental de que todos los educandos aprendan. Se considera que, si los maestros, directivos, alumnos y padres de familia forman una auténtica comunidad escolar, ésta tendrá la capacidad de identificar sus necesidades, problemas y metas realizables orientadas hacia la mejora de la calidad del servicio educativo.

Por ello, un propósito más del PEC es avanzar en la construcción de nuevos modelos de gestión escolar, práctica docente y participación social que permitan transformar la cultura organizacional y el funcionamiento de las escuelas públicas que voluntariamente se

incorporen al programa.

Estándares de desempeño solicitados por el programa escuelas de calidad

Se desea la existencia de una evaluación y seguimiento constante de resultados. Para ello, la autoevaluación será un elemento fundamental para la mejora continua del desempeño de la escuela. Se pretende que la comunidad escolar evalúe periódicamente las condiciones y los resultados de las acciones realizadas con el propósito de identificar logros, dificultades y retos. También se plantean evaluaciones externas, cuyos resultados deberán considerarse como uno de los insumos para la evaluación interna.

Es una intención que al término de cada ciclo escolar la escuela entregue a la

Coordinación General Estatal del Programa, un informe que incluya los resultados del trabajo realizado en la escuela. Se pretende que la institución se comprometa a hacer públicos estos informes ante la comunidad al cierre del ciclo escolar.

Para valorar el impacto de la planeación en la calidad educativa se contará con

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