Las características hidrogeológicas regionales de la provincia de Buenos Aires fueron resumidas por Sala (1975), quien reconoció tres secciones principales dispuestas sobre el basamento impermeable:
- Sección Hipoparaniana: compuesta por una sucesión sedimentaria de origen continental formada por areniscas y arcillas rojizas con yeso y anhidrita e intercalaciones de ceniza volcánica. La porción superior es la más importante
desde el punto hidrogeológico, especialmente en la zona de Bahía Blanca (al S
de la provincia de Buenos Airesμ 38°43’ S, 62°16’ O) y posiblemente al E del
Sistema de Tandilia (ambiente geomorfológico de Sierras: ver apartado 5.2.1. y
Fig. 5.2., Capítulo 5). Se la denomina comúnmente “Rojo” y se le asigna edad
Miocena Inferior.
- Sección Paraniana: corresponde al paquete sedimentario resultante de la ingresión marina homónima. El mismo está constituido por potentes arcillas de colores típicos azulado y verde, con abundante yeso y anhidrita, con intercalaciones de arenas acuíferas. En esta sección predominan sedimentos acuícludos, en parte acuitardos, con finas intercalaciones acuíferas.
- Sección Epiparaniana: de gran importancia hidrogeológica para la zona de estudio. Está constituida por los sedimentos loessoides Pampeanos y Postpampeanos, abarcando desde principios del Plioceno hasta el presente (ver apartado 4.3.3., Capítulo 4). El paquete sedimentario es bastante homogéneo en cuanto a su comportamiento hidrogeológico, por la presencia casi permanente de sedimentos más o menos permeables.
En su trabajo realizado en la cuenca del arroyo Vivoratá y aledaños, Sala et al. (1979) agruparon a las unidades hidrogeológicas superficiales presentes en: - Basamento impermeable: está constituido por el basamento cristalino (Complejo Buenos Aires; Marchese y Di Paola, 1975 a, b) y las ortocuarcitas de la Formación Balcarce (Amos et al., 1972; Dalla Salda e Iñiguez Rodríguez, 1979; Zimmermann y Spalletti, 2009; Van Staden et al., 2010) (ver apartados 4.3.1. y 4.3.2.2.2., respectivamente; Capítulo 4). El primero se encuentra restringido a afloramientos en el ambiente geomorfológico de Sierras (ver Fig.
4.3., Capítulo 4) que no permiten una caracterización hidrogeológica detallada, pero puede suponerse como un medio acuífugo. Las ortocuarcitas son originalmente rocas acuífugas, pero debido al diaclasamiento y a las superficies de estratificación mayormente manifiestas en los sectores superiores donde disminuyen las presiones litostáticas, presentan permeabilidad secundaria (Bocanegra et al., 1992).
- Complejo clástico permeable: es posible distinguir dos subunidades hidrogeológicas coincidentes con los ambientes geomorfológicos de Franja Eólica Periserrana (FEP) y Planicie Fluvioeólica (PFE) (ver apartados 5.2.2., 5.2.3. y Fig. 5.2., Capítulo 5):
- Subunidad I: corresponde al ambiente de FEP, donde se desarrollan superficialmente los depósitos eólicos Postpampeanos de alta permeabilidad, arenosos y limosos, con escasa proporción de carbonatos y espesores variables. Sobreyacen los sedimentos Pampeanos y Postpampeanos más finos, de diferentes orígenes (eólicos, lacustres, fluviales), que presentan tosca en diferentes disposiciones y aparentan ser algo menos permeables (ver apartado 4.3.3., Capítulo 4). Las acumulaciones coluviales de bloques cuarcíticos de distinto tamaño en zonas bajas, junto al frente serrano (piedemonte) (ver apartado 5.2.1., Capítulo 5), con permeabilidad intermedia, dispuestos de manera aleatoria y mezclados con materiales limo-arenosos, son consideradas como integrantes de esta subunidad. Por su reducida expresión areal, tendrían aparentemente una importancia secundaria en el sistema hidrogeológico.
- Subunidad II: en el ambiente de PFE, se caracteriza por presentar depósitos sedimentarios que hidrolitológicamente pueden clasificarse como de mediana permeabilidad, pero incluyendo una serie de sedimentos con un amplio rango de variaciones. De este modo, por ejemplo, los ubicados en el límite con la subunidad I son de alta permeabilidad relativa. Son depósitos arenosos finos, limosos pardos amarillentos, con nódulos de tosca en la porción superior. En las depresiones se encuentran otros de menor permeabilidad, compuestos por intercalaciones de capas de pocos centímetros, limosas, limoso arenosas, limoso arcillosas, pardo amarillentas y pardo verdosas. Entre estos dos extremos señalados, existe otra variabilidad de
depósitos de permeabilidad intermedia, arenosos, limosos o arcillosos en distintas proporciones, con nódulos, muñecos o capas de tosca de características cambiantes. Además, debe mencionarse dentro de esta subunidad a los sedimentos arenosos de mayor permeabilidad, ubicados en coincidencia con los cordones conchiles del ambiente de Llanura Costera, bordeando hacia el continente a la laguna Mar Chiquita (ver apartado 5.2.4. y Fig. 5.2., Capítulo 5).
Todo este conjunto Pampeano y Postpampeano, con fuertes anisotropías locales, se caracteriza, al tratarlo regionalmente, por un comportamiento hidrogeológico homogéneo.
