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Calcificaciones + Heterogénea

Calcificaciones + Heterogénea + Nódulo

Calcificaciones + Heterogénea + Vesículas aumentadas de volumen

Calcificaciones + Heterogénea + Vesículas aumentadas de volumen + Imagen quística

Con aumento de tamaño de la próstata (n=18) Calcificaciones + Heterogénea

Calcificaciones + Heterogénea + Nódulo

Calcificaciones + Heterogénea + Vesículas aumentadas de volumen

Calcificaciones + Heterogénea + Áreas quísticas

18 0 4 0 2 0 0 0 4 4 0 2 4 2 4 6 TOTAL 24 26* *p<0.03 estadísticamente significativo. Fuente: Encuesta elaborada por el autor.

46 4.2. DISCUSIÓN

La ecosonografía prostática está considerada actualmente como uno de los procedimientos que han llevado a la urología mundial a un sitial de excelencia en la detección del cáncer prostático en unión estrecha con la determinación del antígeno prostático específico en todas sus variantes. La ecografía es un método de diagnóstico por imágenes que es usado en forma generalizada para la evaluación de todo el cuerpo y que desde la década del setenta, época de su introducción, ha evolucionado tecnológicamente en forma interrumpida. Es un método no invasivo que no utiliza radiación ionizante y hasta la fecha no se ha demostrado patología asociada a su uso rutinario.

Su utilidad no está limitada a casos de cáncer prostático, sino que será muy útil en casos de crecimiento prostático benigno, en seguimientos de tratamientos médicos y quirúrgicos tanto de los crecimientos prostáticos benignos como malignos, seguimiento de tratamiento farmacológico en ambas entidades nosológicas y por último es un estudio obligatorio en casos de infertilidad como parte de la evaluación imagenológica del paciente, ya que su valor en casos de patologías seminales con alcance en vesículas seminales, conductos eyaculadores, patologías quísticas de la línea media urológica-seminal y en casos de enfermedad inflamatoria aguda o crónica de la glándula prostática (síndrome de prostatitis).

Durante años, el principal método de diagnostico del cáncer de próstata ha sido el tacto rectal, sin embargo su sensibilidad es limitada pues la neoplasia puede asentarse primariamente en zonas de difícil acceso al tacto y, por otra parte existen procesos benignos que pueden simular un tacto pétreo o casi pétreo como son las calcificaciones, los cálculos o ciertas áreas de fibrosis por lo cual sería recomendable combinar el tacto rectal considerado como positivo o sospechoso con la ecografía transrectal, los cuales combinadamente pueden definir con claridad estas alteraciones.

Sobre las bases de las consideraciones anteriores se realizó la presente investigación, cuyo objetivo principal fue determinar los patrones ecográficos asociados a prostatitis crónica, en los pacientes que acudieron al Servicio de Radiología del

47 Hospital Universitario de Maracaibo, en el lapso de junio a diciembre 2012. Los resultados arrojaron que la edad más afectada correspondió al grupo etáreo de 60 a 64 años en un 24% de los casos, siendo la edad promedio de la población evaluada de 54,6 ± 9,3 años. Lo anterior, coincide a lo reportado por Bustamante y colaboradores (2002) donde el promedio de edad de la población evaluada correspondió a 68,4 años. No obstante, Meléndez y colaboradores (2012), difieren en nuestro resultado ya que la edad promedio evaluada fue de 73 años.

Al evaluar los principales signos y síntomas se demostró que la mayoría de los pacientes presentaban dolor pélvico en el 68% de los casos y disuria en el 32% de los pacientes, coincidiendo a lo citado en la bibliografía consultada. Del mismo modo, se encontró que el 48% de los pacientes presentaron un tacto patológico. Se estima que el tacto rectal anual a todo individuo mayor de 50 años resulta la técnica de pesquisaje más importante para el diagnóstico oportuno de la enfermedad prostática y se valora que gran cantidad de personas podrían ser diagnosticadas en estado curable, se practicara este método minuciosamente.

Asimismo, cabe destacar que la exploración rectal manual a través del tacto aporta información pronostica sobre el tamaño, localización y volumen del tumor y depende la experiencia del examinador y por tanto, está sujeta a errores de interpretación. Navarrete y colaboradores (2007), en estudios realizados a 125 hombres, encontraron que en pacientes con tacto rectal y ecografía transrectal sospechosa de cáncer de próstata, 15 eran positivos para 65%. Algunos autores plantean que la parte más importante del examen físico urológico para la detección del cáncer de próstata es el tacto rectal el cual desde los primeros años del siglo XX ha sido la herramienta utilizada para su detección.

No obstante, al evaluar el antígeno prostático específico (PSA) se encontró que el 52% de los pacientes fue patológico. Otros investigadores (Meléndez y colaboradores, 2012; Navas y colaboradores, 2006) consideran como un marcador útil para la detección precoz del carcinoma de esta glándula (estudios realizados así lo refieren), cuando existe una elevación superior a 10 ng/ml la probabilidad de que la biopsia sea positiva y resulte un carcinoma son del 66%. De este modo, el uso del PSA en el

48 programa de detección de esta enfermedad, ha contribuido a la efectividad del diagnostico precoz y en consecuencia a una alta probabilidades de curación.

Existen evidencias de que las tasas de mortalidad de esta afección han decrecido en regiones donde se aplica el pesquisaje con el PSA en comparación con otros países que no lo llevan a vías de efectos. Rodríguez y colaboradores (2007) aportan que con valores de PSA menores de 4 ng/ml, el 75% de los casos corresponden a hiperplasia prostática benigna, con valores superiores a 10 ng/ml, el 75% de los casos corresponden a carcinoma intraglandular entre 4-10 ng/ml, el 25% corresponde a hiperplasia prostática benigna (HPB) y el 57% a carcinoma intraglandular. En aquellos pacientes con valores superiores a 20 ng/ml prácticamente el100% desarrollan metástasis óseas, de manera que la monitorización de PSA podría sustituir en el futuro a la gammagrafía ósea en el estadiaje y seguimiento del cáncer de próstata.

Por otra parte, se encontró una correlación positiva entre el diagnóstico mediante la ultrasonografía y los valores del PSA, coincidiendo nuestros resultados a lo señalado por Meléndez y colaboradores (2012) y Bustamante y colaboradores (2002), entre otros. Por otra parte, la literatura consultada señala que el uso del ultrasonido para detectar lesiones en la próstata puede ser de gran utilidad diagnóstica, y confirmar la presencia de tumores, hiperplasia prostática benigna y prostatitis. Sin embargo, es importante destacar que aún cuando la combinación de medios diagnósticos empleados junto al tacto rectal resultan efectivos en la identificación de la enfermedad, la biopsia continúa siendo la de mayor importancia como prueba estándar para diagnosticar el adenocarcinoma de próstata.

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CAPÍTULO V

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