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2.2 Laser scanning: basic principles

2.2.2 Measurement methods

Los factores abióticos, incluyendo contaminación del aire, pesticidas fitotóxicos, exposición a materiales tóxicos y deficiencias o excesos de luz, agua, humedad, temperatura y nutrientes, inducen un gran número de desórdenes en la planta. Algunas camedoras, por ejemplo, son particularmente sensibles a los pesticidas basados en petróleo y cobre. En el cuadro 19, se anotan algunos desordenes fisiológicos y sus posibles causas, haciendo la aclaración de que no se incluyó a los herbicidas y otros pesticidas fitotóxicos, porque generalmente originan todos los síntomas señalados, cuando se aplican incorrectamente.

Plagas

Como el follaje es uno de los principales atractivos de las palmas en su uso ornamental, la presencia de insectos que puedan afectar la sanidad de éste deben evitarse en la medida de lo posible. Entre los principales insectos en palmas, se tienen los siguientes:

Escamas (varias especies de Homóptera). A nivel mundial, las escamas blandas (Coccidae) y las escamas de armadura (Diaspididae) son los homópteros plagas más comunes de las palmas cultivadas de las integrantes del paisaje, viveros e invernaderos, debido quizá a que la presión evolutiva sobre estos insectos ha favorecido la persistencia en plantas de vida larga en lugar de desarrollar un mecanismo poderoso de dispersión (Osborne s/a).

Dentro de las escamas plaga, la del cocotero (Aspidiotus destructor) es indudablemente la especie más encontrada a través del trópico húmedo, ya que ha sido registrada en 25 especies de palmas y en 135 especies de otras plantas.

La escama roja de Florida (Chrysomphalus aonidium) y la escama oriental (Aonidiella orientalis) poseen también un rango muy similar. Phoenicococcinae es una pequeña subfamilia de escamas de la familia Diaspididae que se presentan embebidas

en los tejidos de las hojas y tallos de las palmas; de esta familia, el género Palmaricoccus es específico y nativo de las palmas de México (Salas y Ochoa, 1985).

Cuadro 19. Síntomas de enfermedades fisiológicas y posibles causas (Hodel, 1992).

Síntoma Causa Posible

Clorosis Planta completa Hojas jóvenes Hojas viejas Márgenes de la hoja Intervenal Puntos irregulares

Deficiencia de nitrógeno; exceso de luz.

Pobre aireación del suelo; salinidad; deficiencia de hierro o azufre. Deficiencia de nitrógeno o magnesio; inundación; pobre aireación del suelo.

Salinidad; deficiencia de magnesio. Deficiencia de hierro o manganeso. Temperatura fría. Necrosis Áreas aguañosas Puntas o márgenes Centro de la hoja Temperatura fría.

Deficiencia de potasio o exceso de boro (hojas viejas); salinidad; temperaturas extremas; desecación; baja humedad; raíz dañada. Quemaduras de sol; frío; toxicidad de nutrientes; toxicidad de etileno.

Deformaciones foliares

Hojas pequeñas Pecíolos alargados Hojas perforadas

Hojas nuevas muy pequeñas

Deficiencia de micronutrientes; salinidad; exceso de luz; Raíces enredadas o dañadas.

Deficiencia de luz.

Daños mecánicos; babosas; chinches y otros insectos.

Deficiencia de manganeso u otros micronutrientes; salinidad; mala aireación; exceso de humedad.

Deformaciones del tallo

Pudrición al nivel del suelo Marchitamiento

Delgado y débil

Salinidad; fertilizante colocado junto al tallo; exceso de humedad; mala aireación.

Salinidad; alta temperatura; desecación; baja humedad del suelo y ambiente; raíz dañada.

Deficiencia de luz; amontonamiento de plantas.

Anormalidades radicales

Lento desarrollo Raíces podridas o pocas Plantas enanas

Salinidad; temperaturas extremas en el suelo; profundidad de plantación; mala aireación; exceso de humedad.

Salinidad; mala aireación; exceso de humedad.

Exceso de fertilizante; deficiencia de nutrientes; exceso de luz o de humedad; mala aireación; pocas raíces.

Muchas especies de escamas infestan plantas leñosas, otras se restringen a la corteza, y las que infestan hojas de plantas deciduas y arbustos, frecuentemente sobreviven a la estación seca o al invierno como variantes morfológicas que se desplazan a la corteza cada año, previo a la caída de las hojas, lo cual es innecesario para insectos que infestan palmas u otros árboles siempre verdes.

Los daños se manifiestan cuando los folículos atacados se secan por pérdidas de savia y por la obstrucción de sus estomas. Las palmas se tornan amarillentas y

cloróticas; las cicatrices de las picaduras sufren una necrosis y se origina una disminución de la vitalidad de la planta, caída precoz de frutos y a veces la muerte.