La hidrogeología de subsuelo fue definida en base a perforaciones y controles en sondeos efectuados en la zona (Sala et al., 1979). En el ambiente de FEP (lomadas), se ubican las perforaciones de la Dirección Nacional de Geología y Minería (DNGM) denominadas La Brava N° 1 y 2 (en las inmediaciones de la laguna La Brava, Fig. 7.1.A.) y Ojo de Agua N° 1. Se confirman en las mismas las deducciones hechas por Sala et al. (1979) en superficie, con la presencia del basamento impermeable y el complejo clástico permeable. El primero, situado a profundidad variable (88 m a 165 m) por la posición relativa de los bloques hundidos, está compuesto por las rocas ya mencionadas del basamento cristalino y las ortocuarcitas que afloran en las serranías. Fue alcanzado por la perforación La Brava N° 2 a 88 metros bajo boca de pozo (mbbp) (2 msnm), y por una perforación para riego ubicada a 500 m del frente septentrional de la sierra La Peregrina (37°55’37,λ8’’ S, 57°51’5λ,17’’ O), a 107 mbbp (-30 msnm).
El complejo clástico permeable presente subsuperficialmente en las lomadas periserranas configura una sucesión medianamente acuífera con intercalaciones acuitardas (Sala et al., 1979). De acuerdo a los perfiles de las perforaciones de la DNGM, se compondría de un conglomerado basal, sedimentos arenosos limosos arcillosos y depósitos arenosos finos (eólicos). El primero se caracteriza por un espesor de 6 m en la perforación La Brava N° 1 (única en donde aparece descripta) y, dadas sus características, serían
sedimentos de baja permeabilidad. La sucesión arenosa-limosa-arcillosa presenta la intercalación arcillosa entre los 130 mbbp y 147 mbbp en la perforación La Brava N° 1, y prácticamente no aparece en la perforación Ojo de Agua, donde sólo se atraviesa un banco de arcilla entre los 89 mbbp y 89,7 mbbp. La misma presentaría una permeabilidad mediana, con intercalaciones que tienden a baja. Por último, la secuencia de depósitos eólicos relativamente bastante permeables tiene una potencia de 16 m en La Brava N° 1. El perfil descripto no tendría un espesor uniforme (La Brava N° 1: 165 m, La Brava N° 2: 88 m y Ojo de Agua: 100 m, sin llegar a la base), y el conjunto sedimentario equivaldría a la sección hidrogeológica Epiparaniana de Sala (1975).
En el ámbito de la PFE, la perforación de Obras Sanitarias de la Nación (OSN) en Mar del Plata (dentro del área de Mar del Plata y aledaños, Sala et al., 1980), denominada OSN N° 142, y las perforaciones de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires, DOSBA N° 1 y 2, situadas cerca de la Ruta Provincial N° 2, en las proximidades de la localidad de Vivoratá (Fig. 7.1.A.), permitieron caracterizar la hidrogeología de subsuelo (Sala et al., 1979). Siguiendo el delineamiento de las secciones hidrogeológicas establecido por Sala (1975) para la provincia de Buenos Aires, la perforación OSN N° 142 (más profunda) sólo alcanza la parte superior de la sección Paraniana, la cual caracteriza a sedimentos acuícludos, arcillosos gris verdosos, con restos de conchillas. Por encima se desarrollan 113 m de la sección Epiparaniana, de comportamiento medianamente acuífero, con intercalaciones acuitardas integradas por limos con alternancias tanto más arenosas como más arcillosas, con concreciones o nódulos de tosca.
Las características litológicas en el ambiente de PFE indicarían anisotropías locales, puesto que a pesar de la proximidad de las perforaciones los perfiles presentan grandes variaciones hidrolitológicas. No obstante, regionalmente se debe considerar al conjunto sedimentario como una unidad homogénea. Por último, el límite areal de la sección Paraniana podría llegar hasta las proximidades del ámbito serrano, conjeturación realizada por Sala et al. (1979)
extrapolando los resultados de las perforaciones de OSN en la ciudad de Mar del Plata.
De este modo, en base a lo descripto en los párrafos anteriores, es posible reconocer en el sector meridional de la cuenca de la laguna Mar Chiquita la presencia del basamento impermeable y de la sección Epiparaniana. Con respecto a esta última y correspondiéndose con la misma, queda definido para la zona de estudio un acuífero clástico, el acuífero Pampeano, considerado en estudios regionales anteriores como “pobremente acuífero” (Sala, 1λ75). El mismo yace unas veces directamente sobre las ortocuarcitas muy compactas de la Formación Balcarce, aunque fracturadas, y otras sobre arenas y arcillas miocenas de la Formación Paraná, la cual conforma a su vez la sección Paraniana (Sala, 1975) (Fig. 7.2.).
Figura 7.2. Sección hidrogeológica esquemática del área de estudio (msnm: metros sobre el nivel del mar, Fm: Formación)
El acuífero Pampeano es del tipo “libre y multicapa”. Este paquete de sedimentos loessoides puede llegar a más de 100 metros de espesor, con una granulometría variable entre arenas y limos y con intercalaciones arcillosas. Ocasionalmente aparecen niveles de tosca o bien carbonato de calcio pulverulento y de ceniza volcánica. La composición mineralógica es principalmente cuarzo, plagioclasas, feldespato potásico, con variable cantidad
de sílice amorfa en forma de vidrio volcánico, apareciendo ocasionalmente micas y minerales opacos (Teruggi, 1954). Las diferentes capas acuíferas se separan por niveles discontinuos de permeabilidad relativa menor, representados por los niveles limoarcillosos y las intercalaciones de tosca anteriormente mencionados. El modelo hidrogeológico conceptual para este acuífero en el SE bonaerense interpreta que la recarga se debe exclusivamente a la infiltración de los excedentes de agua de lluvia (Martínez y Bocanegra, 2002; Massone et al., 2005; Quiroz Londoño et al., 2008; Quiroz Londoño, 2009; Lima, 2012; Romanelli, 2012).