Chapter 4 Decreasing maternity mortality: Comparing policy interventions in Burund
4.1 Maternal mortality: concepts and challenges
El mapa identificador de la presente entrevista reporta 12 elementos y 6 fragmentos, resultando de ellos seis asociaciones que se reportan a seguir.
Violencia (1) + maltrato (6) : 1 Asociación
Violencia (1) +actos (5) + su forma de hablar (11) + miedo…(23) : 1 Asociación
Violencia (1) + desplazamiento (2) +mujer sexo débil (12) + poder…(14) : 1
Asociación
Violencia (1) + desplazamiento (2) + baja autoestima (7) + por su forma de
hablar (11) + no sufro violencia ( 21) : 1 Asociación
Actos (5) + maltrato (6) + no sufro violencia (21) : 1 Asociación
Violencia (1) + necesitamos ayuda (22) + no dejarse pegar (25) + denunciar
(2) : 1 Asociación
Figura N.° 20.- Asociación de la entrevista Nº 20: Dora. El Porvenir, 2008. Leyenda: Muy fuerte (3 ó + asociaciones) Fuerte (2 asociaciones) Menos fuerte (1 asociación)
En el presente esquema observamos la distribución de los elementos en tres niveles jerárquicos. En el primer nivel se encuentran dos elementos polos: violencia y actos que ofenden. En el segundo
Violencia Desplazam iento Denunciar Actos Maltrato Baja autoesti ma Por su forma de hablar Mujer sexo débil Poder.. No sufro violencia Necesita mos ayuda Miedo... No dejarse pegar
nivel se encuentra el elemento desplazamiento, maltrato y necesitamos ayuda, que se unen a la violencia, en una relación menos fuerte. Asimismo, los elementos, por su forma de hablar y maltrato, se unen al elemento polo actos que ofenden.
En el tercer nivel se aprecian mujer de sexo débil y baja autoestima que se unen al elemento desplazamiento de la responsabilidad al hombre, Asimismo, los elementos baja autoestima, miedo y no sufro violencia se une al elemento por su forma de hablar en una relación menos fuerte y el elemento no dejarse pegar se une a los elementos necesitamos ayuda y denunciar la violencia en una relación menos fuerte. También, se aprecia que el elemento mujer de sexo débil se una al elemento poder.
Para la entrevistada, violencia está relacionada con actos que ofenden hasta por su forma de hablar, lo que a muchas mujeres causa miedo. Frente a la violencia, la mujer desplaza la responsabilidad al hombre; generalmente ocurre al considerar que la mujer es el sexo débil por el poder que ejerce sobre ella. Al igual a otras entrevistadas, considera que frente a la violencia, la mujer necesita ayuda para enfrentar este problema y considera que ella no debe dejarse pegar y que cuando esto curre, debe denunciar este hecho.
Jiménez (2001), considera que los hombres maltratan a la mujer hasta con palabras porque en las familias se les ha enseñado que ellos son superiores, y al sentir esa superioridad amenazada, agreden.
Algunos maltratan físicamente y otros psicológicamente. Los que cometen estos hechos, menciona la autora, están enfermos y enferman a sus parejas, les bajan la autoestima poco a poco, hasta someterlas a sus malos tratos y les hacen pensar que ellas no valen nada. Esta enfermedad de violencia se vive a todo nivel social y cultural. Casi siempre, los hombres que son violentos, lo aprendieron de sus padres o la actitud machista de sus madres les hizo creer que ellos eran los importantes y que las mujeres no importaban. No hay duda de que a veces los golpes al alma pueden herir mucho más que los golpes al cuerpo, incluso pueden dejar heridas mucho más profundas y duraderas que las heridas corporales.
Se resalta la manifestación de Dora, quien afirma que no padece violencia, que la mujer nunca debe permitir que los hombres las maltraten, y si alguna está pasando por esta situación, debe buscar ayuda, y así poner fin a la violencia que destruye vidas, familias y sociedades.
Al igual que la entrevistada, muchas mujeres consideran que la violencia debe ser denunciada, sin embargo, existen razones por las cuales no puede llevarse a cabo por que la violencia psicológica es más difícil de reconocer y erradicar, sus víctimas, en general, continúan sufriendo en silencio y porque, al contrario de los efectos de la violencia física, sus heridas no son evidentes a la vista. Peor aún, cuando los que sufren esta violencia recurren finalmente a la ayuda de otros,
frecuentemente no son comprendidos, o incluso no se les trata con justicia. Este tipo de violencia ocurre en la privacidad del hogar, de manera que pasa desapercibida al mundo exterior, a veces, durante años. Sin embargo, según los expertos, la violencia psicológica casi siempre precede a la violencia física.
Algunas mujeres piensan que no les creerán cuando denuncien a su victimario, ya que éste presenta, a menudo, una falsa imagen de sí mismo ante los demás. Los victimarios tienden a manifestar comportamientos extremos, tanto de bondad como de crueldad. Quizás también las mujeres víctimas sienten vergüenza de tener que informar a otros de algo que ellas han permitido que continúe. La mayoría de ellas temen la venganza de sus victimarios o el tener que enfrentarse solas a la vida. Todas ellas sufren, en general, de problemas emocionales, de una baja autoestima y de una incapacidad para establecer límites.
Frente a la violencia contra la mujer, el personal de salud debe estar atento a los posibles signos y síntomas de maltrato y hacer un seguimiento; cuando sea factible, preguntar a todos los clientes sobre sus experiencias de maltrato como parte normal de la documentación de la historia; ofrecer atención médica y documentar en la historia clínica de la paciente las circunstancias del maltrato, inclusive detalles del perpetrador; remitir a las pacientes a los recursos disponibles en la
comunidad, mantener la privacidad y el carácter confidencial de la información y los registros de la paciente.
La destrucción sistemática de la autoestima de una persona por medio de la crítica, los insultos, la burla o el abandono, también constituye maltrato y violencia.
Las razones por las cuales la violencia psicológica es más difícil de reconocer y erradicar son porque sus víctimas en general continúan sufriendo en silencio y porque, al contrario de los efectos de la violencia física, sus heridas no son evidentes a la vista. Peor aún, cuando los que sufren esta violencia recurren finalmente a la ayuda de otros, frecuentemente no son comprendidos o incluso no se les trata con justicia. Este tipo de violencia ocurre en la privacidad del hogar, de manera que pasa desapercibida al mundo exterior, a veces, durante años. Sin embargo, según los expertos, la violencia psicológica casi siempre precede a la violencia física.