16:8). ¡Qué contraste había entre él y los profetas falsos que excusaban el pecado si la paga era buena!
Miqueas pregunta también: «¿Se ha acortado el Espíritu de Jeho vá?» (esto es, impacientado, descontento) (2:7). Su pregunta demanda una respuesta negativa. Dios no está impaciente. Él no ha llegado a estar descontento. Esto es que sus actos de juicio sobre Israel no son el resultado de algún cambio en su carácter. Él es el mismo buen Dios que siempre ha sido. Era la gente la que había cambiado. Se habían levanta do contra Dios como si fuese su enemigo (2:8 ). Realmente no deseaban oír la Palabra de Dios. En efecto, «Si alguno andando con espíritu (más bien, de acuerdo con un espíritu, o según el viento) de falsedad min tiere diciendo: Yo te profetizaré de (o, con referencia a) vino y de sidra; este tal será el profeta (predicador) de este pueblo» (2:11). Los profetas falsos estaban dispuestos a predicar la clase de concupiscencia y placer que el pueblo deseara oír. Al hacer esto lo que hacían era ignorar el hecho de que el Espíritu Santo fue dado, no para promover el disfrute carnal, sino para 'lidiar con el pecado.
Una señal de juicio
Isaías también tuvo dificultades con los ebrios y con los sacerdotes que se burlaban de él. Cuando él hablaba de juicio y de las glorias futu ras, ellos decían que no eran bebés (Isaías 28:9). Ya habían oído profe cías semejantes con anterioridad. Para ellos las profecías de Isaías eran como el abecedario o como los balbuceos infantiles (efectivamente, en hebreo, Isaías 28:10 aparece como una especie de repetición de letras del alfabeto o como si se estuviera hablando en jerigonza).
Isaías replicó que «en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo». Mediante esto quería dar a entender que si ellos no aprendían la lección de parte del Señor, la aprenderían de los asirios invasores, cuyo lenguaje a ellos les parecería como jerigonza (Isaías 33:19). Lo que Dios pretendía era que las profecías y la esperanza de la venida del Mesías y del Espíritu fuesen un reposo y un refrigerio. Pero ahora, lo que ellos señalaron como jerigonza se convertiría para ellos en una señal de juicio. Lo oirían, y por el hecho de que rechazaron el mensaje de Isaías, caerían «de espaldas» y serian llevados presos. Esto se cumplió cuando Senaquerib tomó las ciudades de Judá (Isaías 36:1) y, scKÚn sus registros, envió a doscientos mil de ellos a la cautividad, prohuhlemente a Babilonia.
El Bsplritu en los profetas escritores
La primera mención que Isaías hace del Espíritu se halla conecta da también con el pecado. Todos los que quedaran en Sion serían san tos (dedicados a Dios, consagrados a Dios)- «cuando el Señor lave las inmundicias (excremento) de las hijas (habitantes, hombres y mujeres) de Sion, y limpie la sangre (charcos de sangre causados por los homici dios) de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio (justicia) y con espíritu de devastación» - para preparar para la gloria (mesiáni ca) venidera (Isaías 4:3-5). Algunos consideran que esto es meramente un viento devastador y purificador, pero es Dios quien hace la obra. Su Espíritu trae el fuego de la ira divina para castigar el mal y destruir a los obradores de iniquidad, con el fin de acelerar la venida del Mesías.
Bl Bspiritu en el Mesías
El clímax del cuadro que Isaías presenta del Mesías al principio y al final del libro muestra al Espíritu de Dios reposando sobre él (11:1-5; 61:1-4). En la primera parte del libro Isaías muestra al Mesías en cali dad de Rey. El desarrolla un cuadro maravilloso que comienza con 7: 14.
En ese tiempo el rey Acaz pensaba solicitar ayuda militar de Asi ria. Isaías quería que confiara en el Señor (7:11) y le dijo que pidiera una señal sobrenatural (milagro) desde lo profundo (hacia el Seol) o desde arriba en lo alto (cielo). Pero Acaz ya tenía su propósito hecho, de modo que pretendió ser demasiado piadoso para poner a prueba a Dios. Ante eso, Isaías prorrumpió con palabras de condenación, no meramente de Acaz, sino de toda la casa (familia, linaje) de David. Todos ellos estaban cansando al Señor. «Por tanto, el Señor mismo os dará (plural, toda la casa y linea de David) señal (sobrenatural, mila grosa): He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Dios con nosotros)» (7:14).