Pseudococcus longispinus y Tetranychus urticae en Chamaedorea elegans, Laccospadix australasicus y Sclefflera actinophylla, se controla con Methidathion y Dienochlor.

Observándose también que al incluir Iprodione a la mezcla no se afecta la eficacia del tratamiento (Osborne, s/a; Salas y Ochoa, 1985).

Las aplicaciones de un insecticida jabonoso aplicado en dosis de 6.2 ó 12.4 gramos de ingrediente activo por litro de agua, son tan efectivas como las aspersiones con Dienochlor a 0.3 gramos de ingrediente activo por litro, para controlar Tetranychus

urticae en Brassaia actinophylla en invernadero. Los residuos en las plantas tratadas

redujeron el número de escamas que llegaron a establecerse. La dosis más alta tuvo una fitotoxicidad significativa en Cissus rhombifolia y Hedera helix, pero esto no ocurrió en

Chamaedorea elegans, Codiaeum variegatum, Diffembachia maculata, Dizygotheca elegantísima

y Dracaena marginata. Se considera que una nutrición adecuada de las plantas presenta una acción eficaz, al incrementar la vitalidad y capacidad de resistencia al ataque de estos insectos.

Falsa Arañita Roja (Tenuipalpus chamaedorea). Especimenes de esta plaga se colectaron en Chamaedorea sp en 1982 en las Nubes de Colorado de San José Costa Rica, observándose daños en el follaje nuevo, debido a la succión de la savia por parte de estos insectos. Se controla con aspersiones de Malathión en dosis de 2 mililitros por litro de agua.

FERTILIZACION

La mineralización del nitrógeno depende del nivel de combinaciones orgánicas originales, factores del medio ambiente y varios géneros de bacterias aeróbicas facultativas, las cuales pueden variar en gran medida entre tipos de suelos. Estos factores influencian fuertemente la disponibilidad del nitrógeno donde se utilizan las formas amonio o urea (Conover y Poole, 1986 a).

Con el uso de una alta relación Amonio:Nitrato o Urea:Nitrato, se observó un mejor crecimiento y calidad en Aglaonema, Calathea y Phylodendron, mientras que en Aphelandra, Brassaia, Chamaedorea, Dieffenbachia, Nephrolepis y Peperomia no se observaron o fueron muy pocas las diferencias (Barker y Mills, 1980).

La fuente de nitrógeno no afecta la altura ni la calidad de Chamaedorea elegans,

Dieffenbachia maculata y Peperomia obtusifolia, lo cual se demostró al aplicar 6 gramos de

nitrógeno por metro cuadrado por mes en Peperomia obtusifolia y 10 gramos para Chamaedorea y Dieffenbachia, basada esta dosis en los niveles de nitrógeno y potasio recomendados (3:1.7) (Badawy et. al., 1987).

Al probar 6 niveles de la formula 19– 6- 12 en Chamaedorea elegans y Sclefflera

actinophylla incorporados a la superficie o al sustrato, ni la altura de la planta y ni la

respuesta de la misma, en general, se vieron afectadas por el método de aplicación, pero las mejores plantas y color de las hojas se obtuvieron con 25.6 ó 32 gramos de osmocote por maceta de 8 pulgadas; además de que la dosis de fertilización más alta (38.4 gramos por maceta) favoreció la presencia de escamas no especificados en Sclefflera actinophylla (Conover y Poole, 1986b).

En Chamaedorea elegans, también se ha observado una reducción del crecimiento

con niveles de 500:220:400 ó 750:330:600 miligramos por litro, comparados con 250:11:200 miligramos por litro de nitrógeno, fósforo y potasio, respectivamente. En esta misma especie y en Chamaedorea constricta, se determinó que una dosis de 2.5 gramos por maceta de 20 centímetros, tres semanas es suficiente para abastecer las necesidades nutricionales de las plantas, pues con ella, se obtuvo un mayor incremento en la altura en ambas especies y un mayor número de hojas por planta en Chamaedorea elegans, aunque en Chamaedorea constricta el nivel de fertilización no tuvo efecto significativo en esta última variable (las otras dosis probadas fueron 5 y 7.5 gramos/planta/maceta) (Badawy et.al., 1987).

Los síntomas de deficiencia de micronutrientes en Chamaedorea elegans, Phoenix

roebelenii, Caryota mitis, Chrysalidocarpus lutescens y Howeia forsteriana, tardan de 6 a 15

meses en expresarse, y las palmas pueden no recuperarse por completo (Hodel, 1992).

CULTIVO Y HÁBITAT DE LOS PRINCIPALES GÉNEROS DE