“Francamente, tenemos otras prioridades”
La propuesta de que se dediquen recursos a la nutrición y el aprendizaje puede provocar por parte de los ministros la respuesta impaciente de que se tienen otras prioridades. A pesar del impresionante fondo documental existente sobre “lo que funciona” en materia de nutrición y aprendizaje, muchas intervenciones más que comprobadas no se han puesto en práctica y siguen siendo una prioridad de segundo orden para los gobiernos. Para luchar contra este descuido o indiferencia, hay que tomar medidas para aumentar la concienciación, identificar promotores y alcanzar y mantener un compromiso. • Aumentar la concienciación
Algunos responsables de la formulación de políticas no son conscientes de la relación perniciosa entre
hambre y aprendizaje. Uno de los primeros pasos en la creación de concienciación es reunir información sobre el alcance del problema dentro del país. Una encuesta de ámbito nacional proporcionó el impulso para la estrategia nutricional a largo plazo de Tailandia. En algunos lugares, instituciones académicas y
organizaciones no gubernamentales pueden ayudar al gobierno en la obtención de los datos necesarios. Un estudio dirigido por la universidad, realizado en colaboración con organizaciones no gubernamentales, ayudó a sentar las bases del programa “Fome Zero” en el Brasil. En Chile, un instituto nacional de nutrición no partidista (el INTA) reunió datos básicos sobre la situación relativa al hambre dentro del país. Una vez conocido el alcance del problema, la
información puede dirigirse a diferentes públicos para crear concienciación y generar compromiso. Las campañas en los medios de comunicación pueden sensibilizar a la opinión pública sobre la gravedad del problema. Tanto en Chile como en Tailandia se colaboró con los medios informativos de forma innovadora para transmitir los correspondientes mensajes (Recuadro 6.1). En Malí, el Gobierno y las ONG emplearon una combinación de sesiones de asesoramiento, juegos de rol, reuniones de
movilización en los pueblos y programas de radio para llegar a una población más numerosa (Parlato y Seidel, 1998). Para los responsables políticos, una mayor cantidad de información técnica sobre el efecto probable de las intervenciones —y las consecuencias de no hacer nada— puede ser más persuasiva. El método PROFILES es una técnica relativamente reciente para crear modelos teóricos por ordenador que permitan a los responsables de la formulación de políticas evaluar los costos y los beneficios de diversas combinaciones de medidas (AED, 2006).
• Encontrar promotores
Muchos países han hallado maneras creativas y eficaces de aumentar la concienciación, pero, para avanzar, con frecuencia es necesario encontrar promotores, que pueden ofrecer apoyo de alto nivel y garantizar que se preste atención a estos temas. Los promotores suelen
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ser altos funcionarios gubernamentales que “formen coaliciones de intereses… y guíen las políticas y programas mediante el proceso de planificación y visto bueno de manera empresarial” (Heaver, 2005: 27). Ejemplos de promotores nacionales para las
intervenciones en nutrición y aprendizaje van desde el Presidente del Brasil hasta altos funcionarios del Ministerio de Educación y Agricultura tailandés o el Presidente de Sierra Leona. En Kenya, un ministro adjunto de Educación sirvió de promotor al destacar la importancia de contar con una política nacional de educación sobre salud y nutrición (UCLA International Institute, 2004).
Los promotores necesitan que se les apoye para convencer a otros. En su propio país, deben poder contar con sólidas investigaciones en la materia y con el respaldo de instituciones académicas. Sin embargo, una lección que se extrae de Chile es que las entidades que facilitan esta información deben conservar la independencia profesional con respecto al gobierno de turno. De otro modo, corren el riesgo de perder credibilidad: “El aspecto crucial… es lograr un equilibrio aceptable entre intervención política e independencia… Todo el equipo de expertos que participan en un programa de salud y nutrición debe tener cuidado de no inmiscuirse en temas contingentes, cambiantes y de corta vida. … Es importante que los profesionales obtengan apoyo desde todos los lados” (Mönckeberg, 2005: 7).
A veces, la ayuda puede provenir de otros promotores de la misma región del mundo. La Alianza del Sahel reunió a ministros de Educación de varios países para poner lecciones en común y apoyar una actuación conjunta en iniciativas de alimentos para la educación, como la alimentación escolar. En América Latina, se ha creado una red de alimentación escolar para compartir información, progresos y lecciones aprendidas acerca de la alimentación escolar en la región (véase el Recuadro 6.2).