El pasaje siguiente es difícil, pero es claro que este versículo se re fiere a un milagro por lo menos tan grande como aquel que se ofreció al rey Acaz. Virgen (hebreo, almah) ha sido traducida algunas veces como «mujer joven» porque no es la palabra corriente para referir se a una virgen. Pero la palabra corriente (bethulah) significa virgen de cualquier edad desde una joven hasta una anciana. La palabra que emplea Isaías aquí reduce el significado a una virgen en edad de con traer matrimonio. (Véase Génesis 24:16 donde se usa la palabra para referirse a Rebeca.) El nombre Emanuel hace que el «con nosotros» sea enfático. Él es el Dios con nosotros, que viene a estar con nosotros de una manera especial.
BL BSPfRITtr SANTO RBVBLADO BN LA BIBLIA
Para los judíos la tierra santa era la tierra de Dios, pero en lsaías 8:8 es la tierra de Emanuel. (Véase Juan 1:11 donde :81 viene a lo suyo, es decir, a su propio lugar, su propia tierra y su propia gente no lo recibió). El próximo paso en el cuadro que desarrolla lsaías muestra que el Niñ.o de nacimiento virginal tiene el gobierno sobre su hombro (Isaías 9:6, 7). Su nombre ha de ser Admirable (una milagrosa maravilla), Consejero (nombre que tradicionalmente se le daba a Dios y a su Es píritu), Dios fuerte (el Dios heroico y valiente que consigue una gran victoria para su pueblo), Padre eterno (el Padre o Autor de la eterni dad; véase Juan 1:1, 3) y Príncipe de paz (el Príncipe que traerá paz, bendición y bienestar espiritual; el Príncipe que introducirá la gloriosa era venidera). El establecerá el trono de David y lo hará para siempre. Dios mismo está dedicado y lleno de celo para llevar a cabo esto.
El capítulo siguiente confirma que el «Dios fuerte» se refiere indu dablemente a la naturaleza divina del Hijo prometido. En 10:20, 21 el «Dios fuerte» es un paralelo del «Santo de Israel».
El Espiritu séptuplo
Luego, en Isaías 11:1-5, se identifica a este Niñ.o de nacimiento virginal con una vara (brote nuevo) del tronco (cepa cortada) de lsaí, y
una rama (hebreo netser de nezer, con la misma derivación que Naza
ret y nazareno) de sus raíces. En otras palabras, para el tiempo en que este Hijo nacido virginalmente llegue a ser Dios con nosotros, la gloria del reino davídico habrá desaparecido, y la familia de David estará en decadencia y reducida a la pobreza. Pero cuando el Niñ.o crezca habrá sobre él algo mejor que gloria terrenal. «Reposará (continuamente) sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová» (11:2). Tal como un erudito bíblico lo ha señ.alado, el Espíritu del Señ.or es como el eje central de un candelabro de siete luces. Las otras manifestaciones del Espíritu se hallan en tres grupos: primero, con relación a la mente y al intelecto, segundo, con relación a la vida práctica, y tercero, directamente con relación a Dios.
Cada aspecto de este Espíritu séptuplo es significativo. Presentado
como el Esp(ritu de Jehová es el Espíritu de profecía, el Espíritu que obra
en la redención. Sabiduría es percepción capaz de ver a través de una situación las cosas tal como son. (Compare Juan 2:24, 25, donde Jesús
sabe lo que hay en el hombre.) Inteligencia es la habilidad para discri
minar entre el bien y el mal, independientemente de las circunstancias
El Espíritu en los profetas escritores
externas. Consejo es la habilidad para pesar los hechos y para llegar a conclusiones correctas. Poder es la valentía y fortaleza para llevar a cabo la voluntad de Dios. Conocimiento es el conocimiento personal
de Dios que proviene de la comunión en amor con g1, El
temor de Je
hová es una reverencia que exalta a Dios y que es el principio de toda sabiduría (Job 28:28; Salmo 111:10; Proverbios 1:7; 9:10). Todo esto lo tendrá como una posesión permanente el Niño nacido virginalmente, el nuevo David, desde el momento en que el Espíritu séptuple descien da sobre g1, (Véanse Apocalipsis 4:5; 5:6, donde el Espíritu séptuple no solo arde ante el trono de Dios, sino que también está activo por medio de la autoridad del Cordero que fue inmolado).
Por el hecho de que el Espíritu está sobre a1, a1 «no juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos» (11:3). Todo cuanto pueden hacer los hombres comunes es decidir sobre la base de lo que reciben mediante sus sentidos; de este modo los jueces y jura dos a menudo cometen errores. Pero el Hijo ungido por el Espíritu no cometerá errores.
La siguiente parte del capítulo (11:6-9) da un salto a lo que se rán las condiciones en el Milenio. Los profetas no vieron la brecha de tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo. Pero el énfasis de lsaías está en el hecho de que el ministerio del Espíritu mediante el Mesías proseguirá, y que las condiciones ideales de la edad venidera serán también la obra del Espíritu.
