8.2 Econometric strategy
8.2.2 Maximum likelihood estimators
Es el arquitecto más importante de este momento, entre Fernando VII e Isabel II, aunque en tiempos de la Regente María Cristina. En 1834 fue nombrado primer Arquitecto de Cámara. Controla el panorama de la arquitectura durante el reinado de Fernando VII. Construye la Glorieta de las Pirámides y el Obelisco de la Fuente de Castilla. Aunque su obra más importante fue, en 1842, la de la Universidad Central de Madrid, que fue concluida por Narciso Pascual y Colomer. Se levantó en el antiguo noviciado de los jesuitas. UNIVERSIDAD CENTRAL DE MADRID. VISTA DE LA FACHADA
El edificio perdió su primitiva función con la expulsión de España de la Compañía de Jesús, bajo el reinado de Carlos III, reanudándose con Fernando VII. En 1835, el Gobierno de Mendizábal aprobó la Ley de Desamortización de los bienes eclesiásticos, pasando a control gubernamental. Entre esa fecha y 1842 las dependencias fueron destinadas para acuartelamiento de Ingenieros militares, período en el que el antiguo edificio fue sensiblemente modificado y adaptado a sus nuevas funciones. Se estructura en dos plantas, donde destacan los vanos principales. Con características de la etapa de Isabel II. Presenta un balcón sobre la portada, pilastras pareadas y se remata con un ático. Aplica en la portada una solución manierista. Sitúa un vano grande en la portada, a cada lado, un vano pequeño y a continuación, de nuevo, unos vanos grandes, de las mismas medias que los vanos de las ventanas de la fachada.
UNIVERSIDAD CENTRAL DE MADRID. PARANINFO. VISTA INTERIOR
A Narciso Pascual y Colomer se debe su definitiva configuración, ejemplo de la arquitectura eclesiástica y académica de la época isabelina, y la realización de una de sus unidades más importantes: El Paraninfo, el cual fue construido en 1852, aprovechando los muros de la antigua Iglesia del Noviciado. El Paraninfo es un gran espacio de planta elíptica, cuyos ejes miden 36'12 y 15'40 metros respectivamente; la altura desde el suelo hasta la bóveda es de 18'38 metros, arrancando ésta desde una cornisa situada a 11'14 metros. Su decoración constituye un interesante ejemplo del pensamiento figurativo del siglo XIX, dedicado a glosar la historia de la cultura universitaria mediante un complejo sistema alegórico. El conjunto escultórico fue obra de Ponzano Ponciano y el pictórico de Joaquín Espalter. LA ESCUELA DE ARQUITECTURA
La primera Escuela de Arquitectura de España se funda en Madrid en 1844. El aprendizaje de la arquitectura, como disciplina escolar, estuvo a cargo de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando desde 1752, la cual expedía el correspondiente título, que posteriormente fue reglamentado por una Real Cédula de 30 de marzo de 1757, debida a Fernando VI.
Estos estudios se cursaron, primero, en la Casa de la Panadería, de la Plaza Mayor de Madrid, y después, en la sede de la Academia en la calle Alcalá. Es en 1844 cuando la Reina Isabel II funda la Escuela Especial de Arquitectura, organizándose la enseñanza con un reglamento que la independiza de la Academia de San Fernando.
Hasta el año 1936, en que se inaugura el actual edificio en la Ciudad Universitaria, la Escuela estaba instalada en unos locales del antiguo Colegio Imperial, en la calle Estudios. Especial mención ha de hacerse de la magnífica Biblioteca de la Escuela, que reúne unos fondos de gran valor, a pesar de la destrucción en la guerra civil de 1936 de más de la mitad de los mismos, con legados notabilísimos, como el de Cebrián.
En los momentos de su fundación ya se está utilizando el hierro en la construcción de edificios, pero se hacía, fundamentalmente, para la sustitución de la madera que era la causante de los incendios, al tiempo que, frente al lenguaje anterior neoclásico surgió otro que ofrecía más posibilidades a causa de los nuevos materiales, las nuevas tipologías de los edificios y a causa de los cambios políticos. No olvidemos que con la muerte de Fernando VII en 1833, cae el absolutismo y se inicia una Monarquía de partidos, seudo parlamentaria. Ante estos cambios, la Academia no respondía a estas nuevas necesidades. Se tuvo que revisar la formación de los arquitectos en la que se trató de que se olvidaran de la belleza y fuesen más especialistas en la construcción. Había que tener dominio de los nuevos materiales y de las nuevas tipologías de los edificios. También sucedía que los títulos que otorgaba la Academia se habían devaluado. La Academia lo que hacía con preferencia era fiscalizar la formación más que preocuparse de enseñar.
Dentro de la Academia, surge la necesidad de creación de una Escuela especial para la formación de los arquitectos. Había que hacer una renovación de la enseñanza y de la formación académica. Se revalidaba, de este modo, el título de arquitecto, por lo que la decisión del Gobierno fue aprobar la creación de esta Escuela de Arquitectura.
Al principio, los estudios se van a realizar en dos niveles. El primer nivel consistía en estudios preparatorios que se hacían en centros privados y los futuros arquitectos los hacían por su cuenta. Se pedía que los alumnos tuviesen unos conocimientos precisos en las más variadas disciplinas: Matemáticas, Geometría, Álgebra, Física, Trigonometría, Dibujo y un largo etcétera. En el segundo nivel, estaban ya los estudios especiales. Hubo varios planes, por lo que los estudios fueron de 4, 5 y 6 años. Se fueron añadiendo materias, como la Mecánica aplicada a la construcción, y con la ampliación se incluyeron un número de asignaturas muy superior a los de la Academia.
Además de los estudios que se hacían y de las materias aplicadas, la Escuela contó con una magnífica biblioteca, donde se podían consultar a los clásicos y a los autores de estilos modernos, para poder estudiar así los estilos proscritos. Se buscaban libros que tuviesen láminas y estampas para que sirviesen de modelo. En 1857 la Escuela cambia de nombre. Pasa a llamarse Escuela Superior de Arquitectura y es cuando se escinde totalmente de la
Academia. Para acceder a esta escuela, el plan de estudios preparatorios exige la titulación de Bachiller, aunque esta titulación se podía obtener en otras facultades.
Habrá un grupo de arquitectos que hagan el paso del Neoclasicismo al Historicismo. Son de formación académica, pero abandonan este lenguaje. Hemos de contemplar dos bloques: Los de la Escuela de Madrid y los barceloneses, que han de estudiar en Madrid por ser la única Escuela de estudios de arquitectura que existe en España. Los madrileños fueron, casi todos, profesores en la Escuela Superior de Arquitectura.