A falta de promotores en contextos nacionales, las Naciones Unidas y los donantes bilaterales deben adoptar un papel más activo. Los grupos
responsables de alimentación, nutrición y educación que operan dentro del equipo de las Naciones Unidas de un país deben ocuparse de que la evaluación común del país y el consiguiente Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDAF) aborden adecuadamente los temas relativos al hambre y el aprendizaje. • Alcanzar y mantener el compromiso
Aunque los políticos reconozcan la importancia de estas inversiones, les puede preocupar que los beneficios no se vean hasta transcurridos cinco o 10 años. Para entonces, puede que ya no estén en el poder —ni tengan la oportunidad de atribuirse el mérito de las mejoras—. Se pueden adoptar diversos sistemas para responder a esta preocupación (véase el Recuadro 6.3). Recuadro 6.1 — Los medios informativos pueden ayudar a crear concienciación
Tanto Chile como Tailandia hallaron maneras eficaces de trabajar con los medios informativos para crear concienciación acerca de los problemas de nutrición. En Chile, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos creó un curso becado para periodistas en el que se explicaban los efectos perjudiciales de la malnutrición sobre el desarrollo mental. Una vez recibido el título, los periodistas volvían a la televisión, a la prensa escrita y a la radio, interesados por los temas en cuestión y deseosos de elaborar artículos bien documentados sobre el hambre. En sus artículos, incluían imágenes de gran carga emocional en las que se mostraban los efectos de la desnutrición en el cerebro. Esta atención por parte de los medios de información contribuyó a crear una “cultura de la salud” en Chile que forzó a los políticos a tomarse en serio estos problemas. En Tailandia, el Gobierno se asoció con el sector privado para crear y emitir repetidamente un anuncio televisivo en el que se mostraba a niños tailandeses comiendo basura en una provincia pobre del nordeste. El anuncio contribuyó a suscitar la indignación —y la actuación— nacional.
Una manera de alcanzar un compromiso sostenido tanto a nivel nacional como de las comunidades es proporcionar un medio para que los líderes sepan si sus esfuerzos son fructíferos, incluso a corto plazo. Los sistemas nacionales y locales que informan sobre el crecimiento y el desarrollo infantiles son decisivos para mantener a los gobiernos y a los organismos donantes informados de los progresos —y comprometidos con la actuación—. En Zambia, la evaluación del impacto de un programa escolar y de nutrición ayudó a convencer al Gobierno de que lo ampliara e incorporara las intervenciones de salud y nutrición en el ámbito escolar en su plan estratégico a largo plazo (UCLA International Institute, 2004). Los programas locales de vigilancia del crecimiento pueden mostrar resultados incluso en un plazo tan breve como dos años (Heaver, 2005). Quizás la manera más efectiva de garantizar el
compromiso a largo plazo sea la de prescribir legalmente las intervenciones. La institucionalización jurídica de los programas protegió las intervenciones de Chile a lo largo de regímenes sucesivos. Hace poco se aprobó en la India legislación por la que se prescribe una comida caliente a mediodía para los escolares. Indonesia consideró al programa de alimentación escolar como parte integrante de su red nacional de protección social, manteniéndolo incluso en épocas de crisis económica32.
En el Brasil existe actualmente una propuesta dirigida a modificar el Artículo 6 de la Constitución brasileña para incluir el derecho a la alimentación entre los derechos humanos fundamentales (Belik y Del Grossi, 2003). Otras naciones que garantizan este derecho en su Constitución son Sudáfrica y Nigeria (FAO, 1998); aunque, evidentemente, una garantía constitucional no asegura que el derecho a la alimentación se cumpla siempre. Se deberían incorporar además objetivos en materia de nutrición y aprendizaje en los planes de desarrollo nacionales y en los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza. Por otra parte, se pueden aprovechar los compromisos gubernamentales con los ODM para dedicar un mayor número de iniciativas y recursos a lograr los efectos deseados en las esferas de la nutrición y el aprendizaje.
Otro medio para lograr un compromiso a largo plazo es apelar al juicio de la historia. Se reconoció la
clarividencia y el mérito de los líderes y responsables políticos que emprendieron iniciativas encaminadas a reducir el hambre y mejorar el aprendizaje, incluso cuando su acción dio resultados concretos sólo después de unos años. Los artífices del éxito logrado en Chile y Tailandia en esta esfera son muy admirados en todo el mundo, pero sobre todo en sus propios países.
Recuadro 6.2 — Trabajo a escala regional para generar apoyo para los “alimentos para la educación” Dos iniciativas recientes ofrecen diferentes métodos (ambos sin comprobar) con los que generar apoyo internacional para financiar alimentos para la educación. La Alianza del Sahel se creó en 2003 en una reunión ministerial regional en Dakar (Senegal). La Alianza tiene por fin crear una estrategia regional para promover actividades de alimentos para la educación. Respaldó dos medidas de importancia: en primer lugar, integrar las actividades de alimentación escolar en las estrategias y los planes de acción gubernamentales, así como en los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza; y, en segundo lugar, reforzar la colaboración dentro de los países entre asociados de nivel central y local, así como entre los ministerios de educación y salud.
La Red de Alimentación Escolar para América Latina se presentó oficialmente en los días 22 a 26 de marzo de 2004 durante una conferencia celebrada en Santiago de Chile. Esta red tiene por objeto intensificar y ampliar los programas de alimentación escolar y nutrición infantil latinoamericanos poniendo en contacto a las partes interesadas. Usando un modelo de organización de carácter asociativo —abierta a todas las partes interesadas, incluidos padres, profesores, funcionarios públicos, la industria alimentaria y grupos de nutrición y educación—, la red pretende servir de foro (contando con una página Web) para compartir información entre países latinoamericanos y ayudar a éstos a desarrollar sus propias asociaciones nacionales de alimentación escolar, como la que se creó en Colombia en septiembre de 2003.
6. Decisiones políticas
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