En aquel día, aftade lsaías, «Jehová de los ejércitos será por co rona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; y por espíritu de juicio (justicia) al que se sienta en juicio, y por fuer zas (fuerzas de intrepidez, como en Isaías 11:2) a los que rechacen la batalla en la puerta» (lsaías 28:5, 6). De aquí vemos que el mismo Espíritu séptuple que reposa sobre el Mesías también se pone a dis posición del pueblo.
Bl Siervo ungido
La última parte de Isaías habla a menudo del Siervo de Jehová, de Aquel que ejecuta su trabajo. Israel fue llamado siervo de Jehová (Isaías 41:8), pero Dios tenía un trabajo de salvación que Israel no podía hacer. También Israel necesitaba la salvación. Sale, entonces,
EL ESPÍRITU SANTO REVELADO EN LA BIBLIA
lsaías 42:1 lo presenta como el escogido, en quien Dios tiene con tentamiento. Dios ha puesto su Espíritu sobre Él, y mediante el Espíritu Él traerá justicia (o las decisiones de Dios que son la base de la religión práctica y verdadera) a los gentiles (todas las naciones del mundo). Este Siervo será el Mediador del nuevo pacto de Dios, será una luz a los gentiles ( 42:6), abrirá los ojos de los ciegos, y sacará de la cárcel (de pecado) a los presos (42:7). En lsaías 61:1 este mismo Siervo de Jehová dice de sí mismo: «El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos (pobres, humildes), a vender a los quebrantados de co razón, a publicar libertad a los cautivos (hechos cautivos en la guerra, esto es, en las batallas espirituales contra el pecado y Satanás), y a los presos apertura de la cárcel (liberación)». Él también proclama «el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro» (61:2). Además, lsaías, de la misma manera como Joel, no ve la brecha de tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo.
No obstante, el énfasis en este pasaje está en el año de la buena voluntad de Jehová, en las buenas nuevas que trae el Siervo ungido. Puede ser que el «año de la buena voluntad» es un modo de decir que el Mesías traerá un mayor y más profundo cumplimiento de aquello que se suponía debía traer a Israel el año del jubileo. En el año del jubileo se recuperaban las heredades perdidas (Levítico 25:10-13). La venida del Siervo ungido significaría entrar de nuevo a las bendiciones de Dios y a la herencia que Él tiene para su pueblo.
Todo esto implica la salvación que Él trae. Este Siervo de lsaías 61:1 es no solo el mismo de lsaías 42:1, sino que es también el Siervo que llevó nuestras enfermedades y que sufrió nuestros dolores y por cuyas heridas somos sanados: el que sufrió y murió en nuestro lugar para nuestra redención (lsaías 52:13 a 53:12).
También es el mismo que fue enviado por Dios con su Espíritu en lsaías 48:16 (donde el hebreo significa «Dios me ha enviado y ha en viado a su Espíritu»). Dios lo comisionó y lo envíó para que cumpliera el propósito divino y para que fuese Restaurador de Israel y luz para
los gentiles (lsaías 49:6). Es el que tiene lengua de sabios (por cuanto
es enseñado por Dios) para alentar a los cansados (aquellos que están fatigados o a punto de rendirse), y quien también ofrece su espalda a los que le hieren (lsaías 50:4, 6). Él rescata a los que están sin esperanza alguna al final de su resistencia (lsaías 42:3), y el mismo «no se can san\ (perder brillo, como una luz) ni desmayará (o precipitarse, o ser
El Espíritu en los profetas escritores
aplastado), hasta que establezca en la tierra justicia (religión práctica); y las costas (incluidas todas las tierras distantes) esperarán su ley (su enseñanza, o instrucción respecto de Él)» (42:4).
El Espíritu en el presente y en el futuro
Isaías tiene una manera especial de saltar desde los apóstatas de Israel en su propio tiempo hasta las glorias futuras, para luego volver atrás. Vemos esta especie de alternancia en los pasajes que tratan con la relación del Espíritu de Dios con la gente. Isaías 30:1 trata del recha zo de la guía, el poder y la pureza del Espíritu de Dios por un pueblo rebelde y por líderes inescrupulosos en los días de Isaías. El capítulo 32: 15 habla del derramamiento futuro del Espíritu desde el cielo, lo que hará del desierto un campo fértil (como el Carmelo). Hay implica da una transformación, tanto de la tierra como de la gente (32:16-18), edemas de que todo el mundo ha de gozar algo mejor de lo que jamás había conocido antes.
Isaías 34:16 ata juntamente a la Palabra del Señor y al Espíritu, con